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The Initial Distribution of Private Interests and Private Capabilities

Chapter 3. Regulating the 900 MHz Band: Devising Operational Rules in Regional Pools

3.1 The Formation of Actor Strategies in the Wider Governance of Telecommunications

3.1.3 The Initial Distribution of Private Interests and Private Capabilities

Si bien algunos sectores afirman que parte de la crisis venezolana reposa en la institucionalidad de un imaginario sobre la sociedad, el estado y el individuo mismo profundamente anclado a la presencia del petróleo en la economía y la política nacionales, pues como hemos visto hasta ahora, es el manejo de las rentas petroleras el que determina los momentos de la historia del país una vez iniciado el siglo XX.

Con la llegada del petróleo a la realidad del país, se apertura un camino que ya estaba marcado por los caudillismos políticos propios del imaginario de gobernabilidad del país, la ausencia de una directriz que permitiera trazar el rumbo de la economía nacional (pese a que diferentes sectores de la política local, lo advirtieron en varios momentos) y una idea de que no es necesario ganarse nada cuando la madre naturaleza nos ha premiado con oro negro, el país recibió cantidades estratosféricas de dinero proveniente de una actividad no productiva, y reprodujo la idea de que esta situación duraría para siempre.

En este apartado del texto, pretendemos desarrollar un análisis de la dinámica de la renta petrolera en Venezuela y la relación que este factor pueda tener en la actual crisis que enfrenta el país, para ello presentamos una división de la historia de Venezuela en cinco momentos que iremos desarrollando en el transcurso del apartado.

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LOS PRIMEROS AÑOS DEL SIGLO XX

Durante esta época se genera el proceso de inserción del país en el mercado global, a propósito del desarrollo de la primera guerra mundial y la necesidad de crudo que esta situación demandaba. Este primer proceso desarrollado bajo el mandato del caudillo Juan Vicente Gómez garantizo a las compañías transnacionales el porcentaje más alto en la participación del negocio, además de la concesión de amplios territorios para la extracción.

Para Venezuela quedo por un lado el desplazamiento progresivo del café como primer producto de exportación y la base de un sistema económico manejado por las compañías transnacionales, esto es, una economía desnacionalizada en donde el estado reduce su papel a la recepción de las rentas generadas por la explotación petrolera y como árbitro en el proceso acumulativo extranjero.

POSTGUERRA DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

Tras la muerte de Gómez en 1935, Venezuela es gobernada por una serie de caudillos y una junta revolucionaria de gobierno, que se vio asediada por diferentes factores que finalmente se traducen en un golpe militar auspiciado por mandos medios del ejército, que no lograron entrar en acuerdo con el proyecto de apertura democrática de Betancourt y la junta revolucionaria.

Es así como aparece en escena el General Marcos Pérez Jiménez, quien gobierna bajo un esquema de ampliación del poder de las transnacionales y su acción en la economía venezolana; y de represión a la oposición política en cualquiera de sus manifestaciones.

Dan cuenta de ello las tasas de crecimiento registradas en la inversión entre 1950 y 1959, de 694 millones de Bolívares en el primer año, y 1275 millones de Bolívares para el segundo. Del mismo modo el crecimiento en la tasa de refinación que crece cerca de un 400% entre 1946 y 1957. Lógicamente la

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dinámica de crecimiento está ligada a las prebendas y concesiones del gobierno dictatorial hacia las compañías transnacionales.

En el escenario local, la dictadura dispuso las condiciones para el crecimiento de la burguesía, aprovechando el momento de industrialización y el tercer lugar entre los países productores de petróleo alcanzado por Venezuela para 1950; mientras de otro lado, se iba de frente contra los sindicatos y los trabajadores.

EL PUNTO FIJISMO Y LA BONANZA

La era del puntofijismo en materia de administración de recursos y rentas petroleras, inicia en medio de un escenario de reformas que apuntaban a equilibrar la balanza en favor del estado venezolano, impuestos de renta y una redistribución de rentas 60% para el Estado y 40% para la empresa privada, suenan entre las primeras acciones del nuevo gobierno.

