2.2 Concept Learning and Inductive Reasoning
2.2.3 Refinement Operators in OWL/DLs
K A R A N Q A SURA URQU UMA C OL L A O C HA R C A S P A K A S A QULLA P A K A S A LUPAQA K I L L A K A KILLAKA L I P I YAMPARA CHUY CHARKA QARAQARA QARAQARA Rio Pilaya Lago Awllaka Lago UruUru URQU UMA Lago Titikaka R io De sag u adero Rio Song o Rio Beni Rio Co tac ajes Rio Caine CHICHA P ilcom ayo Rio Mizqu e Rio G ra nde Rio Rio Grande Mapa 3
Provincias de Charcas bajo el Inka Wayna Qhapaq
59 Ver la Probanza de don Fernando Ayra de Ariutu en la Quinta Parte, “Mallku”, Documento 16 (f.9r, @ 8).
a una provincia doble llamada “de los Charcas”, entonces ¿cómo se habrán llamado los Qaraqara antes del gobierno de Wayna Qhapaq?
Una hipótesis surge de la tradición oral recogida en una Probanza del Qha- paq Ayllu de Cusco, publicada por John Rowe en 1985. Aquí se cuenta que, cuando llegaron los “tres hijos” del Inka Yupanki (Pachakuti) para conquistar las provincias al sur de Paria,
entraron en la provincia de los Charcas, ambas provincias, que es vila charca y hanco charca y puesta en orden pasaron adelante.60
La cita oscila entre dos sentidos de la palabra “provincia”: en primera instan- cia, se refiere a una provincia grande “de los Charka” (tanto vila como hanco); y en segunda, a dos provincias que coinciden con los dos grupos charka llamados vila y hanco. Vila significa “rojo” o “sangre”, y hanco significa “blanco” en Ay- mara; se trata, entonces, del Charka Rojo (vila charca) y el Charka Blanco (hanco
charca). No se conoce otras referencias a dicha dualidad. Pero cabe preguntarse
si el nombre de la “provincia de los Qaraqara”, antes de Wayna Qhapaq, no hubiese sido, precisamente, “Wila” o “Janq’u Charka”. Proponemos que los Qaraqara hayan sido los Charka Blancos porque el nombre honorífico dado por el Inka Pachakuti al Mallku Tata Ayra Kanchi era “flor blanca que brota” y, efectivamente, tres “azucenas blancas” figuraban en el escudo de armas de su descendiente, don Fernando Ayra de Ariutu.61 En cambio, el escudo de
los que, según nuestra interpretación, serían los Mallku de Charka Rojo está compuesto de símbolos que tienen otras connotaciones.62 Así se justificaría que,
más tarde, los Qaraqara [blancos, Urqu] siguiesen clasificándose junto con los Charka [rojos, Uma] como parcialidades de una antigua “confederación dual de los Charka” que hubiera existido antes del reinado de Wayna Qhapaq.63
iv) Finalmente, la palabra “Charcas” se extendió durante la Colonia temprana al conjunto de todos los territorios colocados bajo la jurisdicción de la Audiencia española de La Plata, la llamada “Audiencia de Charcas”, fundada con su capital en La Plata, o Chuquisaca, en 1559. Según esta última acepción, la palabra “Charcas” se refiere a todas aquellas “provincias” y “na- ciones” situadas entre Kana y Kanchi, al norte del lago Titicaca, y Tucumán 60 Ver Rowe, “La probanza de los incas nietos...” (1985).
61 Ver la Quinta Parte, “Mallku”, Documento 17 (f.3v) y Lámina 5.4, que reproduce una “tarjeta” incompleta, en cuanto carece de varios elementos, entre ellos la “mata verde con tres azucenas blancas en una pradera verde”, asignada al escudo en el Documento 17. 62 Ver la Quinta Parte, “Mallku”, Documento 22 (ff. 74v-75r).
