5.5 Investigate and Establish the Extent to which ICTs are Applied in the Development of
5.5.3 Recommendations by staff for knowledge development support using ICTs 105
del maldito pueblo”48
Este epígrafe tiene como objetivo identificar el origen de los principales argumentos teóricos justificativos de la exclusión y de la situación de desigualdad de determinadas identidades cuando los primeros apelan a la posesión de riqueza o a los medios para conseguirla, cuando las segundas, las identidades, comparten el común denominador de la pobreza y sólo cuando dicha exclusión apela al mérito. Se trata de identificar un origen, pero sobre todo, de vincularlo con presupuestos ideológicos de carácter no igualitario y comprobar la forma en que les afectará la idea original de la democracia.
Con el fin de limitar aún más el objeto de estudio, se siguen singularizando tres perspectivas esenciales para la comprensión del tratamiento jurídico debido al pobre, en la medida en que de éstas pueda decirse que tratan de legitimar la exclusión mediante la apelación a determinadas señas de identidad que son divulgadas como “méritos” excluyentes del estrato social que ostenta el poder: el “mérito” eugenésico, el “mérito” geográfico o ciudadano y el “mérito” plutocrático o de la posesión de riqueza.
Las identidades excluidas en o desde la norma serían, respectivamente, el “advenedizo”, el extranjero y el pobre, más que en una disidencia subjetiva que como recoge Ober fue siempre, pese al caso socrático, ampliamente posible49. El carácter excluyente de esta
apelación al mérito se concreta en barreras normativas, políticas, y sociales en nombre de las distintas señas de identidad y suscitaran a lo largo de toda la antigüedad un debate, que en lo que aquí interesa, alcanzará su apogeo con la política social llevada a cabo en el nacimiento de la democracia. Con el fin de enlazar con la segunda parte de este trabajo, se partirá de la hipótesis de la supervivencia de este tipo de argumento ideológico con diferencias de grado, que no de fondo, y de su traducción como modo de exclusión interna por motivos económicos justificada o racionalizada a partir de la valoración de determinadas identidades.
I. 2. 1 La desigualdad en forma de pobreza
Incidir en la profunda relación entre pobreza y exclusión significa mostrar el aspecto degradante de la pobreza como un fenómeno de la desigualdad a consecuencia del cual los estratos más bajos de la sociedad quedan segregados del resto de la sociedad, si no formal, si materialmente a través, no sólo de una menor participación en los recursos económicos, sino también en la participación política y en el disfrute del resto de derechos y libertades. De lo visto atrás el componente aristocrático, poetizado, trasmitido líricamente y fuertemente arraigado en el pensamiento griego, proporciona una forma de entender y de enfrentarse tanto al mérito como axía, como a la pobreza como demérito.
La visión de la pobreza en la antigüedad griega aparece, no obstante, condicionada por el hecho de que las principales fuentes escribieran sobre ella, desde fuera de ella.
La visión negativa de la sujeción a la necesidad, los argumentos morales en contra de los pobres que atribuían la responsabilidad o la “culpa” de su situación a la capacidad de aquellos que la padecían (por sus características personales más que por sus acciones) y el prejuicio de que éstos desvirtuarán el régimen democrático, son, todos ellos, rasgos que nos
48 El subtítulo refiere el odio antidemocrático cuyo paradigma podría ser el desconocido autor de la
Constitución en Atenas, y cuyo epitafio suyo y de otros oligarcas decía ( Citrias A 13) precisamente esto que
sirve de subtítulo para nuestro trabajo.
49 OBER, Josiah, Political dissent in democratic Athens. Intellectual critics of popular rule, University Press,
han llegado procedentes de las fuentes que reflejaban intereses contrarios a los de los peor situados en el plano económico.50
Estos intereses contrarios a la igualación política, social y económica de las clases más desaventajadas contaron con un discurso legitimador de sentido meritocrático51, si hacemos caso a la tipología tardía platónica y aristocrática que apelaba a aptitudes, valores y acciones desarrolladas en el pasado tanto para justificar su posición privilegiada “válida para siempre”, como para impedir el acceso a estos privilegios y cargos a los menos afortunados en el plano material.
La justificación meritocrática (entiendase en tanto que apela a la noción de merecimiento) de la pobreza y sobre todo la retórica de la reacción que siguió a la afirmación de Pericles en la demokratía de que en Atenas “la oscura pobreza” no era un impedimento para el mérito cobra mayor relieve aquí dado el alcance de su fuerza excluyente. El estudio ya citado de G. Ste Croix La lucha de clases en el mundo griego
antiguo, recoge como idea general, la enorme importancia que tuvieron las diferencias
económicas y sociales durante la mayor parte de la antigüedad griega y su influencia en la historia política y el pensamiento jurídico político antiguo. Frente a la idea de igualdad, con la que se suele identificar a la antigüedad griega, Ste Croix pone de manifiesto cómo “si prescindimos de la democracia, como la de Atenas, durante los siglos V y IV a. C., en la que los derechos políticos se extendían hasta las capas más bajas de la población ciudadana, el Estado no era de hecho más que el instrumento colectivo de propietarios, o incluso de un número restringido de ellos”52.
