Chapter 1. Collective Action in Shared Resources: The Theoretical Framework
1.1 Framing the problem of collective action
1.1.4 How to fix problems of collective action in shared resources
Centennials
Los deseos y experiencias de los individuos se manifiestan a través de los objetos que estos puedan llegar a poseer, para muchos sus impulsos se satisfacen en la medida en que estos son adquiridos, sus deseos terminan encaminándose así en aspectos basados en un consumo efímero, el cual puede llegar a ser reemplazado en la medida en que la tecnología y la cultura se den paso en su camino de avanzada.
Teniendo en cuenta esto, se ha indagado en los estudiantes de los cuatro planteles
educativos, qué objeto desearía tener o comprar en estos momentos, la cual arrojó los siguientes resultados.
Figura 9 Comparación de las respuestas a la pregunta ¿Qué objeto desearía tener o comprar en estos momentos? por condición socioeconómica.
Fuente: elaborado por el autor
Como se puede reflejar en la encuesta elaborada a la población de un estrato social alto, los encuestados reflejan su forma particular de internarse en un consumo cultural dependiendo de su nivel adquisitivo, por ende, en la pregunta formulada; qué objeto desearía tener o comprar en estos momentos, las respuestas estuvieron medidas por el nivel que para ellos es alcanzable en términos económicos, pero también han basado sus respuestas en el ámbito social en que estos se encuentran.
(…) Me gustaría tener un Play Station 4 en estos momentos para así jugar todo el día y ganarles a mis amigos en el FIFA, quisiera tener muchos juegos y entretenerme mucho, ya que el Play 2 que tenemos ya no sirve bien y tiene juegos muy viejos como lo es el FIFA 14, ese ya no tiene los equipos actuales6.
(…) Me gustaría comprar mucha ropa para así presumirle a mis amigas y poderles mostrar una colección de botas y tenis que ellas jamás tendrían, así siempre que saliera con ellas y hubiera jean day en el colegio les mostraría mucha ropa diferente7.
6 Fragmento del dialogo realizado con estudiantes del Colegio Institución Educativa Departamental San
Gabriel, de cara a la realización de la presente investigación, año 2017.
7 Fragmento del dialogo realizado con estudiantes del Colegio Nueva Inglaterra, de cara a la realización de la
De esta forma las respuestas más elegidas o seleccionadas por ellos, han sido la que representan objetos materiales de segunda necesidad, artículos que la sociedad moderna ha convertido en necesarios o indispensables para su accionar social; celulares, video juegos, automóviles y vestuario, han estado en una escala superior, ya que la moda, el prestigio social y la alta gama en los productos que se puedan adquirir crean barreras invisibles, enmarcando a los sujetos dentro de acciones sociales que los hacen tener un mayor prestigio o reconocimiento social.
Al sacar a la luz el sentido oculto de las preocupaciones (de consumo) del consumidor, Mary Douglas sugirió que una teoría de la necesidad “debería empezar por asumir que todo individuo necesita bienes para comprometer a otros en sus proyectos (…). Los bienes sirven para movilizar a otras personas”. O al menos para alcanzar el sentido de alivio de haber hecho todo lo posible para lograr esa movilización (Bauman, 2014, p. 117).
Si bien esta ha sido una población que a priori no sufre necesidades económicas; pese a que aquellos individuos gozan ya de estos artefactos, el impulso de la moda y el consumo efímero los impulsa a no estar satisfechos con lo que actualmente poseen, pues cada día y a cada instante se menciona o se lanza un nuevo producto, con cierto rango de innovación que hace que lo que se tiene sea un gusto momentáneo.
Para la población de condición socio-económica baja, se planteó la misma pregunta, siendo así, Cuál sería el objeto que desea tener o comprar en estos momentos. Las respuestas fueron variadas y diversas, pues los jóvenes consultados se mantuvieron bajo sus propios deseos y sensaciones, objetos como celulares, carros, motos, computadores, ropa o así mismo casas. Al igual que la población consultada anteriormente, los deseos salieron al aire libre y al poner en la imaginación de sujeto aquel objeto anhelado, también salieron sus necesidades
sociales o sus preferencias personales, para muchos la vivienda es una necesidad de primer orden, pues es gracias a ella que logran construir sus bases familiares y una mejor condición de vida, sujeta en el orden económico puede nacer al pagar un arriendo.
Los sujetos establecen su orden económico y social basado en sus necesidades, las cuales son impuestas o se encuentran sujetas a órdenes culturales, entre más se consuma o se gaste el ingreso económico en objetos que no generan satisfacción ni oportunidades de crecimiento, este también detiene el avance y hace parecer que sus esfuerzos por crecer en el entorno social no son suficientes, por lo tanto el pagar un arriendo es también una cuota que genera crecimiento para el arrendatario y no para el arrendador, de allí que un deseo sea una casa, pues esta da
sostenibilidad, asegura una posesión material y de allí se puede disponer del recurso de un arriendo para otros objetos que generen un prestigio social o una satisfacción propia.
