• No results found

3.5 Experiments

3.5.1 Road Scene

Prácticamente, todos los teóricos de la teoría de sistemas, la ecología profunda y el ecofeminismo presentan alguna versión de la gran holarquía del ser, una red de vida, con campos dentro de campos dentro de campos. La ecofeminista Julia Russell dice:

Al mismo tiempo, un cuerpo, una nación, existe en un contexto más amplio dentro del que funciona como una parte. La nación existe en el contexto de todas las naciones que forman el cuerpo político de la humanidad. Y toda la humanidad existe en la biosfera, que es el cuerpo de la totalidad de la Tierra. Existimos como parte de una totalidad sin costuras en la que cada cosa está conectada con todo lo demás2.

La figura 3-1 es muy típica de las distintas holarquías que han sido presentadas, implícita o explícitamente, por los distintos teóricos holistas, ecológicos o sistémicos (holarquías similares se pueden encontrar en Popper, Laszlo, Sessions, Miller, Engels y otros).

Biosfera Sociedad/Nación Cultura/Subcultura Comunidad Familia Persona Sistema nervioso Órganos/Sistemas de órganos Tejidos Células Orgánulos Moléculas Átomos Partículas subatómicas

Figura 3-1. Holarquía típica.

Muchas de estas holarquías son representadas por los teóricos como una serie de niveles u «orden estratificado» (Capra), como una «escalera», lo que es perfectamente aceptable mientras recordemos que sus autores afirman que hay una gran complejidad circular implicada y no les acusemos impropiamente y sin garantías de que están siendo «lineales». Como veremos, éste no es el problema.

Si observamos la figura 3-1, o a casi cualesquiera de las otras holarquías similares, nos daremos cuenta inmediatamente de que hay una confusión y combinación de los holones individuales y sociales. Es decir los micro y macromundos están confundidos. Se asume que el holón social es del mismo tipo y naturaleza que el holón individual compuesto, y de esta forma pueden ser colocados «encima» o «debajo» uno del otro. Miremos, por ejemplo, a la holarquía biosférica de Karl Popper (fig. 3-2). Popper (y no es el único) supone que los individuos y las poblaciones son del mismo tipo lógico (y existencial), y por tanto se pueden colocar uno sobre otro, como distintos «niveles» de la misma escala (tal como están situados en su esquema los niveles 7 y 8 o los niveles 10 y 11). Se trata de una grave equivocación.

Vimos en el capítulo anterior (principio n.° 9) que, en cualquier secuencia holística, individual o social, si destruimos cualquier nivel, destruiremos todos los niveles superiores y ninguno de los inferiores, por la simple definición de totalidad/parcialidad. Un holón de nivel superior está, en parte, compuesto por sus holones inferiores y así, si destruimos cualquier nivel inferior, destruiremos también los niveles por encima de él, puesto que hemos retirado alguno de sus componentes. Pero estas partes mismas existían antes de que emergiera la totalidad y por tanto pueden, en términos generales, existir sin ella.

12) Nivel de ecosistemas (biosfera total) 11) Nivel de poblaciones de metazoos y plantas 10) Nivel de metazoos y plantas pluricelulares

9) Nivel de tejidos y órganos

8) Nivel de poblaciones de organismos pluricelulares 7) Nivel de células y de organismos unicelulares

6) Nivel de orgánulos (y quizá virus)

5) Líquidos y sólidos (cristales)

4) Moléculas

3) Átomos

2) Partículas elementales

1) Partículas subelementales

0) Desconocido: ¿partículas «sub-subelementales»? Figura 3-2. La holarquía de Popper3.

Observemos de nuevo a la figura 3-1. La afirmación de los holistas es que los estados nacionales existen como partes de la biosfera mayor, una totalidad superior (o más profunda). Pero si la biosfera fuera realmente un nivel superior de organización respecto a los estados nacionales, si fuera realmente un todo superior que los contuviera como partes: 1) no podríamos tener una biosfera hasta que tuviéramos estados nacionales, ya que se afirma que estos últimos son partes de la biosfera, y 2) si destruyéramos todos los estados nacionales,

destruiríamos la biosfera (porque la totalidad no puede existir sin sus partes). Obviamente, estas dos afirmaciones no son verdad. De hecho, es justo al contrario: destruye la biosfera y destruirás todos los estados nacionales, pero si quitas teóricamente los estados nacionales, la biosfera podría continuar y, de hecho, continuaría (funcionaba mucho antes de que aparecieran los estados nacionales). Esto significa que la biosfera es un nivel inferior y más superficial (no significa que sea menos importante para la existencia, sino más importante, porque, si destruimos un nivel, cuanto más inferior sea más niveles superiores se llevará con él. Como dijimos en el principio 9, es más fundamental para la existencia).

