Estas dinámicas tienen en común el permitir trabajar distintos temas, según el interés de quien las aplique. Unas permiten identificar opiniones, ideas o conocimientos del grupo, de manera ordenada; algunas promover una discusión sobre un tema buscando la participación de todos, y otras facilitar la expresión de vivencias, pensamientos y sentimientos para enriquecer las discusiones o espacios de diálogo (Ministerio de Educación, 2005).
a. El sociodrama
Es una técnica que puede contribuir a profundizar en el análisis de problemas de integración y participación que afectan a un grupo; dicha técnica jamás debe utilizarse si el profesor no ha logrado una relación de estrecha confianza con los estudiantes en la que haya confianza y respeto (Rojas, 2004).
Así se pretende fundamentalmente descubrir las relaciones entre las personas, los lazos sociales…consiste en hacer representar una historia a las personas que se someten a la experiencia, con la ayuda del profesor (Rojas, 2004).
que sucede, cómo termina, etc. Podemos darles recomendaciones como:
• Todos los del grupo deben participar en la actuación. • Traten de hablar con voz clara y fuerte.
• Pueden usar movimientos y gestos además de las palabras.
• Si desean pueden ambientar la escena utilizando cosas del salón (por ejemplo, alguna silla o mesa, etc.).
Después de la escenificación, se abre la discusión para analizar lo que se acaba de pasar, constituyendo también las reacciones de todos un elemento del sociodrama.
Dependiendo del número de estudiantes en el salón (y el número de grupos) esta dinámica puede exceder el tiempo de la hora de tutoría. Por eso, podemos aplicarla de varias maneras, por ejemplo: en una sesión se realizan las actuaciones, dejando para la siguiente la discusión, o también pueden actuar solo uno o dos grupos y así realizar toda la actividad en una sola sesión.
En ocasiones es conveniente realizar una dinámica de animación antes del sociodrama para que los estudiantes se relajen un poco y puedan actuar con mayor confianza y libertad.
b. Phillips 6-6
Castilla (2006, citado en Villegas, 2015) define la técnica Phillips 66 como un trabajo colectivo o participación donde se divide el grupo en subgrupos pequeños de 6 personas. Esta técnica generalmente se utiliza para conocer lo que sabe el grupo sobre un tema, situación o
problema determinado. Se emplea para motivar a los participantes en el análisis y estudio de dicha cuestión, en cada subgrupo debe haber un moderador el cual se encarga de darle la palabra a cada integrante y de medir el tiempo que es de 6 minutos. Todos los integrantes exponen sus criterios y deben extraerse una o varias conclusiones que deben ser refrendadas y válidas para todos los miembros del subgrupo, luego estas conclusiones se exponen por los coordinadores de cada subgrupo a todos los miembros del gran grupo. Con esta técnica se pueden extraer informaciones y conclusiones importantes que permitan actuar con mayor precisión.
García (2006, citado en Villegas, 2015) estima que la Técnica Phillips 66 tiene las siguientes características esenciales:
• Es una técnica de trabajo colectivo.
• Se utiliza para conocer lo que sabe el grupo del tema, problema o situación determinada. • Motiva a los participantes en el análisis y estudio de un tema.
• Es aplicable en grupos numerosos.
• Da oportunidad a todos los integrantes de expresar sus ideas. • Se crean conclusiones concretas.
• Crea una plenaria para que todos pueden escuchar las conclusiones.
Pasos para aplicar la Técnica Phillips 66 Gómez, (2006, citado en Villegas, 2015) señalan los siguientes pasos que se deben seguir para una mejor aplicación de la técnica:
• El director o encargado del grupo en ese instante, plantea el problema. • Se indica que formen grupos de 6 integrantes.
solo un minuto para expresarse.
• Al finalizar el tiempo los secretarios dan a conocer las conclusiones de su grupo y las anotan en la pizarra.
• El director o encargado hace el resumen final que englobe los diferentes puntos de vista surgidos durante la discusión
c. El proceso o “Juicio”
La dinámica tiene el objetivo de reflexionar en torno a diversas prácticas o realidades que interfieren en el desarrollo personal y grupal de los estudiantes. Es posible llevar a “proceso” los más diversos temas, como los apodos ofensivos, las malas conductas, las drogas, los hechos de injusticia ocurridos en el aula, etc. (Ministerio de Educación, 2005).