63 Ver la Quinta Parte, “Mallku”, Documento 17. Una hipótesis alternativa vería en los indios de Chayanta la “otra mitad” (sea blanco o rojo) de la “provincia de los Charcas”; pero en ese caso la fuente citada habría sencillamente omitido toda referencia a lo que bajo Wayna Qhapaq se denominó la “provincia de los Caracaras”, que sería sorprendente en vista de su gran importancia en la reorganización cusqueña de la región.
en el lejano sur, además de amplios territorios en el oriente y de una parte de la costa del Pacífico.
3. Provincia y nación
La palabra “provincia” se usa constantemente en las fuentes con referencias a diferentes niveles de organización, como acabamos de precisar. Pero, ¿en qué medida se trata de un vocablo que tiene un equivalente en las lenguas andinas? Conviene aclarar primero el significado en el castellano de la época. El Tesoro
de la lengua castellana o española, de Sebastián de Covarrubias, publicado en
1611, ofrece la definición siguiente:
una parte de tierra estendida, que antiguamente acerca de los romanos eran las regiones conquistadas fuera de Italia, latine provinciae, quasi procul victa. A estas provincias emviaban governadores, y como ahora los llamamos cargos, este mismo nombre provincia significa cargo.64
Aquí, la palabra castellana combina dos elementos semánticos en un solo concep to: la idea de una extensión geográfica (“tierra estendida”), por una par te; y por otra, la administración de una “región conquistada” por parte de “gober- nadores” (“cargos”) enviados desde un centro imperial (sea este Roma o Cusco).
Figura 4
Significados de “provincia”
“Tierra estendida / Comarca” Palabras compuestas Jurisdicción de juez
quimray quimray (Q) suyu suyu (Q)
quiti quiti (Q) suyu/suu (Q/A)
uraque (A) mamani (A)
suyuquiti (Q) suyuquimray (Q)
Sin embargo, en las lenguas andinas estos dos elementos semánticos –la jurisdicción y el espacio– se expresan con palabras distintas. Por ejemplo, en el dicciona rio de la lengua quechua de Diego González Holguín,65 la palabra “pro-
vincia” se encuentra con el significado de “términos o jurisdicciones de juezes” (suyusuyu, suyuquimray, o suyuquiti); el “juez” aquí puede entenderse como equi- valente al “gobernador” de Covarrubias. A este nivel, el centro imperial es Cusco 64 Sebastián de Covarrubias, Tesoro de la lengua castellana o española, Edición de Martín Riquer,
Barcelona, 1987 [1611], p. 85.
65 Bertonio y González Holguín trabajaban juntos en el Seminario jesuita de Juli, hasta la salida de González Holguín a Quito en 1586; ver Raúl Porras Barrenechea, “Prólogo” al Vocabulario de 1608.