Respecto a la primera de las cuestiones con las que comenzaba este epígrafe ¿quién era pobre en Grecia?:
La noción de “pobre” a lo largo de la antigüedad griega dista mucho de ser un concepto claramente perfilado, es más bien ambiguo y su uso tiene a menudo una función emotiva, propia, por ejemplo, de un juego de opuestos, de un discurso político determinado o de una determinada apelación a los valores del grupo en el poder.
I. 2. 2. El concepto de pobreza como expresión de la desigualdad económica en tanto que ausencia de capacidad, aptitud o valía para el kratos.
50 “A juicio de muchos autores modernos, la situación se ve principalmente desde la perspectiva de los ricos,
de quienes procede toda la “propaganda” que se ha conservado; de ahí la opinión, con tanta frecuencia sostenida de que durante el siglo IV los ricos se vieron horriblemente saqueados y ahogados a impuestos por parte de los despiadados y avariciosos pobres”. STE CROIX, G., op. cit., p. 349
51 Insistimos: Este discurso parece a primera vista ajeno al ideal meritocrático stricto sensu, puesto que aunque
la relación de la meritocracia con la igualdad es ambigua, (el meritócrata “estricto” no ataca todas las formas de desigualdad, sino sólo aquellas que tienen su raíz en ventajas especiales conferidas a grupos especiales por la costumbre o por la ley), sí aparece como contraria tanto a filiaciones hereditarias, o estamentales, como al carácter cerrado de la recompensa social. No obstante la defensa de un gobierno de “los mejores frente a los peores” y la continua apelación a los méritos, valores, capacidades y aptitudes del “mejor”, un sujeto cuya identidad viene dada por la procedencia geográfica, la riqueza, el conocimiento heredado o consustancial a su origen o el nacimiento está en la base de su discurso y es en este sentido que aquí es calificado, con cierta flexibilidad de los términos, como ideología del mérito, si bien, normalmente en relación con una areté y un
axioma definidos estáticamente.
52 Interesará de éste, como de los estudios a los que se irá haciendo referencia, principalmente los testimonios
de un discurso que apelando a la noción de mérito (en sentido amplio y referido al sujeto) conducía a la exclusión en la participación política. STE CROIX, G., La lucha de clases en el mundo griego antiguo, op. cit., p. 244. Cfr., OBER, Josiah, Mass and elite in democratic Athens. Rhetoric, ideology, and the power of the
Desde la antigüedad la relación de la valía con el concepto de pobreza viene condicionado por lo que la cultura dominante considera valioso o digno de recompensa, esto es, por la visión del mérito, y también por lo dicho anteriormente:
(a) ambigüedad del término “pobre” o “pobreza”;
(b) juegos de opuestos que distinguen entre ricos – pobres, mejores – peores, empleados, sobre todo, por las fuentes pertenecientes a la primera parte de la oposición;
(c) uso emotivo en los discursos políticos democráticos y antidemocráticos; y
(d) la legitimación ideológica de la dominación sobre los segundos, en atención a su falta de aptitud, o una “desigualdad natural”, que afecta análogamente a pobres, mujeres, esclavos53 y extranjeros.
a) Respecto a la ambigüedad del término, prueba de ello es la variedad de expresiones con las que se alude a la pobreza. Con Ste Croix, si se centra la atención el grueso de la población, a pesar de que su número y función variaría según la época, los historiadores coinciden en que la mayoría de la población libre sería campesinos y artesanos que apenas utilizaban más que su propio trabajo y el de sus familias, de modo que vivían a un nivel no mucho más alto que el de la mera subsistencia.54 Este segundo grupo, el mayoritario, será el sujeto principal del estudio en este epígrafe, esto es, el conjunto de los aporoi y los penetés, caracterizándose los primeros por un tipo de pobreza más extrema que los segundos. 55
Hay otras traducciones, adynatoi como los “libres pobres”, “trabajadores pobres” teti, los cuales, según los cálculos de la historiografía contemporánea habrían sido mucho más numerosos que los esclavos constituyendo en algún momento la mayoría absoluta de la población ateniense. Las expresiones anteriores no cubren totalmente el sujeto potencialmente excluido, junto a ellas habría que incluir a los aitetikós (pedigüeños) y también a los “miserables” o “mendigos” hoi ptochoi, que son caracterizados en la mayoría de las propuestas políticas como nocivos social y políticamente y no aptos para la participación por su falta de aptitud. 56
Eurípides habla de un chrematón pénes como “pobre en dinero”, que ha de superar la falta de riqueza mediante el esfuerzo.57 Por otra parte, también Eurípides habla de los ólbioi, los inútiles, los que no son útiles para los demás, incluyendo a los que no poseen, los que carecen de medios para vivir y se manifiestan en sus comportamientos y expresiones de
53 Con particularidades (quizás excesivas) analizan otros autores la posibilidad de hablar también de lucha de
clases en este tiempo, vid., PARAIN, Ch. “Los caracteres específicos de la lucha de clases en la Antigüedad clásica” en: P. Petit y otros, El modo de producción esclavista, Akal, Madrid, 257-287, 1978.
