2.2 Data
2.2.2 Visual Classification
Los mapas mentales y las encuestas se enfocaron a la recopilación de información sobre el topónimo preguntada directamente al ciudadano, lo cual tiene un innegable interés para los objetivos de esta investigación. Pero, dado el interés por abordar el análisis del papel del topónimo en el discurso territorial, donde no necesariamente se tiene en cuenta lo que el ciudadano opina y percibe sobre el topónimo, sino también la información sobre el nombre que queda implícita en el discurso con su sola mención o ausencia de mención, se estimó también necesario recabar información donde el topónimo se encontrara en su contexto de uso libre, sin ser el protagonista explícito del ejercicio. Con esta idea en mente, se planteó la realización de una segunda aproximación experimental al caso de estudio a través de derivas urbanas, que proporcionan una interesante y rica información sobre la identificación de nombres y símbolos sobre el lugar. Este segundo ejercicio se desarrolló en los meses de octubre y diciembre de 2013, recabándose un total de veinticuatro memorias de los informantes que realizaron las derivas urbanas.
58 Esta cuestión se abordará en profundidad en el epígrafe 3.3 y en el capítulo 5. Toda la información
I. Toponimia y derivas urbanas
La deriva urbana es un paseo o itinerario por la ciudad de carácter espontáneo, sin un propósito definido (Martínez-Arrarás et al., 2013). La propia espontaneidad o el azar59 del paseo constituye el comportamiento experimental de la acción y la define como una herramienta de recopilación y análisis de información geográfica en un sentido esencialmente subjetivo, puesto que permite recabar el imaginario reflexivo de la ciudad, esto es, las opiniones y valoraciones del paseante sobre el terreno, sin ser sometidas a ningún tipo de filtro60.
La deriva surge inicialmente como instrumento de creación artística al amparo de los movimientos dadaísta y surrealista. El dadaísmo, en los años 20, es el precursor de la exploración como técnica de lectura de los espacios urbanos con fines inicialmente artísticos (Cerdà, 2012). El surrealismo subsecuente, emplea la técnica de “perderse en la ciudad” para descubrir una realidad distinta, “marcada por el automatismo y la lectura de la ciudad inconsciente, o lo que es lo mismo, nuestra percepción onírica de la ciudad” (Cerdà, ibíd.). Pasear la ciudad permite dialogar con ella, entender lo que muestra y narra en sus calles y paisajes.
La conceptualización de las derivas o itinerarios urbanos como práctica metodológica surge a partir del situacionismo (Debord, 1958). La palabra deriva significa para los situacionistas tomar una caminata sin objetivo específico, usualmente en una ciudad, que sigue la llamada del momento. El filósofo francés Guy Debord propone reflexionar sobre las formas de visualizar y experimentar la vida urbana en el marco de la
59 Cabría matizar la idea de azar en este contexto, puesto que el carácter aleatorio de la deriva queda
inevitablemente parcializado por una serie de condicionantes físicos y psicológicos con frecuencia difícilmente identificables.
60 “La característica principal de la deriva es que no se acota el campo de observación. Sólo se escoge el
entorno urbano objeto de estudio, por el cual se va a derivar. Durante la caminada se recogen los datos, a modo de texto/discurso. La trayectoria/relato permite al investigador reconocer e interpretar los aspectos urbanos y sociales. Así pues, mediante la deriva y gracias al movimiento, al deambular, al traslado, se recopila información sobre la ciudad, que posteriormente será analizada.” (Pellicer et al., 2013: 130).
psicogeografía61. Los situacionistas, que se niegan a ser considerados artistas, desarrollan la deriva como acción experimental62 para el entendimiento de la ciudad. En la deriva, “el paseante se torna poroso pero activo, reflectante, donde todo lo que observa tiene una proyección creativa sobre el mundo” (López Rodríguez, 2014), permitiendo la construcción de una secuencia narrativa sobre la ciudad. Generalmente, dicha narración se materializa en una memoria de itinerario, cuyo análisis permite analizar la ciudad a partir de las percepciones libres de sus usuarios. En el caso de la toponimia, las memorias de las derivas conforman relatos de la experiencia urbana donde los topónimos constituyen el referente básico de conexión entre la narración y el lugar. Tiene, entonces, una importancia capital qué nombres se utilizan o se omiten en los textos elaborados a partir de las derivas urbanas, así como la manera en que se utilizan y la impronta que dejan sobre el discurso elaborado. Considerando que el ser humano, como paseante, es quien mejor puede reconocer los elementos que le hacen humano (Nogué, 2008:22), los topónimos, que son una de las huellas de humanidad más elementales del hombre, determinan en las derivas una apropiación social y humana del territorio, identificando a través de los nombres ideas sobre los lugares muy específicas, personales y colectivas. En las derivas urbanas el informante expresa aquello que considera relevante sobre la ciudad, sin cortapisas. Así, el discurso sobre la ciudad permite, en el análisis toponímico, distinguir la función del nombre geográfico como elemento referencial en torno al cual se construye el discurso territorial, que a su vez imprime un significado sobre el nombre, idéntico o diferente al preconcebido. Incluir un topónimo en un itinerario, es similar a incluir cualquier otro hito que suponga poner en escena, valorar (Méndez, 2012) un determinado lugar, elemento o aspecto del territorio, lo que facilita identificar los aspectos físicos y simbólicos más relevantes del lugar63.
