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Las ceremonias de iniciación al culto isía- co son relatadas por Gusman con una cierta ironía:

Cada iniciación nueva y las fases diversas que comportaba devinieron el pretexto a frecuentes llamadas a la bolsa del neófi to, al que, mediante una hábil puesta en es- cena, se le hacían ver maravillas fantásti- cas; como el sol en plena noche (Apuleyo); luego la divinidad se ofrecía en comunión íntima, dejando al iniciado en éxtasis mís- tico; veía entonces cosas que no podía ex- plicar y dedicaba su existencia a la diosa adorada. Se festejaba a Isis en distintas so- lemnidades y se celebraba el nacimiento, la pasión, la muerte y la resurrección de Osiris.62

Las sacerdotisas isíacas, consideradas por su ciencia y virtud, tenían un papel especial en el culto. La danza era uno de los aspec- tos relevantes entre las distintas ceremonias dedicadas a la diosa. El texto de Gusman re- salta el hecho de que en las imágenes de las ceremonias isíacas, el gran sacerdote lleva la cabeza afeitada. Subraya, también, la asocia- ción entre Venus e Isis. Explica que honrar a Isis, la madre naturaleza, era honrar a Venus y destaca la importante presencia de Venus y Baco en el templo de Isis, uno de los mejor conservados de Pompeya.63

La asociación entre las dos parejas sagra- das, Venus-Baco con Isis-Osiris, abre la posi- bilidad de que la fi gura femenina de La dan- za no sea Venus sino Isis o una sacerdotisa isíaca. Picasso podía estar jugando con el propio sincretismo pagano y mezclar las di- vinidades que conviven en el templo de Isis en Pompeya. La fi gura de Isis es la de una Venus, pero en ella destaca su moño sagrado. Esta característica, el gran moño, que es la clave para identifi car a las fi guritas isíacas, podría defi nir la personalidad de la fi gura fe- menina de La danza como Isis.

Gusman aporta, de nuevo, un comentario acerca de Isis que encaja con la diversidad de atenciones masculinas que prodiga la fi gura venusina de Picasso en un mismo instante. El autor, parafraseando a Juvenal, considera

a Isis como una prostituta o alcahueta llena de encanto y de suavidad.

La religión isíaca provocaba una verdadera metamorfosis en el corazón humano, ha- ciendo vibrar en él lo que la naturaleza tiene de bueno y de generoso (…) De todos modos, es presumible que en la práctica, las hermo- sas teorías no tuvieran siempre una aplica- ción austera, sobretodo con Isis de Pompeya, con fi sonomía egipto-griega o alejandrina; la complaciente Isis-“lena” (prostituta-alcahue- ta) dice irreverentemente Juvenal, era buena chica y estaba llena de suavidad.64

Una diosa prostituta (buena chica, llena de encanto y de suavidad) es un perfi l que cua- dra perfectamente con la imagen femenina de La danza.

Que sea Isis o que sea Venus dependerá del contexto. El estudio iconográfi co del resto de imágenes del grabado aportará datos que fa- cilitarán la identifi cación. Las peculiaridades de su pareja no hacen posible identifi carlo con Baco, en todo caso podría aceptarse que Picasso se inspiró en las dimensiones de Sile- no. Gusman señala y muestra en sus dibujos, la cabeza afeitada del gran sacerdote isíaco. Picasso, puede haber sacado partido de este detalle para incorporarlo a su personaje.

La jocosa ceremonia de iniciación descrita por Gusman, así como la importancia de la danza en los espectáculos isíacos son aspec- tos de esta religión que la hacen muy adecua- da como trasfondo de La danza.

Si, además, tenemos encuenta el relato del sacerdote Jámblico sobre las cermonias isía- cas, podríamos entender que la contempla- ción y audición de obscenidades que lleva a término la pareja de La danza forma parte del rito de purifi cación isíaco:

Las fuerzas de las pasiones humanas que hay en nosotros, si son aprisionadas por completo, se hacen más violentas; por el contrario si se ejercitan breve y adecuada- mente, tienen un gozo mesurado y quedan satisfechas y, a partir de ese momento, pu- rifi cadas, resultan calmadas por persuasión y sin violencia (…)

62. GUSMAN, PIERRE Pompéi: la ville, les moeurs, les arts. Ed. E. Gouillard. París, 1906. PP.87-89.

63. GUSMAN, PIERRE Pompéi: la ville, les moeurs, les arts. Ed. E. Gouillard. París, 1906. PP.83 y 89.

64. GUSMAN, PIERRE Pompéi: la ville, les moeurs, les arts. Ed. E. Gouillard. París, 1906. P.83

En los ritos sagrados, por la contempla- ción y audición de obscenidades, nos libe- ramos del daño que podría sobrevenirnos si las pusiéramos en práctica.

Así pues, para curar nuestra alma, para moderar los males que le son connaturales por el hecho de la generación, para liberar- la y librarla de las ataduras, por estas ra- zones se llevan a cabo tales ritos. También por esta razón, justamente, Heráclito los llamó remedios.65

Como la religión dionisíaca, la isíaca pro- mete al iniciado salud y vida eterna junto a los dioses.66 Picasso alérgico a las enfermeda-

des y a la muerte no debió permanecer insen- sible a estas promesas.

El artista pudo conocer las características plásticas de la religión isíaca a través de Gus- man, pero, al margen de los comentarios que este pintor hiciera en su libro, Picasso tenía otras fuentes de información. Max Jacob y Apollinaire eran afi cionados a todo tipo de manifestación esotérica y mistérica. Entre los libros de Apollinaire está Jamblique. Le livre de Jamblique sur les mystères.67 Apollinaire,

quien pensamos que encarna al alto dignata- rio o sumo sacerdote en La danza.

Picasso se mueve en el terreno de la mito- logía y de las religiones con gran desenvoltu- ra y sincretismo. Sensualidad, o sexualidad, y religión parecen ser temas que le interesan y los aborda con una ironía muy personal.

De hecho, Tran V. Tam Tinh subraya la convivencia, en Pompeya, de espiritualidad y sensualidad, de templo y de lupanar y afi r- ma que el arte de esta ciudad se alimentó

de esta mentalidad que combinaba religión y vida mundana. Una ciudad generosa en la representación de temas mitológicos basados en escenas eróticas de las vidas de héroes di- vinizados.

Los dos aspectos materialista y espiritual, más que eliminarse el uno al otro, se de- sarrollaban simultáneamente, los templos no lejos de los lupanares, las cella cerca de los cabarets, los graffi ti de plegarias a los dioses junto a palabras groseras. El arte pictórico sufrió esa infl uencia de la alianza contradictoria de divino y de sen- sual, de esta mentalidad medio religiosa, medio mundana. La mayoría de las repre- sentaciones mitológicas se inspiran de escenas eróticas tomadas en préstamo de las leyendas de los dioses o de los héroes divinizados.68

Este aspecto de la plástica pompeyana es el que apreció Picasso a principios de siglo y es el que inspiró las obras más relevantes realizadas entre 1905 y 1907. El sincretismo religioso, la versatilidad de los símbolos, la convivencia entre sexo y religión… Estas ca- racterísticas de la pintura clásica incitaron a Picasso a tomarse todas las libertades que le permitió su generosa imaginación.

Al margen de los modelos pompeyanos que son los artífi ces del proceso que conduce a la comprensión de La danza, debe citarse otra pintura que infl uyó en la estructura y en la que se encuentra el modelo compositivo para el volúmen del conjunto formado por la