y suyu es la “provincia” en su dimensión administrativa, pues se trata de un repar- timiento de trabajo o de territorio. Además, tanto en el diccionario de González Holguín como en el Vocabulario de lengua aymara de Ludovico Bertonio una de las muchas acepciones de suyu es “la parte que uno o muchos toman de alguna obra para trabajar, como Iglesia, Chácaras, Edificios, etc.”, definición que pone el acento en las obligaciones laborales de la gente del suyu hacia la autoridad en cuya jurisdicción reside.66 Dicha definición nos remite a un aspecto fundamental
del concepto de suyu: se aplica a las jurisdicciones pertenecientes a cualquier nivel social, desde el mismo Tawan tinsuyu (“todas las quatro provincias del Peru”) hasta la responsabilidad que corresponde a un solo individuo.67
En contraste con lo anterior, quimray y quiti tienen un significado espacial que se aproxima a la noción de “tierra estendida”; González Holguín señala que las “provincias” consisten en “comarcas o lugares o partes” (quimray quimray,
quiti quiti). De hecho, quimray y quiti se refieren a dos aspectos diferentes del
concepto de “tierra estendida”. Quimray significa “lo ancho, las provincias o lugar y el distrito”; es la “travesía” que atraviesa un espacio territorial (por ejemplo, una “ladera”, como en la frase moderna chawpikinray, “media ladera”). Quiti, en cambio, es “la provincia, o sitio, o comarca, o la redonda de un lugar, el contorno o circuito”, o el “hueco”; aquí el énfasis está más bien en la circunferencia de un espacio, en los linderos externos. Nuevamente, se trata de un concepto que puede aplicarse a espacios de escala variable, así, “Chilequimray, o quiti, la provincia o reyno de Chile, y pampa quimraypi o quitipi, en el campo o plaça” (Figura 4).68
En fin, suyu se refiere a la administración de una población o una res- ponsabilidad humana, mientras que quimray y quiti señalan extensiones en el espacio. Tal distinción lexical en quechua, entre dos elementos semánticos que se encuentran unidos en la palabra española “provincia”, encuentra un ejemplo cabal en la palabra compuesta suyuquiti, que significa precisamente “la tierra de jurisdicción de cada juez”.69 Lo mismo se desprende de la traducción
al aymara que Bertonio ofrece de “provincia de alguna nación”: mamani, suu,
uraque. Aquí, suu es lo mismo que suyu, y uraque quiere decir “tierra”. Mamani,
o wamani, “águila”, se refiere tanto al señorío aymara como a la “provincia” incaica;70 el término expresa el nivel en el cual los señoríos preincaicos se ar-
ticularon con la administración del Tawantinsuyu.71 Bertonio traduce la frase
66 Bertonio, Vocabulario... (1956 [1612], t. II:331-2); González Holguín, Vocabulario... (1989 [1608]). Bouysse-Cassagne, La identidad aymara… (1987). Gary Urton, “Chuta: el espacio de la práctica social en Paqariqtambo, Perú”, en Revista Andina 2.1, Cusco, 1984. 67 “Suyu runa, el vasallo tributario”; “Suyu, lo que cabe de parte de trabajo a cada un suyo o
persona”. González Holguín, Vocabulario... (1989 [1608]:333). 68 González Holguín, Vocabulario... (1989 [1608]:309, 310 y 645). 69 González Holguín, Vocabulario... (1989 [1608]:333).
70 “Mamani, provincia o districto”, Bertonio, Vocabulario... (1956 [1612], II:213).
71 Bertonio, Vocabulario... (1956 [1612], I:387, II:378). Para el concepto de mamani, ver Platt, “Entre ch’ajwa y mukhsa...” (1987).
mamani conturi mayco (literalmente “halcón cóndor señor”) como “halcón, como
Rey de los paxaros, y también un Señor de muchos vasallos”. La voz mamani, según parece, señala grupos de una misma escala, como podemos inferir de los ejemplos ofrecidos por Bertonio: “Egipto mamani, Cosco mamani, Lupaca
mamani. Provincia de Egipto, del Cusco, de los Lupacas”. Lupaca mamani es
uno de los señoríos aymaras.72
Estas distinciones nos ayudan a comprender los usos de la palabra “pro- vincia” en las fuentes hispánicas. Veamos ahora el uso del concepto de suyu en la organización del sur andino. En primer lugar, la “provincia” o suyu sureña del Tawantinsuyu, el Qullasuyu, era una provincia en el sentido administrativo. Cuando llegaron los europeos estaba bajo el gobierno de un “juez” o “gober- nador”73 llamado Apu Challku Yupanki, hermano de Wayna Qhapaq. Challku
Yupanki había sido el oficiante durante la boda de su hermano con la hermana de ambos, Kusi Rimay.74 Posteriormente, el sumo sacerdocio fue asumido por
