Hay diferentes cuestiones relacionadas con los establecimientos terciarios cuya presentación, aun somera y preliminar, puede resultar de interés para el análisis. Entre ellas se destacan las que resultan agrupables dentro de tres áreas temáticas: el impacto social, la eficacia educativa y las características institucionales. En particular, cada agrupación temática se compone de los indicadores listados seguidamente:
1) Impacto social. En este grupo se incluyen los porcentajes de participación de los terciarios en segmentos poblacionales relacionados con el mundo del trabajo (jefes de hogar, población de entre 15 y 64 años y población mayor de 15 años) y las tasas de acceso y de escolarización (especificadas por tipo institucional y sexo).
2) Eficacia educativa. Dentro de esta categoría se encuentran los índices de graduación (graduados sobre abandonos) y de abandono (abandonos sobre graduados), especificados por tipo institucio- nal y sexo.
3) Características institucionales. Bajo esta denominación se han agrupado las tasas de crecimiento del número de terciarios, los promedios de alumnos por establecimiento y por docente, la localización regional de las instituciones y la diversidad de sus funciones de enseñanza (todas estas especificadas por sectores oficial y privado) y algunas características de los docentes que se desempeñan en estos institutos superiores.
Impacto social
Los aspectos relacionados con el impacto social de las instituciones terciarias se pueden extraer de los datos arrojados por el último Censo Nacional de Población y Vivienda, que se tomó en el mes de mayo de 199185. En primer lugar, se puede destacar la participación de los terciarios dentro de distintos grupos poblacionales. A los efectos de establecer una comparación temporal, se ha tomado como punto de partida el nivel de calificación que presentaba la mano de obra en 1960 (OCDE 1969). Este valor se puede contrastar con las correspondientes a tres grupos poblacionales de 1991 que, sin ser equivalentes, pueden presentar alguna semejanza con él: los jefes de hogar, la población de entre 15 y 64 años (un grupo muy cercano al definido legalmente para trabajar) y la población mayor de 14 años. Este último valor, además, ha sido calculado para el censo de 1980, obteniendo así un nuevo punto de comparación. En el cuadro Nº III.6 se pueden leer los porcentajes correspondientes a los distintos grupos poblacio- nales.
85 Ya se ha señalado la razón por la que se prefiere interpretar la información censal referida al «nivel educativo» como equivalente a la de «institución educativa»: se puede suponer que las respuestas, en su mayoría, surgen de identificar prototipos educativos. Según estos, toda la educación que se da en las universidades sería «universitaria», y toda la que se brinda en los terciarios sería educación «terciaria».
Cuadro Nº III.6. República Argentina, 1960-1991: Nivel de instrucción superior de algunos grupos poblacionales Nivel educativo 1960 1980 1991 1991 1991 Superior incompleto 1,49% 4,12% 7,32% 5,33% 3,16% Terciario 0,15% 0,72% 2,50% 1,46% 1,08% Universitario 1,34% 3,40% 4,82% 3,87% 2,08% Superior completo 2,22% 3,35% 6,25% 6,89% 6,66% Terciario 0,65% 0,96% 2,99% 2,29% 3,20% Universitario 1,58% 2,38% 3,26% 4,59% 3,46% Población de referencia 7.291.565 19.466.678 22.644.941 8.927.289 19.751.954
Definición Mano de obra Población de 15 o más años Jefes de hogar Población de 15 a
64 años
Fuente: Apéndice, cuadros Nº 3, Nº 4, Nº 5, Nº 6 y Nº 7.
Se observa que aumenta el peso de los terciarios en la capacitación de la fuerza de trabajo, porcentaje que crece a partir del bajo nivel registrado en 1960 (explicable por el escaso desarrollo institucional de los terciarios de entonces). En la comparación entre los años 1980 y 1991 se destaca el rápido crecimiento del sector terciario, que sube en más de dos puntos porcentuales (cifra que duplica la correspondiente al nivel universitario completo). Es de notar en este incremento la influencia de quienes comenzaron a egresar de los profesorados primarios, aspecto que se corrobora al observar los porcentajes de mujeres con enseñanza terciaria completa: en 1980 llegaban al 1,42 y en 1991 al 4,29 por ciento, de manera que se triplicó en el período intercensal.
La fuerte expansión del nivel terciario también se puede detectar en el crecimiento del porcentaje de quienes declaraban tener estudios terciarios incompletos (los que asistían más los que abandonaron). En efecto, estas respuestas pasaron del 0,72 al 2,50 por ciento en los terciarios, con un aumento cercano a los 1,8 puntos porcentuales; las mismas respuestas pasaron del 3,40 al 4,82 por ciento en las universidades, con un aumento cercano a los 1,4 puntos porcentuales. Se debe destacar que la enseñanza universitaria se expandió aceleradamente durante este período, de modo que el incremento en los terciarios sobresale aún más.