Localicemos la «biosfera» o «ecosistema total» preguntándonos lo que se destruiría, o no, si teóricamente la hiciéramos «desaparecer». Mirando al diagrama de Popper, hallamos que si destruyéramos la biosfera (si un holocausto termonuclear destruyera todas las formas de vida sobre la Tierra), destruiríamos todos los niveles hasta el nivel 6 incluido, pero no por debajo. Esto significa que el ecosistema comienza en el nivel 6, y no, como él lo sitúa, en el 12. (Como veremos, este es también un error crucial en las ontologías de muchos ecoteóricos.)

En otras palabras, evidentemente tenemos ecosistemas, en su sentido más amplio, en cuanto tenemos formas de vida que interactúan unas con otras y con el entorno físico, y esto comienza a ocurrir de forma fundamental en el nivel de las procariotas (orgánulos). Situar el ecosistema en el nivel 12 implicaría, por ejemplo, que el pobre nivel 10, las plantas y los metazoos, no tienen ecosistemas.

Si consideramos «el» ecosistema como un solo nivel, entonces es obvio que ambos diagramas lo tienen mal situado. Pero la cosa aún es peor. «Ecosistema» (o «población total») no es un nivel particular entre otros niveles de holarquía individual, sino el entorno social de cada uno de los niveles de individualidad en la biosfera. Ninguno de estos diagramas distingue entre micro y macro (o individual y social) en ningún nivel; ambos los tratan como niveles separados de la misma escala. (Este es el segundo error crucial en la mayoría de las ecoontologías.)

Refiriéndonos al diagrama de Popper, los niveles 7 y 8, por ejemplo, no son dos niveles diferentes como él imagina, sino el aspecto individual y social del mismo nivel. (Lo sabemos porque si destruimos cualquiera de estos «niveles» el otro también se destruye, lo que significa que ninguno de ellos es superior o inferior en relación al otro.) Si uno fuera realmente inferior —si el nivel 7 fuera inferior al 8, como él afirma— entonces podría existir sin el superior. Pero no se pueden tener células sin una sociedad (población) de otras células, y no se puede tener una sociedad de células sin células; nada existe en soledad sin un entorno de sus semejantes.

En otras palabras, lo individual y lo social no son dos monedas diferentes, una de un sistema monetario superior al de la otra, sino la cara y la cruz de la misma moneda en cada sistema monetario. Son dos aspectos de la misma cosa, no dos cosas (o niveles) fundamentalmente diferentes.

Entonces, lo que se hace necesario es construir una serie de holarquías verdaderas de individuos compuestos y después indicar, para el mismo nivel de organización, el tipo de entorno (u holón social) en el que el holón individual participa (y de cuya existencia depende). Esto debe ser hecho en los tres grandes reinos de la evolución: fisiosfera, biosfera y noosfera.

Figura 3-3. Coevolución cósmica de las micro y macroestructuras. El despliegue asimétrico de las cuatro fuerzas físicas llama a la entrada en juego, paso a paso, de

nuevos niveles estructurales, tanto desde el lado macroscópico como desde el microscópico. Estos niveles estimulan mutuamente sus evoluciones (Jantsch, The self-

organizing universe, p. 94).

Afortunadamente, una gran parte de este trabajo ya ha sido realizado por Erich Jantsch, que es, por lo que yo sé, el único teórico que ha investigado de forma exhaustiva (y a menudo brillante) las relaciones entre micro y macro (individual y social), los patrones de coevolución en los tres dominios (aunque como veremos, su argumentación se va desvirtuando a medida que se acerca a la noosfera).

Las figuras 3-3 y 3-4 son los diagramas esquemáticos de Jantsch relativos a la coevolución de los patrones micro y macro en la fisiosfera y biosfera, respectivamente. La figura 3-4 retoma donde la 3-3 se detiene (a saber: el paso de la materia a la vida). Las explicaciones que hay debajo de cada diagrama son suyas. (Con las excepciones que explicaré, estoy sustancialmente de acuerdo con estos dos diagramas y sus explicaciones sobre ellos.)

Figura 3-4. La historia de la vida sobre la Tierra expresa la coevolución de sistemas autoorganizados micro y macro en grados siempre crecientes de diferenciación. (Jantsch,

The self-organizing universe, p. 132).

La porción inferior de cada diagrama representa la microevolución, la evolución de los holones individuales. La porción superior representa la macroevolución, el nivel correlativo de las relaciones sociales o ambientales (relaciones de intercambio) en los que los holones individuales están inseparablemente encajados. La idea es bastante simple: cuando tienes un tipo específico de holón individual (digamos átomos pesados), ¿qué tipo de entorno social o colectivo resulta? (en este caso, estrellas). Cuando emergen las moléculas, emergen los planetas (es decir, coemergen, coevolucionan). Cuando emergen las eucariotas, emergen los ecosistemas; cuando emergen los animales complejos, emergen las familias, y así sucesivamente. Todas estas correspondencias vienen listadas en las figuras 3-3 y 3-4.

