6.1 Main Findings of the Study 111
6.1.2 Perceptions of bank personnel about knowledge development using ICTs 113
II. 1. 1. Aquello frente a lo que reaccionó la Demokratia: Eugeneia y Aristocracia Hasta el momento el mito y la época por él informada dan la razón a la conjetura de Rousseau “aquel que cantaba mejor...”, “el más valiente”, “el más osado”, fue en efecto, “el
110 Entre otros, ARISTÓTELES, Constitución de Atenas, 13-5.
111 Sobre otros regímenes donde la idea de igualdad resulta básica, sobre todo Esparta, remitimos a la cita
atrás y a las consideraciones reflejadas en el capítulo II. Cabe recordar que Esparta comienza siendo una ciudad donde el poder pertenece al dêmos (pueblo) y donde los ciudadanos son hómoi. Vidal Naquet traduce éste término por “pares”, para Castoriadis también podría proponerse “semejantes” o “verdaderos semejantes”, que sería su sentido literal. Pero hay también una historia: la dinámica de la sociedad espartana, es una dinámica oligárquica que culmina en el siglo IV. Dinámica totalmente opuesta a la que se despliega en Atenas, y probablemente en otras muchas ciudades, sobre las que se carece de información. Como subraya Castoriadis, “probablemente nuestra imagen del mundo griego sería bastante distinta si tuviésemos todos estos tratados sobre las constituciones-instituciones de las diferentes ciudades”. CASTORIADIS, C., “La democracia ateniense: falsas y verdaderas cuestiones” en El ascenso de la insignificancia, op. cit., p. 183-184. Aunque aún pertenecen a esta época los escritos de los filósofos Platón y Aristóteles los cuales abordaron aquellas materias que hoy se atribuyen a la sociología, la política, y más en nuestro ámbito la filosofía moral y jurídica relacionadas con la noción de mérito, su visión será objeto del siguiente capítulo. La bibliografía sobre la institución de la demokratia , incluso cuando solo hace referencia a los aspectos sociales y jurídicos, es, como cabe entender, enorme y de ella sólo debemos extraer la repercusión del concepto de mérito en las ideas comúnmente admitidas acerca del tratamiento jurídico de la pobreza a través de las principales exigencias, pretensiones y oposiciones ideológicas a las medidas dirigidas a la mejora económica y jurídica de los más desaventajados. En esta línea, se insistirá en un primer apartado en la evolución ideológica de los tres “méritos” excluyentes ya enunciados y su reflejo por parte de las fuentes más representativas, mientras que un segundo apartado analizará la relación entre el tratamiento jurídico de la pobreza y la política social en el nuevo modelo político que significa la democracia. Vid, también la ya citada ADKINS, A. W. H., Merit and
Responsibility: A Study of Greek Values, p. 17 y ss. SLOTE, M, “Desert, Consent, and Justice”, Philosophy and Public Affairs 2: 323-347, 1973.
más considerado” y de ahí surgió la desigualdad. Así hemos puesto de relieve cómo la noción de mérito pudo comenzar adoptando un contenido relacionado con la individualidad heroica, con la hazaña, con el valor demostrado en la contienda y con la recompensa como honor, o como reconocimiento asociada a éstas. Y cómo en su nombre se justificó la desigualdad y la exclusión de aquellos que no podían, o legítimamente no querían, ser los agentes de tales acciones.
En relación con el agón, aunque hablemos de democracia como régimen igualitario, la mayoría de los autores estudiosos del período anterior a la instauración de la democracia, coinciden en señalar cómo la educación en los valores heroicos y en el trasfondo agonal o competitivo, aquel ser siempre los mejores que debía mucho a las señas aristocráticas de los periodos homérico y arcaico seguirá presente en toda la antigüedad.
Según vimos con Werner Jaeger, o con Finley la areté era aristocrática, no sólo en la acepción de aristoi como un “ser mejores”, sino también en la idea de una aristocracia social y económica que educaba en las virtudes a todo un cuerpo socio-político. Al lado de esta forma de dotar de un contenido el concepto de mérito aparecía la tradición hesiódica de acudir al esfuerzo, al pónos, en relación con el trabajo.
