eficientes en cuanto a los procesos de consumo de materia y energía y
cohesionadas socialmente. Estos criterios se formalizan en una serie de
indicadores que miden numéricamente cuestiones concretas que, tras ser
comparadas con valores de referencia o tendencias deseables, permiten
comprobar si se está más o menos cerca de cumplir el criterio.
En este caso, se estudian siete cuestiones diferentes: morfología, espacio
público y movilidad, biodiversidad, complejidad urbana, cohesión social,
metabolismo y función guía de la sostenibilidad. En estas siete cuestiones
y también permitir la evaluación y cuantificación de acciones orientadas al desarrollo de transformaciones urbanas, por lo que se considera de gran interés como sistema base del trabajo que aquí se desarrolla.
Resulta muy positivo el hecho de que este sistema esté diseñado para municipios españoles, dado que trata de adaptarse al máximo a la realidad de la escala urbana municipal en el ámbito español.
En cuanto a la metodología que emplea, vuelven a ser los indicadores sintéticos los que sirven para la evaluación, incluyendo en cada caso una detallada descripción para su aplicación que incluye fuentes de información sugeridas para la obtención de datos. Las posibilidades de obtención dependen fundamentalmente de la disponibilidad de los mismos o de las facilidades que ofrezca del municipio sobre el que se aplique el sistema.
Los resultados son numéricos y, por tanto, permiten la cuantificación objetiva del aspecto evaluado, también se aportan valores de referencia o tendencias deseables que facilitan la evaluación y comparación de resultados respecto a un resultado modelo y otras aplicaciones.
En este caso, los indicadores se agrupan en seis cuestiones en torno a la sostenibilidad urbana que desarrollan trece temas de estudio:
- Ocupación del suelo (1. suelo y 2. usos e intensidad edificatoria)
- Complejidad urbana (3. complejidad de usos y funciones)
- Movilidad sostenible (4. configuración de la red y 5. funcionalidad)
- Metabolismo urbano (6. agua, 7. residuos y 8. contaminación atmosférica y acústica)
- Cohesión social (9. mezcla de población, 10. mercado de trabajo, 11. servicios básicos y 12. participación ciudadana)
- Aumento de la biodiversidad (13. aumento de la biodiversidad)
Dentro de esta estructura se describen 30 indicadores y 32 subindicadores.
Este sistema tampoco concluye en un valor único, ni existe más ponderación entre los distintos indicadores que el número de variables que analiza cada uno de los temas descritos. El Sistema de indicadores y condicionantes para ciudades grandes y medianas (AEU 2010) posee gran cantidad de puntos en común con el anterior dado que comparten equipo promotor y redactor e incluso fecha y marco de presentación y publicación en el CONAMA 2010.
La principal diferencia del sistema anterior se encuentra en la escala de aplicación que se refiere únicamente a ciudades medianas y grandes a las que caracteriza por su población de más de 50.000 habitantes.
El carácter de la metodología planteada es el mismo que en el caso anterior siendo los indicadores cuantificables, con extensa descripción e incluyendo valores de referencia mínimos, máximos o tendenciales.
En su objetivo mantiene la idea de conseguir un sistema que sirva para la evaluación y cuantificación de acciones orientadas al desarrollo de transformaciones urbanas y, a diferencia del anterior, se prioriza la valoración de cuestiones propias de la organización de la ciudad como son la compacidad, complejidad, eficiencia y cohesión social, propias del discurso de la AEU. Por este motivo, y bajo estos ejes de la sostenibilidad, se estudian siete cuestiones que se desglosan a su vez en 18 subapartados que describen un total de 52 indicadores:
1. Ocupación del suelo
2. Espacio público y habitabilidad 3. Movilidad y servicios
4. Complejidad urbana
5. Espacios verdes y biodiversidad 6. Metabolismo urbano
7. Cohesión social
Estos dos últimos sistemas de indicadores están promovidos y reconocidos por el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino en el año 2010 y son los primeros de carácter evaluativo-comparativo que reconoce ya que en ocasiones anteriores se habían publicado sistemas orientativos que no se aproximaban de una manera tan específica al análisis del hecho urbano.
