9 Improving Learning Maps using An Adaptive Testing System: PLACEments
9.3 Results and Analysis
Pérdidas en desarrollo humano debido a la desigualdad de género (%)
Países Bajos
China Corea del Sur
Tailandia Perú Namibia Mozambique República Centroafricana Yemen Indonesia Armenia Ucrania República Checa Dinamarca Suecia
Pérdidas en el IDH debido a la desigualdad en la distribución del IDH (%) 100 60 20 80 40 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 0
Fuente: cálculos de la HDRO a partir de su propia base de datos.
aclaran aspectos importantes sobre la posición de la mujer en casi 140 países21. Además de
entregar nuevas perspectivas sobre las brechas de género en materia de bienestar y empodera- miento, también subraya la importancia de con- tar con políticas públicas dinámicas para supe- rar las desventajas estructurales que afectan a la mujer.
medición de la pobreza: el Índice de Pobreza
multidimensional (iPm)
Para avanzar en el desarrollo humano, es nece- sario centrar la atención en las carencias. Las dimensiones de la pobreza van mucho más allá de la falta de ingresos, ya que también inclu- yen salud y nutrición inadecuadas, falta de educación y de conocimientos especializados, medios de sustento inapropiados, malas con- diciones de vivienda, exclusión social y escasa participación. La pobreza que afecta a las per- sonas en todo el mundo —resaltada por el tra- bajo de campo que se llevó a cabo para obte- ner información para este Informe (recuadro 5.3)— es multifacética y, por consiguiente, multidimensional.
Los indicadores basados en el dinero obvia- mente son importantes, pero también es nece- sario tener en cuenta las distintas privaciones y su superposición, en especial por la alta proba- bilidad de que los hogares que enfrentan múl- tiples carencias se encuentren en una situación peor de lo que sugieren las medidas de pobreza por ingresos22.
El IPM se basa en el enfoque de las capaci- dades. Incluye un abanico de dimensiones que surgieron de ejercicios participativos llevados a cabo entre comunidades pobres y de un inci- piente consenso internacional. No obstante, dado que la medida requiere que todos los datos
RE
CU
AD
RO
5.3
Pobreza: imágenes recogidas en indonesia, Kenya y madagascarJiyem, de 70 años, vive cerca de Jenar, Indonesia, junto con su espo- so, hijo, nuera y nieto. Djojo, el marido de Jiyem, es ciego y no puede trabajar. Paninyo, su hijo, tiene una discapacidad mental y trabaja en el campo, donde gana aproximadamente US$1,10 al día. Jiyem antes trabajaba en una granja, pero ahora sólo recoge los restos que quedan de la cosecha de arroz. Aunque no genera ingresos, consigue algo de alimento. Ninguno de los familiares de Jiyem tiene educación primaria completa. Sufren carencias en varias dimensiones, ya que tienen piso de tierra, viven sin energía eléctrica, agua por tuberías ni combustible adecuado para cocinar, y su nutrición es insuficiente.
Salome, de 30 años, vive con su marido y seis hijas en el barrio de tugurios Lunga Lunga, en Nairobi. Su esposo sólo puede trabajar ocasio- nalmente cuando hay empleo disponible en el parque industrial cerca- no, pero eso es sólo a veces. Ella no puede tomar un empleo remunera- do porque debe cuidar a sus hijas, pero gana algo de dinero repartiendo agua a otros hogares. La familia no tiene energía eléctrica, agua por tu- bería ni un sistema adecuado de saneamiento. Salome tuvo siete hijos, pero uno murió hace algunos años a la edad de cuatro meses. Merah, de 6 años, ya debería estar matriculada en la escuela como sus hermanas mayores, pero sus padres no pueden costear el derecho de inscripción de 300 Ksh (US$4). La edad de las demás niñas fluctúa entre 3 meses y 14 años. A veces Salome y su marido no pueden dar de comer a su familia y
tienen que depender de otros miembros de la comunidad. “Me preocu- pa no ser capaz de alimentar a mis niñas”, dice ella. La familia de Salome sufre privaciones en salud, educación y nivel de vida.
