En el caso particular del espacio turístico, si bien cierto que un espacio urbano estimulante favorece la atracción de determinado tipo de visitantes, también se puede afirmar que la masificación compromete negativamente el éxito turístico a largo plazo, en algunas ocasiones y circunstancias, dado que no todos los tipos de turismo litoral buscan la animación propia de las grandes densidades de población (Perles 2009). La masificación incide negativamente en los tipos de turismo que buscan la tranquilidad y el buen clima. El equilibrio densidad- atractivo parece encontrarse, por tanto, en el tipo de turismo que se quiere promover en un determinado espacio urbano pues no busca lo mismo aquel turista que opta por un destino propio del turismo de masas que otro que elige una segunda residencia para pasar sus vacaciones.
Además, el análisis de este valor puede ofrecer indicios acerca del grado de especialización o tematización turística de un espacio en casos de concentración de la actividad o, por el contrario, cuando la dispersión del tejido alojativo permite la integración de la actividad turística en otras actividades diversas de una población sin un carácter especializado.
Así, parece oportuno enunciar un descriptor que sirva para analizar la densidad del tejido alojativo6 turístico incluyendo
las particularidades que presentan estas áreas. Se parte de la base de sistemas de indicadores que analizan cuestiones relacionadas con la densidad urbana y de población y, además, se utilizan los criterios establecidos por los distintos planes de ordenación turística aprobados en distintas comunidades españolas y que han sido analizados en el apartado de antecedentes.
Descriptor propuesto para el análisis.
El descriptor propuesto evaluará la densidad del tejido alojativo. En el turismo se considera como alojamiento tanto a las viviendas en propiedad de segunda residencia –cualquiera que sea su tipología: apartamento, bungalow, vivienda aislada, etc.- como al que se produce en establecimientos turísticos reglados -hoteles, apartoteles, viviendas en alquiler para corta estancia y campings, fundamentalmente-.
Tal y como afirma Fernando Vera (2011) “el turista no reside sino que se aloja” por lo que, es necesario plantear algunas particularidades al estudiar la densidad urbana en las áreas turísticas. La existencia de tipologías edificatorias capaces de dar respuesta a diversas soluciones de alojamiento turístico que se demandan, introduce importantes modificaciones en la forma de estudiar la densidad del tejido urbano.
6 El término alojativo no está recogido en el Diccionario de la Lengua Española (RAE), sin embargo, es un adjetivo formulado a partir del verbo alojar que se utilizan algunos autores de forma más o menos frecuente al describir el alojamiento en el ámbito turístico. En este caso particular, se utiliza para calificar a las formas de tejido urbano que se dedican de modo fundamental a alojar a la población turística.
[respecto al estudio de la densidad de alojamiento en lugar de la densidad de viviendas]
La evaluación se realiza, por tanto, para este descriptor, a partir de las unidades de alojamiento presentes en un espacio fundamentalmente turístico, por lo que deben observarse todas las posibles tipologías que se utilizan para el alojamiento de la actividad. Por una parte, existen áreas en las que la cantidad de establecimientos turísticos reglados es tal que constituyen la solución de alojamiento más frecuente para la mayoría de los visitantes y, por otra parte, existen áreas en que el predominio de viviendas de segunda residencia permite la evaluación de la densidad urbana tal y como se suele hacer en viviendas por hectárea, de modo que no sea necesario contemplar modificaciones específicas para su aplicación. Finalmente, existen ámbitos en los que existe una combinación de ambos tipos de alojamiento por lo que será preciso establecer una combinación de ambos valores. En este caso, sería interesante observar qué valores proporcionan una combinación óptima de plazas dinámicas y estáticas con el fin de que la mezcla de tipologías repercuta positivamente en la complejidad del alojamiento turístico, entendida como diversidad de la oferta de alojamiento y, por tanto, redunde en una mayor competitividad del destino turístico.
TABLA 8 Indicadores que sirven al descriptor propuesto. Agencia de Ecología Urbana de Barcelona. (AEU 2010, AEU 2010), Leadership in Energy and Environmental Design – Neighborhood Developments (LEED ND, 2007).
La diversidad en la oferta de alojamiento turístico combate activamente la existencia de áreas de la ciudad que se encuentran despobladas durante largos periodos de tiempo debido a la estacionalidad propia de la actividad. Las plazas dinámicas tienen mayor flexibilidad de ocupación a lo largo de todo el año, por lo que la combinación de éstas con la vivienda secundaria ofrece la posibilidad de desestacionalizar el uso de algunas áreas urbanas dedicadas casi en exclusividad al alojamiento del turista. Además, la existencia de grandes superficies de territorio, despobladas durante gran parte del año, pone de manifiesto la ineficiencia en la ocupación del territorio que suponen algunos modelos turísticos.