La Guía Metodológica para los Sistemas de Auditoría, Certificación o Acreditación de la Calidad y Sostenibilidad del Medio Urbano (AEU 2012) posee gran cantidad de puntos en común con los anteriores sistemas, sin embargo, esta es una versión muy ampliada que ofrece explicación detallada de sistemas de certificación y acreditación además de ofrecer dos series diferentes de indicadores para aplicar tanto al planeamiento de desarrollo como a tejidos existentes.
El carácter de la metodología planteada es el mismo que en el caso anterior siendo los indicadores cuantificables, con extensa descripción e incluyendo valores de referencia mínimos, máximos o tendenciales. Su principal innovación respecto a los anteriores es la introducción de pautas para la redacción de propuestas de certificación.
En su objetivo mantiene la idea de “evaluar de un modo más objetivo la sostenibilidad de las actuaciones urbanísticas en nuestro país, tanto de las de transformación del medio urbano consolidado como de los nuevos desarrollos urbanísticos” (AEU 2012:6) y los indicadores propuestos se organizan del siguiente modo.
Para el estudio del contexto de la actuación urbanística en relación al Planeamiento de desarrollo se abordan los siguientes temas desglosados en 16 subámbitos que describen un total de 30 indicadores.
indicadores)
2. Encaje territorial de la actuación urbanística. (6 indicadores)
3. Consumo eficiente del suelo. (2 indicadores) 4. Demandas al planeamiento. (4 indicadores) 5. Recursos locales. (6 indicadores)
Para el estudio del Planeamiento de desarrollo (PD) y el Tejido existente (TE) los temas abordados son los mismos en ambas situaciones, sin embargo en el primer casos los subámbitos son 18 y en el segundo 20, describiendo un total de 44 y 52 indicadores respectivamente.
1. Ocupación del suelo (2 indicadores PD y 2 para TE) 2. Espacio público y habitabilidad (9 indicadores PD y 9 para TE)
3. Movilidad y servicios (7 indicadores PD y 8 para TE) 4. Complejidad urbana (3 indicadores PD y 5 para TE) 5. Espacios verdes y biodiversidad (5 indicadores PD y 5 para TE)
6. Metabolismo urbano (12 indicadores PD y 13 para TE)
7. Cohesión social (3 indicadores PD y 7 para TE) 8. Gestión y gobernanza (3 indicadores PD y 3 para TE) Por tanto, esta guía constituye una herramienta completa y compleja de gran valía para el análisis de cuestiones relacionadas con los asentamientos urbanos.
Leadership in environmental and Energy Design–Neighbourhood Developments (LEED-ND) es un sistema estándar internacional que busca reconocer la alta eficiencia tanto en edificios como en comunidades sostenibles mediante una certificación propia promovida por el United States Green Building Council.
Aunque el sistema está siendo adaptado al caso español no se encuentra disponible todavía esta versión en el caso de los desarrollos urbanos, por lo que para este trabajo se utiliza la versión estadounidense del documento actualizado en fecha del año 2009. Existe un apéndice adaptado a proyectos fuera de los Estados Unidos cuya última actualización es de junio 2007 pero, por ser la versión más actualizada, se utilizará la versión 2009.
LEED ND es un estándar de medición común a distintos tipos de edificios y desarrollos urbanos tanto construidos o consolidados como en fase de proyecto o planeamiento. En este caso se utiliza el documento elaborado para el análisis de barrios, es decir, de proyectos o áreas urbanas consolidadas. Los criterios con que se elabora el documento están relacionados con la teoría de la ciudad sostenible: ordenaciones de estructura compacta y paseable, mixticidad de usos en la estructura urbana alta
conectividad en la red de calles, densidad suficiente, diseño de edificios que enfatizan y jerarquizan la escala humana, diversidad en edificios residenciales con servicio a la población y a la planificación regional.
