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List of Abbreviations 2

Chapter 12: Appendices

3.3 User Modelling

3.3.5 Collaboration and Entertainment Issues

Lxs estudiantes universitarios de la FCM se encuentran atravesados por una cultura juvenil, expresada en nuevas prácticas políticas que se asientan en diálogo con la heterogeneidad. Las agrupaciones estudiantiles desarrollan prácticas que interpelan esta heterogeneidad e intentan albergar los diversos perfiles estudiantiles. Este diálogo tiene como sustrato una concepción amplia de lo político que atraviesa la construcción de las identidades grupales pero también se expresa en las prácticas militantes y estrategias de politización que llevan adelante. Así, las acciones implementadas por las agrupaciones interpelan al resto de los estudiantes desde la heterogeneidad. En este camino, con sus particularidades, todas las agrupaciones comparten un repertorio de acciones más o menos cotidianas vinculadas con: desarrollar acciones en el plano de lo estético-cultural, llevar adelante prácticas concretas que tensionen el perfil biomédico de la institución, recuperar la idea de la experiencia como instancia de formación, apropiarse de una forma distintiva del espacio público y por último, incorporar a las TICS como un nuevo espacio de encuentro entre lxs estudiantes.

Dentro del espectro de organizaciones de la facultad, conviven algunas vinculadas a partidos políticos, ya sea de izquierda o tradicionales, y otras de las denominadas agrupaciones independientes, cuyas definiciones y concepción de la política universitaria misma abrazan la idea de heterogeneidad:

“… [Las prácticas militantes de la agrupación] son prácticas que nosotros llamamos prefigurativas (…) el respeto por el otro, la heterogeneidad dentro la agrupación se contempla y se trabaja, y es algo que valoramos, no es que todos tenemos que ser unos genios ni militamos de la misma manera, sino que contemplamos que tiene que ser una agrupación que pueda contener a cualquier perfil militante, al que es más responsable, al que es menos. Por otro lado, llevamos adelante una práctica feminista…” (Entrevistada Nº 1)

Desde este posicionamiento donde se observa una concepción amplia de lo político, se busca alojar perfiles diversos, dejando entrever una idea de politización gradual donde prima una idea de participación desde lo plural.

Asimismo, la heterogeneidad se expresa en la definición y caracterización del espacio como popular, feminista y latinoamericano, dando cuenta de las múltiples identidades que lo conforman.

Por otro lado, las otras agrupaciones también apelan a acciones en la dimensión estética o cultural, aunque en algunos casos pareciera más como puerta de entrada a la dimensión política que por concebir las acciones en estos campos como políticas en sí mismas:

“Y después tenemos compañeros que son más ingeniosos en eso y pasamos una película, hacemos alguna actividad cultural. Por ejemplo para el 2 de abril que hizo un año de las inundaciones lo invitamos al juez (…) que estaba a cargo de la causa, lo invitamos en el centro cultural que es donde nosotros nos reunimos e hicimos la invitación dentro de la facultad , demostramos, empezar a sensibilizar también con otras cuestiones (…)vayan y si no van después le subimos las fotos, hacemos un volante contando qué fue, y son todas distintas estrategias que vamos buscando (…) Y lo cultural o lo estético, esas cuestiones también llaman, tocan la sensibilidad” (Entrevistado Nº3)

De allí que observemos que para algunas agrupaciones, la dimensión cultural se constituye como una dimensión política en sí misma, mientras que para otras, responde más a una dimensión táctica de acercamiento al conjunto estudiantil.

Sin embargo, aún desde posiciones diversas y atravesadas por sentidos heterogéneos, todas las agrupaciones llevan adelante - en mayor o menor medida – acciones en el plano artístico- cultural.

Por otro lado, todas comparten una valoración por desarrollar actividades que tensionen el perfil profesional hegemónico a partir de prácticas concretas como talleres, encuentros con experiencias territoriales, charlas o conferencias que instalen otros temas en la agenda. En este punto la agrupación independiente tiene, por ejemplo, una fuerte incorporación de la cuestión de género, mientras que el resto tiende a centrarse en temas como la atención primaria en salud o problemáticas propias de la formación médica.

Estas acciones que tienden a problematizar la formación profesional que reciben en la facultad, van de la mano de otros modos de ocupar el espacio público a partir del desarrollo de las mismas en espacios de uso común, o de la realización de intervenciones artísticas o performáticas, que se complementan con un uso más tradicional del espacio institucional a partir de colgar carteles y material de difusión, el uso de remeras distintivas, la “mesita” y la volanteada, etc.

Al mismo tiempo, todos los entrevistados resaltan la experiencia concreta en su dimensión formativa y de socialización política. Por ejemplo, respecto de la experiencia de la toma por el ingreso en el año 2004, una entrevistada comenta:

“…eran chicos que no habían tenido una práctica, una lucha, que les demuestre un acercamiento a otra realidad por fuera de las cuatro paredes de la facultad. Hay una intención deliberada en que uno curse como cursamos nosotros 25 materias en dos años, es para que no te preguntes ni como estás, que nos sientas ni frío ni calor y que por lo tanto ni se te ocurra ir un fin de semana a un barrio, pisar otra realidad, conocer para quien te tendrías que estar formando....y ni que hablar no te juntes con tu compañero, ni te organices, ni armes lío por nada. Bueno un poco de eso había también en esos compañeros que no habían tenido todavía ningún proceso importante de lucha…” (Entrevistada Nº 4)

De allí que pueda vislumbrarse cómo el acercamiento a una instancia de acción directa habilita a que circulen entre lxs participantes preguntas y cuestionamientos hacia la formación profesional.