Del mismo modo, una política decididamente mas intervencionista que pasaba incluso por la inspección a los yacimientos, pretende equilibrar las cargas no muy bien repartidas años atrás, soplan así los primeros vientos de nacionalización, y aunque este procesos se va dando poco a poco, mas como el producto de acuerdos y prorrogas pasadas, que como la intención del nuevo gobierno. Las compañías extrajeras siguen participando del negocio petrolero.

Lo que caracteriza esta época es sin duda la flexibilización de la participación de privados en la dinámica económica, ya no se dan las concesiones escandalosas de principio de siglo, ni de la postguerra, sino que se busca apropiación sobre el negocio bajo la guía, con la lista de clientes y la tecnología de las compañías que tanto capital habían hecho fugar del país.

Aparentemente así, todo estaría resuelto, pero hay cabos que el estado venezolano nunca unió. Entre ellos el desequilibrio bajo el que ya se había configurado el modelo económico interno, debido a la poca capacidad de

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diversificación de la economía y a la dependencia de las exportaciones para cubrir la demanda interna.

Entrada la década de setenta, el aumento de precios del petróleo desde la OPEP la elevación de las rentas obtenidas por el crudo, que solo entre el 73 y el 74 pasaron de 11.271.8 millones de Bolívares a 36814.4 millones de Bolívares, aumento de divisas, afluencia de créditos y con ellos el endeudamiento externo, pero además el hecho mismo de convertirse en foco de inversión.

Con la bonanza llego la inversión en infraestructura, cobertura en salud y educación, apoyo a sectores de la industria local como estrategia para contrarrestar las importaciones de consumo interno. Todo parecía fluir en manera económica aun cuando las estadísticas no plantearan lo mismo, había un aire de bonanza.

“Las políticas desarrollistas y de Estado benefactor contribuyeron a la legitimación de un imaginario según el cual Venezuela transitaba por los caminos de la modernización, la democracia y el progreso social. A finales de la década del setenta se acuño por parte del gobierno el término “la Gran Venezuela” para referir al optimismo reinante en el país entre las distintas clases sociales. La nacionalización petrolera de 1975 aportó mayores expectativas para confiar en que el régimen político conducía a la nación en una dirección acertada. El período de la nacionalización coincidió con el incremento de los préstamos externos. Paradójicamente al mismo tiempo que el Estado se hizo explotador directo del recurso petrolero se hipotecó ante los bancos internacionales” (MARTINEZ, 2011. Pp 10) Atendiendo a la idea de gravedad newtoniana, todo lo que sube, al final baja, y diez años después del alza de precios que dejo tantas ganancias en rentas mal aprovechadas cubriendo el hueco abierto por la necesidad de importaciones para suplir la demanda interna como efecto del enfoque económico en la exportación de un solo producto.

De casi 29 dólares el barril paso a 11, los ingresos fiscales producto de las rentas petroleras empezaron a disminuir aceleradamente, fue así como las finanzas de un estado despilfarrador entraron en crisis, no hubo capacidad de contención del

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pago de la cuantiosa deuda adquirida en medio de la bonanza y finalmente este golpe a la economía macro se ve reflejada en la vida cotidiana.

A la crisis de la deuda y la moratoria como acción de contención, se suma la fuga de capitales y su innegable efecto en la economía local, demostrando así que pese la intención de auto dinamización de la economía y la oportunidad creada en el escenario de las rentas petroleras, varios factores fueron jugados erráticamente y la después de la bonanza, la economía local siguió dependiendo de capitales extranjeros y lo que es peor de la estabilidad de los precios del petróleo.

LA POLITICA NEOLIBERAL

Para los primeros treinta años de la segunda mitad del siglo XX, el petróleo cubría el 93% de las exportaciones venezolanas, la crisis generada a partir de la caída de los precios del crudo, obligo al gobierno democrático a seguir obedientemente los consejos venidos desde los escritorios del FMI y el BM como ya habíamos mencionado antes.