Ellen Seiter señala que “la ropa, los muebles, discos y juguetes, todas nuestras compras implican decisiones y el ejercicio de nuestro juicio y nuestro gusto”, pero de inmediato agrega: “obviamente, no controlamos la oferta de los productos disponibles para nuestra elección”. De todos modos, en la cultura consumista elegir y ser libre son dos nombres de una misma condición, y considerarlos como sinónimos es apropiado si tomamos en cuenta que uno sólo puede abstenerse de elegir a costa de perder su libertad (Bauman, 2014, p. 119).
Los celulares, carros, motos, vestuario, entre otros, parten de las necesidades materiales del consumo; un consumo cultural que se aferra a la producción de artefactos de marca, poco
duraderos, pero con una gran carga emocional, esta también da un valor simbólico a quien posee el objeto, pues exalta a quien lo posee como un sujeto moderno y poderoso.
De esta forma nace una similitud entre ambas poblaciones consultadas, pues aunque
encuentro ni de mutuo diálogo, ambas si tienen esa convergencia llamada cultura, pues al momento de preguntar por objetos deseados, juntas tienden a encaminarse por los objetos modernos, estéticos, rodeados de lujos y con cargas emocionales, al estar consultando una población como son los jóvenes, las brechas se sierran y desaparecen aquellos imaginarios que separan a esta población.
No podemos esperar que el comprador desarrolle una identidad personal mediante la elección de mercancías: eso sería demasiado difícil. El acto de comprar es una lucha activa destinada a definir no lo que uno es, sino lo que uno no es. Cuando hablamos no de una tendencia cultural, sino de cuatro, cuando admitimos que cada una de ellas implica una crítica a las demás y cuando advertimos que el comprador adopta posturas de desafío cultural, todo adquiere sentido (Douglas, 1998, p. 115).
Productos, marcas, artículos o artefactos, terminan siendo más necesarios e indispensables para su quehacer, el poder adquisitivo de la sociedad se mide en el cuanto tengo y cuanto puedo mostrar, creando barreras invisibles, esto en especial en la población joven, la cual mide en gran medida casi todo su accionar en la mercancía, lo nuevo y lo moderno, la apariencia es quien entra a evaluar a los sujetos y en segunda instancia la personalidad del sujetos; sin importar el nivel económico o el poder adquisitivo que tenga la sociedad, las pasiones por lo general están medidas por la moda, lo nuevo y lo que genera felicidad pasajera, pues poseer el artefacto genera satisfacción hasta que este se hace viejo y obsoleto, lo cual con el avance a pasos agigantados de la sociedad actual termina siendo cada día más rápido.
La psicología no tiene la menor idea de contra qué puede estar protestando esa compradora. Pero de acuerdo-con la teoría cultural, cuando esa mujer elige una mercancía, está eligiendo una bandera que desea alzar y sabe contra qué está levantando esa bandera. El frente de su casa es espectáculo público destinado a alentar a los
seguidores pusilánimes: ella puede desear que esos seguidores permanezcan leales y continuar limpiando o puede desear romper las cadenas y dejar la acera en paz: de uno u otro modo, el umbral de entrada es un signo. Las elecciones son actos de desafío, intimidación y persuasión. Comprar comestibles o cosméticos es también comprar armas. Las mesas y las sillas, los detergentes y los jabones de lavar son insignias de adhesión. Elegir ollas y sartenes o productos farmacéuticos es declarar un dogma. Lejos de ser algo fútil, el acto de comprar demanda infinita atención. Intensamente presionado por las fuerzas enemigas, exige una vigilancia constante, sutileza y recursos (Douglas, 1998, p. 104).
El consumo cultural no se mide, ni se encuentra referido únicamente a la esfera de la
tecnología, pues un libro también hace parte de consumo, los libros como centro de ideas, relatos y conversaciones, generan también pasiones entre los sujetos y esto es lo que lanza hacia el mercado a los productos, los envuelve en necesidades y los hace florecer dentro de comunidades particulares.
Figura 10 Pregunta ¿Qué objeto desearía tener o comprar en estos momentos? Fuente: elaborado por el autor
0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 44 32 30 23 14 10 7
¿Qué objeto desearía tener o comprar en
estos momentos?
Así mismo el deseo de una vivienda parte de una necesidad, un interés y una utilidad por hacer de ese recurso una materia tangible donde se pueda satisfacer una prioridad; en la
actualidad el mercado de viviendas se ha catapultado en la ciudad de Bogotá, lo que demuestra que la alta inversión en espacios donde los sujetos puedan tener una casa o apartamento como propio también satisface una necesidad, despertando un mercado a través de una prioridad.
En realidad, el capitalismo no ha entregado los productos a la gente, sino más bien ha entregado la gente a los productos; es decir que el carácter y la sensibilidad de las personas han sido retrabajados y remodelados de tal manera de acomodarlos aproximadamente (…) a los productos, experiencias y sensaciones (…) cuya venta es lo único que da forma y significado a nuestras vidas (Bauman, 2017, p. 98).
