DABLE. Una persona descuidada y desaliñada no será nunca un líder. El liderazgo incita res- peto. Nadie respetará a alguien que no cuide en extremo todos los detalles de una personalidad agradable.
8- COMPASIÓN Y COMPRENSIÓN. El líder debe tener compasión con sus seguidores y entender sus problemas.
9- DOMINIO DE LOS DETALLES. Las personas que tienen éxito se ocupan de prestar atención a los detalles.
10- DESEO DE ASUMIR LA RESPON- SABILIDAD. Quienquiera que dirija un equipo debe ser responsable por sus errores y los de los miembros de su grupo.
Si esa persona trata que la responsabilidad caiga en otros, no durará como jefe. Si uno de los seguidores comete un error, el Líder deberá afrontar las consecuencias porque es parte de su obligación.
11- COOPERACIÓN. Una persona de li- derazgo debe entender como aplicar el princi- pio de esfuerzo cooperativo y debe poder per- suadir a otros a hacer lo mismo.
El liderazgo llama al poder y el poder llama a la cooperación”.
Su capacidad de liderazgo va a decir mu- cho de usted mismo y de sus aspiraciones en la vida y de dónde va a estar en el futuro.
Todos debemos dirigir nuestras vidas co- mo una corporación de una sola persona. Si fa- llas, tu compañía habrá fallado, es tan simple como eso.
Si mantienes en tu mente que el fracaso sólo puede suceder si te rindes. Puedes intentar hasta que logres lo que buscas. Si mantienes tu autoestima y cultivas tu moral e integridad, puedes comenzar a cambiar el mundo por la única persona que puedes cambiar: tú mismo.
Es difícil aceptar plena responsabilidad por nuestros errores, es más fácil decir que es culpa de otros, pero cuando comienzas a identificarte con tus deberes y faltas, comienzas a encontrar la solución a las cosas simples y complicadas en tu habitad.
El Dr. Norman Vincent Pale dijo: “Es siempre demasiado rápido para rendirse”. El Dr. Pale continuaba dando conferencias como motivador personal con más de 90 años y sus libros todavía hoy se venden en todo el planeta. Los ganadores pueden cambiar su realidad sin que esta los cambie a ellos.
Hay una historia de un hombre que quiso cambiar el mundo. Después que trató y trató no pudo. Nuestro hombre se empeñó entonces en querer cambiar su país y tampoco le fue posible.
En su labor quijotesca no pudo tampoco cambiar ni su ciudad ni su familia; Y dicen que se encontraba en su lecho de muerte y comentaba con su mayordomo amargamente:
“Durante toda mi vida traté de cambiar el mundo, mi país, mi ciudad, mi familia y fracasé irremediablemente”.
La respuesta del mayordomo sorprendió a nuestro hombre:
“Si hubieras tratado de cambiarte a ti primero, tu transformación hubiera operado un cambio casi mágico en tu familia; si hubieras cambiado a tu familia, tu ciudad sería una mejor ciudad: Habiendo cambiado a tu ciudad habrías cambiado a tu país y con eso el mundo se habría convertido en un mejor lugar para vivir”.
El soñador murió habiendo aprendido su lección tarde. Ésa es la mejor razón para valorar el aprendizaje de la vida aquí y ahora.
Piensa más allá de tus limitaciones. Conviér- tete en una persona tan grande como tu Dios cualquiera que éste sea.
La abundancia es infinita y somos más ricos cuando la compartimos. Es noble pensar que no estamos en este mundo para competir con Dios sino para completar su obra; Para mantener su energía circulando en nuestras vidas y en las de aquellos que se relacionan con nosotros.
Disfruta la vida como una gran experiencia porque lo es. Valora cada día y vívelo como el último porque un día será el último.
Acostúmbrate a apreciar los “no” como pa- sos en el camino al “sí” que buscas.
Desde que nacemos escuchamos la palabra “no” al menos un millón de veces y terminamos temiéndola: “no hagas esto”, “no hagas eso o aquello” “Eso no se toca” “Eso no se dice”.
Hay niños que aprendieron a decir “no” antes de aprender a decir “Papá” o “Mamá”. La sociedad nos ha condicionado a limi- tarnos y al negativismo. Tratamos de imitar to- do lo que nos rodea; seguimos la moda.
Queremos comprar la casa o el carro que alguien dijo (el anunciante) que era el perfecto para nosotros. Somos victimas de periódicos, revistas, la televisión o la publicidad. Nos con- vertimos en máquinas que reaccionan a las órdenes de otros.
Los publicistas ponen ideas en nuestras mentes para obligarnos a reaccionar en cierta forma para que compremos cualquier cosa que estos decidan. Cuando hacemos lo que otros han planeado para nuestras vidas, limitamos nuestra capacidad para prosperar.
