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En este apartado se hace un breve estudio a la historia del transporte urbano en superficie en España, estudiando los diferentes modos de transporte que, a lo largo del tiempo, dominaron los servicios de transporte público. Se empieza con el ómnibus, a continuación se analiza la generalización del tranvía, el breve periodo de servicio de los trolebuses y se termina con la expansión del autobús a lo largo de la centuria pasada. El autobús es en la actualidad el modo de transporte público urbano en superficie dominante.

Para la redacción de este apartado se han consultado las páginas web de las compañías de autobús urbano de las principales ciudades de España, la mayoría de las cuales se analizan en esta tesis. En la bibliografía se incluyen los enlaces web de las compañías.

El ómnibus

El ómnibus es el primer modo de transporte público que apareció en las ciudades españolas durante la década de los años 40 del siglo XIX (1840 en Barcelona y 1843 en Madrid). Consistía en un pequeño vehículo con ruedas arrastrado por caballos. Su capacidad no era muy grande, menos de diez pasajeros. Se asemejaban bastante a las clásicas diligencias estadounidenses.

A partir de 1870 comparten el espacio público con los primeros tranvías. Con el inicio del siglo XX desaparecieron en Madrid, mientras que en Barcelona se mantuvieron algunos servicios hasta el inicio de la II República en los años 30.

El tranvía

El primer tranvía de España empezó a funcionar en Madrid en 1871, seguido en años posteriores por Barcelona, Bilbao y Valencia. Durante la década de los años 80 del siglo XIX se extendió por la mayoría de las ciudades medianas y pequeñas. Estos primeros tranvías eran de tracción animal (conocidos como “de sangre”). La tracción eléctrica no llegó a la mayoría de las ciudades hasta comienzos del siglo XX, siendo el primer tranvía eléctrico el de Bilbao en el año 1896.

A partir de los años 50, los servicios tranviarios empezaron a perder peso frente al trolebús y el autobús. En los años 60 se generalizó su desaparición de las ciudades españolas, debido a las dificultades económicas de muchas de ellas y a la creciente competencia de los servicios de autobús, completándose su erradicación durante los años 70.

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En el año 1994 Valencia reintroduce el tranvía, pero de manera diferente, ya que se procura que tenga una infraestructura separada a la del tráfico rodado. De esta manera ambos modos no se interfieren, mejorando la velocidad comercial del tranvía. Con el nuevo milenio, diversas ciudades (Monzón et al., 2008a) han seguido los pasos de Valencia: Bilbao (2002), Alicante (2003), Barcelona (2004), Comunidad de Madrid (2007), Tenerife (2007), Sevilla (2007), Murcia (2007), Vélez-Málaga (2007), Vitoria (2008), Zaragoza (2011) y Jaén (2011), surgiendo, además, numerosos proyectos de reintroducción, momentáneamente paralizados por la crisis económica. Se debe hacer notar que los años 2003, 2007 y 2011 coinciden con la celebración de elecciones municipales y autonómicas, lo que muestra cierta componente electoralista en la ejecución de estos proyectos. Muchos de estos servicios se enfrentan en la actualidad a importantes problemas económicos (Díaz, 2011).

En algunos casos como Sóller (Isla de Mallorca) o La Coruña, se han mantenido o se han reintroducido los tranvías históricos con fines turísticos.

El trolebús

El trolebús es un vehículo de tracción eléctrica, sin carriles, que toma la corriente de un cable aéreo por medio de un trole doble (similar al pantógrafo ferroviario).

Su existencia en España es breve, ya que se desarrolla fundamentalmente entre los años 50 y 70 del siglo pasado, si bien el primer trolebús empezó a funcionar en Bilbao en el año 1940. Este modo de transporte actuó de puente entre la desaparición de los tranvías y la implantación masiva de los servicios de autobús. El último funcionó en Pontevedra hasta bastante tarde, 1989. En el año 2008 fue reintroducido en una línea en Castellón de la Plana, existiendo un proyecto para la extensión de la red en la ciudad y su área metropolitana.

En la actualidad, es un modo de transporte bastante popular en países de Iberoamérica y de Europa del Este.

El autobús

El autobús es el sistema de transporte público urbano en superficie más extendido entre las ciudades españolas. La flexibilidad que presenta frente a los tranvías o a los trolebuses, en cuanto a necesidades de infraestructura, explica su amplia implantación.

Hace su entrada en la Historia de España el 12 de agosto de 1906, en Barcelona, con una línea que cubría el trayecto entre la Plaza de Cataluña y la Plaza de Trilla, a lo largo del Paseo de Gracia. Esta aventura duraría muy poco, ya que el autobús desapareció de las calles barcelonesas en el año 1908. El autobús volvería a ser reintroducido en España en el año 1922, en Madrid y Barcelona, continuando en Valencia en 1927 o en Las Palmas de Gran Canaria a finales de esa década, por citar algunos ejemplos tempranos de introducción del autobús. Desde entonces, no ha dejado de circular por las calles

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españolas. Hasta mediados de siglo, estuvo siempre a la sombra del tranvía. Fueron los problemas económicos que sufrió el modo ferroviario los que proporcionaron al autobús la oportunidad de ocupar el primer lugar.

Los servicios de autobús urbano, ofrecidos por diferentes compañías, también atravesaron problemas económicos durante los años 50 y 60, momento en el que muchas ciudades toman la decisión de municipalizar los servicios. Madrid, en 1947, inicia el proceso, si bien, en algunos casos como Palma de Mallorca, la municipalización no se produciría hasta 1985.

Durante los años previos a la crisis económica iniciada en 2008-2009, se produjo un importante esfuerzo inversor en la renovación de las flotas y la aplicación de nuevas tecnologías a los servicios (Monzón et al., 2005-2011). La introducción de los sistemas de ayuda a la explotación (SAE), la habilitación de las flotas para personas de movilidad reducida (PMR), la inclusión de diferentes sistemas tecnológicos que facilitan la información al usuario y el pago, o la ampliación de las flotas con autobuses eléctricos, híbridos o de gas (GNC y GLP), hacen que las flotas actuales estén modernizadas, mejorando la calidad de los servicios y aumentando su atractivo hacia los usuarios.

En la actualidad, los servicios son prestados o bien por compañías públicas pertenecientes a los ayuntamientos, o bien a través de concesiones a operadores privados. En la mayoría de los casos, los ingresos tarifarios de las compañías son inferiores a los costes de explotación, por lo que es necesario el aporte de subvenciones por parte de las administraciones públicas para cubrir el déficit. En algunos casos de gran desequilibrio, esta situación provoca problemas en la prestación del servicio y conflictividad laboral con los trabajadores.

Por último, para finalizar el breve repaso histórico, en la figura siguiente se resume la cronología de cada uno de los modos de transporte públicos urbanos de superficie en España, indicándose los principales hitos de cada uno de ellos.

Figura 2 - 1. Cronología del transporte público urbano en superficie. Años 1841-2010

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