54 En este sentido analiza Ste. Croix las formas de explotación en el mundo griego antiguo y el pequeño
productor independiente. Además, las diversas expresiones griegas que normalmente se traducen por “pobre”, pueden referirse, a veces, a gente bastante acomodada, el ejemplo más extremo lo encuentra Ste Croix en Demóstenes, cuando se ve que a los 1.500 atenienses “especialmente ricos”, a quienes entre 337 y 339 se les gravó con el pago de la trierarquía, se les aplica no sólo la palabra pénetes, sino incluso aporoi, término que, normalmente, y como se ha indicado, se limita a los que no tienen ninguna propiedad en absoluto o prácticamente ninguna STE. CROIX, G., La lucha de clases en el mundo griego antiguo, op. cit., pp. 173, 243 y ss.
55 A estos parece referirse Píndaro cuando canta: Iguales son siempre sus noches, iguales sus días, bajo la luz
del sol se ganan los buenos una existencia libre ya de fatigas, sin tener que perturbar la tierra con el vigor de sus manos, ni el agua de la mar en busca de su magro sustento, sino que en compañía de los favoritos de los dioses, aquellos que se precian de cumplir sus juramentos viven una existencia sin lágrimas, mientras que los demás sufren padecimientos imposibles de ver. PÍNDARO, Olímpica II, 61-67
56 Sobre la participación política de los pobres vid. SINCLAIR R. K. Democracia y participación en Atenas,
Madrid, Alianza, 1999, trad. Martín Miguel Rubio Esteban
envidia económica contra los ricos, aunque éstos, a su vez, si son muy ricos, también son
anopheleîs, son inútiles porque sólo exhiben su riqueza.58
b) La pobreza en los juegos de opuestos y el defecto moral, la “culpa”: Junto a la identificación de la pobreza con un defecto moral, la producción literaria griega presentará una fuerte identificación de la democracia con los pobres (pénetes) opuestos a los ricos, de igual forma que los malvados (poneroí) se oponen a los buenos (chrestoí), esto es, el dêmos, como parte mayoritaria, plebe urbana sin recursos, y por ello sujetos a la necesidad, enfrentado a los aristócratas bien nacidos, que son nobles (ghennaîoi) y mantienen una sustancial diferencia de valor y aptitud corporal que los hace más capaces.
Respecto al juego de opuestos, la lírica gnómica asociada a los valores aristocráticos refiere la dicotomía entre ricos y pobres como “buenos” y “malos”. Incluso, en la época arcaica, el poeta aristocrático Teognis, proponía que sólo tratando “a patadas” al “insensato
demos” (la masa del pueblo) con la suficiente dureza, podría reducírsele a la condición de philodespotos “amante del amo”, a fin de que reconociera ser merecedor de su suerte59. El juego de opuestos sirve en la época arcaica a la lírica gnómica que educa en la areté aristocrática para tratar de impedir el acceso al poder de grupos enriquecidos, y posteriormente, en época clásica para catalogar las diferentes formas de gobierno en función de aquellos polos sociales a quienes beneficia.
En el segundo sentido, la identificación de la pobreza con un defecto moral es antiquísima y su función emotiva se halla presente ya en el mito.
En el estado más remoto de la antigüedad griega, el mito refiere diferentes episodios relacionados con los pobres Iro, mendigo que pedía limosna a la puerta del palacio real de Itaca, fue castigado por Ulises porque pretendió impedirle el acceso al recinto. También en Homero había juicios morales en relación con los pobres y la condena de las pretensiones de éstos frente al ideal heroico, como vimos en la figura de Tersites. No obstante, es alrededor de las primeras controversias en el nacimiento de la democracia donde nos detendremos en el discurso contrario a que personas “sin valor” decidieran la suerte de los “más aptos para gobernar”.