Lydia, de 35 años, vive en Manarintsoa, uno de los distritos más po- bres de Antananarivo, Madagascar. Su vivienda, construida por su her- mano en un sitio que ella arrienda por US$2,30 mensuales, es preca- ria, tiene piso de tierra y no cuenta con agua ni electricidad. Con sus cuatro hijos y un nieto, constituyen un hogar monoparental desde que su marido la abandonara hace cuatro años. Lydia gana entre US$0,31 y US$0,63 diarios con la venta de desechos que recoge, como botellas de plástico, latas, zapatos y trapos. En un día normal, se levanta a las 5 a.m. para asegurarse un puesto en el mercado donde vende los bienes que recolecta. Luego, vuelve a su casa para tomar desayuno con sus hijos, que normalmente se compone de café y en ocasiones, algo de pan, antes de volver al puesto. Hasina, su hija mayor, se hace cargo de los quehaceres domésticos mientras ella trabaja. La comida principal de la familia es la cena, ya que sólo en días festivos suelen compran algo para almorzar. Los hijos menores, de cuatro y seis años, también reco- gen chatarra para la reventa o piden limosna para comprar alimentos. El hogar de Lydia tiene carencias en varios indicadores de nivel de vida, como piso de tierra, falta de electricidad, excusado o agua por tubería, y privaciones en educación y nutrición.
Fuente:estudios de campo realizados como parte de las investigaciones básicas para el Informe sobre Desarrollo Humano; ver Alkire and Santos (2010).
provengan de un mismo hogar, eran pocas las dimensiones disponibles que calificaban para ella. Por ejemplo, las encuestas que recopilan la información necesaria para evaluar otras dimensiones importantes no contienen sufi- cientes datos sobre trabajo, empoderamiento y consumo. Se requieren mejores datos en áreas cruciales como trabajo informal, empodera- miento, seguridad ante la violencia y relaciones humanas (capital social y respeto), tema que abordamos en el capítulo 6.
El IPM, simple e importante en términos de políticas públicas, complementa los métodos basados en el ingreso al adoptar un enfoque más amplio23. Identifica las privaciones simultáneas
que padecen los hogares en las tres dimensio- nes del IDH y muestra la cantidad promedio de personas pobres y las carencias que deben afrontar estas familias. En el cuadro estadístico 5 se presenta un conjunto de estimaciones rela- cionadas con el IPM para todos los países de los cuales se dispone de información.
Esta nueva medida sustituye al Índice de Pobreza Humana (IPH) que se publicaba desde
199724. El IPH, pionero en su tiempo, usaba pro-
medios nacionales para reflejar las privaciones agregadas en salud, educación y nivel de vida. Sin embargo, no permitía identificar a individuos y hogares específicos o a grupos más amplios de personas que experimentaban las mismas priva- ciones25. El IPM se sobrepone a estas deficiencias
al medir la cantidad de personas afectadas por privaciones simultáneas y el número de caren- cias que enfrentan en promedio. Éste puede des- glosarse en sus dimensiones para mostrar cómo cambia la composición de la pobreza multidi- mensional en incidencia e intensidad entre dis- tintas regiones, grupos étnicos, etc., lo cual tiene consecuencias útiles en materia de políticas.
Patrones generales de la pobreza multidimensional
El IPM es el producto de la incidencia de la pobreza multidimensional (la proporción de personas que son pobres en varias dimensio- nes) y del número promedio de privaciones que
experimenta cada hogar pobre (la intensidad de su pobreza). Tiene las mismas tres dimensiones que el IDH (salud, educación y nivel de vida) reflejadas mediante 10 indicadores, cada uno de los cuales tiene igual ponderación dentro de cada dimensión (figura 5.7). Un hogar es pobre en múltiples dimensiones cuando padece caren- cias en al menos dos de los seis indicadores (el límite cambia de acuerdo con la ponderación del indicador específico dentro de la medida global; vea la Nota técnica 4). Los límites son austeros y reflejan privaciones graves, en su mayoría vinculadas con los Objetivos de Desa- rrollo del Milenio (ODM).
Salta de inmediato a la vista que el IPM resulta de especial utilidad para los países menos desarrollados. En efecto, captura las privaciones generalizadas que existen en Asia Meridional y África Subsahariana y en los países más pobres de América Latina. Además, revela la magnitud de la pobreza más allá de las medidas moneta- rias, lo que constituye un logro importante. En resumen, ayuda a capturar y transmitir gráfi- camente aquellas privaciones simultáneas —a partir del consenso internacional que expre- san los ODM— gravísimas y decididamente inaceptables.
En síntesis, calculamos que cerca de la ter- cera parte de la población de 104 países, o casi 1.750 millones de personas, son pobres en varias dimensiones a la vez26. Por ejemplo, pueden
vivir en un hogar en que uno de sus miembros está desnutrido, ha muerto un niño, ninguno de sus componentes ha recibido cinco años de educación y ningún niño en edad escolar está matriculado en la escuela. O bien es un hogar que no tiene combustible para cocinar, servi- cios de saneamiento, agua, electricidad, piso ni bienes.
La medida de pobreza más utilizada es la