¿ Devolver Algo de lo que nos Dan?
“Ser pobre es un pecado.” Charles Fillmore “En un país bien gobernado debe inspirar vergüenza la pobreza.”
La palabra pecado significa en arameo: “errar el tiro.” Cuando fallas en lo que quieres estás quedándote corto en realizar los planes que Dios tiene para ti. A veces los programas que has reci- bido en tu mente, no te dejan ver que siempre puedes obtener algo mejor de lo que tienes.
Sé creativo en cada aspecto que puedas para que llegues a conseguir tus metas. Ocúpate de cómo salir de una situación difícil cuando te en- cuentres en ella.
No te preocupes más de la cuenta.
Cuando pidas guía divina, piensa que toma tiempo para que esa guía aparezca.
Si quieres crear un flujo constante de rique- za, la ley del diezmo te ayudará a ello. El diezmo no es más que devolver a Dios un 10% de aque- llo que nos da. Desde que el hombre comenzó a usar la moneda como elemento de intercambio, las antiguas comunidades han aplicado el diezmo como una semilla para mantener esa energía lle- gando a nuestra vida y circulando de forma que contribuya al crecimiento de nuestros bienes.
Debemos retornar al creador un 10% de lo que obtenemos y lo hacemos regresándolo al lu- gar donde recibimos el sustento espiritual.
Creo que es un “negocio” redondo si alguien te da un 100% y te pide a cambio que regales un 10% del préstamo.
Debes aplicar el diezmo a tu tiempo y a tu tesoro: Tu tiempo siempre es bienvenido en insti- tuciones que ayudan a los menos afortunados y con tu dinero se sostienen y construyen iglesias, escuelas, dispensarios médicos, asilos de ancia- nos y ese dinero contribuye a la formación de nuevas generaciones con valores espirituales que ayudarán a hacer un mundo mejor.
Algunos piensan que cuando das, te empo- breces, cuando en realidad, estás circulando las bendiciones del universo. Todo lo que das, regre- sa a ti, multiplicado.
Vivimos en un mundo donde hay abundan- cia en todas partes. De ti depende apreciar el va- lor de las cosas que te rodean. Si tienes pero no das nada a cambio estás bloqueando la ley de cir- culación que dice que la energía debe moverse para volverse a manifestar en el mundo.
Debes crear un plan para circular la prospe- ridad cuando esta llegue a tu vida. Alístate para invertir tu dinero. Piensa: ¿A quienes vas a ayu- dar? ¿Qué diferencia vas a hacer en el mundo?
Debes crear una disciplina de tomar un 10% de lo que ganas para pagarle al creador (en forma de diezmo). Utiliza otro 10% para pagar tus de- udas y otro 10% para reinvertirlo y el restante 70% empléalo en tu sustento diario.
Cuando comienzas a dar las cosas que más deseas en la vida vas a ver cuanto regresa a ti por diferentes e inesperados canales.
Existe la percepción de que el cosmos da co- sas gratis, es incorrecta. La creación no da nada sin un costo. Aún las cosas que nos parecen gra- tis tienen un precio. Pequeño o grande; si quieres un árbol tienes que plantarlo.
La Ley de Dar y Recibir nos enseña que re- cogemos lo que sembramos. Hay quienes se acostumbran a obtener todo lo que pueden sin dar nada a cambio y luego se preguntan porque no recogen tantas cosas buenas como otros y es que el Universo pasa su cuenta con intereses.
Tú no comes una fruta de un árbol que no existe, hay que poner la semilla en la tierra, abo- narla, regar la planta y esperar a que los frutos salgan y maduren.
Calderón de la Barca (1600-1681),un poeta español escribió:
Cuentan de un sabio, que un día tan pobre y mísero estaba, que sólo se sustentaba de unas yerbas que cogía.
«¿Habrá otro», entre sí decía, «más pobre y triste que yo?»
Y cuando el rostro volvió, halló la respuesta, viendo que iba otro sabio cogiendo
Para recoger buen fruto de lo que siembras, debes ser cuidadoso de la semilla que plantas. Hay quien dice: “Si no lo veo, no lo creo.” La fe como la prosperidad trabaja de forma distinta. Primero crees y obtienes los resultados: Pones la semilla, trabajas duro y luego ves el fruto.
Otra ley que se relaciona con esta es la Ley del Vacío que nos recuerda un principio de la Física que dice que dos cuerpos no pueden ocu- par el mismo lugar en el espacio. Si quieres com- prar nuevos muebles, debes limpiar el área en la sala donde quieres ponerlos. No puedes poner los muebles nuevos encima de los viejos.
Esta ley funciona en todos los aspectos ma- teriales y espirituales de la vida. Si necesitas amor da amor, si necesitas cosas materiales da cosas materiales que no uses pero que estén en buen estado.
Pon en circulación la energía que deseas re- cibir en tu vida. Si quieres ropa nueva, vacía tu closet de la ropa que no usas.