Entre los jefes de hogar era más elevado el porcentaje del nivel universitario completo (4,59%) que el del nivel terciario completo (2,29%) debido al predominio masculino en esa función. La situación resultó ser otra cuando se calcularon por porcentajes correspondientes a las mujeres que se desempeñaban como jefas de hogar: el 3,77 por ciento declaraba tener estudios terciarios completos, frente al 3,12 por ciento que declaraba tener estudios universitarios completos.
En el grupo de población comprendida entre los 15 y los 64 años de edad, se puede observar la escasa diferencia —de apenas un cuarto de punto porcentual— en favor de la enseñanza universitaria completa por sobre su similar terciaria. Para el mismo año 1991, una diferencia igualmente baja se presentaba en el grupo de 15 o más años de edad.
Para concluir, de todo lo anterior se desprende que existe una tendencia a que se incremente la representatividad de las instituciones terciarias en la formación de los recursos humanos, particular- mente entre las mujeres. Esto se corrobora al observar la presencia de casi tantos egresados terciarios como universitarios entre distintos grupos poblacionales relacionados con el mundo del trabajo; de ahí que se pueda afirmar que la importancia de los terciarios en la capacitación de la mano de obra resulta comparable a la de las universidades.
La segunda cuestión relacionada con el impacto social de los terciarios deriva de calcular las tasas de acceso a la educación superior y las tasas brutas y netas de educación superior, todas ellas especificadas por tipo institucional y sexo. Con la tasa de acceso a la educación superior se relacionan, para un grupo de edad determinado, la población que asiste o asistió a ese nivel educativo y la población total del grupo estudiado. En la tasa bruta de escolarización superior se observa la vinculación existente entre los que declaran participar en la enseñanza superior y la población comprendida por las edades típicas de asistencia al nivel. Finalmente, para armar la tasa neta de educación superior se procede como en la anterior, pero de la población asistente solo se considera la que cae dentro del grupo de edad establecido como de asistencia típica.
Cuadro Nº III.7. República Argentina, 1991: Tasas de participación en la enseñanza superior, por sexo
Tasas Grupo de edad Varones Mujeres Total
Tasa de acceso al nivel superior 15 o más años 12,8 14,3 13,6
Tasa bruta de educación superior 18 a 22 años 34,8 42,9 38,9
Tasa neta de educación superior 17,8 25,6 21,7
Tasa bruta de educación superior 18 a 24 años 25,5 31,5 28,5
Tasa neta de educación superior 17,0 22,8 19,9
Tasa de acceso a los terciarios 15 o más años 3,5 7,3 5,5
Tasa bruta de educación terciaria 18 a 22 años 8,3 18,3 13,3
Tasa neta de educación terciaria 4,3 11,2 7,8
Tasa bruta de educación terciaria 18 a 24 años 6,0 13,4 9,8
Tasa neta de educación terciaria 4,1 9,7 6,9
Tasa de acceso a las universidades 15 o más años 9,3 6,9 8,1
Tasa bruta de educación universitaria 18 a 22 años 26,6 24,7 25,6
Tasa neta de educación universitaria 13,4 14,4 13,9
Tasa bruta de educación universitaria 18 a 24 años 19,5 18,1 18,8
Tasa neta de educación universitaria 12,9 13,1 13,0
Fuente: Apéndice, cuadros Nº 6, Nº 7, Nº 8, Nº 9, Nº 10, Nº 11 y Nº 12.
En el cuadro Nº III.7 se puede ver que la tasa de acceso a las instituciones terciarias se encuentra próxima al nivel alcanzado por la correspondiente a las universidades. Cabe destacar que la tasa de acceso a las instituciones terciarias ha verificado un importante crecimiento de durante la década del ochenta ya que, según el censo de 1980, esta se ubicaba en 1,7 (era de 0,9 entre los varones y de 2,4 entre las mujeres). Al comparar esta cifra con la tasa de 5,5 para 1991, se puede observar un incremento de 3,8 puntos en el período intercensal, superior a los 2,3 puntos de aumento registrados en la tasa de acceso a las universidades (pasó del 5,8 en 1980 al 8,1 de 1991). Como consecuencia de ambos incrementos, la tasa de acceso al nivel superior casi llegó a duplicarse: subió del 7,5 (1980) al 13,6 (1991).
