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Es el documento que contiene las estrategias de imagen diseñadas para crear la percepción o resolver la problemática de percepción de una persona o institución. El plan se diseña abarcando todas las imágenes que deberán ser contempladas para tener éxito en la consecución de los objetivos —la imagen física, la imagen verbal, la imagen visual, la imagen audiovisual, la imagen profesional y la imagen ambiental— y regirá la manera como serán producidos los estímulos, con el único fin

de que todos comuniquen el mismo mensaje con la cualidad más importante a lograr: LA COHERENCIA.

Recordemos que en materia de comunicación, la mente humana sólo entiende lo que se asemeja, por lo que si emitimos estímulos contradictorios, provocaremos confusión en la percepción de las audiencias; y ante la confusión la respuesta inmediata será el rechazo. Es decir, de la coherencia con la que emitamos nuestros estímulos verbales y no verbales dependerá nuestra credibilidad y, por ende, la aceptación de nuestras propuestas. Sean coherentes y obtendrán un posicionamiento diáfano y fácil de entender, de tal manera que cuando su grupo objetivo tenga necesidad de algo que ustedes ofrecen, los recordarán inmediatamente y los requerirán.

PRODUCCIÓN

La etapa donde las ideas se convierten en realidad. El paso que pone a prueba a los verdaderos consultores que aceptan el reto de realizar sus propuestas y no se quedan en el fácil camino de sólo hacer sugerencias para que otros las ejecuten, evadiendo la responsabilidad de producir las recomendaciones que siempre conllevarán el riesgo del fracaso. Un verdadero consultor, cualquiera que sea su especialidad, es aquel que recomienda lo que se debe hacer y después lo hace, porque tiene la capacidad, sabe cómo y con quiénes.

DISEÑO ESTRATEGIAS

PLAN MAESTRO DE IMAGEN

LA INGENIERÍA EN IMAGEN PÚBLICA

Una vez que ha quedado establecido el Plan Maestro de Imagen Pública y si es que el titular quiere proseguir con su consultor de imagen pública —porque ya hemos vivido la experiencia de que en ocasiones el titular tenga la gran capacidad de llevar a cabo las ideas recomendadas y como ya sabe el camino decida proceder por su cuenta, lo cual no es malo y se pacta desde el principio en el ofrecimiento de los servicios— lo que procede es el doble camino de la coordinación de especialistas y la producción de estímulos.

Si bien el consultor en imagen pública debe tener un profundo conocimiento de cómo llevar a cabo todas las recomendaciones, él, por sí solo, no debe ostentarse como el “todólogo” que está capacitado para efectuarlas en su conjunto, forzosamente deberá rodearse de especialistas que cumplan como los mejores su propia actividad. A este recurso de organización, cada vez más popular a nivel internacional, se le llama “Outsourcing”.

“Outsourcing”

Ante la feroz competencia que se ha abierto a nivel global y la gran necesidad de enficientar la actividad empresarial mediante la reducción de costos de operación, las compañías, sobre todo de oferta de servicios, han tomado conciencia de la importancia que significa el posicionarse claramente en un segmento de mercado bien definido mediante el enfoque estricto de su oferta empresarial, aquel que no rebase el área clave de su especialidad. Sin embargo, como esta definición forzosamente deja fuera el ofrecimiento de ciertos servicios útiles para el cliente, la solución natural para no perder competitividad se ha encontrado en el establecimiento de alianzas estratégicas con otras compañías que sí los ofrezcan como especialidad y que vengan a complementar los servicios originalmente ofrecidos. Dicho en otras palabras, el “Outsourcing” consiste en dejar en manos de compañías expertas el manejo de los procesos secundarios que están ligados con la

actividad de la empresa, pero que no constituyen su especialidad; de tal manera que aumente la productividad y no se pierda competitividad.

En el terreno específico de la imagen pública, una recomendación importante que se debe tomar en cuenta antes de ofrecer “Outsourcing” es que la empresa consultora deberá responsabilizarse de la calidad y de la eficiencia con que sean prestados todos los servicios profesionales de terceros aliados y asumir los riesgos derivados de dicha prestación de servicios. De ninguna manera cabrían disculpas por fallas de gente recomendada e incluida en el proceso de creación de la imagen de un cliente. Es por ello que para elegir aliados sea necesario realizar un análisis serio que incluya los siguientes puntos:

Conocimiento de la especialidad.Plantilla de recursos humanos.Calidad de instalaciones y equipo. ✓ Antigüedad y experiencia en el mercado.

Eficiencia verificada a través de cartera de clientes.Capacidad financiera.

Flexibilidad contractual.

En el caso de la Ingeniería en Imagen Pública el consultor debe enfocarse en los conocimientos, creatividad y sensibilidad necesarios para llevar a cabo el proceso de creación y manejo de la percepción de sus clientes y sólo recurrir al “Outsourcing” para ofrecer los servicios necesarios para producir los estímulos que conformarán dicha percepción. Veamos algunos ejemplos de especialidades profesionales necesarias para alcanzar los objetivos del proceso de imagen pública y que pueden ofrecerse por otras compañías en alianza estratégica:

LA INGENIERÍA EN IMAGEN PÚBLICA

Agencia de investigación de opinión. ✓ Agencia de publicidad.

Agencia de relaciones públicas.Agencia de promoción.Agencia de marketing directo.Despacho de diseño gráfico. ✓ Estudio fotográfico. ✓ Productora de video.

Despacho de diseño de interiores.Productora de eventos.

Productora de escenografía.Productora de audio e iluminación.Salón de estética y maquillaje. ✓ Médico cosmetólogo dental. ✓ Médico cirujano plástico.

Por sólo mencionar los ejemplos más evidentes, pero está claro que podrán localizarse muchos más dependiendo del caso específico de las necesidades que tenga el contratante. Como podrán deducir, esta etapa de producción de la metodología exige una gran capacidad de coordinación y supervisión de diferentes especialidades, de sus tiempos y movimientos, que deberán regirse por el Plan Maestro de Imagen Pública como elemento de cohesión para que todas trabajen

organizadamente en la consecución del objetivo planteado para cada cliente: la comunicación integral y coherente de su mensaje de tal manera que penetre y convenza a su grupo objetivo mediante la generación de confianza y credibilidad.

Producción de estímulos verbales