61 El estudio de los efectos precisos del medio geográfico (consciente o no) que actúa directamente
sobre el comportamiento afectivo de los individuos (Cerdà, op. cit.).
62 Guy Debord conceptualiza esta técnica como “una técnica de paso ininterrumpido a través de
ambientes diversos” (Debord, op. cit.).
63 Aspectos como los propios topónimos. En el territorio, palabras, imágenes y prácticas observadas se
pueden leer y analizar como si fueran un texto en la medida en que son signos que pueden comunicar información (Dixon 2010).
Dada la utilidad manifiesta de las derivas urbanas como técnica de recopilación de información toponímica, se planteó el ya referido segundo ejercicio experimental: la recopilación de reflexiones sobre una serie de derivas dirigidas no prefiguradas, realizadas por un grupo de informantes que reflexionasen, en una ruta diseñada por el azar, sobre distintos lugares y topónimos tomados como referencia. La realización de este nuevo ejercicio experimental vino motivada por:
- La necesidad de contar con un instrumento que permitiese contrastar la
información empírica individual con la información sociológica extraída de las encuestas, tanto para su análisis en conjunto como para la ratificación de la validez de algunas de las ideas que las encuestas y los mapas mentales habían permitido plantear.
- La pretensión de efectuar una aproximación al análisis del territorio de corte semiótico. No existen demasiadas herramientas que lo permitan y, desde el punto de vista toponímico, esta metodología resulta interesante para el análisis de la señalización y el tratamiento de la toponimia in situ más allá de la que el investigador puede realizar por sí mismo mediante observaciones de campo. - La dificultad para la realización de encuestas suficientes en el barrio del Circo
Romano, dada la escasez de población autóctona. Este ámbito de estudio, cuyo interés, entre otras cuestiones, radica en el tratamiento histórico de la toponimia como escaparate y símbolo de identidad del barrio, plantea una situación distinta al del resto de los ámbitos estudiados, ya que en la información transmitida por su toponimia no tiene tanto peso la población local, casi inexistente. Para este caso, la aproximación a su toponimia a través de derivas urbanas junto con un profundo análisis documental y trabajo de campo resultó un enfoque apropiado.
II. Objetivo de las derivas urbanas
El ejercicio experimental se planteó con un triple objetivo. En primer lugar, se aspiraba a recopilar más información sobre los lugares y elementos geográficos que se habían
presentado como toponímicamente conflictivos en las encuestas y las observaciones de campo de cara a poder analizarlos con mayor profundidad.
En segundo lugar, se pretendía, a través de estos itinerarios, realizar una incursión en el análisis de signos, símbolos e identidades urbanas que aún no se había efectuado de manera explícita a través de las encuestas y las observaciones de campo y resultaba indispensable, ya que los nombres funcionan como símbolos además de cómo signos y a la hora de abordar su estudio holístico es necesario afrontar este hecho. Cabe señalar que para el análisis de estas cuestiones no existe un verdadero corpus metodológico que señale cómo se debe abordar, pero sí un amplio bagaje teórico que justifica la necesidad de su consideración en el análisis toponímico.
Por último, las derivas permitían disponer de una fuente de información para poner en contraste, sobre cada topónimo, el relato personal frente al relato colectivo, dado el significativo margen de diferencia que hay, a menudo, entre lo que dice y siente un encuestado respecto a lo que dice y siente un conjunto de encuestados. La idea, en este sentido, era emplear la deriva como técnica de comprobación para confirmar o rechazar la validez de la información recopilada mediante el resto de técnicas cualitativas.
