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Desde Homero pueden rastrearse en las enseñanzas de la literatura griega las ideas referidas al demérito. Por ejemplo, la de que el esclavo carece de la aptitud y de la capacidad que tiene el hombre libre. Por otro lado, la presencia en Homero del mérito geográfico, y del “hombre fuerte” puede buscarse tanto en presuposiciones en el seno de la cultura aristocrática, las más, como en alusiones y argumentos directos, las menos algunas de las cuales inciden también en la posesión material12. Acerca de esta última, la posesión,

11 CASTORIADIS, C., “La democracia como procedimiento y como régimen”, en El ascenso de la

insignificancia, op. cit., p. 231

12 "Henri-Irénée Marrou habla de una 'edad media homérica' (...): Grecia dividida en señoríos o 'feudos'

gobernados por un rey en medio de una corte, verdadera aristocracia constituida por los ancianos (hombres de valor y de experiencia que aportan al gobierno, a través del consejo y de la asamblea) y por los jóvenes guerreros (que constituyen la clase noble y conviven con el rey en la corte). (...) La otra parte de la población era el pueblo, los campesinos, artesanos o comerciantes. En este contexto la cultura -y la educación por tanto- fue un privilegio de la nobleza: se trata de una cultura, y una educación, caballerescas. Pero hay diferencias -

la propiedad o la ausencia de pobreza como presupuestos del héroe, Werner Jaeger advierte su presencia, sobre todo en la Odisea, aunque señala la ausencia de una investigación especial sobre el desarrollo de la relación entre propiedad y areté.

I. 1. 1. El demérito orgánico del bárbaro y del esclavo desde la primera fuente educacional

Acerca del primero, el demérito del esclavo, la areté es fundamentalmente una cualidad del hombre libre. Eumaeus lamenta que los esclavos no hayan cuidado como es debido al perro de Odiseo y saca la conclusión de que los esclavos nunca se portan bien cuando sus amos están ausentes porque Zeus sustrae la mitad de la areté a un hombre cuando es esclavizado.

El cuadro que resulta de la organización social de la época homérica presenta una división fundamental de categorías sociales entre libres y no libres. Asimismo, en el caso de los libres rige además la diferenciación en función de la procedencia. Frente a los nativos del país o ciudadanos se sitúan los “extranjeros” o “huéspedes”. La desigualdad respecto a la situación social y jurídica de los extranjeros vendrá justificada por la superioridad cultural y moral de la procedencia jonia. La mayoría de los estudiosos de la época coinciden en señalar que el desarrollo de la agricultura jonia estaría detrás de la acusación de barbarie de otros pueblos menos desarrollados y quizás en la fiereza que la epopeya atribuye a algunas de las figuras míticas que se enfrentan a Ulises.13 Como vimos atrás, la epopeya refleja tanto la época como sus valores: el mérito del héroe, su valor, su prudencia, su ingenio, su destreza y cómo estas son gratas a los dioses y deben recibir los honores de sus semejantes, pero también refleja el demérito del bárbaro.

Siguiendo a F. Gschnitzer, pertenecer al grupo de los extranjeros no es una simple cuestión de residencia. Incluso aquél que llegado de fuera acaba con el tiempo instalándose, no es por ello un ciudadano, es un simple “conviviente”, una persona que (como extranjero) vive en medio de los nativos. En los pasajes de Homero en los que alude a estos sujetos se habla de “no distinguidos”, de ahí que Aquiles clame contra Agamenón porque le ha dispensado el mismo trato que “a cualquier conviviente privado de distinciones”. El extranjero como no distinguido está poco considerado y peor protegido en sus derechos que los ciudadanos y de ellos se destaca a menudo una menor aptitud.

Como pone de relieve Gschnitzer, no se trata de que el extranjero esté desprovisto de “derechos”. En la epopeya el extranjero posee, como el resto de personas su estatuto legal, cuya violación despierta la cólera de los dioses. Lo que ocurre en este momento es que tiene más dificultades que los ciudadanos para hacer valer estos “derechos”, su demérito es la ausencia del sostén del linaje y de la comunidad, en la que radicaba entonces la más firme garantía de cualquier derecho. Necesita los preceptos del derecho de hospitalidad para contrarrestar este demérito.