La diferencia existente entre las tasas netas de educación correspondientes a terciarios y a universidades favorece a estas en un 78 y un 88 por ciento. Expresado de otra manera, para la población comprendida entre los 18 y 22 años y entre los 18 y 24 años, por cada 100 alumnos de esas edades que asisten a los terciarios hay 178 o 188 —según el grupo de edad considerado— que cursan en las universidades. El hecho comentado da margen para el crecimiento diferencial de la tasa de educación terciaria, fundamentalmente si viene impulsado por una mayor incorporación de varones a tales estable- cimientos.
En cuanto a la distribución por sexos, las tasas de acceso diferían de manera separada según el nivel institucional. Previsiblemente, debido a la destacada inserción de la mujer en la tarea docente, la tasa femenina de acceso a los terciarios duplicaba en 1991 a la correspondiente masculina. Pese a la importancia de esta diferencia, se debe señalar que en 1980 las tasas femenina y masculina mostraban una separación más pronunciada aún (la tasa femenina era una vez y media más elevada), de donde se sigue que existe una creciente participación masculina dentro de la educación terciaria. Junto a lo anterior, la tasa de acceso a las universidades mostraba una importante diferencia en favor de los varones, la cual, sin embargo, no llegaba a ser tan marcada como la verificada en la correspondiente a los terciarios. Como consecuencia de todo esto, la tasa femenina de acceso al nivel superior superaba en algo más de un punto a la correspondiente masculina.
Las tasas de educación terciaria —netas y brutas, para cualquiera de los dos grupos de edades considerados— mostraban significativas diferencias por sexo en 1991, año en que las tasas femeninas duplicaban, al menos, las equivalentes masculinas. Esto explica por qué las tasas femeninas de educación superior son más elevadas que las masculinas: las tasas femeninas de educación terciaria logran modificar la diferencia favorable a los varones en las tasas brutas de educación universitaria y, además, amplían el margen que favorece a las mujeres en las tasas netas de educación universitaria.
En resumen, las instituciones terciarias constituyen un importante canal de ingreso a la educación superior, sobre todo para las mujeres. Estas, a igualdad en el acceso a las universidades, obtienen más amplias posibilidades educativas al insertarse en el circuito institucional formado por los terciarios. Sin embargo, el crecimiento de tales institutos superiores debe vincularse no solo con la amplia participación de la mujer, sino también con el creciente acceso de los varones.
Eficacia educativa
Los aspectos relacionados con la eficacia educativa de las instituciones terciarias, por su parte, también se pueden derivar de los datos arrojados por el último Censo Nacional de Población y Vivienda. En esta fuente se consignan tres cifras que se interpretan, respectivamente, como estudiantes (la población que asiste a un determinado nivel educativo), abandonos (la población que ya no asiste a un determinado nivel educativo, pero que asistió y no llegó a completar los estudios correspondientes) y graduados (la población que ya no asiste a un determinado nivel educativo, pero que asistió y completó los estudios correspondientes).
Dejando de lado la categoría de estudiantes, que interviene en el armado de las tasas de educación antes analizadas, a partir de las restantes se pueden construir dos índices (en rigor, se trata de un único índice leído de dos maneras distintas): el índice de graduación (el número de graduados dividido por el número de abandonos), que da una idea de la cantidad de graduados existentes por cada estudiante que abandonó sus estudios; y el índice de abandono (el número de abandonos dividido por el número de graduados), que, inversamente, indica la cantidad de abandonos producidos por cada estudiante que completó satisfactoriamente sus estudios. En el cuadro Nº III.8 se presentan tales índices, calculados para los censos de 1980 y 1991 y especificados por tipo institucional y sexo.
Cuadro Nº III.8. República Argentina, 1980 y 1991: Índices de graduación y de abandono, por tipo institucional y sexo
Tipo institucional 1980 1991
Varones Mujeres Total Varones Mujeres Total
Índice de graduación (educación superior) 1,62 2,13 1,83 1,65 2,83 2,18
Índice de abandono (educación superior) 0,62 0,47 0,55 0,61 0,35 0,46
Índice de graduación (terciarios) 2,96 4,57 4,04 1,71 4,20 3,06
Índice de abandono (terciarios) 0,34 0,22 0,25 0,58 0,24 0,33
Índice de graduación (universidades) 1,52 1,48 1,50 1,62 1,87 1,72
Índice de abandono (universidades) 0,66 0,68 0,67 0,62 0,54 0,58
Fuente: Apéndice, cuadros Nº 6, Nº 7, Nº 8, Nº 9, Nº 10 y Nº 11.