En cuanto a su metodología de análisis, combina la evaluación a través de indicadores sintéticos de cuantificación numérica con el establecimiento de consideraciones que en algunos casos constituyen prerrequisitos de obligatorio cumplimiento para poder solicitar la certificación.
Las categorías de análisis son cinco:
- Ubicación y adecuada conexión (adecuada localización, preservación de emplazamientos vulnerables y alternativas de transporte.
- Diseño y estructura de barrio (tejido), (densidad y forma del asentamiento, su diversidad de usos y comunidades y fomento de los modos de desplazamiento sostenibles)
- Infraestructura verde y edificios (uso de agua y energía en edificios e infraestructuras, uso de materiales sostenibles, reutilización de elementos y edificios preexistentes)
- Procesos de diseño e innovación.
- Prioridad regional, (importancia de los proyectos para el medio ambiente local y regional)
En estas cinco categorías se clasifican 12 prerrequisitos y 44 indicadores (llamados créditos) con distinta valoración en función de la importancia que LEED ND concede a cada uno.
El sistema Building Research Establishment Environmental Assessment Method-Communities o BREEAM está promovido por el Building Research Establishment Global Ltd. y es un sistema británico, aunque existe una versión en desarrollo del método adaptada para España. La versión que aquí se utiliza es la aprobada en 2007.
Al igual que en el caso LEED-ND, BREEAM Communities es un certificado de sostenibilidad que avala la medición y monitorización de proyectos de planificación urbana. Sirve para la evaluación de ámbitos que se encuentran bien en fase de proyecto o planificación como aquellos que se encuentran ya consolidados. También requiere de un profesional acreditado para acometer el procedimiento de solicitud y obtención del certificado, sin embargo, el manual técnico se encuentra a disponibilidad del público en su página web.
La certificación BREEAM evalúa ocho categorías principales que engloban los requisitos necesarios para obtener la acreditación. Los distintos requisitos están ponderados según criterios medioambientales que tienen en cuenta la importancia relativa de cada uno de los aspectos evaluados.
Las categorías a evaluar son ocho y recogen los 62 indicadores (créditos) que configuran la certificación. Algunos de ellos han
[sistema de indicadors BREEAM Communities]
de superarse obligatoriamente con el cumplimiento de un valor mínimo establecido para poder optar a la obtención de la certificación:
- Clima y energía (forma de los desarrollos urbanos según condiciones climáticas y energéticas)
- Recursos (eficiencia en el uso de materiales)
- Diseño del sitio (identidad local y construcción de entornos seguros y habitables)
- Transporte y movilidad (medios de transporte sostenibles)
- Comunidad (implicación y participación ciudadana) - Ecología y biodiversidad (conservación y mejora del entorno natural)
- Negocios y economía (oportunidades de negocio y cuestiones económicas)
- Edificios (sostenibilidad individual de la construcción de los edificios)
Los indicadores descritos en esta certificación son, en gran medida, cuantificables aunque existen otros que requieren de la evaluación por parte de comités asesores para su obtención. Cada uno tiene rangos o valores de referencia para evaluar el grado de adecuación a los criterios establecidos con exactitud y especificidad. Ofrece una descripción detallada mostrando en muchos casos las fuentes de las que debe obtenerse la información.
La elección de los sistemas LEED ND y BREEAM Communities en el contexto de este trabajo, está motivada por varios factores: por un lado se trata de indicadores complementarios en algunos aspectos que interesan al estudio a los sistemas españoles; y, por otro lado porque se construyen sobre la base de análisis de estructuras urbanas de origen anglosajón y, dada la influencia de estos modelos en los desarrollos turísticos de la Costa Blanca en las últimas décadas, parece pertinente contar con valores de referencia o consideraciones particulares acerca de estos modelos de desarrollo.