En general, los indicadores estudiados hacen referencia al análisis de la densidad de viviendas (viv/ha) por su aplicación directa al ámbito de la ciudad convencional. Únicamente el Sistema Municipal de Indicadores de Sostenibilidad hace referencia explícita al análisis de la densidad de población7 en
el caso de las zonas turísticas costeras. El análisis en términos de densidad de población o de densidad urbana ha de ser ampliamente matizado al considerar las particularidades propias del espacio turístico.
Concretamente, el Sistema Municipal de Indicadores de Sostenibilidad plantea estudiar la densidad de población en áreas turísticas costeras a partir de la suma de población de derecho (empadronada) más la población flotante (número de turistas) en relación a la superficie de suelo urbano municipal. Este cociente presenta dificultades para el cálculo debido a la limitada disponibilidad de datos y la complejidad del límite del ámbito a estudiar pues, en ocasiones, la complejidad de las áreas turísticas excede el término municipal y conforma continuos edificados a lo largo de la línea de costa.
Por una parte, la amplia fluctuación de la población en función de la época del año dificulta la obtención de datos objetivos y verificables acerca de la cantidad de población turística alojada en un área. Además, las distintas fuentes que pueden consultarse recogen únicamente estimaciones en cuanto al número de visitantes que varían en función de la metodología utilizada para realizar la estimación. Una buena aproximación es la que se consigue en el trabajo Estudio de la población estacional en áreas turísticas. Estudio de caso: Benidorm dónde, a partir del estudio del consumo de agua por habitante se estima la población estacional de la ciudad de Benidorm (Sánchez Galiano 2013).
Además, existen momentos puntuales a lo largo del año en los que la ocupación es alta y otros en los que es tan baja que la infraestructura y servicios destinados a abastecer las necesidades de los momentos punta de población permanecen necesariamente infrautilizados. Esta importante variación de la población entre estaciones incide directamente en el cálculo de distintas densidades poblacionales según la
7 Para los valores de referencia establecidos por la AEU la densidad poblacional óptima se encuentra entre los 220-350hab/ha.
[respecto al estudio de densidad según la población]
temporada. Sin embargo, los alojamientos tanto en viviendas –plazas estáticas- como en establecimientos reglados -plazas dinámicas– permanecen, por lo que es posible plantear el análisis de la capacidad de alojamiento de un área turística en términos de plazas de alojamiento y de densidad de viviendas y así conocer el grado de concentración o dispersión de la población turística en el territorio.
Por otra parte, la superficie de suelo urbano municipal como ámbito de estudio puede resultar de interés en algunos casos, sin embargo, dado que este trabajo trata de caracterizar las áreas turísticas, se estudiará únicamente los alojamientos y viviendas ubicados en estas zonas para así poder analizar su densidad y establecer comparaciones con otras áreas turísticas.
En otro orden de cuestiones, merecen discusión aparte, la superficie del ámbito que resulta conveniente dedicar al uso del alojamiento de la actividad turística y los valores de densidad a los que podría aproximarse así como su posición y mezcla con otros usos —aspecto que se desarrolla de modo particular en el capítulo de Complejidad urbana—.
Respecto al primer asunto, algunos Planes Territoriales aprobados para entornos en el litoral mediterráneo y las islas, establecen superficies mínimas de actuación [TABLA 10] para el ámbito turístico y las intervenciones que en relación a éste se propongan, tanto a escala general como particularmente para parcelas de usos turísticos concretos. Particularmente, resulta de interés estudiar cuáles serían las superficies mínimas, e incluso máximas, de actuación con el fin de evitar la dispersión y la fragmentación de usos en el territorio.
En el cuadro siguiente se resumen algunas regulaciones establecidas en los distintos planes a los que se ha hecho referencia. Los principales límites que se establecen a este respecto relacionan metros cuadrados de parcela por plaza
[respecto al ámbito de estudio sobre el que plantear el análisis de densidad del tejido alojativo]
[respecto a los valores de referencia establecidos]
TABLA 9 Resumen de condiciones en cuanto a superficie por plaza de alojamiento de los Planes de Ordenación Turística vigentes en la costa mediterránea y las islas. Elaboración propia a partir de Exceltur, 2007
de alojamiento, la parcela (mínima) dedicada a la actuación turística o la tipología y cantidad de metros cuadrados que debe tener una vivienda turística con el fin de cualificar tanto la oferta residencial como la rotacional.