Willaq Uma y Challku Yupanki fue a residir en Copacabana, donde desem- peñó funciones sacerdotales además de ser el gobernador del Qullasuyu. En 1535 acompañó a Diego de Almagro durante la expedición por Tupiza, Salta y Copiapó hasta Chile, allanando el territorio y mandando a la gente del Collao y Charcas a que le sirviesen.75
El Qullasuyu se extendía “desde Vilcanota a Chile”, aunque su punto de partida se encontraba en el templo del Qurikancha del Cusco. Vilcanota era una Casa del Sol, un templo dedicado al culto solar, ubicado en una serranía y divisoria de aguas al sur del Cusco. Allí terminaba el ceque (= “línea de orien- tación”) más largo que salía de la ciudad con dirección al Qullasuyu.76 Por otra
parte, “Chile” debió comenzar, con toda probabilidad, al sur del camino que cruza la cordillera Occidental, entre Chicoana (Salta) y Copiapó (ver Mapa 1). Dentro de estos límites, los wamani se organizaron según dos criterios. En primer lugar, hemos visto que la “provincia de Charcas” se distingue claramente de la “provincia del Collao”. Según Cieza de León, ambas son “comarcas” (quimray quimray quiti quiti, espacio, o “tierra esten dida”). Según
72 Bertonio, Vocabulario... (1956 [1612] II:213). “Señorío” se traduce por maycoña (mayku = mallku, “cóndor-jefe”); ver Bertonio, Vocabulario... (1956 [1612], II:220). Cf. por ejemplo, Cieza de León, Crónica del Perú, Segunda Parte… (1986:Caps. xviii, xx).
73 El término quechua para este puesto es qhapaq apu, recogido en Pärssinen, Tawantinsuyu… (1992).
74 Joan Pachacuti Yamqui Salcamayhua, Relación de Antigüedades de este Reino del Perú. Estudio etnohistórico y lingüístico de Pierre Duviols y César Itier, Cusco, 1993 (p. 244-5). 75 Sergio Villalobos, “Almagro y los Incas”, en Revista Chilena de Historia y Geografía, No.
130, Santiago de Chile, 1962. Villalobos cita una información de 1597 sobre los servicios de Challku Yupanki, descubierta por él en el AGNA, División Colonia, Sección Gobierno, Justicia, Legajo 27, Expediente 784. Ver también el acápite 7 de este ensayo.
76 Ver Brian Bauer, The Sacred Landscape of the Inca. The Cusco Ceque System, University of Texas Press, Austin, 1998.
Martti Pärsinnen, la unidad del Collao se percibe en las cédulas tempranas de las encomiendas concedidas por Francisco Pizarro a varios españoles, en las que los asentamientos de la región lacustre se llamaban “pueblos” de la “pro- vincia del Collao”. La “provincia de Charcas” también se caracterizaba por la unidad, aunque, con respecto a la precedente, hay que buscar la evidencia en otro tipo de fuente porque los documentos de encomienda publicados aquí utilizan la frase “provincia de Charcas” únicamente para referirse al señorío de los Charka (es decir, al nivel de los antiguos “Charka Rojos”).
Bajo un segundo criterio de organización, todas las “naciones” del Collao y Charcas se dividían en dos grupos llamados suyus (o “provincias”, en el sentido administrativo de la palabra): Urqusuyu y Umasuyu (Cuadro 1). La mayoría de los señoríos aymaras, sean del Collao o de Charcas, pertenecían a una u otra de estas dos categorías. Los grupos urqu (la mitad masculina, agreste, “de los ce- rros”) normalmente ocupaban los territorios más occidentales y los grupos uma (la mitad femenina, cóncava, “del agua”) los más orientales. Esta clasificación doble señala, en primer lugar, una complementariedad ecológica y social entre el oeste y el este de la cordillera, como también entre las alturas montañosas y los lagos profundos.77 Sin embargo, la forma de aplicar esta distinción entre la
“provincia del cerro” y la “provincia del agua” difiere entre el Collao y Charcas. En la región lacustre, tanto los Qulla como los Pakasa se dividían en dos partes, la una correspondiente a Urqusuyu y la otra a Umasuyu.78 Pero en Charcas no
se encuentra el mismo esquema: aquí los señoríos no se dividían cada uno en dos partes correspondientes a los dos suyus; más bien, cada uno era en su tota- lidad o Urqusuyu o Umasuyu. La única excepción fue, precisamente, la pareja Qaraqara (Urqusuyu) y Charka (Umasuyu) que, según nuestra interpretación, correspondería a Charka “Blanco” y Charka “Rojo” antes de Wayna Qhapaq. Esta especificidad de la Confederación Charka debe relacionarse con el rango que ocupaba con respecto a las demás wamani de Charcas.