En relación con la genealogía del esfuerzo y del sufrimiento como valor o como virtud, la cultura del periodo antes de la demokratía significó el mayor peso de la educación en los valores aristocráticos frente a la educación en el mérito como esfuerzo (pónos) asociado al trabajo, tal y como lo propusiera Hesíodo. De ello se hizo derivar la legitimación del dominio y la posibilidad de “vivir del sudor ajeno”, así como el desprecio por el trabajo necesario para la subsistencia tal como lo analizara H. Arendt.
En una línea que habría de ser recordada mucho tiempo después por la justificación nobiliaria de los privilegios del Anciene Régimen, esto es, nuevamente antes del momento de una creación igualitaria por democrática, la moral aristocrática arcaica y el mérito (desert) eugenésico partían del convencimiento de que el hombre ilustre poseía preeminencia y los más altos méritos para gobernar, la ausencia de estos méritos descalificaba tanto al pobre como al súbitamente enriquecido para las prerrogativas del gobierno como para que se les reconociesen recompensas o privilegios políticos, jurídicos y materiales.
II. 1. 2. La reacción de las primeras formas democráticas frente a la estratificción según el mérito dominante.
La instauración de la democracia supuso un cambio en el contenido de la noción de mérito y una reacción frente al predominio de los contenidos precedentes. Solón “el primer protector del pueblo”, supone, si no la creación de un modelo democrático, si al menos el germen del mismo y la expresión de un sistema de mayores garantías de los más débiles frente a los poderosos. En lo que nos interesa, supone una designación de cargos públicos mediante una combinación de elección y sorteo más abierta que la anterior, pudiéndose ver en estos dos mecanismos respectivamente un desafío a la prepotencia de los segundos justificada según los distintos tipos de méritos estáticos omnicomprensivos ya analizados y un desafío (concretamente en la ampliación del antiguo concepto de sorteo112) a la idea de mérito en su totalidad.
112 Aunque como recuerda Castoriadis, dentro de la enorme herencia mitológica presente en la creación
democrática griega, “el primer sorteo político que se conoce tiene lugar entre Zeus, Poseidón y Hades, tras la victoria de los Titanes, para repartirse el dominio. Y si Zeus es el señor del universo, es por azar: le ha tocado en suerte el cielo”. CASTORIADIS, C., “La democracia ateniense: falsas y verdaderas cuestiones” en El
ascenso de la insignificancia, op. cit., p. 182. Por otras parte TUCÍDIDES relata diversas formas de sorteo
En la Constitución de Atenas se lee que “el orden de la antigua constitución anterior a la de Dracón era el siguiente: los cargos se establecían por razón de nobleza y riqueza”.113
Dracón y Solón aún se encontraron, pues, con ese estado aristocrático que esgrimía el mérito del linaje para justificar el dominio judicial, militar y religioso de las grandes familias. En lo que interesa, el pueblo114 jugaba, a su lado, un papel muy subordinado, que se fue ampliando progresivamente.
Frente a los abusos jurídicos que acompañaban las estratificaciones oligárquicas y la sobrerrepresentación pública justificada en el mérito de la riqueza y frente la situación de enorme desigualdad económica que la acompaña, Solón ofreció, si no igualdad económica (que en realidad nunca ofreció la sociedad ateniense), sí medida (metrón)115.
Tal metrón, debía significar atenuar las consecuencias de la aceptación de la riqueza material y del linaje como sinónimos de mejor aptitud, sin cuestionarlas en el fondo.
