1.4 Theories of BCG Formation and Evolution
1.4.4 Two-phase Evolution
Las encuestas y los mapas mentales constituyen herramientas de enorme valor científico para el análisis de la realidad percibida por los usuarios. El análisis de la toponimia mediante estas técnicas proporciona una visión contextualizada de los nombres y por ello su uso se planteó como el primer ejercicio experimental de esta tesis. En un primer acercamiento a los cuatro espacios seleccionados como caso de estudio de esta tesis, se llevó a cabo, en el periodo de julio a noviembre del año 2012, la recopilación de 135 encuestas y mapas mentales completados por vecinos y visitantes.
I. La encuesta en toponimia
La encuesta constituye la técnica de recopilación y análisis de información toponímica más tradicional. Existen multitud de experiencias con encuestas estructuradas y no estructuradas en trabajos recientes de Geografía y Toponomástica (García Pazos et al., 2002; Membrado, 2012). La Organización de Naciones Unidas, en su Manual para la Normalización Nacional de Nombres Geográficos (UNGEGN, 2006), considera la encuesta como el método ideal para obtener información sobre el uso local de los
nombres geográficos y sus aplicaciones, siendo además el único medio para obtener algunos tipos de información toponímica, en particular la basada en datos lingüísticos. Recientemente las encuestas han visto potenciado su valor como técnica toponímica por la emergencia de corrientes como las toponimias críticas. En estudios toponímicos actuales, interesa y se interroga a los encuestados no solo sobre el nombre, sino también sobre todo lo que rodea al nombre y acerca de su funcionamiento y su comportamiento en el imaginario colectivo. Algunas preguntas que se hacen hoy día los investigadores en materia de toponimia (Ainiala y Vuolteenaho, 2011:3) son: ¿de qué forma se relacionan los nombres con la construcción de estructuras de poder o de identidades sociales? o ¿cuál es el papel de los topónimos en la vida cotidiana y en la percepción del espacio urbano?
En este contexto, la encuesta constituye una herramienta de aproximación al entorno de cada nombre y a lo que cada nombre implica. Así, en las encuestas en materia de toponimia las preguntas no solo se destinan a conocer qué nombres utiliza el encuestado, sino también cómo y por qué los usa y cómo interactúa con ellos. Por tanto, en el marco de una encuesta en toponimia resulta de interés preguntar, por un lado, por lo que evoca y sugiere un nombre, lo que permite abordar el análisis de cuestiones como la identidad local y la percepción del espacio urbano47 o, por otro
lado, por los mecanismos de difusión y transmisión del topónimo, cuyo análisis facilita abordar el significado cotidiano de los nombres y las estructuras mentales que se generan en torno a ellos48.
II. Objetivo de las encuestas
El objetivo fundamental de las encuestas fue la obtención de mapas mentales49 de
ciudadanos y visitantes de los distintos entornos urbanos de Toledo seleccionados. A
47 Por ejemplo, se puede preguntar al encuestado lo que le sugiere nombre concreto o si hay algún
nombre que le provoque atracción o rechazo
48 Se puede preguntar al encuestado por cuestiones en relación con recuerdos asociados a la primera vez
que leyó un determinado topónimo o a posibles ideas preconcebidas que tenga sobre un lugar porque las asocie a un nombre específico.
49 La noción de mapa mental puede hacer referencia a un mapa cognitivo, a un croquis, a un mapa
través de una serie de preguntas, se planteó a los encuestados que especificaran y ubicaran los principales topónimos del ámbito en el que se encontraban, sobre su propio croquis del barrio. Este proceso de recopilación permitió, por un lado, la recolección de topónimos conocidos por los encuestados y de otras referencias toponímicas propias o locales e información de interés relativa a la toponimia a escala local y, por otro lado, disponer de una primera herramienta que evidenciase de manera explícita la conexión entre toponimia, paisajes e imaginarios.
Por otro lado, la encuesta también pretendió recopilar, a partir de una serie de preguntas, información acerca de las relaciones que establecen los ciudadanos con sus topónimos y sobre el entendimiento de los nombres de los lugares como símbolos, de cara a poner en valor el papel de la toponimia como hilo conductor en la elaboración de un discurso territorial50, pero también de cara a recopilar información que la toponimia proporciona sobre la ciudad en su función como instrumento del territorio y del propio discurso51.