El sistema CASBEE-UD o Comprehensive Assessment System for Building Environmental Efficiency. Urban Development. Es una herramienta que evalúa específicamente desarrollos urbanos a escala regional con el objeto de verificar los esfuerzos de adaptación al medio ambiente de asentamientos en entornos de escala regional. Es un sistema desarrollado por el Comité de investigación del Japan Sustainable Building Consortium (JSBC) y el Institute for Building Environment and Energy Conservation (IBEC). El primer sistema se publica en 2001 y su última actualización disponible es del año 2007. El sistema incide especialmente en cuestiones relacionadas con el estudio de la energía y la adaptación al emplazamiento y, al haberse diseñado específicamente para la realidad urbana de un país como Japón, hace que existan múltiples diferencias con los entornos de análisis objeto de este trabajo. Su elección, en este caso, está motivada, por las múltiples consideraciones
que contiene en cuanto a indicadores que contemplan cuestiones relativas al paisaje, la imagen urbana y su armonía con el entorno natural que pueden ser de gran utilidad por la influencia de estas cuestiones en el espacio turístico.
Se estructura en seis categorías principales de estudio que analizan dos ámbitos fundamentales: la evaluación de la calidad medioambiental (Qud) y la reducción de impactos
(LRud) en desarrollos urbanos.
- Medio ambiente natural (microclimas y ecosistemas) [Qud 1].
- Funciones de servicio para el área de intervención [Qud 2].
- Contribuciones a la comunidad local (historia, cultura, paisaje y revitalización) [Qud 3].
- Impacto mediaoambiental en microclimas, fachadas y paisajes [LRud 1].
- Infraestructura social [LRud 2].
- Gestión del medioambiente local [LRud 3].
Las seis categorías se estructuran en 31 subcategorías y en este marco se desarrolla la definición de 82 indicadores. Los valores obtenidos encuentran rangos de referencia para evaluar los resultados por lo que permiten una valoración objetiva de los resultados. El nivel de desarrollo de indicadores es alto. En general, los indicadores aplicados al estudio del medio urbano constituyen un marco que establece cuestiones a atender en la planificación o en la reestructuración y renovación de entornos urbanos complejos y que permiten comparar escenarios entre sí de forma objetiva.
A partir de los sistemas de indicadores descritos, tal y como se explica en el apartado de introducción, se plantea la elaboración de una serie de descriptores que evalúan de manera específica los espacios turísticos que se estudian en este trabajo y que se exponen a continuación.
IMAGEN 12 Carteles publicitarios que promocionan el levante. de izquierda a derecha. Años 20. 1941. Fuente: “Catálogo de Carteles Oficiales de Turismo:1929-1959” (IET 2005).
El espacio turístico de la provincia de Alicante. Selección de casos de estudio en la Costa Blanca.
No es novedad destacar el hecho de que la provincia de Alicante ha sido destino turístico de primer orden ya desde los años 20 del siglo pasado. Y que esa vocación turística inicial se ha ido desarrollando y consolidando a lo largo del siglo XX hasta constituir, en estos momentos, uno de los focos de mayor atracción turística del país.
Unos antes y otros después, los municipios costeros de la provincia, han desarrollado estructuras de carácter más o menos urbano para alojar la actividad turística. Además, el alto grado de desarrollo que alcanza la actividad en determinados municipios la convierte en la actividad dominante de sus economías, cambiando por completo muchas de las cualidades que hasta entonces tenía su estructura social y por supuesto territorial (Vera 1987). En este sentido, los modelos de crecimiento que se desarrollan para dar alojamiento al visitante cambian sustancialmente respecto de los modelos tradicionales de ocupación, con el objetivo de satisfacer las corrientes de demanda de origen nacional e internacional. Así, el espacio dedicado al turismo adquiere presencia de forma progresiva, consumiendo y construyendo las ciudades que actualmente pueblan el litoral alicantino.
La transformación territorial tiene también su equivalente en el ámbito social, pues son los mismos visitantes que, atraídos por el sol, las playas y el clima agradable durante todo el año, buscan fórmulas para quedarse (Huete 2009), aunque sin integrarse en las formas propias de vivir locales, sino utilizando sus propios desarrollos urbanos —relacionados con formas propias del urbanismo anglosajón— y en sus propias comunidades, que comienzan a construirse para dar alojamiento a una nueva forma de turismo: el turismo residencial. En aquel