“Decidirás algo, y se te realizará; la luz res- plandecerá sobre tus caminos.”
Esta historia la escuché hace un tiempo. Pero no estoy autorizado a mencionar el nombre del pro- tagonista, por tanto la voy a decir omitiendo los nombres de los implicados:
Tiempo atrás un conocido multimillonario, tenía una deuda enorme. Los bancos, congelaron los fondos y las cuentas del magnate, mientras estaban tratando de confiscar las propiedades y llevarlo a la más onerosa bancarrota.
El multimillonario peleó con los dientes. Renegoció sus deudas. Las pagó y todavía se las arregló para darle ganancias a los prestamistas.
Tiempo después un periodista reseñaba la historia en una entrevista y le preguntó al hombre de negocios:
“¿Qué haría si perdiera todo su dinero nue- vamente?”
“Me esforzaría para recuperarlo de nuevo” respondió el hombre de negocios.
El periodista arrogante y no conforme con la respuesta le increpó:
“No creo que pueda volver a hacerlo” “Ésa es la razón por la que tú estás ahí y yo estoy aquí” Fue la respuesta final del entrevista- do, acompañada de una sonrisa maliciosa.
Estás rodeado por un elemento semidivino que puedes moldear, si sigues las reglas del juego y ese mismo elemento te permitirá lograr lo que deseas.
Regresar a la niñez es una experiencia ma- ravillosa que te permite recordar cómo jugabas con tus amigos y cómo te sentías omnipotente generando ideas de cómo sería tu futuro y como podrías hacer lo que desearas.
Cuando te des cuenta que de todos los sue- ños que tenías, muchos se han hecho realidad y otro están a punto de hacerlo, podrás saber lo sorprendente que es el universo en cuanto a cómo reacciona a nuestras aspiraciones.
Probablemente habrás oído hablar de esto como un “Plan Maestro” o “Mapa del Tesoro”o “Plano del Futuro,” etc. Esto no es más que una pieza de cartulina que vas a poner en un sitio donde sólo tú tengas acceso. En ese mural vas a pegar las cosas que deseas obtener de la vida.
Puedes hacer una pizarra con este collage y es importante que lo pongas en un lugar donde puedas verlo todos los días.
Crea un plan de acción de que debes hacer para lograr lo que te propones y úsalo de brújula para llegar a tu destino.
Cuando comiences a prosperar, vas a notar que de vez en cuando no se van a dar las cosas exactamente como quieres, pero esto no debe ser considerado como un problema mayor.
Escribe lo que deseas antes de hacer el ma- pa, compra revistas o periódicos donde publique objetos similares a los que quieres, recórtalos y comienza a ponerlos en tu “mapa”.
No mandes señales confusas al cosmos, Si quieres un auto, Cerciórate que eso es lo que de- seas antes de comenzar a cambiar una y otra vez.
Aunque “El Mapa del Tesoro” es dinámico, es decir que puede cambiarse, ampliarse y mejo- rarse, lo cierto es que para obtener lo que deseas, no puedes cambiar erráticamente la energía que lanzas a Universo, porque no funciona de esa manera y esa inestabilidad se va a ver reflejada en nuestro diario acontecer.
Al principio de este experimento y antes de hacer el mapa del tesoro pide cosas pequeñas como que se te desocupe un espacio en un par- queo abarrotado de autos, que un amigo te invite a un café o a cenar. Esas pequeñas cosas te per- miten ejercitar el cerebro como un músculo.
Hazlo como un juego, con desapego y sin tomar las cosas muy a pecho. Hay personas de fe que dicen: “Le pedí a Dios esto o lo otro y no me lo dio. Dios no me escucha”
Dios siempre escucha. Somos nosotros los que no escuchamos cuando la respuesta es “NO”
Nos cuesta trabajo entender de que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios y también queremos crear un Dios a nuestra imagen y se- mejanza, con nuestras virtudes y defectos.
El secreto de conseguir tus metas es planear, actuar, detectar que va mal, corregir los errores en el camino, actuar de nuevo y persistir hasta obtener lo deseado. Como dijo la conocida figura del béisbol Lawrence Peter “Yogi” Berra:
“El juego no se acaba, hasta que no se aca- ba el juego”.
Tenía quince años cuando por primera vez oí decir al prestigioso Dr. Roberto Ávalos decir en un programa radial: “Los perdedores dejan que las cosas pasen, los triunfadores hacen que las cosas pasen”.
Ésa ha sido la razón de mi vida desde enton- ces; convertirme en ganador y mantener el flujo de cosas buenas en mi vida.
He estado en varios países y tengo en plan visitar muchos más. Mi vida es una maravillosa aventura como lo puede ser la tuya. Tú eres el ar- quitecto y el ingeniero de la tuya. Así que vívela a la máxima potencia.
No importa qué tienes o cómo lo vas a hacer, comienza ya. No pongas tu futuro en espe- ra porque no comienza mañana, comienza hoy.
