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Introduction

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En un análisis filológico, el término "laico" es casi tan remoto como las primeras sistematizaciones del Derecho Natural. Nace de las voces griegas Λάος130 (Laos) que significa literalmente pueblo, y de ahí el sustantivo Λαϊκός131 (Laicos), nombre dado a los individuos que los componen. A diferencia del término δημος (demos), los griegos usaban Λάος para distinguir al pueblo de los sacerdotes que se ocupaban de los ritos de adoración pagana. En tal sentido, este vocablo griego se comenzó a usar para definir a la parte de la población que se encontraba desprovista de la capacidad o investidura para brindar asistencia religiosa.

Tras la conquista Romana de Grecia, la palabra pasó al latín ā , de igual forma, para referirse a los ciudadanos que se encontraban dentro del orden exclusivamente terreno, sin la potestad de inferir en lo divino. De ahí, el término se iría comunicando a todas las lenguas romances, las cuales también heredaron un significado parecido132.

Lo "laico", así entendido, no significa que el origen de todo el laicado sea pagano, o que su contenido deba remitiese a la cultura grecorromana, sino que, como sucedió con varios conceptos e instituciones del antiguo imperio romano, fue tomado por el Cristianismo para elevarlo, definirlo y sistematizarlo dentro del ámbito social.

Como detallamos ya en el capítulo anterior, el imperio romano del siglo V, desmoronándose tras los golpes de las invasiones germanas, se refugia dentro de los claustros y conventos católicos que comenzaron a surgir en toda Europa. Así, su cultura y letras fueron salvadas de desaparecer por los religiosos de la época.

Lo propio ocurrió con el concepto de laicidad. La Iglesia, que incluso tomaría las formas y divisiones jurisdiccionales del imperio romano, también acogió este término para significar, a su vez, a los fieles cristianos que no habían recibido el orden sacerdotal, es decir, la investidura que otorgó Jesucristo a sus apóstoles para que celebren los misterios de la fe, perdonen en Su nombre los pecados y sean sus ministros en la tierra.

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BARCIA, Roque, Primer diccionario general etimológico de la Lengua Española, Barcelona, Seix-Editor, 1902, voz Laicismo, Pág. 320.

131

Ibídem, voz laico, Pág. 320. 132

De ahí que las lenguas descendientes del latín tengan este término tan parecido entre ellas, por ejemplo, laico en español, laïque en francés, laich en catalán, laic en provenzal o laico en italiano.

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Jesucristo establece la institución del papado133, primado de Pedro y vicario del mismo Cristo en la tierra, y crea a los primeros obispos134 con el poder para impartir sacramentos, ordenar sacerdotes135, y, sobre todo, ser pilares de la Iglesia que estaba naciendo. De esta manera, Jesucristo muestra que se ha de requerir una investidura especial para ejercer oficios religiosos dentro de la Iglesia Católica, y quien quiera entrar a pertenecer a la orden sacerdotal, requiere una investidura especial que los eleve del ámbito meramente terrenal al ámbito espiritual. De esta manera, se diferencian dos esferas sustancialmente desiguales para la sociedad: primero, el Ordo o Clerus, correspondiente a sus ministros o representantes para asuntos religiosos de fe y moral; y, por otro lado, el pueblo, o, en términos latinos, los laicus, que siendo cristianos no pertenecían a la ecclesiæ regnans o docens (la jerarquía eclesiástica o iglesia docente) sino a la ecclesiæ obediens o discens (iglesia obediente).

Esta realidad se fue aplicando dentro de la historia a través de las doctrinas de los primeros cristianos. Así, los apóstoles en sus prédicas comenzaron a hacer la distinción entre ambas esferas, usando la palabra griega que significaba laicus para referirse a quienes no eran ministros consagrados. ―Vosotros que (...) sois el pueblo de Dios"136 refiere el apóstol Pedro para referirse a quienes escuchaban sus prédicas sin ejercer un cargo eclesiástico.