III. Desarrollo de las derivas urbanas
El ejercicio experimental consistió en que distintos informantes64 efectuaran una serie
de derivas urbanas en los cuatro ámbitos analizados en el desarrollo de esta tesis. Se realizaron, en total veinticuatro derivas: siete en Santa Bárbara, cuatro en Buenavista,
cinco en San Antón y ocho en el barrio del Circo Romano65. Los itinerarios se
plantearon como dirigidos y no prefigurados. Se proporcionó a los observadores los
64 También, estudiantes del grado de Geografía de la Universidad Autónoma de Madrid, estudiantes de la
asignatura de Ciudades Españolas. Madrid de la promoción 2013-2014. Al igual que en el ejercicio experimental anterior, la idea de emplear esta tipología de informantes se explica por la necesidad de contar con usuarios que tengan nociones avanzadas de manejo de la información geográfica para una mayor riqueza de las derivas
65 Se realizaron más derivas en Circo Romano y Santa Bárbara por carecer de información obtenida por
encuestas en el primer caso y por su mayor extensión y complejidad paisajística en el segundo, ambos hechos ya señalados y documentados en la propuesta de Catálogo de Paisaje Urbano.
límites del ámbito territorial por el que podían discurrir66, un guion de observación y un listado de cinco puntos que debían transitar de forma obligatoria durante su recorrido. En estos puntos, los observadores debían preguntar a cinco-diez transeúntes por la denominación de entidades consideradas ejemplares de determinados patrones de relaciones entre ciudadanos y topónimos. Para ello, se les proporcionó instrucciones precisas sobre los topónimos sobre los que debían indagar así como imágenes de las entidades geográficas que debían identificar. En cada punto señalado, debía también completarse una ficha de recopilación de información toponímica (fig. 9). La deriva no debía durar más de una hora/hora y media67 excluyéndose el tiempo que supone el trabajo de recopilación toponímica. Al finalizar el ejercicio, se propuso a cada informante completar una memoria del ejercicio y dibujar sobre el mapa el itinerario seguido (señalando inicio y final).
Aunque la incorporación de paradas obligatorias convirtió las derivas en itinerarios orientados, lo que suprimió parte del carácter aleatorio del ejercicio, le dotó, a cambio, de un mayor interés simbólico y toponímico indispensable para el estudio realizado.
Figura 9. Ficha de recopilación de información toponímica. Los informantes debían completar esta ficha para cada topónimo. En el apartado comentarios y observaciones el entrevistador debía incluir los comentarios o valoraciones del encuestado sobre el topónimo así como sus propias anotaciones y percepciones personales. Elaboración propia.
IV. Pautas de ejecución de la deriva
La deriva se concibió como un ejercicio orientado a dos aspectos concretos: percepción del lugar y toponimia. Se instó a los observadores a discurrir sin rumbo
66 Se tomaron como referencia, para los cuatro barrios estudiados, los límites de las unidades de paisaje
de la propuesta de Catálogo de Paisaje Urbano.
preestablecido por el territorio (ni siquiera necesariamente por senderos delimitados) y, en la medida de lo posible, visitar los puntos de tránsito indicados. En caso de no haber visitado los puntos de tránsito durante su deriva, se solicitó a los informantes que se acercaran a ellos una vez completado el ejercicio para poder recopilar la información necesaria. A cada paso dado en el itinerario, se planteó al observador que tratara de recopilar información que permitiese responder, entre otras cuestiones, a las siguientes preguntas (tab. 1) y a las que el mismo se planteara, tomando notas (escritas o dibujadas) según considerase oportuno.
Preguntas y directrices para la recopilación de información sobre el lugar
Percepción
-¿Cómo es el entorno? ¿Cuáles son los aspectos más llamativos del lugar?
-¿Por qué motivo el observador comienza la deriva en el lugar que ha elegido? ¿Qué motivaciones le llevan a discurrir por un lugar u otro?
-¿Qué sensaciones reseñables experimenta el observador a cada momento?
-¿Quéelementodelpaisajelellamamáslaatenciónalobservadorencadamomentodurantesu itinerario? -¿Qué elementos o que aspectos piensa el observador que el propio territorio parece poner en valor? -¿Llega a interactuar el observador de algún modo con el territorio en algún momento? ¿De qué
manera? ¿En qué grado?
