Chapter 2. Literature Review
2.4 Computer-mediated Communication
2.4.2 Methodological Considerations
Puesto que de lo que estamos hablando, al fin y al cabo, en el fondo, es de la deliberación, y, como se ha visto, la deliberación se propone realizar cosas por medio de la acción130, hay que decir que hay en el alma tres cosas que rigen la acción, que son: la sensación, el intelecto, y el deseo. Y todo esto está interrelacionado. Aristóteles lo explica de la siguiente manera: primero, la sensación por sí sola no es principio de
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A ésta pertenece la deliberación, porque razona.
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Cfr. E.N., libro VI, cap. 1, 1137b17-19
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ninguna acción, a no ser que esté acompañada de la imaginación y del deseo131, y el ejemplo lo podemos encontrar cuando estudiamos a los animales, que no participan propiamente de una acción. Ahora, dice, lo que en el pensamiento son la afirmación y la negación, son, en el deseo, la persecución y la huida; y, como la virtud ética es un modo de ser relativo a la elección, y la elección es un deseo deliberado, el razonamiento, por tanto, debe ser verdadero, y el deseo recto, si la elección ha de ser buena, y lo que la razón diga éste debe perseguir132. Así, continúa para establecer que esta clase de verdad y entendimiento pertenecen al orden de lo práctico. Hay, pues, un entendimiento teorético, cuya maldad o bondad difiere de la del entendimiento práctico o creador133, y son, respectivamente, la verdad y falsedad. Baste decir que el objeto propio de la parte intelectual y práctica, a la vez, es la verdad que está de acuerdo con el recto deseo. Luego, si el principio de la acción está en la elección, como ya vimos (esto en cuanto al principio de movimiento), el de la elección está en el deseo, como se puede ver en el libro De Motu Animalium, libro VII, 701a6-19:
“¿Pero cómo puede suceder que pensar está algunas veces acompañado de la acción, y otras no? Parece casi como si lo mismo sucediera con el caso del razonamiento y el hacer inferencias sobre objetos que no se alteran. Pero en ese caso, el fin es una proposición especulativa (pues cuando uno piensa en dos premisas, uno piensa, lo junta, y saca la conclusión), mientras aquí la conclusión que resulta de dos premisas es la acción. Por ejemplo, cuando alguien piensa que todos los hombres deberían caminar, y luego que él es un hombre, entonces inmediatamente debería caminar. O, si piensa que ningún hombre debería caminar ahora, y que él es un hombre, de inmediato se queda sentado… o „hacer una casa es hacer algo bueno‟, y „yo debo hacer algo bueno‟, de inmediato hago una casa…”,
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Cfr. Aristóteles: De Motu Animalium, Princeton University Press, 1978, 700b14-25 y el Libro VI, cap. II, de la Ética Nicomaquea.
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A veces, por la precisión del lenguaje aristotélico, no queda más remedio que parafrasear para explicar el punto.
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En cierto sentido, al ser práctico es, de cierta manera, creador. Para el estudio de la poiesis en
Aristóteles, ver Franz Brentano: ―Nous Poietikos‖, in Essays on Aristotle‟s De Anima, y Francisco Bravo: op. cit.
A partir de aquí podemos comprender, a la vez, que el principio de movimiento, para la razón, ha de ser por causa de algo, esto es, con la búsqueda de algún fin.134 Es clave lo que dice en 1139a33-34: ―De ahí que, sin intelecto y sin reflexión y sin disposición ética, no haya elección, pues el bien obrar y su contrario no pueden existir sin
reflexión y carácter.‖ Así dicho, podemos resumir los preceptos en los siguientes
puntos:
a) la reflexión de por sí nada mueve, sino por causa de algo y práctica. b) la reflexión gobierna incluso al intelecto creador.
c) toda acción es con vistas a algo.
d) una cosa hecha no es un fin absolutamente hablando, sino relativo y de algo. e) el hacer bien las cosas es un fin: es lo que deseamos.
f) la elección es un deseo inteligente, y tal principio es el hombre.
g) nadie delibera sobre lo pasado, ni lo presente, solo sobre lo futuro, y posible, y lo pasado no puede haber no sucedido135.
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Como el lector habrá visto, intento, por un lado, mantenerme dentro de la estricta línea de reflexión que permite el estilo de Aristóteles (no es generoso, por lo técnico), mientras que, por otra parte, intento asociarlo a otras lecturas, o escritos, ya que son de Aristóteles, para irme adelantando al Filósofo y establecer un punto hacia el que me dirijo que, como ya se sabe, es el del afamado (y supuesto, ya que fue bautizado por quienes han comentado sus libros) silogismo práctico. Para un comentario sobre el tecnicismo en la ética y con respecto a la deliberación, ver: Wiggins: ―Deliberation and Practical
Reason‖, en A. Rorty: op. cit., págs. 221-240.
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Para un comentario sobre este capitulo, ver Casualidad y Necesidad en las Acciones Humanas, págs. 321-341 y La Relación entre Determinismo e Involuntariedad: la supuesta ignorancia de Aristóteles, págs. 343-361, en Richard Sorabji, ‗Necesidad, causa y culpa‘, Universidad Nacional Autónoma de
Mexico, 2003. ―La critica principal, en cuanto al determinismo se refiere, no es con relación al determinismo llano, o común, sino a un determinismo propuesto por William James, llamado
―Determinismo Duro‖, cuya tesis es que no sólo es verdadero el determinismo (del cual Aristóteles
conoció algo, pero muy básico, que reconoce un determinismo no causal (Int. 9), sino que, debido a ello,
no existen ni la responsabilidad moral ni las acciones voluntarias.‖ Cfr. Sorabji, Relación entre Determinismo e Involuntariedad, pág. 344.