Marruecos es el principal destinatario de los fondos de Ayuda Oficial española para el Desarrollo (AOD) en el Norte de África y Oriente Medio y uno de los cinco países que mayor volumen de AOD ha recibido en los últimos años (Castejón, 2004). Por ejemplo, en el 2003, Maruecos recibió cerca de 31 millones de euros de ayuda bruta procedente de España destinada a proyectos de cooperación al desarrollo. Pero esta cuantía incluía los créditos FAD (Fondo de Ayuda al Desarrollo) que han acabado por convertirse en el principal instrumento de la cooperación oficial española. Los FAD son créditos concesionales y bilaterales. Se trata de una ayuda condicionada a la adquisición de bienes y servicios suministrados por el país donante y, por lo tanto, son instrumento de fomento de las exportaciones españolas.
Gestionar la ayuda a través de los créditos FAD tiene consecuencias inevitables, entre ellas, el peso que se le asigna a los créditos comerciales en detrimento de la ayuda
técnica. Además, se trata de instrumentos que inducen a la primacía de la autoridad del Ministerio de Economía sobre otros que serían más acordes con la tónica de la cooperación (Alonso, 2003).
Los créditos FAD han financiado los controles de tráfico aéreo y ferroviario o el puerto de Agadir, por ejemplo. Solamente en el 2003, Marruecos reembolsó a España más de 17,4 millones de euros en concepto de devolución de capital e intereses de créditos FAD, lo que hace que la ayuda en términos netos de España se reduzca a 13,5 millones de euros para ese mismo año (Castejón, 2004).
La cooperación española parece estar gobernada por una dinámica reactiva que da respuesta a requerimientos coyunturales de las relaciones que el país tiene con cada uno de los países con los que coopera. Esto hace que no se definan objetivos a largo plazo y que las cuantías estén mediatizadas por relaciones estables y de amistad con los países receptores. Precisamente este no es el caso entre Marruecos y España. Los diversos conflictos que hemos esbozado han hecho tambalear las relaciones de amistad y cooperación y España ha condicionado su Cooperación al Desarrollo con Marruecos a una serie de respuestas por parte de este país (Barreñada, 1998): control de su emigración y de la inmigración subsahariana, cooperación policial, control de cupos y cuotas agrarias, flexibilidad en la inversión de empresas españolas en su territorio, firma de acuerdos de repatriación de menores...
El segundo instrumento fundamental de la AOD española por parte del Ministerio de Economía, es la operación de reorganización de la deuda externa, que también se hace a través de mayores inversiones por parte de empresas españolas.
Otro actor de la AOD española es el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, cuyos aportes han ido destinados tradicionalmente a cubrir los costes de funcionamiento de los colegios españoles en Marruecos26 (Castejón, 2004).
La Agencia de Española de Cooperación Internacional (AECI) es otro de los actores fundamentales de la AOD española en Marruecos. En el 2003, fue la responsable del 56% de la ayuda27. A través de ella se canalizan los proyectos llevados a cabo por Organizaciones No Gubernamentales de Desarrollo (ONGDs) españolas, que paulatinamente fueron percibiendo mayores montos para sus actividades. Las ONGDs poseen mejor conocimiento de la realidad que las agencias gubernamentales, se relacionan directamente con la población local y tienen mayor capacidad de reacción ante las urgencias empleando con mayor eficacia los recursos disponibles (en realidad son mucho más baratas). Las ONGD españolas son recién llegadas al escenario del Sur Mediterráneo (Magreb y Oriente Medio) ya que se vio la necesidad de intervenir en un espacio cercano geográficamente que ha sufrido los efectos de las políticas de ajuste de los organismos internacionales y las propias políticas internas dictatoriales.
En cuanto a los sectores prioritarios objeto de ayudas gestionadas por ONGDs han destacado: la asistencia a refugiados, el desarrollo rural y urbano, la educación, la salud y las infraestructuras, viéndose un gran interés por las actuaciones en favor de la promoción de la mujer.
26 Según la ONG Intermón Oxfam, durante el año 2000, España destinó 39 millones de Euros a AOD
bilateral de Marruecos, 17 millones de los cuales se invirtieron en proyectos de educación. De estos 17 millones, el 80% se destinó al “mantenimiento de once centros escolares cuyas plazas ocupan hijos de españoles y de las elites políticas e intelectuales del país”. El último informe sobre La realidad de la
Ayuda de Intermón critica que los hijos de españoles ocupan el 25% de las plazas de estos centros y
tienen preferencia frente a los marroquíes (2002).
