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Conclusion

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Colocan el milpesos en la familia de las euforbiáceas:

El H. Apolinar maría, boletín de la sociedad colombiana de ciencias naturales, 1928, y Revista de la academia colombiana de ciencias exactas, físicas y naturales, 1937.

El H. Daniel, Notas sobre algunas euforbiáceas, 1936.

Cuervo Márquez, Tratado elemental de botánica, 1913.

Santiago Cortés, Flora colombiana, segunda edición, sin fecha.

Joaquín Antonio Uribe, Flora sonsonesa, 1928, Curso compendiado de historia natural, 1930, El niño naturalista, segunda edición, 1942; el mismo y su hijo el padre Lorenzo, Flora de Antioquia, 1940.

Pérez Arbeláez, Plantas útiles de Colombia, 1935-1936 y Plantas medicinales de Colombia, 1937.

La coloca entre las geraniáceas el doctor Robledo, Lecciones de botánica, tercera edición, 1940.

Con excepción de Cuervo Márquez y de Robledo, en quienes se echa de menos el nombre de clasificador, que según decisiones de los congresos botánicos internacionales forma parte del científico de la planta, cuantos autores arriba hemos citado andan puestos en que hizo la clasificación del milpesos y le dio su nombre de sabio de Candolle. Nosotros no hemos de decir que sabemos y tenemos por cosa cierta y averiguada ya que contra lo aseverado por tan ilustres profesores nadie sería a creernos, mas sí que abrigamos vehementes sospechas y bravos barruntos, en que nos acompaña el autor de la Flora sonsonesa, de que dio a nuestra especie el nombre con que es conocida en el mundo científico, no don Agustín Píramo sino el inmortal Linneo.

ESPECIE

Hura crépitans Linn.

SINONIMOS

Sterculia crépitans F. Mill.

El género hura, exclusivamente americano, consta de tres especies de árboles lactescentes, provisto de aguijones.

Ignoro, escribe Joaquín Antonio Uribe, Flora sonsonesa, 1928, de dónde tomaría Linneo el nombre genérico de hura, que quizá sea indígena americano. Tampoco le dice la Flora de Antioquia del mismo autor y de su hijo el padre Lorenzo. En su Curso compendiado de historia natural escribe en 1930 que la voz hura viene “ Del francés huré, erizado, por las espinas del tronco” . E. H. Apolinar María expresa terminantemente que es voz indígena de América. En el diccionario académico hura, sin etimología, es carbunclo o grano maligno que sale en la cabeza y suele ser peligroso. ¿Será ésta en verdad voz indígena americana y querría el célebre botánico sueco llamar así nuestra planta a causa quizás de sus semillas o granos venenosos, o como nos inclinamos a creer, latinizó la voz huré, que entre otras significaciones tiene un francés la de cabeza de cabellera desgreñada y cerdosa y llamó así nuestra planta a causa de sus púas y erizos?

El nombre específico viene de crépito, forma intensiva del latín crepo, estallar, castañetear, romperse una cosa con ruido, por la detonación con que se abren las cápsulas del fruto, fenómeno que ha dado el árbol casi todos los nombres con que es conocido.

CARACTERES

Grande y hermoso árbol de unos veinte metros de altura y largas y numerosas ramas, del cual fluye por incisión un jugo blanco y lechoso; está sembrado de aguijones y la corteza señalada de cicatrices causadas por la caída de las hojas, éstas de bello color verde, de veinticinco centímetros de largo por diez y ocho de ancho, alternas, ovales, oblongas, acorazonadas, lampiñas, agudas, penninervadas, ligeramente dentadas, con dos glandulillas en la base en el punto de inserción con el pecíolo, y otras pequeñísimas, una en cada uno de los dientecillos; el nervio central de un lindo color rosado en la haz de la hoja, y del mismo tiente, más apagado, los nervios laterales y uno y otros de color verde pálido por el envés.

Flores diclinadas y monoicas; los estambres dispuestos por imbricación en una especie de cono pendiente de un largo pedúnculo; las pistiladas, solitarias, con estilo grueso, carnoso, en forma de embudo en el extremo superior, alargado a manera de escudo, y ovario dividido en doce y hasta diez y ocho celdas. El fruto, llamado elaterio multicoco, es una cápsula leñosa, orbicular o umbilicada, que al llegar a la madurez se abre en dos valvas produciendo una pequeña detonación dejando escapar las semillas.

PROPIEDADES

De la Memoria sobre la leche venenosa del hura crépitans, escrita por los señores Boussingault y Rivero enBogotá, 1824, extracta el autor de la flora sonsonesa las siguientes noticias.

“ Nuestro amigo el doctor Roulin nos envió de Guaduas el jugo que ha servido para nuestras experiencias. Esta leche vegetal se diferencia de la de la vaca en que es un poco amarilla. Carece de olor; su sabor es apenas sensible al principio pero luégo causa irritación en la garganta. Evaporamos un litro de leche hasta la consistencia de extracto. Debemos advertir que a uno de nosotros – Boussingault- que se ocupó especialmente en hacer esta operación, se le hinchó la cara, ulceraron los ojos y supuraron

las orejas en la parte exterior. El achaque duró muchos días y no cedió sino a los baños reiterados de leche de mujer. Este incidente prueba hasta la evidencia que el principio activo del jugo del acuapa es volátil.

Resulta de nuestro trabajo que el jugo contiene gluten, aceite esencia cáustico, un principio acre cristalizable y alcalino, malato de cal y osmazomo” .

El osmazomo, del griego osmé, olor y zomós, caldo, jugo, dice Uribe, es un principio nitrogenado, gustoso y nutritivo, propio de la carne animal; el gluten, una preciosa sustancia vegetal, y el nitrato de potasa, elemento mineral de primer orden. Así pues, en la leche de milpesos están representados, concluye, los tres grandes reinos naturales.

Nosotros mismos, dice Cuervo Márquez, fuimos también víctimas de las propiedades deletéreas de este árbol, por haber estado por algunas horas recogiendo la leche que hicimos brotar de las incisiones practicadas en el tronco. Por más de quince días estuvimos sufriendo una fiebre que parecía de carácter infeccioso.

No parece muy cierta la afirmación de Grossourdi, que cita Santiago Cortés, de que sus emanaciones son tóxicas y que producen hinchazones en la cara y en las manos de quien recibe su sombra durante un tiempo, dice el H. Daniels, pues de lo contrario se habrían registrado muchos casos en el parque de Bolívar de Medellín, donde muchas personas que allí acuden a esparcirse y solazarse permanecen largo rato debajo del follaje verde oscuro de algunos especímenes de nuestra euforbiácea.

Las semillas, lenticulares y venenosas como las demás partes del árbol, al primer sabor dulce, producen enseguida intolerable sensación de acritud y contienen un aceite de propiedades purgantes tan enérgicas que su empleo en medicina se hace imposible.

El extracto de la corteza lo usan en el Brasil contra la lepra.

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