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CHAPTER 3: THEORETICAL AND CONCEPTUAL FRAMEWORK OF THE STUDY

3.11. Conceptualising Ubuntu

exigencia de una amnistía total y de un boicot activo a las elecciones».46 De-

sistió el 16 de junio, y la reivindicación le costó una sanción de 21 días de celdas que no llegó a cumplir porque antes le dieron la libertad. En el expe- diente del primero hay una instancia firmada el 7 junio por Carlos Jaén Jimé- nez en la que se declara en huelga de hambre indefinida «por la Amnistía total y la supresión total de la Ley de Peligrosidad Social».47 Junto a éste se

declaró en huelga Carlos Egido Chamorro.48 Ambos reclusos habían sido

reprendidos por el jefe de servicio por incitar, mientras repartían la comida con gavetas, a no recoger el vino de la tarde y no aceptar la segunda comida del día (según informó un confidente). Por esta causa habían sido internados provisionalmente en celdas de aislamiento en la 5.ª galería, de tal manera que después del castigo —preventivo— se declararon en huelga de hambre. La demostración de inconformismo les costó 30 días más en celdas.

Tanto a Jaén como a Egido los habían detenido en enero de aquel año en Barcelona, acusados de un delito de «reunión ilícita» por pretender reorgani- zar la FAI.49 Entre sus compañeros de caída había bastantes estudiantes que

solicitaron permiso para examinarse de sus carreras en prisión: José M. Ma- luquer Gil, de Química, o el mismo Egido, de Biología. Antonio Marfil Aran- da, compañero de infortunios, vecino de Murcia de 23 años y profesor de EGB, había ingresado el 24 de febrero.50 Como los otros, el 5 de junio inició

una huelga de hambre «exigiendo la AMNISTÍA TOTAL para presos políti- cos y comunes» —según su propio escrito—, y le comentó al funcionario, quien lo apuntó a continuación, «que la actitud de huelga de hambre no es motivada por nada motivado por el Establecimiento, sino exclusivamente en apoyo de la campaña de Amnistía Total que se está realizando en todo el Es- tado español». Desistió el día 16 y obtuvo como recompensa otros 21 días de aislamiento en celdas. La lista de presos políticos que participaron en esta huelga de hambre colectiva llegó a sumar 19 internos repartidos de la siguien-

46 ANC: Fons Centre penitenciari d’homes de Barcelona. UI 2.331, expediente 85.209. 47 Más datos en ANC: Fons centre penitenciari d’homes de Barcelona. UI 3.822, expediente 84.673.

48 ANC: Fons Centre penitenciari d’homes de Barcelona. UI 3.825, expediente 84.854. 49 Zambrana, J.: La alternativa libertaria (Catalunya 1976-79), Badalona, Fet a mà, 1999, pp. 120-121.

50 ANC: Fons Centre penitenciari d’homes de Barcelona. UI 3.823, expediente 84.732.

te manera: 7 presos de CNT en la 4.ª galería, y 2 más en la 6.ª; 1 del PTE en la 4.ª; 1 preso de AC en la 4.ª, 1 del FAC en la 5.ª y 2 más en la 6.ª; 1 del PC(I) [sic] en la 5.ª; 2 del GRAPO en la 5.ª; y 2 del FRAP en la 5.ª.51

La actitud de colaboración o de incitación, más bien, a la protesta, por parte de los políticos, tuvo su reflejo en la calle. En la modesta parroquia de Sant Miquel del Port de la Barceloneta se encerró un grupo de personas «En lluita per l’Amnistia total», que incluía la amnistía política, laboral, para la mujer, y otras menos frecuentes como para los objetores de conciencia y los presos sociales, además de la derogación de la LPRS. Los encerrados convoca- ron a su vez un acto en la Escola Normal de Magisteri, el 13 de mayo, en el que participarían tres ex presos políticos vascos, uno catalán y un represen- tante de la COPEL.52 Al mismo tiempo que los jóvenes izquierdistas empren-