Las transformaciones sociales se aprovecharon para una plena reforma del Derecho y del régimen de relaciones encarnado en el sistema jurídico, esto es, para efectuar una corrección consciente del proceso de cambio social mediante la legislación.116 Las primeras reformas democráticas, ampliamente conciliadoras de ambos intereses aceptaron las tesis defendidas por los mejor situados, los partidarios de mayores prerrogativas y derechos en función de la posesión de riqueza, para quienes el hecho de tener cubiertas las necesidades así como una posición solvente y acomodada, era una garantía de su mayor aptitud para el gobierno. Sobre la desigualdad, Solón exhortó a los ricos a no ser ambiciosos y a no hacer valer sin medida su riqueza:
“Vosotros, (...) los que de muchos bienes hasta la saciedad llegasteis poned en su medida vuestra arrogante mente, que ni nosotros seremos obedientes, ni a vosotros os irá todo bien”.117
Para Solón, la sed insaciable de riqueza manifestación del espíritu de hybris empeora la situación de los pobres hasta producir la sedición.118“La justa medida, para restablecer el
se sacaban a suerte entre los ciudadanos a cuatrocientos uno. Este y demás cargos se sorteaban entre mayores de treinta años y no podía detentar el cargo dos veces el mismo, antes de haberles tocado a todos. Entonces entra de nuevo al sorteo, como al principio”. ARISTÓTELES, Constitución de Atenas, IV, 3-5.
113 ARISTÓTELES, La Constitución de Atenas, 3-1.
114 Respecto al sujeto, soy consciente de que aquí estamos identificando en algún momento, como pobres, a
esta “masa” o siguiendo la expresión de Jaeger “clases populares” aunque sólo lo fuera, obviamente, una parte de éstas. Creemos, no obstante, que tomando la parte por el todo, si bien nos alejamos de la verdadera situación de los peor situados dentro de éstas, no nos equivocaríamos deduciendo, a fortiori, que el estatus de opresión o exclusión de la clase popular, la padecerían más sensiblemente sus peor situados hasta llegar a la exclusión. Como puede verse en la Constitución de Atenas: “los demás eran tetes que no participaban en ninguna magistratura. Por eso, incluso ahora, cuando se pregunta al que va entrar en sorteo para algún cargo, de qué clase es, ninguno diría que de la de los tetes” ARISTÓTELES, Constitución de Atenas, VII, 4.
115 RODRIGUEZ ANDRADOS F., Historia de la democracia. De Solón a nuestros días, op. cit. , p. 63. Cfr.
FINLEY, M., “La revolución en la antigüedad” en R. Porter y M. Teich (eds.), La revolución en la historia, Crítica, Barcelona, pp. 71-87. 1990.
116 Fue Solón quién se trazó como meta más señalada mediar los graves inconvenientes suscitados por este
derecho rígido y quién logró mitigarlo en lo sucesivo. Buscando una paz social tolerable, eliminó tanto la ejecución sobre la persona, que se aplicaba al deudor insolvente de un préstamo, como la hipoteca sobre personas en conexión con la recepción de préstamos, el gravamen hipotecario sobre las heredades y la esclavitud por deudas. El fin último de estas medidas era restablecer la independencia de los trabajadores endeudados sin que los nobles perdieran las raíces de su posición ni su poder. Fue el afán conciliador lo que llevó a tomar medidas intervencionistas que afectan a los privilegios atribuidos a lo que venimos llamando mérito eugenésico, geográfico y de la posesión de riquezas.
117 “Vosotros, sosegando en el pecho vuestro fuerte corazón los que de muchos bienes hasta la saciedad
llegasteis poned en su medida vuestra arrogante mente, que ni nosotros seremos obedientes, ni a vosotros os irá todo bien”. SOLÓN, Fr. 4- 5 y ss.
118 Pero Solón describió la cadena que lleva de las riquezas acumuladas con hybris, abuso, al kóros o
orden y la nésykhía, debe al mismo tiempo quebrar la arrogancia de los ricos, y hacer que cese la esclavitud del démos, sin transigir, no obstante con la subversión”.119 Con Solón la noción de justicia fue desplazándose en un sentido igualitario empezando sensiblemente a mejorar las garantías de los pobres sin cuestionar las fuertes prerrogativas en nombre de la riqueza material que se traducían en la distribución de cargos y la estratificación social de acuerdo con la capacidad censitaria.120 Solón no tuvo la intención de derribar el dominio de la aristocracia ni entregar la autoridad a la mayoría del cuerpo de ciudadanos.121 Contra el mérito del sujeto en la eugeneia, reguló la libre institución del heredero con lo cual el particular tenía una cierta libertad de movimientos y de desligarse de las fuertes ataduras que lo unían a la estirpe. Pero en general, rechazó expresamente las exigencias de la igualdad contrarias a los privilegios jurídicos del linaje.