En cuanto a los esclavos, en la Odisea es fácil encontrar ejemplos que educan al oyente en la idea de que los esclavos son gente desprovista de méritos, gente “de muy poco valor”, carecen de la suficiente aptitud como para optar a un cambio en su situación, aunque no desde la cuna (mérito eugenésico), sino desde que cayeron en servidumbre: “Zeus toma la mitad de su areté cuando le sobreviene el día de la sujeción”. En la ausencia formal de

porque son diferentes los tiempos históricos- en el modo como se plantean en la Ilíada y la Odisea.", MARROU, H.-I. Historia de la educación en la Antigüedad , op. cit., p. 23.

13 Así, los cíclopes que no conocen el nomos y “no labran la tierra”. HOMERO, Odisea, IX, 107. También el

canibalismo, tan caro mucho más tarde a las tesis de Ginés de Sepúlveda y en general al apoyo antropológico de la superioridad occidental en la conquista y el colonialismo respectivamente, está presente en la fiereza de algunas figuras míticas frente a la astucia, el talento, la razón o el logos del héroe homérico.

libertad existe algún ingrediente que empuja hacia abajo a un hombre (en sí mismo capaz), de forma que ya sólo conserva la mitad de todo sus méritos.

Para Gschnitzer, “ante esta idea no hace falta un gran salto para pasar a la opinión posteriormente reinante, que ve a los esclavos a individuos que, sin más, desmerecen”.14

I. 1. 2. El mérito de la posesión de riqueza. Reivindicación primigenia del pobre frente a los valores del hombre fuerte según la idea de lo justo.

La obra clásica de Ste Croix “La lucha de clases en el mundo griego antiguo”15centrada, como su título indica, en la aplicación del análisis dialéctico a la antigüedad griega, y en general, la mayoría de los estudios historiográficos sobre esa sociedad, ponen de manifiesto los conflictos sociales de la época, los más de ellos debidos a las profundas diferencias materiales existentes entre sus miembros. Interesan de ellos la legitimación ideológica de tales desigualdades y si existió en ella la apelación a la noción amplia de merecimientos.

Acerca de cómo la posesión de riqueza afecta al reconocimiento, o concretamente cómo la posesión de riqueza adquiere relevancia y jerarquía social, hemos adelantado sintéticamente que quien alcanza riqueza, también goza de realce. Los ricos propietarios en época homérica no sólo son socialmente influyentes, sino también poseen un efecto absolutamente dominante en la vida estatal y jurídica y en lo que nos interesa son socialmente considerados más aptos que los pobres para ocupar el kratos. De forma parecida a como la procedencia geográfica se articula en tanto que razón para el dominio, también la epopeya homérica refleja la forma en que los poseedores de riqueza se erigen como moralmente superiores a los que no tienen nada.

Pero no sólo la autoridad personal, como ponen de relieve Ste Croix, P. Walcot o F. Gschnitzer16, la política, el gobierno y la administración de las comunidades en este tiempo es competencia de propietarios acomodados cuya “habilidad inicial” no significa adentrarse en el mundo comercial o hacer “carrera” en él,17 sino una riqueza ya poseída.

Otro aspecto que resalta la importancia de la posesión de riqueza para ocupar cargos y magistraturas es que en la práctica jurídica, generalmente consuetudinaria, son los nobles con tierras quienes disponen de conocimientos que les permiten aplicar las normas como árbitros o como jueces en sentido estricto. Aunque la administración de justicia se lleva a cabo con absoluta publicidad en la plaza destinada a las asambleas, el ágora, el pueblo participa sólo formalmente. Por regla general, los asuntos jurídicos y políticos figuran como cuestión de nobles y ricos, aunque en rigor no les corresponda ese tipo de privilegios. En la