c) Sobre el uso emotivo: Aparece estrechamente conectado al discurso aristocrático en forma de contrapartida. La caracterización de los pobres como inferiores moralmente es un tema recurrente en la poesía del período arcaico, en un momento en que la fuerza de la tendencia democrática y el auge del comercio marítimo, crea, respectivamente, menores expectativas de poder para los aristócratas y confusión de estatus ante las nuevas riquezas. Igualmente, el odio antidemocrático, cuyo paradigma es la Constitución de Atenas, atribuida a Jenofonte, advierte, mucho más airadamente que Platón o Aristóteles posteriormente, de los peligros de dejar el kratós en manos de una mayoría de pobres -que se traduce en el predominio del número sobre el mérito-, que por el hecho de serlo son tan proclives a la pasión y a obrar en su propio interés, como grupo carente de la aptitud o capacidad para decidir lo público, como, finalmente, instrumento peligroso en manos del demagogo.60
58 Sobre la “geografía social”, o las tres clases económicas del dêmos vista por Eurípides, vid., EURÍPIDES,
Las suplicantes, 238-245
59 Diversos autores desde el campo de la sociología se han preocupado por encontrar una explicación al
fenómeno de la adhesión a valores ajenos al sujeto, y en particular a aquellos que parecen someterlos. Para Weber, dentro de la dominación mediante “organización” y los fundamentos de su legitimidad: “En las relaciones que se manifiestan en la distribución estable de poderes, (...) sobre todo cuando hay una escasa racionalización del pensamiento sobre la forma de la ordenación jerárquica, tal como resulta natural para las masas en tanto que por la fuerza de las circunstancias no se hacen de ello “problema”, las capas en situación negativa de privilegio aceptan asimismo tal leyenda. Es clásico el análisis de la “servidumbre voluntaria” de Étienne de la Boétie, como ya se ha citado. ÉTIENNE DE LA BOÉTIE, La servitud voluntaria, op. cit.
60 El uso emotivo se acentúa en los periodos de stasis (luchas civiles), en los que los grupos o individuos que
A su vez, el uso emotivo estará presente en la llamada de Pericles a todos los ciudadanos, ricos y pobres a “aprovechar la oportunidad” que la polis democrática ofrece de escapar de la pobreza.61
Austin y Vidal-Naquet, subrayan en Economía y sociedad en la Grecia antigua, las repercusiones sociales de estos cambios económicos.62 La visión negativa del pobre cobra énfasis en relación con el discurso antidemocrático precisamente cuando la polis trataba de abrir la oportunidad de alcanzar la riqueza y huir de la pobreza a través del desarrollo del esfuerzo y el talento. El discurso político de los oligarcas utilizó emotivamente las expresiones referentes a la pobreza en una llamada al demos para contar con el apoyo popular. De igual forma, la tiranía, debía contar para llegar al poder con este apoyo. Los recelos aristocráticos frente a la democracia, intentaron asimilar a estas formas de participación “interesada” y usos instrumentales, el discurso democrático.
Pero en relación con el discurso político, la democracia deberá significar como veremos en el capítulo siguiente una mejora de la situación social y económica de los pobres, como un fin en sí mismo. La democracia original incluyó entre sus funciones aquellas que hoy denominaríamos “sociales” y que debían mejorar la situación de los ciudadanos pobres. De un lado, desde la perspectiva del mérito, Pericles defendió que Atenas procuraba a todos, sin distinción, la oportunidad de desarrollar sus talentos, sus capacidades y su esfuerzo a través de la inversión y aprovechando los kairoí de la situación económica. De otro lado, la democracia ateniense no fue en absoluto indiferente al problema de la indigencia o de la necesidad económica y su relación con la posibilidad de aprovechar esa oportunidad, y en este sentido incluyó entre sus funciones principales el que todos los miembros de pleno derecho tuvieran asegurada la subsistencia material para lo que utilizó una política social distributiva.
Partiendo de las afirmaciones de Pericles recogidas en Tucídides y en las del Teseo de Eurípides de Las suplicantes, Musti defiende esa preocupación democrática por la pobreza que conduce a la mayoría del cuerpo cívico a la obligación de proveer a las necesidades de los indigentes, “en una dinámica política que no se presenta como sometimiento del que está debajo, sino como movimiento del que está en lo alto en dirección a él, o de la vasta zona media en dirección a las franjas extremas, con el objetivo de reabsorberlas e integrarlas”.63 Se configuraría así una capacidad de “intervención social” por parte de la democracia clásica que expresaría la sensibilidad de la zona media “su responsabilización política para descubrir las nuevas necesidades y situaciones de pobreza”, que dan lugar a nuevos grupos de indigentes y marginados. Se trata de integrar a esos grupos de indigentes y marginados al nivel económico y social mínimo, e incluso común, “en un proceso que continuamente vuelve a plantearse y a reclamar la conciencia, la atención a los derechos del otro y la