III. Los mapas mentales en toponimia
Los mapas mentales son esquemas individuales de percepción del espacio que un informante elabora de forma libre o dirigida por una serie de premisas o una encuesta. Comienzan a generalizarse como técnica de análisis de la geografía de la percepción (Pillet, 2004) como un instrumento conciliador entre las orientaciones positivistas y humanistas, capaz de plantear un resultado material propio de ciencias sociales experimentales, pero incorporando la dimensión de la representación, propia de los humanistas. Así, los mapas mentales proporcionan información geográfica acerca de la
en este contexto, como mapas cognitivos (de Castro, 1999), que tienen como objetivo recoger información del espacio (y la toponimia) subjetiva del encuestado; como croquis, que facilitan información acerca del conocimiento de la toponimia por parte del encuestado, y como mapas interpretativos, que permiten obtener información acerca de como el encuestado define un fenómeno concreto.
50 Es inevitable emplear un determinado nombre para referirse a un determinado lugar, por lo que el
nombre es el identificador geográfico básico no solo en cartografía, sino también en el discurso ciudadano.
51 Precisamente por articular el discurso territorial, el uso de un determinado topónimo y no otro (por
ejemplo, a la hora de dar una respuesta en una encuesta), puede hacerse de forma intencional porque signifiquen cosas distintas, entre otros motivos.
relación que establecen los encuestados con la realidad del lugar analizado, por lo que su utilidad resulta evidente y su uso es generalizado en diversas disciplinas.
Según el tipo de uso que se hace de los mapas mentales, pueden funcionar como mapas de percepción del espacio, mapas de interpretación del espacio o croquis mentales de lo que un ciudadano es capaz de recordar sobre un determinado espacio (Didelon et al., 2011). En los tres casos los mapas mentales se emplean como herramientas de recolección de información sobre la forma en que los encuestados entienden y perciben los lugares y cualquier elemento del territorio que se desee analizar específicamente52. Kevin Lynch (1960), en el marco del behaviourismo
americano, sienta las premisas elementales de los distintos objetos que se pueden identificar en los mapas mentales: sendas, nodos, hitos, barrios, distritos, bordes y mojones. Entre otras cuestiones, el análisis de estos elementos permite determinar, a nivel general, cuáles son los espacios simbólicos de un determinado lugar, los que son representativos para un colectivo amplio a cualquier nivel. Yi-Fu Tuan (1974) diferencia entre topofilia (referido a los lugares con los que los ciudadanos mantienen lazos sólidos y afectivos); topofobia (lugares que provocan rechazo); topolatría (lugares míticos o con carácter reverencial), toponegligencia (lugares indiferentes para el ciudadano), etc.
Como técnica toponímica, los mapas mentales facilitan entender cómo un determinado informante percibe o responde frente a un determinado nombre en un lugar concreto a partir de la información toponímica que incluye en su croquis y la forma en que la rotula. Los nombres incorporados o no incorporados en cada croquis, ya sea de forma intencional o casual, reflejan la relación de cada encuestado con ese lugar y/o su nombre. Los mapas mentales en toponimia funcionan, entonces, como representación gráfica de las ideas y percepciones sobre los nombres y los lugares por parte de los ciudadanos. En definitiva, como instrumento de análisis toponímico, se materializan como mapas interpretativos de los nombres.
52 Los mapas mentales se presentan como “instrumentos para entender cómo los distintos individuos
perciben su entorno, entendiendo dicho ejercicio como una aproximación al conocimiento de los modelos espaciales mentales” del lugar (Lucas i Vidal y Ordinas, 2013).
IV. Elaboración de la encuesta
Como primera pregunta de la encuesta de este primer ejercicio experimental, se propuso a una serie de encuestados que elaborasen un croquis de su barrio e indicaran y nombrasen sobre su propio mapa los lugares que consideran más representativos del barrio y cuáles consideran que serían sus límites físicos. Posteriormente, se solicitó que señalaran qué elementos concretos de su barrio tenían mayor relevancia para ellos y cómo los denominaban. Finalmente, se efectuaron distintas preguntas destinadas a complementar la información toponímica de cada mapa, interrogando sobre aspectos concretos (denominaciones de los principales accesos al barrio, topónimos que suscitan una determinada emoción al informante, etc.).