Por último, uno de los puntos más claros donde se entrecruzan elementos de la cultura estudiantil con la cultura juvenil y el cambio cultural es la incorporación de las nuevas tecnologías75 a las prácticas militantes. En este sentido, todas las agrupaciones reconocen haber ido incorporando el uso de las nuevas tecnologías - principalmente las redes sociales - como medio de convocatoria a distintas actividades, como medio de difusión de información (tanto de la carrera como de otros espacios o sectores), de resolución de inquietudes (consultas sobre horarios, inscripciones, exámenes, etc.) y, en menor medida, de discusión. Sin embargo, todxs lxs entrevistados coinciden en una mirada crítica y reflexiva del uso de las redes sociales como escenario de intercambios, otorgando al encuentro cuerpo a cuerpo mayor centralidad y legitimidad:

“…nada reemplaza a la asamblea y a la discusión cara a cara, no es lo mismo intercambiar opiniones por Facebook que si te paro en la puerta de la facultad, pero genera una fluidez en la información que hace que todo el mundo se entere mucho más rápido de todo” (Entrevistada Nº4) “…las usamos como una herramienta más, ahora, no decidís las cosas por las redes sociales, porque incluso hay perfiles truchos y no todo el mundo tiene acceso, es injusto hacerlo de esa manera, sí convocamos por ahí o las notificaciones de cada uno de los conflictos de todas las problemáticas que hay en la facultad o incluso también nos ha servido un montón para discutir cuestiones de la política que exceden quizás la problemática de la facultad a una mayor cantidad

75 La relación entre jóvenes, política y nuevas tecnologías, emergió con contundencia en varios movimientos a lo largo del mundo de los últimos años como los sucesos de Túnez, Egipto, Libia, la revolución pingüina en Chile, los indignados de España y Portugal, el movimiento Yo soy 132 en México, Occupy Wall Street, el movimiento Passe Livre en Brasil en 2014 o las revueltas londinenses de 2011. Lo que tienen en común estos sucesos es que fueron motorizados por jóvenes y las tecnologías ocuparon un lugar central como instrumento de difusión, rompiendo muchas veces la censura, como plataforma organizativa (que luego demostró su correlato en las calles), y aportando inmediatez a la dinámica de los conflictos. Las nuevas tecnologías cumplieron un importante rol dentro de un repertorio de acción ampliado que mezclaba reclamos políticos con referencias a una cultura juvenil. A diferencia de otros momentos históricos, salvo en el caso de Chile y México, cuyo origen tiene una fuerte impronta del actor estudiantil, estos movimientos no tuvieron lideres claros y lxs estudiantes universitarios no se destacaron particularmente del conjunto juvenil (Natanson, 2012).

de personas. Sí, es una buena herramienta, hay que usarla entiendo con algún tipo de cuidado, de no decidir cosas por las redes sociales, los espacios de decisión tienen que seguir siendo el cuerpo de delegados, la comisión directiva, la asamblea” (Entrevistada Nº2)

Al mismo tiempo, todas las agrupaciones incorporaron el uso de las nuevas tecnologías como medio de publicitar sus acciones, ya sea en su carácter de representantes filmando sus participaciones en los órganos de gobierno o en el momento de la campaña electoral, dando cuenta de lo realizado en el año y las propuestas a futuro, multiplicando el mensaje a partir de recursos audiovisuales difundidos por Internet.

En este punto, si bien son recursos que se fueron incorporando en los últimos años en el mundo de la política en general, el impacto en una población centralmente compuesta por jóvenes, donde para representantes y representados es una forma de comunicación ampliamente incorporada y naturalizada, es altamente masivo:

“…tenemos Twitter, Facebook, página web... aprovechar eso que sabés que es más masivo. En el campo donde nosotros nos desarrollamos, no en la población general, pero sí en la FCM todo el mundo tiene un teléfono con Whatsapp…” (Entrevistada Nº 1)

“…utilizamos a partir de hace poquito (…) la difusión por Internet, por las redes sociales, las tratamos de aprovechar mucho más, entendemos que los estudiantes que están ahí, que están todo el día ahí y que por el celular pueden acceder fácilmente, pero que también si el mensaje no es correcto, si no está dado en el momento indicado tampoco llega.” (Entrevistada Nº1)

En estos nuevos espacios de encuentro entre lxs estudiantes universitarios, se entrelazan intercambios de carácter gremial con otros de carácter más político. Desde el punto de vista de las agrupaciones, el espacio virtual dinamiza el vínculo entre representantes y representadxs y habilita a nuevos modos de interacción, en un diálogo que interpela a lxs estudiantes universitarios en esa intersección de su experiencia como jóvenes y como estudiantes.

Este tipo de prácticas que recogen una noción amplia de política y que dialogan con la heterogeneidad del actor estudiantil, conviven con la tensión entre lo gremial y lo político76 habilitando encuentros intermitentes y esporádicos entre la diversidad del universo estudiantil, hasta que se producen episodios –en los últimos años en general de la mano de factores combustibles externos - que aglutinan y complejizan los sentidos de la participación política en la facultad.

76 Esta tensión en torno a acciones de carácter gremial versus acciones de carácter político es histórica dentro del mundo estudiantil y se actualiza permanentemente. En líneas generales todas las agrupaciones que se consolidan como oposición reclaman a la agrupación que conduce el centro de estudiantes una primacía de lo gremial sobre lo político.

De allí que cuando pensemos en los estudiantes universitarios de la FCM y su posicionamiento ante la política universitaria en general y la política de acreditación en particular, los pensemos en la intersección de estos elementos en tensión.