“No quise que buenos y malos poseyeran lotes iguales de la opulenta tierra de nuestra patria” 122
En relación con los méritos esgrimidos por los eúpatridas, lo más que puede decirse, es que en un primer momento fueron reconducidos a un justo medio, previendo las consecuencias que sus excesos podían acarrear al conjunto social. No obstante esta idea general, pueden señalarse medidas que limitaban este criterio distributivo eugenésico desplazándolo hacia el de la posesión de riquezas. En este sentido realizó una clasificación de los ciudadanos por las rentas. Los privilegios políticos del estrato dirigente se vinculan, no al nacimiento, sino al patrimonio. En función de la clasificación soloniana los ciudadanos eran distribuidos, a tenor de sus rentas anuales, en cuatro categorías, a partir de las cuales se graduaron los deberes militares, la tributación y los derechos políticos.
1. Pentakosiomedmnoi: Ciudadanos con rentas mínimas de quinientas fanegas de
grano.
2. Hippeis: Renta mínima trescientas fanegas.
3. Zeugitai: Labriegos con doscientas fanegas.
4. Thetes: Jornaleros que no alcanzan otro nivel.
Básicamente el principio expresa el contenido del mérito propietario dictando que a mayor renta se merecen mayores derechos políticos. Según esta clasificación por posesión de riqueza, los principales cargos públicos estaban reservados a los situados en la cúspide o
Y entonces se sigue áte, la desgracia, enviada por Zeus. Es una conducta que califica también como injusticia,
adikíe. Son los hombres no los dioses, los responsables de esa desgracia. Y sucede una cosa: ese abuso tiene
repercusión social, alcanza a toda la ciudad y crea en ella discordia (stásis), la hace fácil presa, también, del enemigo externo.” RODRIGUEZ ANDRADOS F., Historia de la democracia. De Solón a nuestros días, op. cit. , p. 103-104.
119 VERNANT, J. P. , Los orígenes del pensamiento griego, op. cit. p. 99.
120 De hecho, es tradicionalmente aceptado que fue Solón el primero que hizo la clasificación entre medimmos,
caballeros, zeugitas (ciudadanos de tercera clase) y tetes (estos últimos los hombres libres sin ninguna propiedad) ARISTÓTELES, Constitución de Atenas, VII, 2-4. Para un estudio comparativo de las diversas interpretaciones “menores” como politeía del régimen democrático ateniense, Vid., Las Constituciones
griegas: La Constitución de Atenas, La República de los atenienses, La República de los lacedemonios,
prologados por Aurelia Ruiz Sola, Madrid, Akal, 1987.
121 RODRÍGUEZ ADRADOS, F., Ilustración y Política en la Grecia Clásica, Madrid, Revista de Occidente,
1966, en el mismo sentido las obras de carácter general, ABBAGNANO, N., Historia de la Filosofía, Barcelona, Montaner y Simón, 1964. CHATELET, F., Historia de la Filosofía, Madrid, Espasa Calpe, 1976. RUSELL, B., History of western philosophy and its connection with political and social circumstances from
the earliest times to the present day, London, George Allen and Unwin, 1946.
primera categoría censal123, verdadera barrera entre la aristocracia hereditaria y el pueblo llano.124 Con ello se suprimía al menos en cuanto a la forma las prerrogativas de la aristocracia (hereditaria) y era reemplazada por un privilegio de la riqueza.