La encuesta se diseñó atendiendo a las necesidades de la propuesta y a la idiosincrasia de los ámbitos estudiados. En este sentido, se plantearon encuestas diferentes para cada ámbito estudiado, pero manteniendo en los tres casos la misma estructura53. La selección de encuestados se intentó efectuar, en la medida de lo posible, siguiendo las directrices del muestreo aleatorio simple, efectuando las encuestas en distintos nodos locales de cada barrio para establecer contacto con diferentes colectivos, tomando en consideración las directrices de Naciones Unidas que señalan que las encuestas relacionadas con información toponímica deben combinar encuestados de toda edad y condición54. El tamaño de las muestras fue de 40 encuestas en el barrio de
San Antón, 33 encuestas en Buenavista y 62 encuestas en Santa Bárbara, planteándose unos niveles de confiabilidad similares tomando como referencia el tamaño de las poblaciones de cada ámbito. La mayor parte de las encuestas fueron realizadas por
estudiantes del grado de Geografía de la Universidad Autónoma de Madrid55, que
53 Los modelos de encuestas utilizadas se pueden consultar en los anexos. Las preguntas específicas de
cada caso se corresponden con las referidas a la identificación de topónimos concretos, ejemplares del barrio, que se han seleccionado de forma intencional, atendiendo a criterios de representatividad (ver capítulo 4).
54 El Manual para la Estandarización de Nombres Geográficos sugiere encuestar tanto a jóvenes, como a
adultos y ancianos con el objetivo de detectar posibles variaciones en el uso de los topónimos de una generación a otra (UNGEGN 2006).
55 El autor y su directora realizaron una serie de encuestas de testeo para comprobar su funcionamiento
fueron seleccionados como informantes ante la necesidad de contar con encuestadores que estuvieran familiarizados con el manejo de la información geográfica y la propia toponimia56.
En relación con la estructura de la encuesta, se propuso una encuesta de carácter interactivo, que se realiza a partir del mapa mental elaborado por cada encuestado. Una vez que éste elabora el primer boceto, el encuestador va invitándole a completar el mapa mental con información toponímica mediante cuatro bloques de preguntas:
- Bloque 1 – Identificación. Se solicita al encuestado que detalle la información toponímica básica de su barrio, haciendo especial hincapié en que se identifiquen los lugares más representativos y en que se detallen las denominaciones que se empleen de forma cotidiana57, no exclusivamente las oficiales.
Las preguntas de este primer bloque son las siguientes: 1.A. Dibuje un croquis de su barrio.
1.B. Concrete los límites de su barrio
1.C. Indique y nombre sobre su mapa cuáles son los lugares más representativos/importantes de esta zona de la ciudad.
- Bloque 2 - Preferencias y accesos. Posteriormente, se solicita al encuestado que identifique y nombre sobre su mapa mental los lugares con los que mantiene un vínculo emocional, que indirectamente activan su sentir del lugar, los lugares que tienen mayor relevancia en su vida cotidiana en su barrio, en el caso de ser residentes, y sus lugares de referencia, en el caso de ser visitante, así como los principales accesos que emplea.
Las preguntas son las siguientes:
2.A. ¿Qué elementos concretos tienen mayor relevancia para usted en su barrio?
2.B. ¿Cuál es el principal acceso (o principales accesos) que usted
emplea para llegar a su domicilio? Señálelo sobre el croquis y nómbrelo. - Bloque 3 – Reconocimiento. En tercer lugar, se somete al encuestado a un
pequeño examen sobre topónimos relevantes a escala municipal y a escala de
disponible en los anexos). Tras la pertinente comprobación, el resto de las encuestas fueron realizadas entre octubre y noviembre del año 2012 por estudiantes de tercer cuso del grado de Geografía de la Universidad Autónoma de Madrid. La realización de encuestas se integró en la asignatura de Ciudades Españolas donde se emplearon como ejercicio para el análisis local de paisajes urbanos.
56 La formación geográfica facilita trabajar con mapas mentales y encuestas y su posterior revisión e
interpretación.
57 En la manera en que cada uno nombra una entidad geográfica reside parte del interés geográfico de la
toponimia. Conocimiento, aceptación o rechazo de un determinado nombre geográfico también se manifiestan a través de su desuso intencionado.
barrio, de cara a poder evaluar su familiaridad con la toponimia local, dado que no es homogénea entre los distintos encuestados. Inmediatamente después, se solicita al encuestado que nombre los lugares que aparecen en una serie de imágenes representativas del ámbito de estudio con el objetivo de valorar el reconocimiento físico de las denominaciones sobre el terreno.