-¿Cómo se comportan los transeúntes? ¿Por qué elementos parecen mostrar interés los transeúntes? -¿Qué colores percibe el observador? ¿Le produce el entorno que visualiza alguna sensación reseñable? -¿Qué tipo de olores percibe el observador? ¿Qué sensación le transmiten? ¿Qué le evocan?
-¿Qué tipo de sonidos percibe el observador? ¿Qué sensación le transmiten? ¿Qué le evocan?
-¿Cómo son las calles y los edificios? ¿Cómo es la vegetación? ¿Qué sensación transmiten? ¿Están cuidadas? ¿Hay lugares de esparcimiento, de ocio?
-Lugares donde llama la atención detenerse. ¿Qué ve el observador? ¿Qué le motiva a detenerse o a continuar la marcha?
-¿En qué estado se encuentra el lugar en opinión del observador? ¿Qué aspectos producen atracción/rechazo? ¿Qué cambiaría el observador?
-¿Identifica o percibe el observador algún lugar o elemento simbólico durante su recorrido? Toponimia
- ¿Qué relación percibe el observador que existe entre los nombres manejados en la señalización y la cartelería con la realidad del entorno?
- ¿Quétratamientosedaa los nombres de los lugares en cada momento?¿Se echa en falta información? - Los nombres que el observador ha preguntado, ¿qué información le han proporcionado?
- ¿Le llama la atención al observador algún nombre que visualice o escuche en algún momento? ¿Por qué motivo?
Tabla 1. Directrices y cuestiones de referencia para la ejecución de la deriva urbana. Elaboración propia.
Se indicó a los informantes que realizaran, tras el ejercicio, una memoria de la deriva urbana haciendo hincapié en las cuestiones señaladas en el guion, pero con total
libertad en su elaboración, estructurándola en distintos apartados, bien por momentos y lugares o bien por campos temáticos.
V. Explotación de las derivas urbanas y de las encuestas de recopilación de
información toponímica
Dada la función que cumplen los nombres en las memorias de las derivas urbanas, las narraciones de los itinerarios han constituido instrumentos aptos para el estudio y el análisis de la toponimia urbana a tres niveles:
- Han proporcionado información complementaria para el análisis metasemántico del topónimo: las memorias de los itinerarios constituyen una aproximación al funcionamiento del topónimo en el inconsciente colectivo68.
- Han puesto de relieve distintas implicaciones artístico-patrimoniales de los nombres: las derivas permiten incorporar la perspectiva artística a la lectura del valor del nombre en la ciudad, ya que presentan a cada nombre en su contexto de uso y percepción. El topónimo se presenta a menudo como un objeto artístico que sugiere, evoca, emociona, etc.
- Han constituido herramientas de validación de la credibilidad de la investigación en toponimia: durante la ejecución de las derivas, el informante emite juicios de valor sobre los nombres, por lo que puede servir para validar ideas y capacidades de topónimos concretos en el lenguaje.
Los textos de las memorias han sido claves para el análisis y la interpretación de la toponimia en el contexto personal. Para acometer el estudio de las memorias, se ha establecido como pauta metodológica de análisis la consideración de la ciudad como un elemento textual y metafórico (Barnes y Duncan, 1992; Beuchot, 2011). En este contexto, se plantea que la ciudad es similar a un texto donde los signos, como en este caso, los topónimos, constituyen elementos referenciales en torno a los que se articula todo el discurso sobre el espacio urbano. Los relatos de las derivas se presentan,
68 En el sentido de representaciones comunes al género humano. Los topónimos, en las derivas, no son
el elemento protagonista (que es la ciudad), pero si la referencia a través de la cual el conjunto de los ciudadanos expresan sus ideas de los lugares.
entonces, como discursos territoriales donde el nombre existe con un significado libre, cuya interpretación es necesaria de cara a recabar la información no evidente que transporta y transmite.
El abordaje analítico de las memorias de las derivas se ha efectuado a partir de una serie de lecturas reiteradas de cada texto, primero generales, y después con el objetivo de interpretar cuestiones toponímicas concretas de manera individual, comparando los distintos testimonios. Esto ha permitido refrendar, matizar y reformular cuestiones propuestas en un análisis preliminar de los distintos barrios y sus nombres, como se verá en el capítulo 5.
Por otro lado, con relación a la explotación de las encuestas de recopilación de información toponímica, tal y como se describe en los capítulos subsiguientes, se ha efectuado un proceso de tratamiento estadístico y gráfico de las respuestas recopiladas que ha tenido gran interés en el análisis de los topónimos escogidos como ejemplares para cada barrio estudiado69.