Aunque no existen precedentes de regulación de este tipo en el ámbito de la Comunidad Valenciana, en las islas Baleares a finales de los años ochenta se aprobaron algunos Decretos – Decretos Cladera- que fijaban de forma cuantitativa superficies mínimas de parcela con el fin de regular la implantación de alojamientos turísticos (Vera 2011).
Aun siendo todas estas regulaciones muy pertinentes para el control de la densidad en las áreas turísticas, los valores de referencia no sirven para el análisis del tejido de un área turística en su conjunto, por lo que no se utilizará el parámetro de superficie de parcela por plaza de alojamiento [TABLA 10]. En su lugar se propone la evaluación del número de plazas por hectárea que permite establecer comparaciones entre las áreas de estudio.
Respecto al segundo asunto, para la construcción de la ciudad convencional y con el objeto de poner límites a la densidad, la Ley sobre Régimen del Suelo y Ordenación Urbana de 1975 (BOE 1975) ya fijaba como límite máximo las 75viv/ha que —aunque excepcionalmente podrían elevarse a 100viv/Ha— se sigue manteniendo actualmente en muchas legislaciones autonómicas como umbral de la densidad de viviendas.
En la última década comienzan a establecerse no sólo valores máximos de densidad sino también mínimos para construcciones en suelo urbano no consolidado y suelo urbanizable delimitado, como sucede en el caso del Reglamento de Urbanismo de Castilla y León (BOCyL 2004), donde se diferencia entre municipios mayores de 20.000 habitantes –en los que se plantean densidades máximas de 70viv/ha y mínimas de 20viv/ha- y menores de 20.000 habitantes – donde las densidades permitidas oscilan entre 50viv/ha y 20viv/ha-. De todos modos, sucesivas modificaciones de este Reglamento8 anulan estas limitaciones –para suelo urbano no
consolidado y urbanizable delimitado- y otras establecidas
8 Reglamento de Urbanismo de Castilla y León. Texto modificado por el Decreto aprobado por el Consejo de Gobierno de la Junta de Castilla y León el 9 de julio de 2009 y publicado en el BOCyL de 17 de julio de 2009 (entra en vigor el 17 de agosto de 2009).
Fuente: http://www.coalle.org/cms2/images/Planeamiento/rucyl_mod.pdf consultada
25/02/2014
TABLA 10 Resumen de condiciones en cuanto a densidad de alojamiento de los Planes de Ordenación Turística vigentes en la costa mediterránea y las islas. Elaboración propia a partir de (Exceltur 2007)
para suelo urbanizable no delimitado.
También recientemente, los Sistemas de Indicadores Urbanos de la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona, plantean diferentes propuestas en los valores de referencia que deben cumplir sus indicadores urbanos. Estos valores varían desde la primera propuesta para Sevilla —diciembre 2006—, pasando por el Sistema Municipal y el Sistema para Ciudades grandes y medianas —noviembre 2010— hasta la Guía Metodológica —Julio 2012— oscilando entre las 45viv/ha y las 120viv/ha. Es pertinente, en cualquier caso, que los valores se adapten convenientemente al ámbito de estudio teniendo como referencia no únicamente cuestiones relacionadas con el tamaño poblacional —según número de habitantes como proponen los indicadores— sino también la adecuación a la realidad urbana del entorno en que se aplican.
A este respecto parece oportuno observar las premisas que LEED ND incluye en sus indicadores para áreas en que la vivienda unifamiliar es el modo de alojamiento fundamental, pues es el caso de algunas de las áreas identificadas como fundamentalmente turísticas. La estructura urbana de las ciudades donde se aplica este sistema proviene de modelos urbanos anglosajones de baja densidad analizados por este sistema de indicadores.
Además, particularizando el estudio de la densidad urbana en el caso del ámbito turístico, los Planes Territoriales de Ordenación Turística, establecen límites utilizando la densidad de viviendas y también la de plazas por hectárea como sucede en el caso de Gran Canaria [TABLA 10].
A la vista del resumen de las regulaciones que se establecen a este respecto, puede observarse que existe una necesidad de reglar la densidad urbana en el caso del espacio turístico que va más allá de fijar exclusivamente un máximo número de viviendas por hectárea, dado que existen plazas dinámicas que sirven al alojamiento de visitantes y que influyen en la densidad poblacional de los ámbitos de manera importante. Por tanto, el descriptor propuesto [TABLA 11] combina distintos parámetros evaluadores de la densidad del tejido alojativo en el ámbito del turismo que, además, pueden compararse con los valores de referencia existentes.
TABLA 11 Descriptor propuesto para la evaluación de la densidad del tejido alojativo
en el ámbito turístico OS2. Elaboración propia.