5.2 Development of Constructs
5.2.3 Types of Relationship between Latent Constructs and their Items
Lo orgánico de la crisis de 2001 se manifiesta en el resquebrajamiento “ob- jetivo” de todos los órdenes colectivos tanto como en el resquebrajamiento de la creencia personal en lo establecido. Así se entiende que la posición frente a lo instituido es un aspecto central en los discursos de quienes parti- cipan directamente. Ahora ¿sintonizan la misma frecuencia los asambleístas que “derrumban” un gobierno y los consejeros que participan de una política gubernamental? Qué piensan del Estado unos y otros, y cómo se posicionan frente a él? Y de los partidos políticos? Cómo piensan estas cuestiones, de forma más teórica o más práctica? En definitiva ¿qué piensan de la forma tradicional de tomar decisiones? Las respuestas a estas preguntas pueden servir tanto para entender lo que en la crisis estaba muriendo como lo que estaba queriendo nacer.
El 19 y el 20
El cuestionamiento de lo instituido no se generó instantáneamente sino que fue vivido como un proceso de acumulación de cosas malas que en un mo- mento explotó. Carlos –asambleísta de “la 6°”, profesor universitario y re- conocido anarquista- recuerda que:
...lo que se veía era que los canales institucionales no le daban res- puesta al trabajador sin empleo, al jubilado, al estudiante, al ama de
casa, al trabajador empleado, porque los sindicatos no respondían tampoco a las bases, entonces yo creo que había una disponibilidad de un potencial... (Carlos, 2004)
En las semanas previas a diciembre de 2001 había un ambiente muy espeso. Al corralón financiero, el ministro de Economía Cavallo había sumado el corralito, por el cual no se podían retirar los ahorros de los bancos. Había reclamos sindicales y sociales por todo el país, cortando calles y rutas, para- lizando actividades. Policía y Gendarmería actuaban a diario. La actividad económica estaba cada vez más paralizada, había amenazas de desabasteci- miento. En las barriadas de las grandes ciudades corría el rumor de saqueo. Nadie podía explicar qué había pasado con 20 mil millones de dólares del “blindaje” financiero que unos meses antes nos garantizaba que ahora sí, nunca más una crisis. De la Rúa estaba cada día más debilitado, lo que vol- vía patéticas las expresiones de firmeza recomendadas por sus asesores. Go- bernadores e intendentes peronistas apoyaban la investidura presidencial, pero hasta el más miope los veía dar vueltas en círculos cada vez más pe- queños, como tiburones que huelen sangre.
En la tarde del 19 de diciembre de 2001, el Presidente De la Rúa decretó el Estado de Sitio para restringir la circulación y la reunión de personas en las calles, lo que provocó casi instantáneamente que miles de personas salieran a las calles en la mayoría de las ciudades del país. Como a tantos otros, a Li- liana, participante de la asamblea de 27 de Febrero y Moreno, eso le asom- bró muchísimo. Para ella:
...era un poco la sensación como que “por fin, se despertó la mayo- ría”. Cosas que yo las venía pensando desde hacía mucho tiempo de que esto no daba para más pero a la vez sentir la impotencia de que era muy marginal mi pensamiento. Y en ese momento me pareció que por primera vez no éramos los cinco o seis de siempre, éramos un montón ahora. (Liliana, 2004)
En la misma línea, otro recuerdo de Carlos refleja la ruptura masiva y sor- prendente que supuso el 19 y 20:
yo me volvía del HECA [Hospital de Emergencias Clemente Álvarez]
hasta mi casa cerca del Parque Urquiza y veo vecinos haciendo rui- do... a mí me llamó la atención proviniendo de ese barrio, un barrio de clase media-alta, y bueno, vi columnas de tres cuadras de personas que iban hacia el Monumento. Y me enganché haciendo ruido, sa- biendo que protestaban frente al estado de sitio, pero ahí está... eso marca un punto de inflexión... no era algo que hubiéramos visto antes, que la declaratoria de estado de sitio significara una movilización de masas...[...] En ese sentido, la manifestación de la madrugada del 20 de diciembre es paradigmática porque no llevaba ninguna bandera, la única consigna era "que el estado de sitio se lo metan en el culo”. (Carlos, 2004)
La salida a las calles monopolizó la información de los medios de comuni- cación. Las pantallas de televisión tuvieron por las próximas semanas casi como únicas imágenes las de las personas en las calles, radios y diarios también. Se vieron dos grandes situaciones. Una que ya había ocurrido en el final del mandato presidencial de Alfonsín48: personas que se juntaban en las puertas de pequeños y medianos comercios, muy excepcionalmente grandes cadenas y los saqueaban; al rato llegaba la policía. Una situación nueva: personas que se juntaban en las esquinas batiendo cacerolas y luego marchaban a plazas y monumentos cívicos, protestando y festejando no es- taba claro qué. En esas situaciones, en los dos días, fueron asesinadas más de treinta personas en todo el país.
48
Recuerdo que en los saqueos de 1989, siendo un estudiante universitario en Rosario, es- cuché por la radio que había gente que se estaba juntando en la puertas de un supermercado cerca de la Siberia. Agarré la bicicleta y fui a ver. Cuando llegué estaba lleno de gente que miraba, otros cargaban cosas robadas –cualquier cosa-, la guardia de infantería a unos cien metros observando, cámaras de televisión. Era surrealista: ya habían matado personas en esos días en otros saqueos y eso parecía una salida dominguera.
Para Pitu –militante barrial de formación socialcristiana a quien vimos ac- tuando como consejero-:
...el 2001 fue muy duro, muy traumático, yo me acuerdo que estaba en el centro en el 2001[...], parecía casa tomada, cerraban las puertas de los negocios decían “ahi vienen, ahi vienen”, parecía que venían las hordas y todos cerraban los negocios, eso fue horrible, y me acuerdo esta escuela de acá, la Domínguez, que había como mil per- sonas agolpadas pidiendo comida, y las maestras lloraban, y fue la gente del centro comunitario la que ordenó sin policías, nada, que se ordene la gente la fila y se iba repartiendo la comida... (Pitu, 2004)
Olga –dirigente de un centro comunitario en el distrito sudoeste y militante barrial del socialismo- reúne las dos situaciones en su recuerdo de esos días:
...el 2001 tuvo cosas muy malas pero también tuvo un abrir los ojos de la sociedad muy importante. (Olga, 2004)