Acostúmbrate a dar a iglesias y obras de ca- ridad lo que no necesitas.
De todas estas leyes que interactúan entre si vamos a hablar un poco más hacia el final del li- bro con ejercicios prácticos para tu crecimiento y el de las personas que te rodean.
Todo lo que nos circunda se desenvuelve en un campo vibratorio. Nosotros también estamos relacionados con esas dimensiones y atraemos cosas y personas en correspondencia con nuestro nivel de vibración.
Cuando estás en el medio de una relación disfuncional, no te das cuenta que eso es lo que has traído a tu vida. Eres responsable de tus deci- siones y si no lo has sido hasta ahora, es el mo- mento perfecto para comenzar
Alguien me preguntó una vez: “¿Qué hace- mos cuando no somos nosotros los que tomamos la decisión?” Cuando dejas que otros decidan por ti, eres tú quien se lo permite. Siempre estás a cargo de tus decisiones: Aún cuando no decides, estas decidiendo. Tú eres quien hace lo correcto o lo incorrecto, nadie más lo concibe por ti.
Hasta que no te des cuenta que eres respon- sable por tus actos no obtendrás las cosas que de- seas, simplemente porque no luchas por ellas.
Somos el resultado de lo que traemos a nuestras existencias. A veces no prestas atención a lo que piensas o hablas. Las palabras como los pensamientos son importantes porque ellos crea- ron nuestro mundo actual.
Cuando dices que vas a hacer esto o lo otro, estás lanzando un decreto al universo. Una vez que comiences a vibrar en el mismo rango de lo que deseas. Vas a obtener lo que deseas.
Si quieres ser millonario es el momento per- fecto para leer biografías de hombres célebres. ¿Qué hicieron y qué hacen? Observa la clase con la que se mueven y actúan los triunfadores para que te conviertas en uno de ellos. Obsérvalos, piensa como ellos e imita lo que los llevó a don- de están. Tu mente subconsciente le indicará el camino a tu mente consciente.
Limpia tu cabeza de cosas negativas, supri- me la televisión tanto como puedas. Siempre ten presente que la mente subconsciente no juzga lo correcto de lo incorrecto.
Cuando ves mala televisión y oyes mala ra- dio o música que incita a la violencia, estas pro- gramándote para malas experiencias. Estás
creándole a la mente virus que en el camino hacia grandes cosas se convierten en impedimentos.
Cuando quieres lograr algo, siempre viene a la mente la persona estúpida o el programa de te- levisión que nos dijo que no podíamos hacer esto o lo otro porque era imposible.
Cuando eras niño estoy seguro que oíste la palabra “no” un millón de veces y cuando pen- saste que podías alcanzar la luna sin cohete, al- guien vino y te dijo que si querías ir a la luna ten- ías que estudiar 300 años para convertirte en un astronauta e ir a la luna. Quizás sólo querías con- vertirte en un poeta y alcanzar la luna con pala- bras y esa persona mató tu sueño sin siquiera co-
Entonces viste como un millonario pagó 20 millones de dólares y se montó en un cohete y llegó al espacio (y en cualquier momento vere- mos viajes turísticos a la luna). Todo sueño es posible convertirlo en realidad en mil maneras distintas.
Walt Disney dijo: “Si puedes soñarlo, pue- des hacerlo.” Tus resultados serán un reflejo del esfuerzo que pongas en lograr lo que quieres. El escritor francés Antoine de Saint Exupéry escri- bió en su libro El Principito: “Las cosas esencia- les son invisibles, sólo se puede ver bien con los ojos del corazón”.
Si cierras los ojos y ves dentro de tu ser puedes ver frescos tus sueños a punto de ser to- talmente abandonados porque alguien te dijo que eran imposibles o tú mismo lo pensaste más de una vez. Cualquier cosa que haya sido posible para otros lo es para ti también.
Cuando entiendes que no hay posibilidad de fracaso en esta vida mientras no te rindas, le darás el tamaño adecuado a tu sueño y lo podrás hacer realidad.
Si te rindes, entonces fracasas. Si persistes llegarás tan lejos como quieras, así de simple. “Si la vida es lo que sucede mientras sueñas”, actúa entonces al tiempo que sueñas. Sólo los que per- sisten son invencibles.
Si haces algo varias veces y no obtienes lo que quieres, trátalo en una forma diferente, reali- za correcciones a tu plan tantas veces como lo necesites. Observa lo que no funciona y emprén- delo de forma distinta.
Es inteligente aprender de los que han con- seguido lo que quieres y aún están en la profesión que tú quieres desempeñar. Escucha los consejos de las personas que conocen más que tú y evita la opinión de los ignorantes.
Cualquiera puede dar un consejo, pero sólo los que han llegado adonde te diriges, te pueden ayudar a acortar la distancia y acompañarte en un camino lleno de incertidumbres.
Mientras más sabia la persona, mejor com- pañero de viaje será. Rodéate de gente clase, so- bre todo de aquellos que no se conforman con otra cosa que no sea lo mejor.