En términos generales, los terciarios presentaban mejores índices de graduación que las universidades tanto en 1980 como en 1991: hay cuatro o tres graduados por cada abandono en los terciarios frente a menos de dos graduados universitarios por cada abandono. Cabe observar, desde este punto de vista, que el menor tiempo de estudios de las carreras terciarias parece favorecer las posibili- dades de obtener el título correspondiente. Los índices femeninos de graduación terciaria —con algo más de cuatro graduadas por cada abandono— resultaban mejores que los correspondientes masculinos (bajaron de 2,96 a 1,71 entre 1980 y 1991).
El contraste entre los índices de ambos censos permite observar una caída en la graduación terciaria y una leve mejora en la universitaria. Buena parte de la disminución en el índice de graduación terciaria se explica por la caída en su componente masculino, lo cual puede relacionarse con el ingreso al mercado laboral, aspecto que estaría privilegiado por sobre las actividades educativas. En el aumento del índice de graduación universitaria tal vez haya influido la diversificación curricular introducida desde la segunda mitad de la década del ochenta en las universidades. Tomados en conjunto, ambos índices de graduación empujaron hacia arriba el correspondiente a la educación superior.
Para concluir, aun cuando hayan desmejorado sus índices de graduación entre 1980 y 1991, los establecimientos terciarios parecen más eficaces que las universidades en la tarea de producir profesionales o, en general, personal calificado.
Características institucionales
Finalmente, los aspectos relacionados con las características institucionales se pueden obtener del Censo Nacional de Docentes y Establecimientos Educativos levantado en el mes de noviembre de 1994. Dado que los objetivos de este operativo censal apuntaron a lograr información sobre las institu- ciones educativas y su cuerpo docente, se pudieron extraer de él algunos datos útiles para comparar los terciarios oficiales y privados: promedios de alumnos por establecimiento y de alumnos por docente, localización regional de las instituciones, diversidad de sus funciones de enseñanza y características de los docentes.
Cuadro Nº III.9. República Argentina, 1980-1994: Tasa de crecimiento del número de instituciones de educación supe- rior, por tipo institucional y régimen
Tipo institucional 1980 1985 1991 1994 Tasas de crecimiento anual
1980-1985 1985-1991 1991-1994 1980-1991 Terciarios 581 912 1.209 1.649 9,4 4,8 10,9 9,9 Oficiales 353 506 749 956 7,5 6,8 8,5 9,5 Privados 228 406 460 693 12,2 2,1 14,6 10,6 Universidades 51 52 62 79 0,4 3,0 8,4 4,1 Oficiales 28 29 33 37 0,7 2,2 3,9 2,6 Privadas 23 23 29 42 0,0 3,9 13,1 5,6
Fuente: Apéndice, cuadro Nº 1, y MCE [1996].
Antes de entrar en las observaciones señaladas, conviene revisar las diferencias mostradas en el crecimiento del número de terciarios y universidades entre 1980 y 1994. En el cuadro Nº III.9 se puede observar que la creación de nuevos terciarios y universidades responde a pautas distintas en el período considerado: los terciarios tuvieron dos períodos de fuerte expansión institucional (1980 a 1985 y 1991 a 1994) y uno de expansión moderada (1985 a 1991); en las universidades, por su parte, se registraron dos momentos de nula o baja expansión (1980 a 1985 y 1985 a 1991) y uno de alta expansión (1991 a 1994), aunque no tan importante como en los terciarios.
Los movimientos observados en ambos segmentos institucionales de la educación superior tienen explicaciones que responden a la misma pauta de interpretación. En primer lugar, el establecimiento o reconocimiento de nuevas universidades se muestra sensible a los cambios en las políticas nacionales. Esto vale tanto para las universidades nacionales (se crean por ley del Congreso, pero el Poder Ejecutivo puede vetarla o demorar su cumplimiento) como para las provinciales y privadas, cuyo reconocimiento para funcionar dentro del régimen universitario correspondiente es resorte exclusivo de las autoridades nacionales.
Los establecimientos terciarios, en cambio, estuvieron sujetos durante el período considerado a diferentes centros de control institucional: el gobierno nacional y los gobiernos provinciales o municipales. Los terciarios oficiales y privados se remitían a las autoridades jurisdiccionales correspondientes. En consecuencia, al estar atomizada la toma de decisiones respecto del estableci- miento o autorización de nuevos institutos terciarios, la dinámica expansiva del sector tendió a mostrar menos dependencia de las orientaciones políticas establecidas por el gobierno nacional.
