Durante un ejercicio agotador y prolongado, la capacidad del cuerpo para regular la temperatura y su capacidad para ejercitarse y alcanzar el rendimiento pico potencial disminuyen por la deshidratación, razón por la cual es importante que los deportistas beban bastante y mantengan el equilibrio de líquidos correcto. La deshidratación postejercicio tam- bién es importante. La mayor parte del calor de las reacciones metabó- licas generadas durante el ejercicio se pierde mediante la evaporación del sudor a un ritmo de 1-2 l/h o hasta 3 l/h en ambientes muy calu- rosos (26, 27).
Aumenta la posibilidad de hipertermia durante la práctica de un ejer- cicio duro con calor, si bien, además de consumir líquidos, la aclimata- ción al calor reduce el riesgo. Cuando el tiempo para un acontecimiento deportivo se prevé muy caluroso, los deportistas pueden aclimatarse al calor antes de la competición entrenando con altas temperaturas. Esto sirve para inducir ciertas adaptaciones al ejercicio con calor, como el aumento de los volúmenes de plasma y sudor, y la reducción de la fre- cuencia cardíaca y la temperatura del cuerpo. El ejercicio con calor tal vez induzca el incremento de la glucogenólisis muscular, si bien la acli- matación al calor también puede reducirla (28).
ENTRENAMIENTO
El entrenamiento mejora el rendimiento deportivo por medio de cam- bios que operan sobre el metabolismo, los músculos y la orientación psi- cológica. El entrenamiento con pesas aumenta el tamaño de las fibras de ciertos músculos. El entrenamiento de fondo mejora el rendimiento deportivo al aumentar la dependencia de los AGL como aporte energé- tico y al reducir la oxidación total de CHO (29, 30). En el caso de mús- culos entrenados, el consumo de AGL aumenta de forma lineal con la liberación de AGL, mientras que si aquéllos están desentrenados, el consumo se satura con el tiempo, lo cual explica en parte el aumento de la oxidación de lípidos en los deportistas y manifiesta que las adapta-
ciones de los músculos al entrenamiento intervienen en la utilización de AGL durante el ejercicio prolongado (31).
El entrenamiento tiene varios efectos sobre el corazón. Tras el entre- namiento, la frecuencia cardíaca en reposo o durante un nivel concreto del ejercicio es menor que antes del entrenamiento. Durante el entre- namiento de deportistas entrenados, el aumento del volumen sistólico, con la salida de más sangre del corazón en cada contracción, provoca un aumento del gasto cardíaco. El entrenamiento también aumenta el tamaño del corazón, y los informes nos revelan que Paavo Hurmi, gana- dor de 9 medallas olímpicas de fondo, tenía un corazón que triplicaba en tamaño a uno normal (7). El entrenamiento también tiene efectos hormonales. Tras el entrenamiento, se necesita menos insulina para eli- minar la glucosa sobrante de la circulación, ya que el entrenamiento mejora la sensibilidad a la insulina. Los deportistas de fondo presentan una concentración menor de catecolaminas en el plasma que personas desentrenadas con la misma carga de trabajo absoluta (25).
Las estrategias de entrenamiento para mejorar la capacidad aerobia deben incluir varios elementos básicos. Se deben ejercitar los grupos de músculos principales con intensidades entre el 40% y el 85% del VO2 máx. La intensidad debe aumentar gradualmente a medida que el depor- tista mejora su condición física. Deben realizarse 3-5 sesiones por sema- na, cada una de 15-60 min de duración.
Entrenamiento de fuerza (pesas)
La fuerza se adquiere con una variación de la intensidad (la carga o resistencia levantada por repetición), el volumen (peso levantado), la frecuencia (días alternos) y la intercalación de períodos de descanso (<60 segundos es lo mejor). Resulta beneficioso (bajo supervisión) para los deportistas jóvenes (previene lesiones, ayuda a la rehabilitación, mejora la autoestima). Debe incluir un calentamiento (gimnasia sueca o estiramientos durante 15-20 min), una sesión de levantamientos y un período de recuperación activa (de duración similar a la del calenta- miento).
FATIGA
La fatiga muscular se define como la incapacidad de los músculos para mantener una producción de potencia concreta (32). Aunque a menudo se ha atribuido la fatiga a la hipoglucemia o al agotamiento del glucó- geno muscular, hay otras causas posibles, de las cuales algunas se han identificado y otras siguen siendo investigadas. La acumulación de pro-
tones con la reducción resultante del pH de los músculos es una de las razones más probables de fatiga en los esprínteres:
glucosa 2 lactato- + 2H+
Durante un ejercicio corto y de gran intensidad, la acidosis puede ser fruto de un ritmo de producción de estos protones que exceda al de uti- lización, mientras que en condiciones de inactividad los protones produ- cidos se emplean en otras reacciones. La depleción de la fosfocreatina de los músculos es otro elemento que contribuye a la fatiga en los esprín- teres (1).
La fatiga tiene muchas causas. Hay numerosos puntos en el proceso de activación de los músculos esqueléticos en los que puede aparecer el cansancio:
1. El estado mental 2. El encéfalo 3. La médula espinal 4. Los nervios periféricos 5. La unión neuromuscular
6. Las membranas de las fibras musculares 7. El retículo sarcoplasmático
8. Los iones Ca2+
9. La interacción de la actina y la miosina
Cuando el ejercicio es agotador y prolongado, el origen de la fatiga puede deberse sólo a la depleción de los CHO, pero también a la reduc- ción de Ca2+disponible en el retículo sarcoplasmático, o a alteraciones
de la concentración de algunos aminoácidos del plasma, así como a fac- tores físicos como la hipertermia (33).