En base a esta concepción, se estableció también la diferencia entre las personas que se santificaban en una dedicación absoluta a la vida espiritual, y quienes se santificaban viviendo con virtud en el mundo terreno, que eran considerados, por vivir ―en el siglo‖, seculares, palabra que hasta ahora es usada como sinónimo de laico.137

En la misma línea, los padres de la iglesia adoptaron la misma terminología para referirse a los fieles cristianos, y sus deberes, identificándose de forma cada vez más clara la diferenciación entre la iglesia que habla y enseña —el clero—, y la iglesia que escucha y aprende, —los fieles. Por ejemplo, para el siglo II, las epístolas de Clemente Romano (IV Papa) a los Corintios138 ya se muestra a la locución "laicos" completamente

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Evangelio de San Mateo, c. XVI, vs. 18-19, y de San Juan, c. XXI, vs. 15-17. 134

Evangelio de San Juan, c. XV, vs. 16, y de San Mateo, c. XXVIII, vs. 16-20. 135

Hechos, c. XIV, v. 22. 136

I epístola de Pedro, c. X, v. 10.

137 La palabra secular encuentra su etimología en el latín ―sæculum‖, que quiere decir siglo, y de ahí el latinismo ―sæcularis‖, que significa literalmente ―el de la época‖, y que antiguamente se usaba para referirse a las personas que viven en cada siglo atados a la vida terrena.

WORDPRESS, Etimología de la Lengua Española

http://etimologia.wordpress.com/2009/09/04/secular/ Acceso: 29 de abril de 2013. 138

Esta epístola es la que por primera vez se diferencia entre "presbíteros", "levitas" y "laicos", o como los nombra en latín, laikos anthrôpos. HUMANITAS, Laicos, laicidad, Laicismo, Revista Humanitas, No. 34, http://www.humanitas.cl/html/biblioteca/articulos/d0339.html, acceso: 27 de abril de 2013.

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adoptada a los fieles cristianos, tomándolos, por primera vez, no como una masa indistinta que seguía a la jerarquía por pura inercia, sino como una parte bien definida y necesaria dentro de la Iglesia, que gozaba de una importante organización interna, diferenciando incluso autoridades propias con funciones no solo morales sino también directivas. Así, por ejemplo, en la Leyenda de los Apóstoles (II, 26, 1), escrita hacia el año 225, ya se podía leer: "escuchad por tanto también vosotros, oh, laicos que sois la Iglesia elegida por Dios"139.

Esta distinción es tan fundamental, que se usa por primera vez para explicar las obligaciones, derechos y potestades que los fieles, en tanto pueblo, tenían respecto de los religiosos, a fin de aprender y hacer lo necesario por salvar su alma y ayudar a construir la Iglesia140. A tal punto llega esta diferencia a ser importante para la nueva Fe, que los emperadores romanos Valeriano y Dioclesiano, crudos perseguidores de los cristianos, comenzaron también a adoptar esta división para diferenciar los grados de responsabilidad penal que podía tener un ciudadano romano convertido al Cristianismo, más grave si era sacerdote, o si más leve si era un laico141.

De tal manera, a diferencia de cómo los griegos o la romanos paganos usaban el término "laico" para referirse a las personas que estaban desprovistas de una autoridad religiosa, en el Cristianismo el laicado toma un papel fundamental, con roles y deberes cada vez mejor definidos, e incluso dotados de una estructura interna que es capaz de tener cierta participación en los servicios religiosos. Así, la impermeabilidad absoluta que existía entre las dos esferas se rompió y, de tal forma, se abrió la posibilidad de que cualquier hombre, sin importar su condición social o económica, pudiera pertenece al orden sacerdotal, ingresando, por el solo hecho de recibir las órdenes, a la jerarquía del Cuerpo Místico de Cristo.

Todas estas incorporaciones, entre muchas otras que se podrían nombrar, hicieron que el laicado en el Cristianismo tenga un concepto amplio y vivo, diferente al inmóvil de las épocas paganas, un concepto, así entendido, mucho más cercano al que entendemos ahora por laicos.

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Ibídem. 140

Esta diferencia incluso fue más acentuada por el contexto histórico de los primeros cristianos, que siendo martirizados y perseguidos por esta fe naciente, se aferraban más fuertemente a sus ministros para aprender y vivir la Iglesia de una manera más viva.

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Esto se puede verificar en los decretos de Decio, Valeriano y Dioclesano, emperadores romanos del siglo III. De hecho, ya para tiempos de Tertuliano (padre de la Iglesia, muerto hacia el año 220) se había adaptado la locución laicos para referirse a los cristianos que eran simplemente fieles, englobando este término su condición y sus obligaciones respecto de la Iglesia.

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2.1.2.

El Laicismo en su sentido histórico original

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