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comodidades urbanas al atractivo entorno natural de la costa. Estos modelos, que frecuentemente se construyen con carácter rotacional, son los preferidos para el alojamiento del turismo de masas. La construcción tanto de apartamentos turísticos como de hoteles en edificios en altura influye en aspectos territoriales que abarcan desde la eficiencia en la ocupación del territorio hasta el negativo impacto visual que producen en entornos paisajísticos de gran valor.

No existen municipios que hayan desarrollado un único modelo de ocupación, sin embargo, sí es cierto que los municipios se especializan en satisfacer las necesidades de un determinado tipo de turista (Vera 2011) dado que la concentración de esfuerzos en este sentido mejora la calidad de la experiencia turística de forma sustancial. Por ello es frecuente observar que cada municipio desarrolla nuevas áreas urbanas según el tipo de demanda que quiere atraer.

Por tanto, los distintos tipos de visitantes buscan distintas cualidades en un destino dependiendo del tipo de experiencia de ocio que se quiere disfrutar. Es por esto que parece necesaria una planificación turística capaz de desarrollar sistemas tales que proporcionen satisfacción a una demanda cada vez más diversificada con un desarrollo de modelos de ocupación adecuados no sólo a dicha demanda sino también a las necesidades del territorio.

En el origen, los asentamientos construidos para alojar la actividad turística se disponen frecuentemente a lo largo de la costa, configurando un continuo lineal cuya localización surge de forma un tanto espontanea. La progresiva colmatación del frente costero obliga, con el tiempo, a la localización del espacio turístico en emplazamientos hacia el interior donde el atractivo reside en disfrutar de vistas privilegiadas o de la proximidad de otros espacios naturales.

Además, la saturación de la primera línea de costa junto al encarecimiento del suelo lleva a buscar alternativas que en ocasiones derivan en la localización de nuevas actuaciones turístico-inmobiliarias en municipios del interior que se benefician de esta circunstancia y que se promocionan gracias a una menor masificación en entornos de valor paisajístico y una mayor economía del suelo aunque no pueden prescindir de la imagen de los municipios del litoral (Vera 2011).

Tradicionalmente, la planificación urbanística municipal era el único modo de proyectar un destino turístico. A pesar de ello, son contadas las ocasiones en que se han establecido límites precisos al crecimiento turístico1, caracterizado en los últimos

tiempos por el consumo casi indiscriminado de suelo para la ubicación de nuevos asentamientos. Actualmente, la planificación estratégica hace que casos como el de Torroella de Montgrí en Girona (Pie 2004) sirvan como base en cuanto a nuevas formas de entender el territorio y puesta en valor del entorno natural como precedente de una planificación integrada

1 Biel Horrach (2014) destaca el impacto positivo de las políticas de protección del territorio litoral en Baleares llevadas a cabo a través de la desclasificación de suelo urbanizable y la aplicación de calificaciones restrictivas al suelo rústico.

[posición/disposición]

donde el desarrollo de las actividades económicas y el respeto por el entorno son compatibles.

Actualmente, los destinos turísticos maduros del litoral — denominados así por su alto grado de consolidación— han evolucionado hasta constituirse en estructuras urbanas complejas debido a la necesidad de satisfacer una demanda cada vez más exigente y diversa.

En ocasiones, con el fin de diversificar la oferta, este tipo de destinos ha buscado la coexistencia de distintas modalidades turísticas en un mismo lugar. Así, aparecen espacios turísticos “ex novo” o de nueva planta creados al margen de la estructura territorial, urbana y turística preexistente que buscan la reformulación del modelo turístico de sol y playa implantado. Como indica Vera (Vera 2011) se diseñan complejos que funcionan de forma totalmente aislada e independiente “constituyendo el principio y el fin del escenario turístico”. Por todo lo expuesto, se establece un conjunto de descriptores que sirven para el análisis del tejido turístico en cuanto a su modelo de ocupación y su posición en el conjunto del territorio. Además, se evalúa la compacidad que permite analizar la eficiencia con que se utiliza el suelo como recurso-soporte de la actividad turística y la densidad de alojamiento que ofrece un determinado asentamiento.

[estructura compleja]

TABLA 1 Descriptores que evalúan la ocupación del suelo en el ámbito turístico. Elaboración propia.

IMAGEN 3 Transformación del Tossal de la Cala en Benidorm. Imágenes publicadas online por María Sola Pérez en Grupo Facebook: “Eres de Benidorm si...” Consulta: 13.12.2014

El estudio de la ocupación del suelo por parte del uso turístico describe la presión que ejerce la ocupación turística sobre el total del suelo ocupado en un ámbito determinado.

Algunos estudios recogidos en el apartado de antecedentes muestran el importante incremento en el consumo de suelo que ha tenido lugar en los últimos años y señalan que, en emplazamientos litorales, dicho crecimiento ha estado motivado en gran medida por el desarrollo de la actividad turística (Jiménez 2006, Martí Ciriquián 2012).

La cantidad de población alojada en un espacio urbano y el modelo de asentamiento utilizado —continuo o discontinuo2—,

influyen directamente en la cantidad de territorio ocupado. Así, aquellos modelos que con una menor ocupación albergan mayor cantidad de población turística son más eficientes en cuanto al grado de ocupación de suelo.

Por tanto, resulta de interés conocer tanto la cantidad del suelo consumido para alojar la actividad turística, como cuáles son los emplazamientos ocupados para ello porque son los que ofrecen las mejores condiciones para la implantación del uso turístico.

La realidad de muchas zonas costeras, en las que el turismo constituye la base de sus economías, refleja que la actividad turística requiere de importantes superficies de territorio para su desarrollo. Además, el alto grado de especialización en una determinada actividad tiene efectos positivos y negativos sobre un territorio. Por una parte, la especialización aporta competitividad dentro del sector y, por otra, puede determinar la vulnerabilidad económica de ese lugar.

Sin embargo, la Estrategia Territorial de la Comunidad Valenciana —ETCV— considera que el sistema de ciudades de la Comunidad Valenciana, y en particular el del litoral alicantino, resulta adecuado para mantener cierta especialización en ciudades medias como son las de la costa. En este caso, el sistema territorial permite que la actividad turística se complemente con actividades económicas desarrolladas en municipios próximos ubicados en el interior. La complementariedad que surge entre las actividades de los distintos municipios litoral-interior resulta beneficiosa para

2 La referencia a tejido urbano continuo o tejido urbano discontinuo proviene de la traducción del nomenclator utilizado por CORINE Land Cover (Steenmans, 2000) para el reconocimiento de distintos tipos de ocupación.

[particularidades del espacio turístico en cuanto a la ocupación del suelo]

OS1| OCUPACIÓN DEL SUELO