No importa si sigues las instrucciones de los medios, amigos familia o enemigos; nada de eso ayuda a tu mejoramiento.
Crece y haz lo que tengas que hacer para contribuir a tu mejoría. No hay ninguna razón para que limites tus horizontes y te conviertas en un imitador. Necesitas crear cosas nuevas y salir de la zona de comodidad que has edificado para traer mejores cosas para tu existencia.
Puedes cambiar tus programaciones que vienen de los medios, la familia y nuestro en- torno social. Nos casamos con la persona que soñaron nuestros padres, hacemos lo que otros quieren e imitamos otras vidas convirtiendo to- do eso en la perfecta receta para el fracaso.
Estudiamos lo que otras personas desean que estudiemos. Dejamos nuestros sueños olvidados en un rincón solo para recordarlos cuando es de- masiado tarde y has perdido tu vida.
El primer techo que pones sobre tu cabeza es el salario de tus padres. Tiempo atrás la familia hacia milagros para sobrevivir con el salario de Papá, después hacía lo mismo para subsistir con lo que ganaban Papá y Mamá aún cuando tenían que tener dos trabajos y nos acostumbramos a aspirar lo mismo para nosotros porque fue lo que aprendimos desde la infancia.
Todos queremos ser iguales a nuestros pa- dres y no mejor que ellos. Ése es un motivador muy fuerte que nos obliga a limitar nuestros sue- ños. De esa manera hipotecamos el presente y el futuro. La familia celebraba la pobreza delante de nosotros diciendo: “Es espiritual ser pobre” o “Somos pobres pero honrados”
¿Quién no se acuerda de haber visto alguien en la familia llorando por una novela donde un rico villano dejó a la pobre protagonista, embara- zada y llorando?
Eso no hace a nuestra familia, conocidos o amigos mejores o peores. El modelo es el que no debemos seguir.
Cuando estás programado por el ambiente que te rodea no te das cuenta de por que no prosperas, pero aún cuando estás preguntando: ¿Por qué tu vida sigue igual? A un nivel sub- consciente te complace la existencia miserable y estás tentado a mantenerte donde estás.
No hay nada noble en ser pobre. La pobre- za genera envidia, dolor, crímenes, violencia doméstica, adicción a los estupefacientes y mucho dolor. Los pobres pueden ser excelentes seres humanos pero no tienen nada para ofre- cerá otras personas excepto la bondad. No es bueno ser pobre. Punto.
No favorece a nadie ver a nuestro hijo o a un hermano o a un niño cercano a la familia llo- rando por un juguete y no tener el dinero para comprarlo. Yo lo sé porque yo he estado ahí.
Es importante saber que hemos sido pro- gramados pero también podemos cambiar aque- llas cosas en las que creemos. Usted puede ser el actor principal, el director y el escritor de su propia película.
Si quieres comenzar a eliminar las pro- gramaciones que tienes en tu vida, autoanalíza- te. Estudia porque reaccionas de forma deter- minada ante la mención del dinero y de la pros- peridad. Cambia los libros y revistas que lees. Ve televisión que te instruya, escucha mejores programas de radio y ve películas que le apor- ten algo a tu existencia.
Puedes convertirte en la persona que quie- res si así lo decides. Todo ser humano tiene co- sas que mejorar, pero sólo tú puedes cambiarte a ti mismo. Yo te puedo decir como se hace pe- ro no puedo hacer el milagro por ti. El libre al- bedrío significa que Dios sólo podrá hacer en tu vida los milagros que tú permitas que sucedan a través de ti.
Siempre estamos en control de las cosas que dejamos entrar en nuestras vidas y si hace- mos ese cambio, nos estamos programando pa- ra mejores experiencias.
Los malos hábitos no se pueden eliminar, sólo se pueden sustituir por otros hábitos y este es el momento perfecto para comenzar a cam- biar las malas costumbres por buenas. Estudio- sos del asunto dicen que para cambiar cualquier conducta el cerebro necesita 21 días en los que se acostumbra a la nueva rutina y el nuevo comportamiento.
Si no haces ejercicio y vas a comenzar una rutina, hazlo de forma paulatina durante 21 días, poco a poco hasta que la nueva rutina for- me parte de ti.
Si quieres que te pasen mejores cosas debes tú mismo crearlas primero en tu mente y luego en tu medioambiente. Debes mejorar tus expectativas para que el cosmos te dé lo que quieres y mereces.
Si antes de acostarte revisas tu jornada y te propones enmendar las cosas que no has hecho bien, ése puede ser un buen comienzo. No trates de cambiar mil cosas a la vez. Co- mienza de una en una y verás la diferencia.
A veces cuando pedimos y llegan otras cosas de menor calidad, debemos dejarlas ir. El universo a veces prueba nuestro nivel de tole- rancia y conformismo. Si requieres algo grande y te conformas con lo pequeño: ¿Por qué habría de darte el infinito otra cosa excepto aquella con la que te sientes feliz?