Entre las decisiones tomadas en la contingencia de la crisis fiscal, está la apertura petrolera, que desde PDVSA planteaba la compra parcial o total de refinerías en Estados Unidos y Europa, bajo este esquema, la nacional petrolera logro suscribir casi 40 contratos de diversas características, y llego a hacerse de cerca del 10% del mercado de los Estados Unidos.

Asi las regalías disminuyen, los impuestos de renta también como herramienta para motivar la inversión pero además se inicia un proceso de redistribución de regalías por clasificación, es decir se plantea la posibilidad de retorno a proyecto, este salvavidas de corte neoliberal evidente, alejaba a la empresa del control del estado y en el mercado internacional la relegaba al dominio de las grandes transnacionales que dominaban el mercado, mientras estas últimas se ganaban los premios locales de impuestos y disfrute de regalías.

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Los recortes en esta época se extendieron a varios escenarios de la vida cotidiana, el caracazo será uno de ellos y precisamente el que desate un vendaval político, el neoliberalismo y sus medidas son nocivos para la clase trabajadora casi en todas las experiencias del mundo, y en el caso ve Venezuela esa política implico romper con las dinámicas de un imaginario sobre el funcionamiento de la economía desde las rentas y no desde las actividades productivas, a las vez que implico el desarrollo de una política fiscal laxa con los inversores, pero efectiva localmente.

POLITICA PETROLERA CHAVISTA

Durante el primer periodo chavista, las reformas a la política del “libre mercado” en el marco de la que se envolvió el anterior grupo de reformas a la actividad petrolera en Venezuela, no se hicieron esperar, y es necesario afirmar que actuaron en plena contravía de las primeras.

Pues en ellas, en control sobre la oferta del petróleo, la recuperación de rentas y la legislación que garantizara la participación del estado en el negocio de los hidrocarburos parecen ser los elementos mas sobresalientes, muestra de ello es la declaración de la totalidad de la empresa estatal petrolera PDVSA a posesión del estado avalada desde la constitución de 1999 o la Ley Orgánica de hidrocarburos, con la que se garantiza el mínimo de participación de estado en el sector.

Del mismo modo, la decidida política del gobierno chaves con miras a recuperar las rentas petroleras, tuvo impacto internacional, ya que el acuerdo entre las once naciones que integran la OPEP a fin de presionar el alza en los precios del petróleo, surtió efecto pues de 1999 con un precio de US14,3 el barril se pasó a casi US24 para el año 2000.

La creación de nuevas reglas de participación del Estado venezolano en las rentas petroleras, amparadas en la constitución y en la Ley Orgánica, mejoraron el

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escenario para el gobierno, dichas reformulaciones consistieron en la creación de empresas mixtas con lo cual se avalaba la participación del sector privado (transnacional) en el proceso, limitando su participación a 49%10 en los casos de la exploración y la explotación, sin fijar topes en refinación, transporte y comercialización.

La política petrolera del gobierno Chávez no fue radical, aunque logro inclinar la balanza del lado del estado venezolano en algunos aspectos, también mantuvo continuidad con otros del pasado, pues la empresa privada sigue jugando un papel importante en el juego petrolero, la revolución chavista en materia de administración del foco de la economía nacional es así mas una reforma.

Es también lo mas coherente, dado que la experiencia de la historia misma de la nación había demostrado en otros momentos el efecto de cambios tajantes, los cuales son imposibles mas aun si se habla de productos insertos en el mercado internacional. La administración Chávez también tuvo aciertos en su manejo de la economía, entre los que se destacan por un lado la injerencia en el precio del petróleo desde el control de la oferta, la defensa de la renta petrolera a manos del estado desde la regalía, la diversificación de mercados, la garantía del control sobre la estatal petrolera, la reforma del marco legal con miras a encontrar las garantías para la participación estatal.