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El diccionario explicativo-combinatorio que proyectaron I. Mel’…uk y A. Zholkovskij en 1965 y uno de cuyos resultados fue el estudio de unos 250 vocablos rusos que aparecieron entre 1970 y 1976, representaba la descomposición de la pala- bra en sus múltiples valores semánticos y en consecuencia su aplicación en una serie compleja de combinaciones sintácticas (vid. entre otros Mel’…uk 1988 y Mel’…uk y Zholkovsky 1988). Una colocación sería un subconjunto dentro del amplio conjunto que presenta una determinada unidad léxica; una aplicación semántica de la palabra base o núcleo, con la restricción de que la acepción en la que se usa uno de los cons- tituyentes viene determinada por el otro (Aisenstadt 1979: 71-74) pero precisando la autonomía semántica de una palabra núcleo sobre cualquier constituyente con el que se combine (Hausmann 1979: 187-195). Esta palabra núcleo que implica una limita- ción semántica de uso actuará como generador2 de las combinaciones que se forma-

rán. Con el concepto de generador nos distanciamos de aquellas formaciones como locuciones y frasemas, que debido a su alto grado de especialización son considera- das como fijas.

Tomando como base el conjunto de combinaciones centramos nuestra atención en una regla de dependencia en función del significado de la palabra núcleo. De gran importancia será en este caso en cualquier colocación que la definición lexicográfica aparezca exenta de ambigüedad y que comprenda el significado base que nos sirva para formar las posibles colocaciones delimitando de este modo su dominio y dife- renciándolo de las combinaciones léxicas. En estructuras como lucha encarnizada, hambre voraz, régimen autoritario, insulto ofensivo o entablar una relación, desatar-

1 Hemos escogido este término y no el de actante o colocativo por ser éste el que se adapta más a

nuestra lengua.

2 El uso de este término aplicado a la palabra núcleo implicará no sólo que ésta sea el eje sobre el

se una tempestad, ejercer una profesión la relación semántica entre la palabra núcleo, el sustantivo y los constituyentes, adjetivo o verbo, queda establecida fácilmente por la proximidad significativa de uno y otro elemento; serían éstas pues colocaciones que pertenecen al núcleo de las unidades léxicas seleccionadas. En un análisis de las colocaciones periféricas podríamos obtener entre otros los siguientes resultados: lu- cha desigual, hambre loca, régimen corrupto, insulto gratuito, o bien romper una relación, amainar una tempestad o tener una profesión. Sería ésta, la periférica, la que delimitaría el paso del concepto de colocación al de locución, ya que mientras en la colocación el constituyente núcleo mantiene su autonomía de significado, en la locución hablaremos de un significado no por unidades, sino en su conjunto y donde el núcleo se ve desprovisto de autonomía significativa; así con el término atención serían colocaciones nucleares las formadas con los verbos: absorber, acaparar, atraer, captar, despertar, polarizar, prestar, reclamar. De este modo la combinación llamar la atención que da la idea de ‘reprender, advertir o hacer que se repare algo’ sería una locución verbal y no una colocación al haber perdido la entrada su significado base. En efecto, en la frase El profesor llamó la atención a Juan por sus continuas faltas podemos sustituir la locución por un equivalente como reprender sin que se produzca ningún tipo de cambio.

Si definimos la palabra duda como ‘inseguridad, vacilación o indeterminación ante opciones distintas o acerca de un hecho o de una información’, un conjunto de combinaciones daría lugar a una amplia tipología de formaciones con las siguientes soluciones:

Colocación sustantivo-adjetivo o adjetivo-sustantivo:

Amarga, angustiosa, cruel, deprimente, grande, horrible, indestructible, in- fundada, injusta, (in)justificada, insoportable, ligera, obsesiva, persistente, profun- da, radical, razonable, repentina, seria.

Colocación verbo-sustantivo:

Abrigar, aclarar, acrecentar, admitir, ahuyentar, albergar, alimentar, alojar, apagar, arrojar, concebir, confirmar, conservar, constatar, crear, dejar, desatar, des- pejar, disipar, encontrarse con, esclarecer, expresar, hacer desaparecer, hacer na- cer, formular, fortalecer, guardar, inspirar, levantar, ofrecer, plantear, presentar, quitar, reavivar, resolver, responder a, satisfacer, sembrar, sopesar, suscitar, tener.

Colocación sustantivo-verbo:

Aparecer, asaltar, deslizarse, desvanecerse, entrar, inquietar, invadir, persis- tir, planear, surgir.

Colocación sustantivo-preposición-sustantivo: Un mar de dudas, un montón de dudas. Locuciones:

No caber (haber) duda, no caberle a alguien la menor duda, poner algo en duda, salir de dudas, sin duda alguna, sin sombra de duda.

Frasemas: ¡La duda ofende!

Estableciendo que un conjunto que llamaremos nuclear será definido por el sema o conjunto de semas de la palabra núcleo, expresaremos dicho conjunto del siguiente modo:

SN = {s1, s2, s3, ... sn}

Esta expresión aplicada a la definición del núcleo en el que la idea predominante viene definida por los semas más característicos, comportaría esta representación:

SN(N) = {inseguridad, vacilación, indeterminación}

Las posibles colocaciones nucleares quedarían determinadas por la aproxima- ción semántica de los constituyentes, donde el constituyente núcleo es el que ejerce su autonomía sobre los otros, siendo esta combinación muy frecuente con verbos semánticamente vacíos o con características propias de las formas de expresión de cada lengua.

Un conjunto de semas derivados vendrá definido por los semas de sus constitu- yentes que se relacionen con los de la palabra núcleo, lo cual significa que estos semas son identificaciones o extensiones del sema núcleo. Una correspondencia entre el conjunto de semas de la palabra núcleo y los distintos conjuntos de las posibles combinaciones nos daría como resultado las colocaciones buscadas. Este conjunto lo expresaríamos del siguiente modo:

S′ = {s′1, s′2, s′3, ... s′n}

De tal forma la identificación o aproximación semántica entre uno y otro cons- tituyente será la que determine el dominio de las colocaciones, así que cualquier tér- mino con un s′i podrá formar una colocación con otro si . Dentro de los semas deriva- dos de los adjetivos dados tendríamos como posibles soluciones:

S’(A) = {intranquilidad, abatimiento, preocupación}.

Estos rasgos corresponderían a un conjunto de colocaciones nucleares CN,A que representaríamos:

CN,A = {(duda, angustiosa), (duda, deprimente), (duda, obsesiva)}

Por otra parte, la colocación verbo-sustantivo destaca por el uso figurativo de los verbos, con lo cual más que de identificación hablaríamos de relación y en la mayoría de los casos de implicación; en consecuencia obtendremos un número más limitado de soluciones. De esta manera, una posible combinación verbo-sustantivo se definiría principalmente en función del grado de autonomía de la palabra núcleo en una lengua dada. En el caso de duda hemos formado el siguiente conjunto:

CN,V = {(plantear, duda), (resolver, duda), (suscitar, duda)}.

Por el contrario, la colocación sustantivo-verbo al funcionar el sustantivo como sujeto presenta una relación semántica más representativa:

CN,V = {(duda, asaltar), (duda, inquietar), (duda, invadir), (duda, surgir)}. El conjunto de colocaciones no incluido en las nucleares pertenecería a las periféricas, o sea, aquéllas que aparecen combinadas según los cuadros mentales de cada lengua o su forma mentis y que tanto por el número de formaciones como por el contraste del constituyente derivado con otras lenguas es de gran interés.