14 Cursiva nuestra, GSCHNITZER, F., Historia social de Grecia, op. cit., p.50.

15 DE STE. CROIX G.E.M. La Lucha de Clases en el mundo Griego Antigüo. Barcelona: Crítica, 1988. En lo

que sigue seguimos muchos de los puntos de esta obra, especialmente el Capitulo Quinto: denominado "la lucha de clases en el mundo griego en el plano político" donde se muestra cómo la aplicación a la historia de Grecia de un análisis de clase puede dar a luz a los procesos de cambio político y social y el Capitulo Séptimo, una discusión sobre "la lucha de clases en el plano ideológico" otras obras consultadas son AUSTIN, M. y VIDAL-NAQUET, Economía y sociedad en la Grecia antigua, Paidós, Barcelona, 1986. VIDAL-NAQUET, P. La democracia griega, una nueva visión: ensayos de historiografía antigua y moderna, Akal, Madrid, 1992. PLÁCIDO, D. La sociedad ateniense : la evolución social en Atenas durante la guerra del Peloponeso, Crítica, Barcelona, 1997. ROSTOVTZEFF, M., Historia social y económica del Mundo Helenístico, Espasa- Calpe, Madrid, 1967, y la ya citada GSCHNITZER, F. Historia social de Grecia. Desde el periodo micénico

hasta el final de la época clásica.

16 GSCHNITZER, F., Historia social de Grecia, op. cit. , p.56 y ss.

17 Siendo la riqueza en el mundo griego durante el período arcaico fundamentalmente riqueza en tierras poco

dada a cambiar de manos. Las clases gobernantes de todos los estados, siguiendo el análisis de Ste Croix habrían sido principalmente terratenientes, “incluso un ciudadano comerciante que llegara a hacer fortuna y aspirara a llevar la vida de un noble habría tenido que retirarse y comprar tierra habría tenido que retirarse y comprar tierras”.STE CROIX, G., La lucha de clases en el mundo griego antiguo, op. cit. p. 456

práctica sólo toman la palabra aquellos que sobresalen por su linaje, su ascendencia o su patrimonio, los miembros del Consejo (gerontes), la Asamblea delibera y el pueblo escucha.

Acerca de la conexión de la riqueza con lo que llamamos “mérito eugenésico”, cabe decir que las circunstancias económicas imperantes ponen de manifiesto, de un lado la escasa movilidad social, de otro y en conexión con esto, el hecho de que la mayor parte de las fortunas constituyen riqueza heredada procedente de la ilustre alcurnia. En caso de movilidad económica y social, el rico empobrecido y el noble depauperado pierden junto al patrimonio su privilegiada posición y su influencia política y jurídica. En este caso llegan a pasar a la condición de mendigos itinerantes, a los que se les señala, siguiendo a Ste Croix, como poco capaces para encomendarles tareas en el ámbito público18. Aunque, poco a poco son principalmente las circunstancias de la hacienda, no el abolengo, las que fijan la posición social, “el estrato de los ricos y poderosos resulta sencillamente una nobleza hereditaria, cuyos miembros remontan con orgullo su árbol genealógico hasta los dioses”, que aluden a la recompensa merecida por compartir la sangre de aquellos que hicieron grandes acciones.19 Esta unión de riqueza y relevancia social es la que permite la conveniente holganza para entregarse a las ocupaciones públicas, al cultivo de influencias e incluso a ayudas económicas a los desfavorecidos, lo que sirve para imponer respeto a los demás. La conexión entre riqueza y lustre acompaña desde la época homérica, pues, no sólo un aprecio económico, sino también una acumulación de prestigio que legitima para dictar e interpretar el derecho, las normas20.

En la Ilíada se ve como aunque en las asambleas populares pueden participar de derecho todos los hombres, lo cierto es que la intervención del pueblo es más bien escasa. Las epopeyas reflejan grandes diferencias de posesión. Hay propiedades en común como la que aparece reflejada en la famosa descripción del escudo de Aquiles21, y peleas por la posesión de tierras. Riqueza es riqueza en tierras y en ganado que puede ser trasmitido libremente y enajenado.

