Inicia la década de los ochenta caracterizada por un ambiente optimista, la Electrificadora del Huila veía como sus proyectos finalmente empezaban hacerse realidad, una muestra de ello era la decisión oficial de la construcción de la CHB, para la cual se habían ejecutado distintos estudios que consolidaron el plan de construcción de la obra, lo que brindaría seguridad y estabilidad tanto para ICEL como para Electrohuila18.
Creada la Unidad Proyecto Betania, por parte de Electrohuila en 1980, le corresponde a ella la fase inicial de la obra, relacionada con la vinculación del personal y la iniciación de las negociaciones de las tierras que se iban a utilizar. Al tiempo que la Electrificadora del Huila se enfocaba en el proyecto de Betania, los directivos de la empresa se beneficiaban del protagonismo generado, y gracias a los estudios previos que señalaban las características propias del departamento como lugar estratégico para adelantar proyectos hidroeléctricos, animan a ICEL en
18
Se utilizara en este documento la palabra Electrohuila para hacer referencia a la Electrificadora del Huila S.A ESP
la búsqueda de nuevos desarrollos hidroeléctricos en el Huila, con el objetivo en el largo plazo de obtener la energía suficiente para el país.
Se contrata a la firma consultora Interdiseños, por valor de $65´000.000 de pesos, para que elaborara los estudios de prefactibilidad de los proyectos del Quimbo con 527 MW, Pericongo con 307 MW y Oporapa con 226 MW. De igual forma se firma un acuerdo contractual con el consorcio de Consultoría Colombiana para que adelantara los estudios de prefactibilidad de los proyectos, Páez Aranzazu, la Plata y Paicol, con capacidad de generación de 724 MW. (Informes de la Junta Directiva y la Gerencia 1980)
Electrohuila en su proceso de “crecimiento” formula un programa dirigido a mejorar la capacidad de las plantas y ampliar las subestaciones, al que se le asigna una importante cantidad de dinero, como podemos hacer referencia, en el siguiente corto proveniente de los informes de la junta directiva de la Electrificadora del Huila para ese año (Informes de la Junta Directiva y la Gerencia 1980)
A nivel operativo se hicieron mantenimiento a las plantas hidráulicas de Iquira 1 e Iquira 2, lo que incrementó en 1.000.000 de KW mes su producción, la inversión fue de $14.218.000 pesos, en el tema de trasmisión se dio servicio al segundo circuito de la línea Prado-Neiva a 115 KW y con inversión de 105 millones de pesos. La generación propia fue del 16% del total de energía producida en el año. Mientras que las pérdidas de energía en transmisión y distribución fueron del orden de 24.25%, porcentaje considerado bastante alto si se tienen en cuenta que fueron 48.400 MW. En lo respectivo a las acciones se conformo una cuadrilla de trabajo que contribuyo y se dio al servicio la línea Fortalecillas-Aipe. Se ampliaron las redes en Pitalito, Tello, Agrado, Oporapa y Guadalupe con una inversión de $7´000.000 de pesos por parte de ICEL. 32 municipios se vieron favorecidos en programas de electrificación rural ese año.
La Electrificadora comprendiendo su situación y reconociendo la necesidad a largo plazo por obtener recursos económicos y continuar asi con sus planes de desarrollo, adelanta en este año estudios financieros para comprobar su solidez y poder acceder a créditos nacionales e internacionales.
El siguiente año, es considerado especial según las actas de las junta directiva, fueron muchas acciones nuevas y el afianzamiento de las anteriores que se lograron llevar a cabo, destacando dentro de estas, la adquisición de acciones en la corporación Forestal del Huila por valor de $419.595 pesos, valor que la corporación adeudaba por suministros de energía eléctrica, la construcción de los planes de reforestación en las cuencas hidrográficas para proteger los caudales por parte de la empresa, reconociendo la importancia de la cuenca hídrica de los ríos en el departamento y su clara incidencia en la generación de energía.