Pasaremos ahora a considerar el uso de la palabra “provincia” para referirse al señorío (o “nación”), sea éste de Urqusuyu o Umasuyu. En los documentos aquí publicados, como en Cieza de León, la palabra “provincia” era de uso corriente y se aplicaba tanto a los Charka como a los Qaraqara. En las prime- ras décadas de la invasión, las “provincias” incaicas (wamani) sirvieron como base para la asignación de encomiendas a los conquistadores.79 En cambio, en
el texto del Memorial, redactado unas décadas más tarde, en 1582, se nota un cambio notable de vocabulario, que se manifiesta en el uso sistemático de la palabra “nación”. Dicha evolución terminológica es aún más notable cuando se compara el Memorial con otro documento parecido: la Probanza de don Juan 77 Bouysse-Cassagne, La identidad aymara... (1987).
78 Los Lupaqa, en cambio, fueron Urqusuyu solamente. Bouysse-Cassagne, La identidad aymara... (1987:210). Ver Cuadro 1.
Qullqi Warachi, Mallku de los Killaka, que lleva fecha de 1575. Ésta no utiliza la palabra “nación” ni siquiera una vez, sino que habla siempre de “provincias” o “pueblos”.80 Tampoco encontramos el uso de la palabra “nación” en la Probanza
de los señores de Tinguipaya.81 Pero en las Probanzas de los señores de Macha y
Sacaca, descendientes de los Mallku antiguos de Qaraqara y Charka, es general el uso de la palabra “nación”, no solamente al referirse a sus propios grupos, sino también para los demás. ¿Qué implica tal cambio de discurso político?
Cuadro 1
Los suyus del Collao y Charcas
Qullasuyu (“Vilcanota hasta Chile”) Hatun Apu (“gobernador”)
Urqu Uma Arco y flecha
COLLAO Qulla X X Lupaqa X Pakasa X X CHARCAS Sura X Charka X Qaraqara X Karanqa X Killaka X Chuy X Yampara X Chicha X
José Luis Martínez ha planteado que sólo se empezó a usar la palabra “na- ción” unas décadas después de la invasión europea. De acuerdo con su estudio de “los Lipi”, vecinos de los Qaraqara al suroeste, este autor señala que dicha evolución terminológica trajo consigo una distorsión conceptual y política. Las referencias tempranas a “una provincia que llaman Llipi” no implican la existencia efectiva de una unidad cultural entre sus habitantes. Se trataría, más bien, de una unidad administrativa impuesta por los Inka. Martínez deja en claro que 1.000 Uru moraban en los ríos y salares del sur, y que éstos estaban probablemente vinculados con los changos, pescadores de la costa de Atacama. Además, vivían allí 3.000 mineros-pastores aymaras.82 Sin embargo, en los
escritos posteriores del cronista Cobo, Lípez aparece como una sola “nación” y se pierde de vista la heterogeneidad de sus componentes.83
80 Waldemar Espinoza Soriano, “El reino aymara de Quillaca-Asanaque, siglos XV y XVI”, en Revista del Museo Nacional, t. XLV, Lima, 1981.