También en la Odisea, Ulises, propietario acomodado hace apacentar su numeroso ganado por esclavos, su estancia es un aposento espacioso con cofres repletos de bienes, que le esperan en el regreso al hogar. En cambio, los no propietarios tienen que deambular sin descanso para ganar su sustento. Dada la exigüidad de los estados de entonces, ello significaba, según Ste Croix, que por regla general eran foráneos en aquellos puntos en los que acertaban a detenerse, y como tales carecían de derechos políticos. 22

Es aquí donde aparece la conexión entre la pobreza como demérito y los otros impedimentos para el reconocimiento de derechos: Los derechos o prerrogativas políticas eran ya, en época homérica, inherentes a la filiación, bien de una estirpe válida para siempre como depositaria de distinción trasmitida por los genes (mérito eugenésico), bien entre pobladores de una ciudad que se considera privilegiada por su clima o ubicación (mérito geográfico) y los extranjeros itinerantes por la carencia de recursos, en general pobres, no pertenecían a ninguna de éstas. Como escribe Gschnitzer, “las circunstancias determinaban pues que los derechos políticos estuvieran en substancia reducidos a los propietarios”.23

Quedó dicho al principio que se debe a la interpretación romántica tardía alemana de la Antigüedad clásica el reconocimiento de un antecedente del elemento burgués en Homero. Según esta interpretación, continuada por Adorno y Horkheimer, Ulises se presenta cómo prototipo del héroe que encarna el mérito burgués.

18 STE CROIX, G., La lucha de clases en el mundo griego antiguo, op. cit. 19 GSCHNITZER, F., Historia social de Grecia, op. cit, p. 61

20 AUSTIN, M. y VIDAL-NAQUET, Economía y sociedad en la Grecia antigua, p. 56 y ss. Cfr. 21 HOMERO, Ilíada, 18, 541

22 STE CROIX, G., La lucha de clases en el mundo griego antiguo, op. cit. p. 456 y ss 23 GSCHNITZER, F., Historia social de Grecia, op. cit., p.55.

Para estos autores, Odiseo representa en muchos aspectos el ideal burgués que a través del esfuerzo, la sobriedad, el sentido de los hechos y la “justa valoración de las relaciones de fuerza”24, lucha por el éxito a partir del intercambio de bienes contra la Naturaleza, donde el derecho del más fuerte obliga a la búsqueda del interés propio. Las aventuras de Odiseo son “la exposición de los riesgos que componen el camino del éxito” de un homo economicus que busca su propio interés, desarrolla el intercambio económico en su peregrinaje y en la que aparece “la astucia como medio de intercambio (...), donde se cumple el contrato, (...) remite a un tipo de economía que aparece, si no en la prehistoria mítica, al menos en la antigüedad arcaica: el antiquísimo intercambio ocasional entre economías domésticas cerradas”.25 Horkheimer y Adorno: “Abandonado al azar de las olas, (...) su mismo aislamiento obligaba a perseguir, como el industrial solitario Robinson, su propio interés aislado” “Odiseo vive según el principio originario que una vez constituyó la sociedad burguesa”. 26

Sin compartir explícitamente estas tesis, para W. Jaeger el componente económico no es un rasgo superfluo en la personalidad del héroe homérico. Además de los rasgos implícitos en la perspectiva burguesa del héroe homérico, se pueden ver en Homero, más ejemplos que confirmarían que sus héroes pueden desarrollar su capacidad, su talento, su valentía, en parte gracias a que parecen tener cubiertas sus necesidades. Se debe también a Homero la primera muestra escrita del argumento contra lo que hoy llamaríamos “reivindicación social”27 y análogamente de la hostilidad hacia el pobre.

