Una vez diseñados, debe procederse a la evaluación de los escenarios, que puede descomponerse en una fase técnica, en gran medida simultánea a su defi nición, y en otra fase de validación social, en la que debe recogerse la valoración que de ellos hacen los colectivos y asocia- ciones ciudadanas.
Tabla 10. Cuadro de valoración multicriterio de escenarios.
Criterios tipo*
Indicadores**
Escenario 1***
Escenario 2
Escenario 3
Benefi cios Mejoras enmovilidad sostenible
Reparto modal Cobertura TP
Extensión redes peatones y ciclistas Regulación zonas de aparcamiento Creación aparcamientos disuasorios Mejoras en
seguridad vial
Eliminación puntos negros Medidas de protección a peatones Mejoras en la
calidad de vida
Superfi cie peatoanlizada o en áreas 30 % población con acceso a los servicios básicos
Distancia o duración media desplazamientos
Saturación de los aparcamientos Mejoras en
integración social
Actuaciones sobre la accesibilidad Actuaciones sobre zonas con prob. sociales
Disminución externalidades
Emisión de contaminantes
Población sometida a impactos acústicos Eliminación de barreras urbanas Eliminación de bandas de intrusión visual Viabilidad Costo
Impactos sobre el tráfi co rodado
Impactos sobre la congestión en z. centrales
Impacto sobre el aparcamiento de residentes
Otros riesgos Plazos
Ejemplo de evaluación de escenarios: Leicestershire.
En la evaluación técnica, deben tratar de compararse los distintos escenarios mediante el uso de conceptos y variables que permitan una cierta objetividad de juicio, en relación a:
• La importancia de las metas logradas desde el pun- to de vista de la movilidad (reducción de tiempos de viaje, cambio modal), la calidad de vida (espa- cio público), la reducción de la accidentabilidad, la mejora del medio ambiente (contaminación, ruido), la congestión, etc.
Sus posibles implicaciones sociales (alcance social, exclusión, igualdad de las oportunidades) y econó- micas (ahorros en gastos de transporte, vitalidad Los recursos necesarios para llevarlos a cabo: eco- nómicos (costos públicos y privados), administra- tivos (organización necesaria), de información y Los riesgos inherentes a su desarrollo: falta de ex- periencia, incertidumbres sobre respuestas, falta • Los plazos de realización o consecución de los ob-
jetivos.
La realización de una evaluación comparada de estos aspectos es lo que, técnicamente, se denomina evaluación multicriterio, ya que implica la valoración individualizada de muy diversos aspectos como instru- mento para llegar a una evaluación global. El paso des- de las valoraciones parciales o de aspectos determinados a una valoración global no es, sin embargo, fácil. Cada aspecto evaluado puede requerir un peso diferenciado en una valoración global. Por su parte, algunas valora- ciones parciales deben ser obligatoriamente positivas para validar técnicamente un escenario (la existencia de recursos económicos, por ejemplo). Todo ello hace que las técnicas de análisis multicriterio sean de una cierta complejidad.
Con objeto de disponer de una primera evaluación técnica de los escenarios se propone la utilización de un cuadro, como el que se adjunta, en el que podrían valo- rarse mediante una puntuación (del 1 al 5 por ejemplo) o una estimación cualitativa (bueno, regular o malo, por ejemplo) los distintos aspectos.
Para concretar más la estimación de los aspectos con- siderados, pueden traducirse estos a una serie de indica- dores, adecuados al tipo de problemática municipal, que permitan desglosar la valoración. Es lo que se muestra en la columna tercera del cuadro, en la que se recogen, a título meramente ilustrativo, algunos de los indicadores que pueden ser de utilidad en cada aspecto. No se trata, sin embargo, de calcular el valor de los indicadores, lo que será prácticamente imposible en buena parte casos debido a la imprecisión del escenario, sino de aplicarles, en la medida en que representan objetivos de movilidad sostenible, una califi cación (bueno, regular o malo; una, dos o tres estrellas) para evaluar comparativamente los escenarios considerados.
El peso a conferir a cada aspecto y, en su caso, la cantidad y tipo de indicadores a utilizar, puede variar en función del tamaño municipal, aumentando con éste.
Tras la evaluación técnica que, en la mayoría de los casos, resultaría en una serie de valoraciones parciales de muy difícil apreciación global, debe procederse a un proceso de valoración social, en el que debería participar la mayor parte de las asociaciones y entidades ciudada- nas existentes en el municipio, así como la población, en general.
Esta valoración se haría a partir del conocimiento de la documentación del diagnóstico, así como de las fi chas de los escenarios, incluido el Escenario CERO, y su evaluación técnica.
La forma de desarrollar esta consulta, cuyo resultado resumido debería recogerse en el correspondiente apar-
tado del PMMS, debe decidirla cada Ayuntamiento en función de sus características y posibilidades.
A este respecto, debe tenerse en cuenta que el logro de un cierto consenso social sobre los objetivos y las me- didas del PMMS será una garantía de su operatividad y que el desarrollo de un plan sin demasiado apoyo podría acabar en fracaso, pues no haría sentirse comprometidos a la ciudadanía y organizaciones, desanimándoles a par- ticipar y a cambiar sus actitudes en materia de movilidad en el sentido señalado por el plan.
TÉCNICAS DE VALORACIÓN
DE ESCENARIOS
a) Realización de grupos de discusión, orientados a asociaciones, previo envío de documentación. b) Exposición del diagnóstico y los escenarios, real
(en lugares de máxima frecuentación, como centros comerciales, utilizando una exposición itinerante en autobús, etc.) o virtual (página web interactiva), con recogida de sugerencias, opiniones o, incluso, votaciones.
c) Envío de la documentación con solicitud de emisión de informe escrito en un plazo de tiempo máximo a las asociaciones.
d) Edición y distribución de folletos explicativos, con hoja de sugerencias.
e) Organización de trabajos académicos al respecto. f) Conferencias o seminarios sobre el PMMS, con
asistencia de expertos ajenos al municipio.
De ahí que, en algunas experiencias se haya proce- dido, incluso, a buscar un a modo de votación popular
sobre los escenarios, mediante cuestionarios incluidos en los folletos explicativos, eligiéndose el más aceptado. Así se hizo, por ejemplo, en Pau (Francia), donde el Escenario C fue elegido por el 53% de los que contestaron el cues- tionario (un 7% del total de los 50.000 repartidos).
Como referencias pueden considerarse las técnicas del cuadro adjunto, algunas de las cuales podrían utili- zarse simultáneamente.