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que subraya su autoridad en conocimientos sexuales con el falo que corona su bastón de mando, es mecánicamente halagado por una Venus que tiene sus preferencias afectivas en otra parte, en Baco-Picasso.

Una vez identifi cados todos los miembros del grupo queda pendiente completar la de- fi nición de los modelos en los que se pudo inspirar el artista para conferir al grabado su aspecto clásico.

Como se ha dicho, Salmon y Apollinaire ejecutan, con detenimiento, los pasos de una danza ritual.

Algunas imágenes de funámbulos publi- cadas por Roux, presentan un gran parecido con el paso que realiza Salmon. El aspecto

grotesco de la bailarina picassiana podría responder a la descripción que hace Gusman de las actividades de los funámbulos, a los que compara con payasos.

Los funámbulos bailaban sobre la cuerda, haciendo gala de maestría (…) Luego anda- ban sobre las manos y con los pies hacían ejercicios variados; como los payasos (…) Mientras duraban estos ejercicios, la músi- ca acompañaba al ejecutante, como hoy, a fi n de conservarle esta invariable cadencia, ayuda indispensable de todo equilibrio.83

Este comentario sobre los funámbulos apa- rece en la página 188 de Gusman, la misma página en la que se publica la imagen sobre el

Baile satírico. El autor habla, a continuación, de manera genérica, sobre distintas cadencias que procedentes de Grecia tuvieron excelente acogida en Campania. Entre estas danzas cita la córdax. La córdax era una danza sagrada con un importante componente obsceno que pervive en la Tarantella napolitana. La cór- dax se bailaba en honor de Ártemis Córdaca por hombres disfrazados de mujeres gordas. La descripción de los bailarines de la córdax coincide con el exagerado perfi l del sileno picassiano (el bailarín y el dignatario, Apolli- naire). Las barrigas de los bailarines de la cór- dax son comparadas a la de Sileno por Linda Fierz David, remitiéndose al profesor Kerén- yi. Esta interpretación aporta muchos datos sobre el contenido simbólico de Sileno y su asociación a la persona de Apollinaire:

En la antigüedad se rendía culto a una fi - gura de Sileno que tenía una peculiaridad:

Funámbulos. Roux. Vol. V. 13.

83. GUSMAN, PIERRE Pompéi: la ville, les moeurs, les arts. Ed. E. Gouillard. París, 1906. P.188.

Sátiro bailando. Villa de los Misterios. Pompeya

Picasso. La Danza.

(Detalle). París, 1905. Punta seca sobre cobre.

18’5x23’2 cm. Musée Picasso París.

Sileno borracho. Villa de los Misterios. Pompeya

podía abrirse y en su interior había unas estatuillas muy hermosas. Indica que Sile- no, como mediador, es algo parecido a un

joyero, que contiene objetos valiosos. Estos objetos salen de él a través de la sabidu- ría que da a conocer en su calidad de gran maestro (Sileno, borracho, profetizaba. Distribuía su sabiduría cuando lo acaricia- ban y mimaban).

(…) Como en Sileno, lo más notorio en ellos (bailarines de la córdax) eran sus vientres. El profesor Kerényi afi rma que la idea que encarnaban los hombres en su danza corresponde a aquellos ídolos pre- históricos femeninos que eran verdaderas montañas de carne (…) son una represen- tación arcaica, concreta, de la abundante munifi cencia de la Madre Naturaleza. (…) La imagen de Sileno, también representaba estas cosas, pero al mismo tiempo, conte- nía la idea de que los hechos naturales en- cierran un signifi cado secreto igual que las valiosas esculturas de los dioses.

(…) Mientras el aspecto femenino de Sileno simboliza la generosidad y disposi- ción para recibir (como una novia) propias de la naturaleza, su aspecto masculino es el de un sacerdote, un adivino capaz de pre- decir en trance el signifi cado de los acon- tecimientos naturales en cada momento. (…) Sileno puede compararse quizás, con los médicos de las tribus primitivas que vestían con ropa de mujer y simulaban ser mujeres en los momentos en que cumplían funciones pedagógicas y de guía espiritual. Este disfraz indicaba que estos hombres cuando ofi ciaban de intermediarios, entre la tribu y la sabiduría divina de los ances- tros, eran sólo receptáculos, meros instru- mentos de los poderes sobrehumanos que los gobernaban.84

El anterior texto podría explicar las dos funciones de Apollinaire en el grabado. Como bailarín de una danza sagrada arcaica y como sumo sacerdote. Su cuerpo y su volu- minosa barriga, su aspecto femenino, de divi- nidad arcaica, encierran la abundancia de la Madre Naturaleza y el signifi cado secreto de la misma. Su aspecto masculino, de sumo sa- cerdote (Apollinaire, con la cabeza afeitada,

sombrero sacerdotal y bastón de mando) es el de un adivino que, en trance, puede inter- pretar el signifi cado de cada acontecimiento. Picasso mediante sus encarnaciones clásicas ha puesto en evidencia las características personales da cada uno de sus amigos y de las cuestiones que preocupan al grupo.

En la Villa de los Misterios de Pompeya se encuentra otra pareja danzante, un sátiro y un sileno ebrio. Es decir Sileno en condi- ciones óptimas para profetizar. Los modelos y el espíritu de estas dos fi guras se acercan mucho más al de los bailarines picassianos. El movimiento de brazos y piernas del sátiro, así como su patetismo, son los de la bailarina de Picasso. El movimiento de Sileno, su pa- pada, sus líneas de composición, son las del sileno ebrio de la Villa. Sin embargo, de ellas sólo se puede retener que, efectivamente, en

La danza, Picasso podría estar retratando a un sátiro y a un sileno. Éstos, por más que se parezcan a Salmon y a Apollinaire, no deben ser tomados como sus modelos ya que la Vi- lla no fue descubierta hasta 1909.

Aunque exista, al menos, una fotografía de los frescos de la villa de 1907, y que Com- paretti, en Le nozze di Bacco ed Arianna,

admita que la villa, al realizarse el descubri- miento de las pinturas en 1909 ya había sido en gran parte excavada por el Sr. Item,85 no

pueden considerarse las pinturas de la Villa de los Misterios como modelo para la obra de Picasso anterior a 1910 ya que los frescos no habían sido ofi cialmente descubiertos.

Las fotos que aporta Comparetti al fi nal de su libro, Le nozze di Bacco ed Arianna,

son las mencionadas fotos realizadas por el profesor de Petra en 1910. Sin embargo, en la primera página, Comparetti muestra una fotografía más antigua de la Escena I, con los pies todavía cubiertos por la lava, y de la cual no se indica ni la fecha ni la proce- dencia.

Como sea que las vicisitudes acerca del descubrimiento de estos frescos no es obje- to de nuestra tesis nos remitimos a la nota (La toilette) en la que sintetizamos algunos de los datos de este proceso. Baste aquí re- cordar que Picasso tenía buenos amigos que estaban en contacto con lo que ocurría en Italia, dos de ellos son Apollinaire, na-

84. FIERZ DAVID, LINDA La villa de los misterios de Pompeya. Ed. Atalanta. Gerona,