27 El 29 de septiembre de 2005, tuvo lugar la VII Reunión de Alto Nivel hispano-marroquí, bajo la
presencia de Jettou, Primer Ministro de Marruecos, y Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno español. Su objetivo apuntaba “a la continuidad en las distintas políticas de cooperación, otorgando
especial relevancia a las relaciones económicas y comerciales”, es decir, continuando con la línea que
venimos describiendo. En esta misma línea se informaba que: “El Gobierno español se ha comprometido
a asistir financieramente a Marruecos con un monto de 165 millones de euros. Por una parte se desligará la utilización de 135 millones de euros en créditos FAD/OCDE, equivalentes al 50% del Programa Financiero vigente, para que puedan ser utilizados por empresas marroquíes para impulsar el desarrollo socio-económico de Marruecos, preferentemente para proyectos de medio ambiente, e incentivando la participación de empresas españolas. Por otra parte los 30 millones de euros restantes, se dedicarán, en el marco del Programa de Conversión de Deuda por Inversiones Públicas, directamente a proyectos incluidos en la Iniciativa Nacional para el Desarrollo Humano”. Ver:
Finalmente, otros actores en la escena de la AOD española son las Comunidades Autónomas (CCAA) y los Ayuntamientos, es decir, la denominada Cooperación Descentralizada. Las CCAA más destacadas vienen siendo la Junta de Andalucía, la Generalitat Valenciana, la Comunidad de Madrid y la Generalitat de Cataluña. Sus prioridades geográficas son la provincia de Larache, Tánger, Tetuán, Chefchauen, Alhoceimas y Nador.
Durante nuestro trabajo de campo en Tánger, Marruecos, entrevistamos a personas implicadas en la Cooperación al Desarrollo Local con fondos españoles. De estas entrevistas pudimos constatar que existe gran competitividad entre las ONGs subvencionadas, desconocimiento del trabajo que unas y otras realizan, una gran descoordinación derivada de las distintas líneas de financiación y, por tanto, mayor ineficacia a la hora de aunar esfuerzos en los objetivos planteados. Por ejemplo, existen diversas ONGs españolas colaborando en el ámbito de la inserción social de niños en situación de vulnerabilidad o de exclusión en Tánger. Algunas de ellas se encontraban en el mismo barrio y, sin embargo, no había colaboración, realizaban sus programas de forma aislada y muchas habían comenzado a intervenir sin haber realizado previamente un estudio sobre la cultura popular de la región, la realidad socioeconómica, las necesidades o las motivaciones de la población. Tampoco brindaban este tipo de formación a sus profesionales expatriados antes de iniciar su trabajo en el terreno28. Es importante señalar que el Plan Director 2001-2004 de la Cooperación Española consideraba a esta, en su exposición de motivos, como una “[herramienta para] solucionar el preocupante fenómeno de las migraciones”, igualmente, se señalaba que la cooperación española, “se orientará también al Magreb, la zona del Norte de África más próxima a España, por la que circulan importantes flujos migratorios hacia Europa, y que representan un foco de inestabilidad potencial en el Mediterráneo” (énfasis añadido). Lo que lleva a Castejón (2004) a decir que, de esta forma, Marruecos
28 Entrevista realizada a Mercedes Jiménez, antropóloga que trabajó para la AECI, Tánger, abril de 2006.
ha adquirido una especie de renta estratégica, no sólo respecto a España sino también a la propia UE.
En este sentido, se cae en el error de considerar la cooperación al desarrollo como una forma de luchar contra la inmigración, desconociendo que la propia cooperación al desarrollo fomenta también procesos migratorios (Giménez, 1997), al mismo tiempo, este enfoque, relaciona directamente las migraciones con la inestabilidad potencial del Mediterráneo. Dicho de otra forma, el Plan Director de la Cooperación Española, da cuenta del desconocimiento absoluto respecto a las causas de los procesos migratorios y de la simplicidad con la que se explican estos procesos. Por otra parte, da cuenta de su fracaso absoluto en relación a este objetivo de “frenar” las migraciones magrebíes. Afortunadamente, el Plan Director de Cooperación Española 2005-2008 no cae en este error y propone también una revisión y evaluación del uso de los créditos FAD29, lo cual ha sido bien recibido, de momento, por parte de las ONGDs (Intermón Oxfam, 2006).
En resumen, hasta el momento, podemos decir que la AOD española en relación a Marruecos ha venido teniendo déficits importantes: carece de planificación estratégica, es dispersa debido a su complejidad institucional, no es coherente, su impacto no es objeto de evaluación y, por encima de todo, es escasa y muy condicionada a la inversión española en suelo marroquí.