Preparar la representación del “proceso”, al menos, una semana antes. Elegir el tema y repartir los roles, teniendo cuidado que los elegidos puedan representar el rol (facilidad de palabra, por ejemplo): tres jueces, el fiscal, el abogado defensor, los testigos. El fiscal y el abogado pueden presentar testigos, escogiéndolos entre sus compañeros de clase.
El día del proceso se distribuirá el aula lo mejor posible con una mesa y sillas para los jueces. A la izquierda se ubicarán el abogado y el fiscal y los testigos se levantarán de su ubicación normal en el aula, cuando sean llamados.
El proceso se abre cuando el presidente presenta el hecho a debatir y cede la palabra al fiscal, quien planteará la acusación (puede ponerla por escrito y leerla, pero no debe durar más de
tres minutos). El abogado ejercerá la defensa luego de escuchar la acusación, (también puede leerla o no, e igualmente no puede durar más de tres minutos). El presidente de jurado preguntará si hay testigos. Si los hay, el fiscal presentará sus testigos, luego el abogado podrá hacer preguntas.
Habrá una arenga final por parte del fiscal primero y luego del defensor. Los jueces deliberarán y dictarán la sentencia. Durante la semana de preparación coordinaremos con los estudiantes los diversos roles, clarificando el objetivo de la actividad y supervisando la argumentación que los estudiantes realizarán. Este punto reviste la máxima importancia, por cuanto si el tutor descuida el seguimiento podría suceder, por ejemplo, que para llamar la atención, el estudiante encargado de la defensa de los apodos ofensivos, se tome muy a pecho su rol defensor y argumente mejor que quien debe mostrar sus inconvenientes, desvirtuando la actividad. Todos los participantes deben tener muy claro el objetivo de la actividad, de tal modo que su participación en ella contribuya a él.
d. Análisis de tarjetas
Esta dinámica sirve para analizar las causas y consecuencias de un problema que afecta el aula, para solucionarlo (Ministerio de Educación, 2005).
Necesitamos tres tarjetas de diferente color (o forma) para cada estudiante.
Escogemos un problema relevante para el aula, ya sea por haberse presentado súbitamente o porque se identificó y se quiere abordar. Definido el problema, entregamos a cada estudiante dos tarjetas de distinto color (o cortadas de diferente forma). En la tarjeta de un tipo los estudiantes anotan la causa del problema, según cada uno, y en la otra tarjeta la consecuencia.
él y las consecuencias abajo. El grupo buscará entre todas las tarjetas la consecuencia principal y la causa más importante, jerarquizando el orden de importancia, y subrayando las relaciones entre las causas y consecuencias.
Finalmente, con una tarjeta de otro color o forma, se repite un procedimiento parecido, pero apuntando las posibles soluciones, y se determinan luego las mejores.
e. El genio de la lámpara
Esta dinámica favorece en los estudiantes un proceso de reflexión en torno a sus valores. Se presenta una situación imaginaria (encuentran un genio, como el de Aladino, que les concederá tres deseos), a través de la cual los estudiantes deben reflexionar en torno a los valores que poseen. Claro que esto no significa que sus valores se reflejarán de manera transparente en los deseos solicitados.
Plantear la situación, adecuándola a los referentes de los estudiantes, Les damos un momento para reflexionar y comentar los deseos en grupo o con los compañeros de los costados. Los ayudamos a reflexionar, comentando que a través de esos deseos es posible descubrir algunos de los valores que poseemos. ¿Qué valores creen que se reflejan en los deseos que escogen? ¿Qué otros valores consideran que poseen y que no han aparecido? Preguntar si en sus deseos aparecen solamente aspectos referidos a sí mismos, o también ligados a la familia, comunidad, país, etc.
Podemos realizar un sondeo de los deseos que aparecen con mayor frecuencia y analizarlos. Después de la reflexión, preguntarles ¿si volviesen a escoger los deseos qué pedirían?
Es posible realizar variantes de esta actividad procediendo de manera semejante. Por ejemplo, en lugar de deseos, que piensen en tres personajes (actuales o no) que admiran. El análisis se realiza en función a las cualidades que los personajes representan.