1.8 RESEARCH METHOD
1.8.3 Data collection tools
Por último, hay que tener en cuenta que en el caso de minas y otros artefactos explosivos las lesiones en una misma persona son múltiples y tienen evolución tortuosa. Ese patrón de lesiones múltiples supone una mayor afectación y discapacidad para su vida cotidiana, llevar a cabo su trabajo o su autonomía personal.
Normalmente las lesiones son de diversa índole y distribuidas por todo el cuerpo, con múltiples consecuencias negativas que solo empiezan a verse después de la curación de las primeras semanas. En el caso Lansari Ali Ueld Abdelaziz Ueld Nayem, residente en el Sáhara Occidental, se aprecia la magnitud del impacto recibido por una mina de gran potencia, que acabaría con su forma de vida y su autonomía.
Tuve fracturas en los dos pies, tanto en el izquierdo como en el derecho. Quemaduras en la cara, dolores en los ojos, cicatrices en los pies. Me hicieron una operación en el pie derecho porque parece ser que faltaba una parte del hueso que había volado. Me quitaron un trozo de hueso de la cadera que me implantaron en el pie derecho. La operación duró cinco horas y me implantaron unos tornillos de acero en ambos pies. Compré una medicación para las quemaduras en la parte superior de la rodilla izquierda. Me faltan algunos dedos del pie y siento un dolor de locura total... Estuve cerca de un año sin poder caminar. Lansari Ali Ueld Abdelaziz Ueld Nayem, Bir Enzaran, 2012 (O).
En la mayor parte de los casos, las víctimas afectadas han tenido que dejar su trabajo. En este caso Salem Mohamed Larosi tuvo que renunciar a su profesión de paracaidista de las Fuerzas Especiales tras la explosión de una mina cuando protegía a un muchacho en una manifestación pacífica junto a la berma.
Explotó la mina y ya tenía toda esta parte herida, la parte de la cara, la oreja, el labio. También me afectó al ojo. Tenía una herida abierta muy profunda, se me rajó desde el labio hasta por lo menos tres centímetros. Me entraron piedras dentro de la piel y metralla, una herida sobre el pecho, quemaduras en el hombro. Salem Mohamed Larosi, Rincón (E).
Ahmed Salem Mohamedu Abdelwadud, a consecuencia de la detonación de una mina antitanque bajo su coche, recibió múltiples lesiones por todo el cuerpo, así como metralla con la que convive aún. Continúa en tratamiento, después de haber sido tratado en Argel
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El fuego escondido
durante cuatro años tras la explosión que cambió el curso de su vida en 2007. No ha podido volver a trabajar.
Me causó ocho fracturas de estos huesos de la pierna. Se amputó una parte del hueso. Era una herida abierta. Me entró metralla en el pecho, metralla que hasta el momento siento adentro. También tuve una amputación en un dedo. Ahmed Salem Mohamedu Abdelwadud, Um-Deguen, 2007 (E).
La frecuencia de metralla que no solo dejó cicatrices sino que ha quedado incrustada en el cuerpo de las víctimas, genera dolores crónicos, cambios en la sensibilidad y en la relación con el propio cuerpo en actividades de la vida cotidiana o incluso en la posibilidad de descansar.
Después de esa herida, siempre sentía mucho frío aunque hiciera calor, como si se me congelara esa parte del cuerpo. Meses más tarde empecé con reumatismo en la zona de la cadera... Cuando salí del hospital siempre sentía dolor, pero ya no tan fuerte. Especialmente cuando me acuesto, debo dormir del lado de la herida, si no se me pone muy frío el cuerpo y no puedo descansar. Debo dormir por ese lado, porque si no lo hago se me congela el cuerpo y me hace daño. Cuando camino mucho, me duele y cuando hace frío también, hasta hoy. Pero no le doy mucha importancia, lo puedo soportar. Siento que algo se mueve y a veces me parece sentir que cruje, pero en el hospital me dijeron que no había quedado ninguna metralla dentro. Supongo que es un nervio afectado. Me inyecto para el reuma cuando siento dolor. Mahmud Mohamed Larosi, Gdeim Ech-ham, 1994 (E).
8. Discapacidad y secuelas en la vida de víctimas y sobrevivientes
Las minas y restos explosivos de guerra detonados siguen en la vida de las víctimas el ritmo que marca la dinámica para la que fueron concebidos. Esto es, extender la destrucción ocasionada, el sufrimiento y la carga en el tiempo. Las secuelas permanecen deteriorando la vida de las personas afectadas y la de sus familias, que han de realizar el sobreesfuerzo de atenderlas, más aún en la precariedad de los campamentos de refugiados o de la situación de las víctimas saharauis en su propio país controlado por Marruecos. Cualquier dificultad sobrevenida se torna en estos casos más grave y dramática. En la mayor parte de las entrevistas, los sobrevivientes señalan el impacto traumático físico que han tenido los hechos, con una pérdida de fuerza, capacidad o condiciones físicas.
Antes del incidente era una persona fuerte que podía hacer cualquier cosa, pero después del incidente me siento muy flojo. Los primeros años, incluso me mareaba si estaba de pie mucho tiempo. Ya no hago nada que requiera fuerza. Para conducir, no puedo estar mucho tiempo por el dolor de espalda. Mohamed- Salem Ali, Diret, 1993 (E).
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III. Consecuencias y secuelas en víctimas y sobrevivientes