“La vida es una instrucción perpetua en causa y efecto.” Ralph Waldo Emerson
“Si no sientes pasión por lo que haces no vas a llegar a ninguna parte.” Jorge Pérez
La Ley de Causa y Efecto es la ley de leyes: Te dice que cualquier cosa que un ser humano haga tiene una consecuencia. Si haces buenos actos re- cibes buen pago. Si haces daño a otros también te pasarán la cuenta.
Lo que pones en el gran banco del universo lo recibirás como pago.
Algunas personas dicen: “Ese es un bandido, hace mal y nunca recibe el pago que merece por sus acciones”. Eso es incorrecto.
Cualquiera que haga lo que haga, recibirá algo similar a cambio. Los seres humanos hemos inventado el tiempo como unidad de medida y hay cosas que no son mesurables.
Al ser el tiempo una ilusión ignoramos que a veces los que parecen dominar el mundo con sus malas acciones son bajados de un pedestal en cuestión de segundos y destinados al basurero del olvido en el mejor de los casos.
A veces no nos damos cuenta que la Ley de Causa y Efecto o Ley del Karma es importantí- sima para todo aquel que busca la prosperidad. Usted podría preguntarse: “¿Y que tiene que ver esta ley con la abundancia?
“Todo.”
En ocasiones bloqueamos lo bueno que pu- diera venirnos, por cosas no tan buenas hemos realizado en el pasado.
Puedes lograr que esta ley trabaje para ti si conscientemente entiendes lo que haces y ofreces tus buenas acciones como un pago al universo por errores pasados. Al mismo tiempo trata de dar lo mejor de ti para el avance y la superación de los demás.
Trata de enmendar el daño que hayas hecho a otros mientras sea posible. Ofrécele a los afec- tados una solución para el diferendo. Si esa per- sona no está viva o no está en tu vida ya, trata de hacer algo bueno por un desconocido.
Cuando haces esto estás permitiendo que la energía divina circule en nuestro mundo.
Haz esto sin caer en juicios sobre ti. Es de humanos errar y de sabios rectificar. Debemos reparar cualquier error desde lo más profundo de nuestro corazón y perdonando a otros al igual que lo hacemos con nosotros mismos.
Con este paso completamos una necesaria limpieza para el alma.
Hay quien cree que cuando se perdona se le hace un favor a otros, pero el mayor beneficio lo obtenemos nosotros.
A veces hemos discutido con alguien y nos quedamos pensando en el incidente por largo tiempo aún cuando la otra persona ya se ha olvi- dado del mismo.
Cuando sentimos animosidad por otros blo- queamos la energía que podemos usar a nuestro favor, y cuando mandamos negatividad al espa- cio, eso recibimos, pues estamos poniendo en contra nuestra la Ley de Causa y Efecto.
Cuando quieres atraer cosas espirituales y/o materiales, debes crearlas en tu mente antes de que se conviertan en una realidad.
Si no sabes qué es lo que deseas no lo pue- des traer a este plano. Cuando decides lo que quieres y lo visualizas, pones en acción la Ley Creativa de la Prosperidad.
Nuestro cerebro es la computadora perfecta del universo y te va a ayudar a convertir en reali- dad tus sueños más increíbles.
Muchos Científicos han quedado impresio- nados a través de los años al descubrir cómo las personas hipnotizadas no suelen diferenciar la realidad de lo que ellos perciben como real.
Si pones una moneda fría en la mano de al- guien bajo trance hipnótico y le dices: “Esta mo- neda está al rojo vivo.” El paciente dejará caer la moneda y una quemadura aparecerá en su mano, aún cuando la moneda estaba fría.
La mente subconsciente trabaja de maneras extrañas. No hay diferencia para esta mente cuando tienes un auto a cuando sueñas que lo tie- nes. Hay que ser cuidadoso con las sugestiones que ponemos en esta mente tales como: no me- rezco esto o tengo mala suerte, etc.
Observe la historia y el final de los dictado- res y seres que han causado gran dolor a la
humanidad y cómo han terminado sus vidas esos mercachifles. No pertenezcas al grupo de perso- nas que prefiere ignorar la ley del Karma. Aun- que parece que es mejor vivir sin integridad, a la larga el camino que parece más sencillo termina siendo el más complicado y el más caro en cuan- to al precio a pagar por tus acciones.
Conocí un sacerdote que siempre que se despedía de sus amigos y parroquianos les decía: “Sé bueno” y no pude con mi curiosidad y le pregunté:
“¿Por qué siempre usas la misma frase? “Porque mientras se lo digo a otros, también se convierte en un recordatorio para mí de que tengo un compromiso con Dios de tratar de ser bueno con otros, veinticuatro horas al día, siete días a la semana”.
Es casi imposible ser bueno el 100% de las veces a menos que seas un santo. Pero la búsque- da de la perfección vale la pena. Una vez que comienzas a crecer como ser humano tiendes a hacer el bien alrededor tuyo cada vez que puedes.
Crecer es un proceso que toma toda la vida, por tanto es mejor empezar cuanto antes.
Sé cuidadoso con lo que piensas la mayor parte del tiempo porque terminas convirtiéndote en el resultado de tus pensamientos.
Cuando te trazas un objetivo, tu mente sub- consciente va a seguirte y va a decirle a la mente consciente de las avenidas por donde se pueden obtener tus anhelos.
Hay un dicho que reza: “Nuestros pensa- mientos son oraciones”.
Lo que ponemos en nuestra cabeza se con- vierte en una invitación cósmica para que aparez- ca en nuestra vida. Así que tenga cuidado no termine casado con esa señora fea que le parece tan simpática en su comercial favorito.