Sobre un listado de nombres tomados como referencia de cada ámbito estudiado se efectúa la siguiente pregunta:
3.A. ¿Conoce estos nombres? ¿Los ha empleado alguna vez? ¿Sabría localizar los lugares a los que hacen referencia? (Si/No/Ns-Nc) Sobre una serie de imágenes de lugares característicos del barrio, se realiza esta pregunta:
3.B. ¿Reconoce estos lugares? Ubíquelos en su croquis. Comunique el nombre con el que conoce el lugar al encuestador (se muestran al encuestado seis imágenes del barrio para que las nombre y las localice). - Bloque 4 – Percepción. Por último, se realizan una serie de preguntas al
encuestado al respecto de cómo percibe la toponimia, en relación, por un lado, al tratamiento que se le da a la toponimia y, por otro, al simbolismo de los nombres, efectuando preguntas relacionadas con el sentir de lugar y sus relaciones con los nombres del lugar.
4.A. ¿Considera que su barrio está bien señalizado? Sí No
4.B. Si la respuesta anterior es afirmativa, ¿echa en falta información en la señalización existente? Si la respuesta anterior es negativa,
¿considera que este hecho afecta a su barrio de alguna manera? 4.C. ¿Hay algún nombre de lugar o de calle en su barrio que le llame especialmente la atención? ¿Por qué cree que es?
4.D. ¿Con qué lugar de su barrio mantiene un vínculo emocional? ¿Por qué?
4.E. ¿Hay algún lugar de su barrio que no conozca físicamente?
4.F. ¿Qué le evocan los siguientes topónimos? (se cita al encuestado un listado de topónimos ejemplares del barrio para que éste indique lo primera idea que le viene a la mente al respecto de dicho nombre). Según la información explicitada por cada encuestado, se han podido definir distintos niveles de interés de los mapas, fundamentalmente en función de la riqueza informativa (el número de referencias introducidas) y la calidad y la exactitud posicional de cada una de ellas. Esto ha permitido conocer qué mapas requerían un análisis más exhaustivo frente a otros donde el informante proporcionó menor información relevante sobre la cuestión toponímica estudiada. Además, se ha recogido
información sobre el tipo de encuestado, y su edad y sobre la localización en la que ha sido efectuada, lo que enriquece el análisis cualitativo.
V. Explotación de las encuestas y los mapas mentales
En lo referido al análisis y explotación de la información toponímica de los mapas mentales, se ha efectuado una aproximación a tres niveles:
- Se ha llevado a cabo un análisis de contenido interpretativo de cada mapa de forma individual y comparado, a través de preguntas de referencia para identificar características generales y específicas de los nombres y, directa o indirectamente, de los lugares a los que designan: ¿qué nombres se han incluido de forma recurrente?, la forma en que se han rotulado ¿sugiere algo?, ¿las referencias incluidas son principales o secundarias?, ¿los nombres que se han incluido son oficiales, variantes o incorrectos? Se han detectado, de este modo, patrones generales en los distintos ámbitos de estudio, o, en contraste, elementos o ideas anómalas que permiten establecer hipótesis específicas sobre el imaginario toponímico del barrio.
- Se ha efectuado una aproximación al conjunto de la información toponímica recogida a través de una visualización cartográfica de los nombres recopilados. La acción efectuada, en este sentido, ha sido la representación de la toponimia recogida en los mapas mentales de todos los informantes sobre una base cartográfica real, de cara a detectar el peso específico de la componente toponímica en el imaginario colectivo y otras características del barrio relacionadas con la información que proporciona la toponimia, que solo resultan explícitas en un formato cartográfico.
- Se ha efectuado una revisión comparada de topónimos concretos con problemáticas específicas identificadas a través de otras técnicas contempladas en este trabajo. Los mapas mentales han permitido poner de relieve la existencia de nombres autóctonos o de comportamientos de los informantes respecto a determinados nombres y lugares concretos, como la creación de nombres para lugares que carecen de nombres oficiales.
En relación con el resto de información recogida a través de las encuestas, tal y como se detalla en capítulos posteriores, se ha realizado un profundo proceso de depuración y tratamiento estadístico, gráfico y cartográfico de las respuestas recopiladas. Se ha generado una importante base de información propia a partir de las encuestas que ha permitido, posteriormente, disponer de información cuantitativa de interés en el análisis de la toponimia de cada ámbito58. Los resultados obtenidos han permitido conocer la forma en que los vecinos de los distintos barrios asimilan e interpretan sus topónimos.