El consumo cultural, actúa en los espacios en donde los sujetos despiertan sentimientos, pasiones y las transforman en necesidad, necesidades que por lo generar buscan transmitir sensaciones de felicidad y agrado; estas suelen ser unas más efímeras que otras, pero por lo general transmiten sensaciones de tranquilidad y apego hacia factores materiales.
Diferentes pueden ser sus entornos sociales, pero en cuanto a moda ambos hablan un mismo idioma, lo idealizan y expresan sensaciones similares, celulares, ropa, carros, motos entre otros, contienen una carga emocional similar para ambos, hablar del ultimo celular lanzado en el mercado o de un Ferrari engloban las mismas pasiones, apuntan hacia un mismo uso y adquieren un mismo rango social el cual exaltaría la figura del sujeto y la acomodaría en un estatus superior al de muchos, pues al final el objeto también representa poder y superioridad sobre el otro.
En las “tribus posmodernas” (como Maffesoli prefiere llamar al “pelotón de la moda” de la sociedad de consumo), las “figuras emblemáticas” y sus marcas visibles (indicios de códigos de vestuario y/o de conducta) reemplazan a los “tótems” de las tribus originales. Estar a la delantera luciendo los emblemas de las figuras emblemáticas de
pelotón de la moda es la única receta confiable para asegurarse de que, si el pelotón elegido supiera de la existencia del aspirante, seguramente le otorgaría el reconocimiento y la aceptación que tanto anhela. Y mantenerse a la delantera es el único modo de garantizar que este reconocimiento de “pertenencia” dure tanto como se desea, vale decir, de lograr que un acto único de admisión se solidifique y se convierta en un permiso de residencia con un plazo fijo pero renovable. En definitiva, “estar a la delantera” promete alguna certeza, alguna seguridad, alguna certeza de seguridad, precisamente el tipo de experiencia tan conspicua y dolorosamente ausente de la vida consumista, aun cuando su objetivo no sea ni más ni menos que el deseo de alcanzarlas (Bauman, 2014, p. 116).
Objetos grandes, objetos innovadores también simbolizan poder, funciona dentro del modelo socio-cultural y socio-económico, pues esto ha sido parte de la historia del ser humano, ya que el tener para un imperio, castillo o un palacio, simbolizaba poder y prestigio, en la era actual las empresas más poderosas construyen sus propios castillos llamados edificios en las cuales representan su poder y su prestigio, las ciudades más poderosos e innovadoras del mundo compiten por ser la más bonita y atractiva implementando obras modernas combinadas con aquellas antiguas, todo con el fin de demostrar cual tiene un mayor poder y un mayor prestigio que le asegure un mercado de turistas y consumidores de productos.
Si así funcionaron los grandes imperios y se dan a conocer las grandes ciudades del mundo, así mismo, funciona la sociedad, en especial aquel grupo social denominado como los jóvenes, los cuales al igual que las grandes ciudades tienen grandes diferencias económicas, pero tienen los mismos deseos y sensaciones de grandeza, una grandeza impulsada por el desarrollo
económico, medido por los objetos efímeros que tienen una alta carga emocional y simbólica, es por ello que tanto los jóvenes que viven en esferas sociales de alta índole económica y aquellos
que tienen un bajo nivel económico se combinan para hablar de moda, de cultura, de lo tecnológico, esto medido por sus deseos, ya que ambos disfrutan de lo mismo y buscan sus mismas preferencias.
En el moderno mundo líquido, lentitud es sinónimo de muerte social. Con palabras de Vincent de Gaulejac, “como todos progresan, quien no avanza queda inevitablemente separado de los otros por una brecha que se ensancha”. El concepto de “exclusión” sugiere erróneamente la presencia de alguien que ocasiona, que desplaza al objeto del lugar que ocupaba. En realidad, la mayoría de las veces “es el estancamiento el que excluye” (Bauman, 2014, p. 118).
La identidad de los sujetos suele ser muy sensible y estar sujeta a diferentes cambios, son los jóvenes quienes terminan siendo en últimas los más susceptibles a este tipo de cambios, pues estos, se encuentran inmersos dentro de diferentes ámbitos socio-culturales y atacados por medios de comunicación que entran a jugar con sus deseos, atrayéndolos hacia diferentes formas de comportamiento, lenguaje, donde se envuelve la gran mayoría de estas entre lo que se llama como moda.
De esta forma en la siguiente pregunta realizada sobre, Qué factores externos como lo pueden ser sus gustos o preferencias influyen en el desarrollo de su personalidad?, los datos que se arrojaron en mayoría se encuentran referidos a aquellos en donde los espacios como la música, los deportes y las redes sociales impactan en los gustos o preferencias de los individuos y estos a su vez impactan en sus diferentes rasgos de personalidad, midiéndolos por el quien soy, qué me gusta y cómo o por qué hago esto.