dían el camino de la solidaridad activa, S. A., un nigeriano de 23 años, preso por falsificación desde finales de mayo, también inició una huelga de hambre hasta que lo recibiese el director.53 Le siguieron 17 presos africanos más, pero

por motivos que desconocemos su protesta cesó al cabo de un par de días. De todo lo visto se pueden extraer algunas conclusiones. La reivindica- ción de la verdadera amnistía total encontró entre los presos políticos de or- ganizaciones minoritarias, con los jóvenes ácratas a la cabeza, a sus valedores en el interior de la prisión. Estos presos no eran, por su perfil sociológico, candidatos a pertenecer a la COPEL, pero sí que se sentían cercanos a sus planteamientos en tanto que se trataba de una iniciativa rupturista, radical, asumible desde el posicionamiento ideológico antiautoritario que profesaban y, desde luego, una buena oportunidad para luchar por su propia salida. Fue- ron ellos, con alta probabilidad, los que en esos momentos incitaron a sus compañeros sociales a la protesta. Así sucedió al menos en el caso de J. M. C. V., un joven de 18 años nacido en Carmona (Sevilla) y residente en Badalo- na, con estudios primarios, apolítico y mecánico de profesión, que ingresó en marzo por robo. El 7 de junio, dos días después del inicio de la ola de huel- gas, lo descubrieron in fraganti rellenando formularios de instancia a partir de un modelo previo. «Llamado a mi presencia e interrogado acerca de quién

51 Lista elaborada por un funcionario. Ibíd.

52 ANC: Fons PSUC. UI 2.056, «Acte per l’amnistia total». [Mayo 1977].

le había proporcionado el borrador de la instancia —escribe el funciona- rio—, dice de manera un tanto altanera que lo sentía mucho pero que no quería decírmelo, limitándose a señalar que se lo habían dado en talleres. In terrogado si estaba en connivencia con los internos políticos, dice que ig- nora que es lo que significa la palabra. Aclarada la misma, reconoce que efectivamente le “habían comido el coco”».54

Tras la confesión, el funcionario que instruía la investigación de lo sucedi- do recabó la presencia de dos presos comunes, para contrastar el origen indu- cido de la protesta. El primero corroboró «Que J. M. C. V. le había dicho que tenían que declararse en huelga de hambre en solidaridad con los políticos porque no había derecho a que los tuviesen encerrados, invitando al declaran- te a que hiciera la instancia y no saliera a tomar vino; de todo lo cual hizo caso omiso». Mientras que el segundo recluso «Coincide en su manifestación con el anterior, alegando además que esto de la huelga de hambre no viene de ahora, sino desde hace dos domingos cuando con ocasión de un partido de baloncesto, los políticos de la 6.ª pudieron concertarse con otro procedente de distinto departamento, para llevar a cabo la huelga de hambre que tendría lugar bien el domingo día cinco de junio o en su defecto el martes siguiente, quedando de acuerdo ya en cuanto al formato de la instancia».55

El lento proceso de concienciación cuyos orígenes se remontaban varios años atrás, a juzgar por la biografía de algunos de los primeros y más destaca- dos implicados, y que en Carabanchel había desembocado, tras la primera amnistía, en la reivindicación de la libertad para los comunes, en Barcelona estaba produciéndose a marchas forzadas por parte de los detenidos políticos más radicales sobre jóvenes delincuentes sin bagaje carcelario. Lo sucedido tras la inocente declaración de aquel joven que copiaba instancias en blanco a partir de un modelo donde en el lugar que debía figurar el nombre del firman- te habían escrito «fulano de tal y tal», puede provocar una sonrisa, al compro- bar la debilidad de esta nueva convicción que acabó al día siguiente de ser conducido a una celda de aislamiento, cuando pese a haberse declarado el día antes «en huega de hambre por la amistia total asta que dios quiera y nos se- pare» [sic], devoró su desayuno. Ahora bien, su candidez no le libró del estig-

54 ANC: Fons Centre penitenciari d’homes de Barcelona. UI 3.826, expediente 8.4918.