Y date cuenta: como la evolución produce mayor profundidad y menor amplitud, entonces los holones individuales tienden a ser más grandes (por ejemplo, las moléculas son mayores que los átomos, porque los abrazan y contienen), pero los holones sociales tienden a ser más pequeños. Como hay menos holones a una mayor profundidad (siempre hay menos moléculas que átomos), entonces, cuando los juntas en colectivos, los colectivos son más pequeños. Así, las familias son más pequeñas que los ecosistemas, que son más pequeños que los planetas, que son más pequeños que las estrellas. (Volveremos a esta mayor profundidad/menos amplitud dentro de un momento.)

Las primeras figuras (3-1 y 3-2) sufren enormemente en comparación, porque el micro y el macro como diferentes niveles del proceso evolutivo general, en lugar de verlos como dos aspectos diferentes de cada nivel del proceso evolutivo general, y dejan fuera los componentes macro de los niveles inferiores, una grave omisión.

Señalemos, en particular, que las micro y macro holarquías dadas por Jantsch (tanto en la fisiosfera como en la biosfera) constituyen una relación superior/inferior genuina: destruye cualquier inferior (individual o social) y todos los niveles por encima de él también serán destruidos, pero no al revés. Jantsch propone holarquías genuinas tanto del holón individual como del social.

Gaia

Tomemos nota de que, en la figura 3-4, Jantsch coloca a «Gaia» en el holón social compuesto principalmente de holones individuales de procariotas. Jantsch utiliza aquí el término Gaia en un sentido técnicamente correcto, como el propuesto originalmente por Lynn Margulis y James Lovelock (nombrado por William Golding, autor de Lord of the flies). Como explica Jantsch, «las unidades autocatalíticas de este sistema [Gaia] que hacen posible la formación de una estructura disipativa lejana al equilibrio y mantienen el flujo de los distintos gases [en la atmósfera], no son otras que las procariotas. Parece ser que tras la profunda transformación sufrida por la superficie de la Tierra a través de la oxidación de los sedimentos y la acumulación de oxígeno libre, han sido el instrumento que ha llevado al sistema general —bio- más la atmósfera— a una estabilidad global autopoiética, que reina desde hace 1500 millones de años»4.

Las procariotas son las intermediarias en los intercambios con la atmósfera (la fisiosfera), pero forman también una red global que las interconecta a todas, el sistema general Gaia. Y este es precisamente el principio 11: «Lo micro está en relación de intercambio con lo macro en todos los niveles de su profundidad.» Además, y esta es una parte fascinante, como las procariotas han sido tomadas e incorporadas en células superiores (eucariotas) y éstas, a su vez, en organismos complejos, el sistema procariótico Gaia está todavía haciendo su función global original. Como dice Jantsch: «Las descendientes de las procariotas, como partes de células más desarrolladas, están aún haciendo su antiguo trabajo»; este es, precisamente, el principio 5: «Cada holón que surge trasciende pero incluye a sus predecesores».

Jantsch señala que el sistema Gaia es el mayor holón social vivo del planeta (tiene el mayor número de unidades o la mayor extensión), precisamente porque es el más superficial (el más primitivo). Una vez más, la evolución produce mayor profundidad y menor extensión. A la vez, precisamente porque Gaia es el más superficial de todos los holones sociales vivos, es exactamente el más fundamental. Como mencionamos anteriormente, cuanto menor es la profundidad de un holón, más fundamental es para el Kósmos, porque es un componente de muchos otros holones. Así, Gaia es el más fundamental (y el menos significativo) de todos los holones sociales vivos: todas las formas de vida superior dependen de él (destruye las formas de vida superiores, y Gaia permanece básicamente intocada; destruye a Gaia y todo lo demás es destruido con ella). Gaia es nuestras raíces y nuestros cimientos.

Pero aparte de su uso técnico, el término Gaia ha llegado a significar la biosfera total para mucha gente; para algunos, significa la totalidad del planeta

con todas sus formas de vida; para unos pocos, significa el Espíritu mismo, la Diosa, como la Fuerza de Vida total del planeta. En todos estos planteamientos hay una tendencia a confundir fundamental con significante. A pesar de todo, aunque ninguno de estos usos es técnicamente correcto, usar el término Gaia para referirse a la biosfera en general o a la dimensión «vida» del planeta es bastante aceptable, mientras tengamos claro a qué nos referimos exactamente. Usaré el término Gaia a menudo, tanto en su sentido técnico restringido (red procariótica) como en el sentido «mítico» más amplio (la biosfera total o el planeta vivo como un todo); el contexto aclarará a cuál de ellas me refiero.