Cuadro Nº III.10. República Argentina, 1994: Promedio de alumnos terciarios por institución y por docente, por régimen
Tipo institucional Alumnos Instituciones Docentesa Promedios de alumnos por
Institución Docente Terciarios 329.072 1.649 45.157 200 7 Oficiales 235.740 956 29.418 247 8 Privados 93.332 693 15.739 135 6 Universidades nacionalesb 699.293 29 101.251 24.114 7 Fuente: MCE 1994 y [1996].
a: La columna de docentes suma personas en las filas de terciarios y cargos en la de universidades nacionales.
El promedio de alumnos por cada establecimiento terciario, como se puede observar en el cuadro Nº III.10, era relativamente bajo en 1994, y sobre todo dentro del sector privado (con un promedio de 135 alumnos por institución frente a los 247 del sector oficial). Se puede hablar, en este sentido, de cierta subutilización de la capacidad instalada en los terciarios (edificios, gabinetes de estudio, materiales didácticos, etcétera). Otro tanto se puede afirmar respecto de la fuerza laboral, ya que el promedio simple de alumnos por cada docente terciario en actividad resultaba igualmente bajo ese año.
El cálculo de los promedios correspondientes a las universidades nacionales (año 1992) puede servir como punto de comparación, pero se deben realizar dos advertencias. En primer lugar, el promedio de alumnos por institución ha sido realizado sobre el número de universidades, y no sobre el de facultades, debido a la no disponibilidad de este dato. Con todo, si se estima en 300 el número de facultades o unidades académicas equivalentes para las 29 universidades nacionales de entonces, el promedio de alumnos por establecimiento descendería a 2.331, una cifra que casi decuplica la correspondiente a los terciarios oficiales.
En segundo lugar, el promedio de alumnos por docente ha sido calculado sobre la totalidad de cargos docentes —es decir, de nombramientos, que pueden ser varios en una sola persona— corres- pondientes a todas las jerarquías académicas (profesores, auxiliares y ayudantes segundos). Por este motivo, cualquier recorte que se proponga para tornar realmente comparables los valores de la columna de docentes (por ejemplo, restándole el 10 por ciento a la cifra de docentes universitarios) hará subir el respectivo promedio al nivel de los terciarios oficiales.
Cuadro Nº III.11. República Argentina, 1994: Distribución regional de instituciones y alumnos terciarios, por régimen
Región Instituciones de régimen Alumnos de régimen Alumnos por institución
Total Oficial Privado Total Oficial Privado Total Oficial Privada
Terciarios 1.649 956 693 329.072 235.740 93.332 200 247 135 Capital Federal 174 63 111 45.866 22.528 23.338 264 358 210 Pampeanaa 887 474 413 192.162 142.649 49.513 217 301 120 Nordeste 167 135 32 25.635 20.147 5.488 154 149 172 Noroeste 277 181 96 40.475 31.269 9.206 146 173 96 Cuyana 80 49 31 14.116 9.328 4.788 176 190 154 Patagónica 64 54 10 10.818 9.819 999 169 182 100
Fuente: Apéndice, cuadro Nº 13.
a: Incluye, completa, la provincia de Buenos Aires.
Según se puede observar en el cuadro Nº III.11, en 1994 la localización regional de las instituciones terciarias se concentraba fuertemente en las áreas metropolitana y pampeana. En efecto, el 64,3 por ciento de los terciarios (el 56,2 por ciento de los oficiales y el 75,6 por ciento de los privados) tenían su asiento en la Capital Federal y las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa y Santa Fe. Como consecuencia de este emplazamiento institucional, el 72,3 por ciento los alumnos terciarios se concentraban en ambas áreas (el 70,1 por ciento de los oficiales y el 78,1 por ciento de los privados), una cifra próxima al 68,7 por ciento de población que, según el censo de 1991, vivía en estos mismos distritos. De allí que el promedio de alumnos por institución para estas dos áreas sea más elevado que el correspondiente a todo el país.
Solo en la Capital Federal se concentraba el 16 por ciento de las instituciones terciarias privadas y el 25 por ciento de toda la matrícula privada del país. El 63,8 por ciento de los todos los terciarios porteños pertenecían al sector privado, donde se educaba el 50,9 por ciento de la matrícula terciaria del distrito; a los establecimientos oficiales —el 36,2 por ciento— asistía el 49,1 por ciento restante de los alumnos terciarios. En las otras cinco provincias mencionadas se ubicaba el 59,6 por ciento de los establecimientos terciarios privados y el 53,1 por ciento del alumnado privado del país. En ellas, el sector privado administraba el 46,6 por ciento de los establecimientos y atendía al 25,8 por ciento de los alumnos terciarios; el sector oficial, por su parte, controlaba el 53,4 por ciento de los establecimientos y educaba al 74,2 por ciento del alumnado terciario.