PART II SETTING THE LANDSCAPE
3.2 Software Architecture Evaluation
Igual que en el caso de las ECMs nihilistas, para Greyson y Bush, las ECMs infernales tienen pocos elementos en común con las ECMs agradables típicas.3
Un ejemplo de ECM infernal, mundana o de tipo EEC, lo tenemos en el siguiente testimonio de un leñador que se intentó suicidar a los cuarenta y ocho años tras haber perdido sus ahorros por conducir borracho:
“Desde el tejado del cobertizo en mi patio trasero salté al suelo. Afortunadamente para mí olvidé la silla rota que estaba cerca del cobertizo. Mis pies golpearon la silla y se paró mi caída, o mi cuello se habría roto. Colgaba de la cuerda y me estrangulaba. Estaba fuera de mi cuerpo físico. Vi a mi cuerpo colgando de la cuerda; se veía horrible. Estaba aterrorizado, podía ver y oír, pero era diferente –difícil de explicar. Los demonios estaban alrededor mío; podía oírlos pero no verlos. Castañeteaban como mirlos. Era como si supieran que me tenían, y que tenían toda la eternidad para arrastrarme al infierno, para atormentarme. Habría sido el peor tipo de infierno, atrapado sin esperanza entre dos mundos, vagando perdido y confundido por una eternidad. Tenía que volver a mi cuerpo. Oh Dios mío, necesitaba ayuda. Corrí a la casa, atravesé la puerta sin abrirla, grité a mi esposa pero ella no podía oírme, así que entré justo en su cuerpo. Podía ver y oír con sus ojos y oídos. Entonces hice contacto, la escuché decir, “¡oh, Dios mío!” Ella agarró un cuchillo de la cocina y corrió a fuera a donde yo estaba colgando y se puso de pie sobre la vieja silla y me descolgó. No podía encontrar el pulso; ella era enfermera. Cuando el equipo de emergencias me atendió mi corazón se había parado: mi respiración también me había abandonado.”4
1 Rommer (2000), pp. 42-43. 2 Rommer (2000), p. 53. 3
Greyson & Bush (1992), p. 223.
4 Greyson & Bush (1992), p. 223. Este, cuanto menos, sorprendente testimonio tiene el interés de poder
ser corroborado por la mujer del narrador, que en alguna manera, paranormal, habría participado de la ECM de su marido; ¿cómo supo que su marido estaba colgando?, ¿sintió esa supuesta posesión del marido? Pero los autores del artículo no dicen nada sobre esta posible corroboración.
102 Un ejemplo con mucha imaginería infernal tradicional lo encontramos en el siguiente testimonio de una ECM tenida por una mujer, a los veinte seis años, durante un intento de suicidio por sobredosis:
“El doctor se inclinó muy cerca sobre mí y me dijo que me estaba muriendo. Los músculos de mi cuerpo comenzaron a sacudirse hacia arriba, fuera de control. No podía hablar por más tiempo, pero sabía lo que estaba ocurriendo. Aunque mi cuerpo se paraba, a mi alrededor la cosas se estaban acelerando. Entonces sentí mi cuerpo deslizarse hacia abajo, no en línea recta, sino en ángulo, como si resbalase. Estaba frío, oscuro, y húmedo. Cuando llegué abajo, me pareció ver la entrada de una cueva, con lo que parecían como redes colgando. El interior de la cuera era de color gris y marrón. Oí lloros, lamentos, gemidos, y el rechinar de dientes. Vi esos seres, que parecían humanos, con la forma de una cabeza y un cuerpo. Pero eran feos y grotescos. Recuerdo colores como el rojo, verde, y morado, pero no puedo recordar positivamente si estos eran los colores de los seres. Estaban asustados y sonaban como si estuvieran atormentados, en agonía. Ninguno me habló. Nunca fui al interior de la cueva, permanecí en la entrada. Recuerdo diciéndome, “no quiero continuar aquí.” Intenté levantarme a mí mismo como si intentase empujarme a mí mismo (mi espíritu) hacia arriba fuera de ese hoyo. Esta es la última cosa que recuerdo.”1
Otro ejemplo de testimonio con descripciones infernales tradicionales:2
“Esto realmente era como las imágenes que siempre había tenido del Infierno. Estaba siendo asado. Estaba envuelto en papel de aluminio, punzado y tostado. Ocasionalmente era pinchado por gente (demonios) con sus jeringuillas con grandes agujas en mi carne e inyectando en mi carne grasa candente. También era girado de un lado a otro con los largos tenedores que los “demonios” usaban para asegurarse de que estaba bien hecho y realmente asado. Quería gritar pero no salía ningún sonido, sentía como si mi cerebro o conciencia estuvieran profundamente enterrados dentro de mí y estuvieran demasiado incrustados para o escucharlos o incluso para hacerlos trabajar. Fui superado por el sentimiento de total condenación e impotencia.”
En el siguiente ejemplo, el narrador incluso llega a indicar el parecido que con las pinturas del Bosco tenían los demonios aparecidos durante la ECM:3
“Subí a las montañas para morir. Tomé 20 0 30 Quaaludes y varias latas de cerveza. Fue un intento de suicidio. Estaba completamente solo y me desmayé. Estaba en un lugar como el infierno. Era como un valle y la tierra había sido quemada. Había demonios como los de una pintura del Bosco. Había vapor surgiendo del suelo como humo. El cielo estaba cubierto de nubes grisáceas. Me sentía detestable –deprimido y miserable. Inaguantable. No tenía mi cuerpo. Esto fue peor que cualquier cosa que hubiera experimentado antes. Los demonios me hicieron pasar un mal rato, divirtiéndose con migo y golpeándome. Me caí muchas veces. Había un rayo de luz en el fondo y Dios me habló, no con voz sino como una voz diciendo, “podía haber tenido todo lo que hubieras querido –lo has desaprovechado.” Durante ese momento, el cielo se iluminó como atravesado por un rayo de calor cuando Dios habló. Pensé para mi mismo que podía haber sido cualquier cosa que hubiera querido ser. Y tan solo lo había destruido. Recuerdo empezar. Me arrojé sobre mis rodillas y recé, “Perdóname. Quiero vivir. Dios, por favor ayúdame.” De repente, rogué fuertemente y vomité los Quaaludes. Creo que mi espíritu dejó mi cuerpo. Estuve fuera de mi cuerpo y fui a una sala de espera. Esto fue real, no una pesadilla. Tengo una profunda creencia en Dios y que me ama y mira por mí.”
1 Greyson & Bush (1992), p. 225. 2
Fenwick & Fenwick (1996), pp. 272-273.
103 En los testimonios de ECMs infernales pueden aparecer todo tipo de seres animados; teniendo en común entre sí el hecho de ser terroríficos, de dar pavor ya sea por su aspecto, por sus actos o por lo que implican. En testimonios recogidos por Rommer podemos encontrar una gran variedad de seres animados: en un testimonio aparecía un gran gorila que el narrador identificaba con Satán;1 en otro testimonio aparecía un hombre tatuado, un gran perro y goblins;2 en otro un alto encapuchado con una túnica negra.3
En algunos testimonios aparecen grupos de gente alicaídos, apesadumbrados, desanimados o sin vida. También puede aparecer gente sufriendo de alguna manera, gritando.