Se trata del “agitador popular” Tersites quien se atreve a hablar en contra del rey Agamenón en la asamblea del ejército griego que sitia Troya, tal como nos cuenta el libro II de la Ilíada (versos 211-278). Tersites se queja de que no se valora el esfuerzo del grueso de la tropa. Ante la desigualdad del reparto de bienes y beneficios, Tersites está a favor de levar anclas y volver a casa, proponiendo que sean ellos y no Agamenón, quienes descubran el botín en oro, bronce y mujeres que habrá de hacerles ricos. Tersites cuestiona que sea

24 HORKHEIMER, M., ADORNO, T. W., Dialéctica de la Ilustración, op. cit., p. 109 y ss.

Sobre la relación entre el talento, la astucia, la razón y la fuerza, el episodio donde Odiseo burla las relaciones de fuerza sirve para el planteamiento de lo que aquí llamamos mérito eugenésico frente al mérito plutocrático “El poder del sistema solar es reconocido, pero al modo como un feudal reconoce el poder de la riqueza burguesa mientras en secreto continúa considerándose el mejor, sin ver que la injusticia que se le hizo es de la misma índole que la que él representa”. HORKHEIMER, M., ADORNO, T. W., Dialéctica de la Ilustración, op. cit., p. 116

25 HORKHEIMER, M., ADORNO, T. W., Dialéctica de la Ilustración, op. cit., p. 116 y ss.

26 Ante la alternativa de engañar o perecer ante el más fuerte, Ulises emplea la astucia y la norma jurídica, la

sobriedad y el esfuerzo, en un anticipo del héroe robinsoniano que está sólo frente a la adversidad. En la relación entre el mito y el pensamiento burgués, Horkheimer y Adorno llevan su interpretación al problema de la ambivalencia de la Ilustración, el dominio y la mimesis. “El esquema de la astucia homérica es el dominio de la naturaleza mediante semejante asimilación. En la valoración de las relaciones de fuerza, que hace depender la supervivencia, por así decirlo, del reconocimiento previo de la propia derrota, virtualmente de la muerte, radica ya en germen el principio del escepticismo burgués, el esquema externo de la internalización del sacrificio, la renuncia”. HORKHEIMER, M., ADORNO, T. W., Dialéctica de la Ilustración, op. cit., p. 109

27 Con la primera forma condicional nos referimos a la opinión de Jaeger según la cual la escena de Tersites

sería uno de los pocos rasgos realistas y políticos que revelan el tiempo “relativamente tardío del nacimiento de la Iliada en su forma actual”. JAEGER, W., Paideia, op. cit., p. 34. Evidentemente, empleamos el término social con el fin de dibujar una línea de evolución en la hostilidad al pobre sin aplicarlo a una época en la que no se conocía un equivalente en el lenguaje. La primitiva traducción del zoon politikon aristotélico por animal

socialis ya se encuentra en Séneca y luego se convirtió en la traducción modelo a través de Santo Tomás: homo est naturalier politicus, id est, socialis. La palabra social sería de origen romano y su uso se limitaba en

un principio a un significado político. En todo caso, para la justificación de la aplicación de este tipo de categorías nos parecen suficientes las páginas que al respecto dedica STE. CROIX en la introducción de la ya citada La lucha de clases en el mundo griego antiguo.

Agamenón y los aristoi los que merezcan disfrutar privilegiadamente de los resultados, y dice:

“¡Atrida! ¿De que te quejas y de que careces?

Llenas están tus tiendas de bronce, y muchas mujeres hay en tus tiendas para ti reservadas, que los aqueos

te damos antes que a nadie cuando una ciudadela saqueamos.

¿Es que aún necesitas también el oro que te traiga alguno de los troyanos, domadores de caballos (...)?

No está bien que quien es el jefe arruine a los hijos de los aqueos (...) A casa, sí, regresemos con las naves y dejemos a éste

aquí mismo en Troya digerir el botín, para que así se vea si nosotros contribuimos o no en algo con nuestra ayuda. 28”

Homero presenta al grueso del ejército desaprobando enérgicamente su sedicioso discurso, aplaudiendo y riendo cuando el gran Odiseo le golpea en la espalda y en los