Si algo de inferior atributo a lo soñado te llega, agrádeselo y déjalo ir al mismo tiempo que oras y le dejas saber a tu creador que eso no era lo que querías, y pídele nuevamente a tu Creador que te conceda tus deseos.
Puede ser que a veces estés leyendo algo que ya sabes o has visto y leído muchas veces, pero si no lo has aplicado, ésa es la razón por la que lo tienes nuevamente en frente de tus ojos.
Este conocimiento, te hará un mejor ser humano y eso es lo que cuenta.
Hay dos tipos de personas que luchan por obtener la abundancia: Existe quien trata de ob- tenerla por todos los medios (“caiga quien cai- ga”). Estos sujetos tratan de beneficiarse por cualquier medio sin importar a quien dañan en medio del camino.
Esta actitud solo ayuda temporalmente a quien obra de esta manera. No es prospera ni duradera y cuando lo es, le cuesta mucho a quien la obtiene.
Estas personas tienen dinero pero no son prósperos: terminan haciendo su vida y la de los que le rodean un infierno. Esta gentuza actúa como creen que los ricos lo hacen: Son vulgares, carecen de clase y el rico más cercano que han visto en su vida es alguno que otro en una película o en un programa de televisión.
En el mundo de la abundancia existe otro grupo cuyo florecimiento está sujeto al mejo- ramiento de la raza humana incluyéndose a ellos. Estos grandes actúan con integridad y buscan fomentar el bien común.
Quienes siguen esta escuela son íntegros en sus vidas y están interesados en dejar un le- gado en su tiempo y en su mundo.
Piensa en los recursos que consumes y tra- baja para dejar un mundo mejor para tus hijos y los hijos de tus hijos.
Muchas de las cosas bellas que disfrutas hoy son el resultado de la bondad y grandeza de gente que aún sabiendo que iban a morir, y que sabiendo que su existencia era efímera dejaron una herencia cultural y social para los que venían detrás.
Es imposible usar un perfume sin que otros lo huelan. Cuando te vuelves adinerado trans- formas tu sociedad y tu entorno aún sin pro- ponértelo. Comienzas a actuar diferente y afec- tas de manera positiva todo lo que te rodea. Si quieres lograr cosas distintas a las que has lo- grado hasta ahora comienza a actuar distinto.
Cada día tiene su afán
Disfruta cada día y trata de ver las cosas desde un ángulo distinto cada vez. A veces eje- cutamos distintas tareas en “automático” y no nos damos cuenta ni de que hemos hecho en las tres horas pasadas.
Acostumbra a la mente conciente a descu- brir la magia de hacer una misma cosa en forma distinta. Trata de peinarte con la mano contraria a la que habitualmente usas. Abotónate la cami- sa de igual manera. Trata de escribir una nota usando la mano con la que regularmente no es- cribes. Estos ejercicios que parecen un simple juego apagan el sistema automático y te permi- te darte cuenta de muchas cosas que común- mente ignoras.
Volviendo a la abundancia recuerda que cada juego tiene sus reglas y este también tiene las suyas.
Una vez que te las aprendas y las uses de forma continua todo cambiará. Cuando apren- des a bailar con el cosmos, este toma tu paso y la danza es maravillosa: “¡Ajústate el cinturón que vamos a despegar juntos!”
Algunas de las leyes de la prosperidad son: 1- Ley de Perdonar y Olvidar
2- Ley de la Imaginación 3- Ley de la Creatividad 4- Ley del Diezmo 5- Ley de Circulación, 6- Ley de la Atracción 7- Ley del Vacío
8- Ley de Causa y Efecto (Karma)
9- Ley del Dharma o Propósito en la Vida. Algunos motivadores personales dicen que es indispensable tener un deseo quemante para convertirnos en un mejor individuo. Anthony Robbins nos comenta que “para lograr resulta- dos extraordinarios en nuestras vidas ordinarias necesitamos actuar”.
Conocí el caso de una mujer que vivió va- rios meses en su auto y dejó a sus hijos con la familia para poder trabajar. Su necesidad era tal que se convirtió en millonaria a base de un es- fuerzo extraordinario en ventas de multinivel. No pasó de la noche a la mañana, pero pudo sa- car a la familia de la pobreza y lograr lo que se propuso.
Un deseo punzante es el comienzo, pero las múltiples acciones son las que van a traerte riqueza. Un deseo sin acción es como un avión sin alas y sin motor. Es bueno para llevarte a ninguna parte.
La decisión de convertirte en otro, te ayuda a cruzar un punto de “no regreso.” Una vez que te concentras en eso, es un camino ascendente, que te va a llevar a nuevos lugares y a aprender nuevas lecciones que ni siquiera soñaste que pudieran existir en este mundo El mismo sen- dero te llevará directo hacia nuevas metas y a conquistar nuevas fronteras.