Además, aquel esfuerzo para la conservación o reconstrucción de la paz social se tradujo en medidas legislativas que afectaban también a la posesión de riquezas. Aunque en los planes de Solón no entraba el provocar una convulsión general en el estado de la propiedad, sí que introdujo numerosas medidas en nombre de la igualdad y, otra vez, de un justo medio. En primer lugar, Solón atajó el poder adquirir tanta tierra como uno quisiera poniendo freno a la concentración de fincas. Igualmente, para evitar el escándalo del pueblo ante las exhibiciones de riqueza, se dictaron leyes para la regulación de lujo. Se trataba aquí de acabar con ostentaciones de riqueza fruto de la competencia entre nobles, que escapaban al alcance de los pobres y que suponían una provocación insensata125.
Sobre la reacción de la incipiente democracia frente a los méritos orgánicos cabe por último alguna consideración respecto al estatuto jurídico del extranjero: disposiciones de Solón aprueban la concesión del derecho de ciudadanía solamente a condición de que el receptor o se hallara desterrado de su patria para siempre, o bien se trasladara con toda su hacienda a Atenas para ejercer un oficio. El derecho de ciudadanía sigue determinando por encima de cualquier otra consideración el estatus social de una persona libre, pero ahora se da un paso más en el camino hacia que éste no constituya algo innato. Ahora es objeto de concesión por la Asamblea a personas, que bien hayan roto todos los lazos con su lugar de origen, bien sean artesanos extranjeros que se establezcan definitivamente en Atenas.
En nombre del mérito geográfico, el extranjero es peor que el ciudadano griego: no se admite la presencia de extranjeros en magistraturas, ni como terratenientes, no se les permite la adquisición de bienes inmuebles. Para Gschnitzer, el hecho de admitir artesanos es indirecto, se debe a la búsqueda de un avivamiento de la economía local que quiere aprovechar la implantación de nuevos oficios y sistemas de fabricación especializados.126
Con la constitución de Clístenes, aún existían ciertos requisitos de propiedad para desempeñar determinados cargos, pero cualquier ciudadano tenía voto en la asamblea popular, tanto en su función deliberativa y legislativa como en la judicial y su constitución era calificada de isonomía como igualdad legal. Clístenes retocó la constitución de Solón, con su igualdad legal y su acuerdo tácito de respetar la estructura de la sociedad, transformando un vocabulario que pasaría de la eunomía a la isonomía y la isegoría o “igualdad de palabra”. 127 Otra vez fue precisamente en medio del debate sobre la virtud y la
123 Aunque como se ha venido advirtiendo, la mayoría de entre los miembros de la primera categoría censal
tendrían que pertenecer, dadas las circunstancias predominantemente agrarias, al círculo de los grandes propietarios de rancio linaje, lo que equivale a decir a la antigua aristocracia. Esto suponía abrir formalmente las magistraturas al mérito de la posesión de riqueza, aunque sustancialmente se restringían a la antigua aristocracia, convirtiéndose en una solución de compromiso.
124 Por otra parte, entre las medidas legislativas habría otro grupo destinado a garantizar los intereses de los
más débiles: disposiciones acerca de los deberes de manutención frente a los padres, reglamentaciones para los sectores que carecen de tierras, implantación y desarrollo de la acción popular para ampliar la figura del demandante y no dejar indefenso a quienes no podían defenderse por sí mismos (huérfanos, hijas herederas). GSCHNITZER, F., Historia social de Grecia, op. cit., p. 117 y ss.
125 Con ello se puede consignar de un lado que en el origen de los primeros pasos hacia la democracia, ésta
nunca fue sinónimo de neutralidad, de otro que la polis griega no se arredró ante intromisiones fuertes en la vida privada. Para un mayor desarrollo de esta cuestión y su conexión con las formas presentes de democracia, vid, entre otros, RUSELL, B., History of western philosophy and its connection with political and social
circumstances from the earliest times to the present day, op. cit.
126 GSCHNITZER, F., Historia social de Grecia, op. cit, p. 110
127 El concepto de eunomía como “buen gobierno” significaría, en este sentido, dar una justicia recta para las
dos clases. Aunque Solón se negó a hacer un nuevo reparto general de tierras desatendiendo los méritos