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Chapter 3 Buffer Overflows-A Taxonomy

3.3 Previous Efforts

Investigar no se reduce al estudio y aplicación de metodologías, la acción de investigar involucra no solo el dominio de términos e instrumentos ya que las sensaciones, las emociones y los pensamientos del ser humano que investiga son un componente también muy importante. En la práctica investigativa buscamos la armonía entre un mundo esquivo que pretendemos estudiar, un proceso intelectual con sus diferentes etapas y la esencia de la persona que investiga como ser integral en cada una de los retos que la inteligencia asume.

Una de las falencias latentes en los espacios de investigación es fijar la atención únicamente en los resultados que se obtienen, algo así como si el proceso de la concepción de la idea y el desarrollo de la misma pasaran a planos inferiores restándole importancia a los cimientos y a los procesos. La razón de esta falencia puede ser en gran medida el enfoque economicista que le exige productividad a los investigadores y grupos de investigación en función de la cantidad de recursos que reciben, es como si se tratará de una relación proporcional donde la cantidad de dinero que se invierte en cada uno de los proyectos debe verse reflejada en unos resultados aceptables.

Los buenos resultados dan visibilidad y reconocimiento a los grupos, pero la investigación parece que se midiera por la cantidad de material que se publica y no por los impactos o su aporte transformador en el medio. En el mundo de la investigación, alcanzar “buenos” resultados es fruto de unas bases bien fundamentadas que generen una “infraestructura” cultural de manera permanente y que garanticen el ejercicio libre del intelecto; medir la investigación sólo por la cantidad de artículos, ponencias y libros publicados o hechos visibles, es una perversión que poco contribuye a generar una verdadera cultura investigativa.

En las instituciones universitarias prevalece el cortoplacismo de los resultados coyunturales que engrosan los indicadores de desempeño y que solventan la idea de una certificación o acreditación que se centre en la evaluación documental más que en el ambiente vivo de una universidad pensante, sensible y activa con respecto a las necesidades nacionales, regionales y locales. En la cotidianidad de las instituciones universitarias se han instaurado ambientes conductistas con escenarios

donde los docentes deben cumplir con un buen número de horas dedicadas a la docencia y un escaso número de horas dedicadas a investigar, esto a cambio de un número amplio de publicaciones que le agregan renglones a la hoja de vida y que engrosen los informes de gestión. El desvío de las evaluaciones y reconocimientos hacia los resultados puede llevar a que en ocasiones, los profesores publiquen la misma idea sobre determinado tema pero de manera fragmentada, repetitiva, mecánica y poco reflexiva.

Por el hecho de darle más importancia a los resultados que a los procesos, es que se desconocen otros aportes de igual manera significativos que se obtienen durante el diario vivir en una institución universitaria; es necesario deslegitimar la noción que se ha creado y que a través de los años se ha fortalecido, de creer que el fin del camino es más importante que el camino mismo. Un pacto en las universidades debe ser el valorar la investigación por sus fundamentos comprendiendo que los procesos configuran la posibilidad que se tiene de abrir caminos, de trascender, de abandonar el tránsito por lo conocido para ir en busca de lo desconocido; este pacto requiere ser consciente de que más que el resultado plasmado en un artículo, lo que tiene verdadero valor es el discernimiento que han ganado las personas que han pensado y desarrollado el proceso escritural, que se han comprometido con el mundo de las ideas, que han creído en la investigación como un fenómeno social que permite acceder y generar conocimiento socialmente útil.

En lo que respecta a las ciencias contables, se debe reconocer el esfuerzo y compromiso que han asumido algunos Contadores profesionales con el proceso de transformación y dignificación de la Contaduría pública. Su esfuerzo a través del tiempo ha representado cambiar el estigma que se le había marcado a los contables y que reducía su quehacer a la mera teneduría de libros, ignorando que los sujetos que estudian y practican la contabilidad pueden aportar ideas y realizar propuestas que permitan mejorar las organizaciones, presentar alternativas de solución que resuelvan las diferentes problemáticas y satisfacer las necesidades que tiene el entorno.

También es necesario reconocer que son varias las instituciones universitarias que, con la ayuda de su personal docente y de sus estudiantes, han logrado adentrarse en la investigación mostrando resultados incidentes en el presente y que están ayudando en la

construcción de caminos más promisorios para hacer presencia permanente en el mundo de las ideas, impactando el medio en el que se desenvuelven.

Diversas instituciones han mostrado una vocación a favor de la actividad intelectual dado que el asumir el reto investigativo como política universitaria les brinda un valor agregado a su oferta formativa. En este caso asumen la investigación en el proceso formativo y con paciencia esperan que sus resultados sean visibles en un futuro no muy lejano.

Otras instituciones, en el pasado, han manifestado su vocación transmisora de conocimientos dado el argumento de que un profesional requiere es práctica y no pasársela pensando. Sin embargo, algunas de estas están dando un giro hacia los retos del intelecto pues a la larga son los que han propiciado la génesis, la evolución y el sobrevivencia de las profesiones contemporáneas. Es así como surge la necesidad de asumir el proceder investigativo con la mayor lucidez y entendimiento permitiendo fortalecer, rectificar y ampliar la generación de conocimiento contable desde sus diversas expresiones.

Es deber de todas las personas que piensan, estudian y practican la Contabilidad, comprometerse con el reto investigativo y no solo con la generación de destrezas con un dispositivo recolector de información; incluso asumir el reto de la investigación podría llevarlos a estudiar la teneduría de libros como un legado cultural centenario más que como una herramienta simple cotidiana o como un dispositivo probatorio por medio del cual se instituye algún poder.

El análisis, la valoración, la evaluación y el simular la realidad desde diversas ópticas permitirá que el contable (profesional y en formación) haga prevalecer su pensamiento sobre su habilidad manual para así tener un perfil más académico que vulgar y más intelectual que menestral. El compromiso con la generación de conocimiento debe ser una instancia no solo a nivel individual sino también colectivo, lo cual es posible en la medida en que los profesionales (en ejercicio y en formación) se interesen por aprender activamente lo que del conocimiento contable los hace más profesionales del pensamiento que de las instrumentaciones, más recursivos para construir nuevos caminos que repetitivos para aplicar viejas soluciones a los nuevos problemas.

2.3. La investigación en la formación contable:

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