81 Ver Quinta Parte, “Mallku”, Documento 19.
82 “Carta del factor de Potosí Juan Lozano Machuca al virrey del Perú, en donde se describe la provincia de los Lipes” [1581], Relaciones geográficas de Indias, t. 2, Biblioteca de Autores Españoles, t. CLXXXIV, Madrid, 1965.
83 Ver José Luis Martínez, “Papeles distantes, palabras quebradas. Las informaciones sobre Lípez en el siglo XVI”, en Presta (comp), Espacio, etnias, frontera... (1995:297-8).
En el caso de los Qaraqara y los Charka, la palabra “nación” empieza a usarse en los años posteriores a las reformas del Virrey Toledo (1569-1575). Hasta ese entonces los Mallku se habían mantenido en sus cargos y rangos respectivos, y seguían gobernando los señores y principales de sus antiguos wamani, recibiendo tributos de sus indios aun cuando éstos estuvieran repar- tidos en diferentes repartimientos. Pero la reducción drástica en los ingresos señoriales dictada por Toledo puso fin a su autoridad tradicional y cuando reclamaron contra la disminución de sus privilegios en calidad de señores naturales de la tierra, tuvieron que apropiarse de un nuevo vocabulario para referirse a las antiguas provincias que habían señoreado. De tal modo que cuando hablan de sus “naciones”, enfatizan la unidad histórica de los grupos cuyo gobierno habían heredado de sus antepasados y se oponen al mismo tiempo a la fragmentación de sus wamani como resultado de los repartimientos y corregimientos establecidos por el Estado colonial.
¿Por qué los señores de los Charka y los Qaraqara fueron los únicos en adoptar este discurso? En parte, se debe a que eran asesorados por abogados españoles vinculados con el amplio debate sobre los derechos de los señores naturales en América.84 Entre las “siete naciones” de Charcas existían patrones
muy diversos de incorporación, tanto al Tawantinsuyu como al Reino de las In- dias. Pero desde la década de los 70, los señores qaraqara y charka argumentaban en favor de sus derechos tradicionales en sus jurisdicciones antiguas, alegando la persistencia de continuidades políticas incaicas en cada wamani.85
La realidad de estas pretensiones varía, por supuesto. En algunos casos las “provincias” incaicas quizás correspondiesen estrechamente a los señoríos anteriores que habían gozado de autonomía hasta su incorporación en el Tawantinsuyu. Esta dualidad de condición –autonomía y subordinación– se refleja en el uso de la misma palabra mamani (o wamani) para referirse tanto a la federación aymara autónoma como a la unidad administrativa imperial. Los wamani llegaron a ser, efectivamente, “provincias” dentro de la estructura del Estado imperial, pero al mismo tiempo seguían recordando su existencia preincaica. Tal fue probablemente el caso de los Qaraqara y, con menor deta -
84 Ver Carlos Sempat Assadourian, “Dominio Colonial y Señores Étnicos en el Espacio Andino”, en Transiciones hacia el Sistema Colonial Andino. Colegio de México-Instituto de Estudios Peruanos, Lima, 1994. También la Presentación de la Quinta Parte, “Mallku”. 85 “Nación” deriva de la raíz latina nascere, “nacer”. En la Edad Media, natio pudo designar
“toda clase de agrupación universitaria, eclesiástica, económica y raras veces étnica”. Co- lette Beaune, Naissance de la nation France, Éditions Gallimard, París, 1985, p. 8. En el caso de los Qaraqara y los Charka, la evidencia sugiere que sólo hablaban el aymara, aunque todas las demás “naciones” de Charcas eran lingüísticamente heterogéneas. Pero también en Qaraqara-Charka podemos detectar una pluralidad de grupos de descendencia dentro de cada cabecera política, parcialidad y ayllu local de la Confederación, cada uno con su propio héroe, o Tata, asociado con los wak’a y paqarina que colmaron el paisaje cultural. Ver la Presentación de la Cuarta Parte, “Tierra”.