El escritor brasileño Paulo Coelho dice: “Cuando está viviendo tu leyenda personal, el Universo conspira para que obtengas lo que quie- res” Ten esa frase en mente y siente el calor que genera tu corazón cuando comienzas a moverte en la dirección de tus esperanzas y cuando sigues tu propósito en la vida.
Volviendo al mapa del tesoro, no lo rellenes de cosas. Hazlo tan simple como quieras vivir. A medida que logres manifestar cosas pequeñas aumenta el tamaño de los deseos que vas a poner en tu mapa.
Prioriza las cosas y trata de poner toda tu energía en una a la vez porque eso ayudará a que tengas un mayor detalle en lo que haces y por tanto un mayor nivel de excelencia.
Como dije antes todo lo que nos rodea, al- guna vez fue una idea en la cabeza de un hombre antes de convertirse en realidad.
Cada acto a corto, mediano o largo plazo es el resultado de un plan bien elaborado. El mapa del tesoro es el mejor punto de partida por que al pasar el tiempo dirá mucho de nosotros y de lo que deseamos e hicimos en la vida. Es un proce- so creativo con el que puedes jugar.
Trata de hacer tu mapa simple porque no quieres una vida desordenada y llena de cosas que no necesitas. Ajústate a lo que deseas y apár- tate de lo que no quieras.
Acuérdate que estás estableciendo un canal de comunicación con el cosmos cada vez que po- nes cosas en tu mural personal. Es bueno si quie- res pedir guía divina en momentos como este donde se encuentra en juego tu futuro. Pide ar- monía e inspiración a través del proceso creativo. Pide que lo que logres sea lo mejor para tu cre- cimiento humano y para aquellas personas que interactúan contigo.
Si no obtienes nada al principio, no lo tomes como algo personal. Sigue con tú “pizarrón de la suerte”. No digas “No soy una persona afortuna- da” o “A mí nunca me pasa nada bueno.” Ésa es una forma de negar el mapa del tesoro. Si a ti nunca te pasa nada bueno y lo decretas, el uni- verso se encargara de hacerlo realidad.
Sé feliz con las lecciones que la vida te dé y haz los ajustes necesarios para evitar lo malo que te pueda pasar en el futuro.
Cuando sigues una rutina haces todo en au- tomático, te acostumbras a no pensar y te con- viertes en una res más del ganado.
Se deben dedicar los primeros 15 a 20 minu- tos del día a meditar para salir de la rutina. Ese tiempo te ayuda a potenciar tu creatividad. De- bes encomendar tu día al Creador en tu medita- ción de forma que empieces tu jornada con otra energía distinta a la que viene del caos diario.
Permite que la Ley de la Creatividad trabaje para ti usándola en cada aspecto de tu vida coti- diana. Si las cuentas por pagar se acumulan y no tienes el dinero para cubrirlas escribe en ellas: “pagadas” y al mismo tiempo que rezas, trabaja y busca nuevas avenidas para ganarte ese dinero. Si rezas por sustento, al final de tus oracio- nes agradece porque vas a lograr aquello que estás pidiendo fervorosamente. Y puedes hacerlo en la forma que está en la Biblia: “Gracias padre porque me has escuchado y siempre lo haces”.
Mantén una relación respetuosa con tu crea- dor. Háblale con respeto pero con certeza. Si ne- cesitas dinero, no te preocupes, trabaja por obte- nerlo. El dinero es una energía que vendrá real- mente cuando lo necesites.
Cuentan que un sacerdote estaba a cargo de un orfanato en medio de la selva y un día no tenían provisiones para alimentar a los niños. El cocinero vino temprano en la mañana para recor- dar la precaria situación:
_“Padre no tenemos nada que darle a los ni- ños para el almuerzo”.
El sacerdote le respondió:
“No te preocupes, Dios nos proveerá.” A las 10 de la mañana el cocinero regresó: “Padre, tenemos que comenzar preparar la comida y no tenemos nada”.
“Dios proveerá.” Fue la respuesta resignada del sacerdote nuevamente.
A las 11 se repitió la misma situación mien- tras el cura rezaba por el sustento que necesita- ban sus protegidos.
A las 11.58 de la mañana un sargento del ejército estaba tocando a las puertas del orfanato pidiendo hablar con la persona a cargo. Lo lleva- ron frente al sacerdote y allí ocurrió la singular conversación:
“Padre, el ejército estaba haciendo opera- ciones en la zona y recibimos órdenes de regresar a nuestra base. Debido a la falta de tiempo no vamos siquiera a almorzar. Los alimentos están preparados, y pensamos que podría usar esa co- mida y las restantes provisiones para alimentar a los niños que viven aquí.
La certeza en sí misma es un arma que nos acerca a las abundantes fuentes de provisiones del Creador. La fe y la acción hacen un dúo dinámico imposible de sustituir.