Ni los errores ni las caídas temporales defi- nen quien vas a ser. Puedes obtener lo que quie- res o algo mejor siempre que te tengas en gran estima y conozcas las leyes universales que in- fluyen en tu cotidianeidad.
Si deseas un amanecer por el Oeste, sim- plemente no va a pasar y si quieres volar no lo trates a menos que vayas dentro de un avión.
Si quieres flexionar las leyes de la física es mejor que las conozcas a plenitud antes de inten- tarlo. De esa manera los hermanos Wright inven- taron el avión. Thomas Alva Edison, inventó la bombilla eléctrica dicen que después de tratar más de 900 veces y muchos otros han hecho descubrimientos que parecían imposibles para la limitada mente humana.
Cuentan que cuando Edison presentó el bombillo, el invento fue toda una novedad.
Dicen que un periodista de la época le pre- guntó a Edison:
“¿Por qué siguió persistiendo después de tantos fracasos?”
“¿Fracasos? Cada vez que hacía un intento aprendía una forma distinta en la que mi invento no funcionaría”.Si Edison no hubiera persevera- do no conociéramos la sociedad de nuestros días.
Algunas tribus nativas norteamericanas le hacen honor a la frase: “Sólo las águilas se atre- ven a volar con las águilas”. Sé tú mismo un águila para que puedas volar con las mismas de tu especie.
Eres más poderoso de lo que crees. Sube el nivel de tus pretensiones y pon alta la marca de donde quieres subir y deja que tus actos hablen de tu capacidad para ascender. Tú presencia, tu postura, cómo hablas y actúas ante diferentes si- tuaciones dice mucho de quien eres y hacia don- de encaminas tus pasos. Si quieres tener éxito necesitas estudiar estas tres ramas del arte de vi- vir:
1-NLP (por sus siglas en inglés) o PNL (Pro- gramación neurolingüística) El lenguaje del cuerpo que transmite un 60 a un 90 % de la comunicación con otras personas.
2-Ventas. (Estás siempre vendiendo aunque no te enteres)
3-Mercadeo. (Es el arte de dejarle saber a otros que tú y tu producto existen).
Muchas personas no entienden que cuando están en una entrevista de trabajo o en una transac- ción de negocio uno dice mucho más con el cuerpo que con las palabras. La contraparte en cualquier negociación está siempre al asecho de significados ocultos en simples gestos, la posición de tu cuerpo y aún en tus silencios.
Por ejemplo: Pararte con una mano en la cintura denota seguridad, con dos manos en la cintura puede denotar un poco de agresividad. Si tienes los brazos cruzados a la altura del pecho le estás diciendo a esta persona: “No me importa lo que estás diciendo”. Mover las piernas insisten- temente en ambas direcciones denota ansiedad sexual e inseguridad.
Morder un lápiz o morderse las uñas mues- tra un alto nivel de nerviosismo e inseguridad.
Cuando hablas con los brazos abiertos con las palmas de las manos mirando hacia arriba muestras sinceridad, pero si las palmas de la ma- no miran hacia abajo, muestra desprecio y es ofensivo nivel subconsciente. Una mano en la mejilla con los dedos anular e índice extendidos muestra interés, (si tu cuerpo al mismo tiempo se inclina levemente hacia adelante).
Si uno o más dedos cubren la boca, muestra discrepancia y ánimo de discutir. Consulta un buen libro de programación neurolingüística y
tegridad no es suficiente para decirle a determi- nadas personas lo que quieren oír.
En cuanto a las ventas siempre estás ven- diendo algo, Si no te das cuenta de eso es porque no quieres:
Cuando buscas trabajo, pareja o regateas un precio o si te presentas en un círculo social: mu- chas más veces de lo que piensas te estás “ven- diendo” a ti mismo.
Las ventas son un proceso natural más común de lo que pensamos. No tienes que tener cualidades especiales o ser una persona de otro mundo.
Sólo necesitas saber cuando le hablas a un prospecto (posible comprador del producto) y re- cordar que “a las personas les gusta comprar pero no que les vendan”.
Siempre déjale saber a tu nueva relación tus cualidades en cuanto a integridad y seriedad de forma tal que se sienta confiado no sólo de tu arte sino de tu sinceridad. No ofrezcas productos o servicios que tú mismo no comprarías porque terminarás no creyendo en ellos y perdiendo a tu clientela.
Escucha lo que esa persona quiere de ti y de lo que ofreces y entonces dile lo que ese produc- to hará en beneficio del posible comprador.
En toda situación todo ser humano que in- teractúa con nosotros desea saber que beneficio va a obtener a cambio de nuestros servicios o
Por ello debemos saber cuál es el beneficio único de nuestro producto que la competencia no