Continúa el plan de mejoramiento de las micro plantas con inversión de más de cinco millones de pesos, se prolongan los estudios de prefactibilidad de los proyectos el Quimbo, Pericongo y Oporapa; Electrohuila firma un contrato con Interdiseños Ltda por $59.000.000 millones de pesos más, para que estos fueran entregados en 17 meses a partir de junio de 1981, se efectúa un contrato con el consorcio Consultoría Colombiana-Consultores Civiles e Hidráulicos por valor de 65 millones de pesos. Finalmente tenemos el inicio de la construcción del anhelado proyecto de la Central Hidroeléctrica de Betania, el 30 de Junio de 1981, lo que significó gran alegría y sentimiento de orgullo para los Huilenses. (Informes de la Junta Directiva y la Gerencia 1981)
En el año 1982 Electrohuila buscando mejorar la situación financiera, realiza trabajos a terceros por valor de $10.880.000 pesos. Las tareas se mantienen, esta vez desde un nivel administrativo, la Electrificadora entendiendo la importancia que representa para los trabajadores el desempeñarse en un adecuado ambiente organizacional propone mejorar ciertos aspectos y brindar elementos que motivaran a sus empleados. La empresa realiza una revisión de manuales de
funciones y requerimientos, buscando ser más selectivos y eficaces a la hora de contratar el personal, facilitando su capacitación y el desarrollo de funciones. Además en coordinación con el SENA se dictan ocho cursos de capacitación en primeros auxilios, manejo de redes y otras materias tendientes a mejorar la seguridad de los trabajadores, se destinan $9´650.000 pesos en créditos para mejoramiento de vivienda, soluciones de transporte, implementos deportivos etc., y se crea el jardín Infantil para 123 hijos de trabajadores. (Informes de la Junta Directiva y la Gerencia 1982)
Las labores e inversiones en la búsqueda de dinamizar el potencial hidroeléctrico del departamento por parte de Electrohuila, se amplían con la contratación de la empresa Consultoría Colombiana, con el ánimo de efectuar un plan de inversiones proyectado a los años 1982-1986 para el mantenimiento del sistema eléctrico del Huila, además, con la ejecución de inversiones por $330.000.000 de pesos en obras de electrificación en la zona rural huilense que beneficiaron a 6.000 usuarios en 230 veredas de 35 municipios. (Informes de la Junta Directiva y la Gerencia 1982)
La Electrificadora del Huila empezaba a sentir la magnitud de los recursos que estaba invirtiendo y en búsqueda de aumentar sus ingresos para equilibrar la salida de dineros, se propone aplicar mano dura a los deudores morosos para disminuir las cuentas por cobrar. Conjuntamente, para este año 1983, Electrohuila recibe los estudios de prefactibilidad del Quimbo los cuales revelaron que se podía obtener una generación de 632 MW con costo de US$500 por KV, precio menor a otros proyectos. Así mismo fue entregado el informe de prefactiblidad de los ríos Páez y la Plata, en el cual se presentaba un aprovechamiento técnico con una capacidad instalada de 1.487.000 KV, a costos muy competitivos, incentivando al pueblo Huilense. (Informes de la Junta Directiva y la Gerencia 1982)
El plan de expansión planteado siguió su curso, terminando el anillo eléctrico de Neiva, y las líneas Altamira-Tarqui y Garzon-Zuluaga, lo mismo que Altamira-
Pitalito. Se compran, además, dos enormes transformadores de potencia para la subestaciones Norte de Neiva y Campoalegre, se amplía la subestación de Altamira, invirtiendo $47´000.000 de pesos para la realización de estas obras. La Electrificadora del Huila, se había enfocado drásticamente en avanzar en grandes proyectos y estudiar opciones para el futuro, así como de mejorar las condiciones laborales dentro de la organización. Todas estas acciones se vieron traducidas en la necesidad de disponer de altas cantidades de dinero, situación que la llevo a una incapacidad financiera, pues la cantidad que ingresaba era insuficiente a la necesitada. Bajo esta realidad, Electrohuila tuvo que acceder a grandes préstamos de carácter nacional e internacional.
Junto a las anteriores situaciones, los altos precios por la venta de energía que facturaba ISA-ICEL a las electrificadoras, los cuales aumentaban, mientras los precios de venta eran bajos, la congelación en las tarifas por parte del gobierno en 1982 canceladas por los usuarios, los problemas de seguridad con las voladuras de torres por ataques terroristas, la misma situación del departamento en donde el suministro de energía se daba principalmente al sector residencial, quien se beneficiaba con subsidios otorgados por el ejecutivo local, los cuales Electrohuila venia finalmente asumiendo, sumado a la necesidad de aportar a la construcción de la CHB, que a pesar de los estudios realizados, sufría de debilidades financieras a las que asistían ICEL y Eléctrohuila por considerarla, a está como líder en el proceso de construcción, llevaron a la Electrificadora del Huila a asumir un fuerte pasivo a corto y largo plazo. (Salas Vargas 1997:45-46- 47)
Los efectos de las desmedidas inversiones se revelaban desde los primeros años de acuerdo a lo expresado por Salas:
“los planes de expansión, los que junto con el aporte para Betania alcanzaban cuantías del orden de los 80 millones de pesos para el año 1982” (Sala 1997, 45)…“La penuria financiera de la electrificadora del Huila identificada en 1982, se prolongó por más de una década. Al año
siguiente no existían recursos para cancelar la energía que se compraba y ascendía al 85% de la demanda, tampoco para los planes de ampliación de nuevas líneas ni la construcción de subestaciones” (Salas 1997, P45)…“A 31 de diciembre de 1983 Electrohuila había invertido 586 millones de pesos en Betania y al año siguiente la cuantía ascendía a 785.4 millones. En definitiva la participación efectiva de Electrohuila en la central Hidroeléctrica de Betania fue de 1.333 millones de pesos resultados del esfuerzo ya descrito (Salas 1997, P47).
Esta situación lleva a que la Electrificadora del Huila se declare en crisis en 1985, en especial debido a las erogaciones de más de $400.000.000 de pesos, que ascendían en el 86 a 722 millones, por el crédito que había firmado con ICEL en 1982, por 3.2 millones de dólares, con el Chemical Bank. (Informes de la Junta Directiva y la Gerencia 1984/5)
Pese a esta difícil situación financiera, Electrohuila se vincula a la construcción del segundo circuito en el departamento con una inversión de $60´000.000 millones de pesos para un tramo de 21 km. El plan de expansión continúa con la línea Altamira-Pitalito con $40´000.000 de pesos de inversión, adquiere el lote y realiza el montaje de la subestación Zuluaga, monta un banco de condensadores de 6.000 KVAR, un módulo de 33 KV en la subestación Altamira, y se realiza el montaje del módulo 115 KV en la subestación El bote, responsable de suministrar actualmente la energía al municipio de Neiva. (Informes de la Junta Directiva y la Gerencia 1985)
Finalmente, y tras el fuerte liderazgo, la inversión realizada y compromiso asumido por la Electrificadora del Huila, el 4 de septiembre de 1987, es inaugurada la Central Hidroeléctrica de Betania por el presidente Virgilio Barco. La junta directiva de la CHB siendo consecuente con el papel tan importante y trascendental que había cumplido la Electrificadora del Huila decide que esta se encargue de la operación de la Central Hidroeléctrica de Betania.
No obstante, la felicidad por la terminación del proyecto estuvo acompañada de un desastre financiero para la electrificadora del Huila, quien venía presentando en los últimos años perdidas de patrimonio, y en 1987 muestra un pasivo a largo plazo de $1.004 millones de pesos, situación que la llevo a registrar la más alta perdida en sus estados financieros por valor de $701.700.000 de pesos. Las acciones no planeadas y desmedidas que no previnieron un colapso financiero llevaron a la empresa a declararse técnicamente en la quiebra, procediendo esta a solicitar ayuda financiera a ICEL. (Informes de la Junta Directiva y la Gerencia 1986/7)
Ante esta difícil situación la Electrificadora se enfoca en los últimos tres años de la década de los 80 a encontrar salida a la crisis, dentro de las acciones realizadas esta la aprobación por parte de la junta directiva de elevar el capital social a $10.000.000.000 mientras, los socios hicieron depósitos para futuras acciones por $2.845.492.100 de pesos, así mismo se revaluaron los activos con la autorización de la superintendencia de sociedades en $11.067.200.000.
Después de largas negociaciones con el Instituto Colombiano de Energía Eléctrica ICEL, se consigue, según Salas Vargas (1997: 45) “gestionar la monetización del crédito externo aprovechando el propósito del gobierno nacional de refinanciar las empresas del sector con recursos de la bonanza cafetera.”, también se recurre a la refinanciación de la deuda por compras de energía y a créditos de la financiera Eléctrica Nacional, se consigue la venta del edificio que poseía la empresa en el centro de la ciudad, ubicado en la carrera 6 entre calles 6 y 7. Y Se adelanta estudios sobre pérdida de energía para encontrar la manera de corregir el problema. (Informes de la Junta Directiva y la Gerencia 1988/89)
Reynel Salas en el libro Años de Energía expresa desde su perspectiva la situación que acontecía al sector eléctrico nacional durante aquellos años, manifestando de esta manera que la circunstancias por la que atravesaba Electrohuila, no era hechos atípicos y que al contrario, esta era la consecuencia de las condiciones del sector eléctrico en el contexto nacional.
Es claro también reconocer que por aquel momento el sistema eléctrico nacional estaba afrontando las consecuencias de una política desarticulada en lo técnico e imposible de sostener en lo económico y social. La razón de orden sociopolítico para mantener bajos los costos de la energía para el usuario y para hacer de las electrificadoras dependencias estatales a través de las cuales se pagaban favores electorales con contratos, burocracia y servicios, le resto capacidad financiera y administrativa a una función que es esencialmente costosa e imprescindible en la vida moderna. (Salas, 1997:47)