Desde una perspectiva más colectiva, las víctimas de minas también refieren factores de resistencia y protección psicológica que les ayudan a retomar su vida después de estos hechos traumáticos. Estos factores parecen amortiguar o ayudar a manejar el intenso malestar generado por la discapacidad y el dolor, también con un fuerte sentimiento colectivo de la comunidad saharaui, y son básicamente tres: a) el sentido de identidad como pueblo, b) la convicción de la legitimidad de la reivindicación de sus derechos, y c) las creencias religiosas.
El sentido de una identidad colectiva que engloba unas necesidades y creencias comunes, ayuda a resignificar los acontecimientos adversos que resultaría más complejo integrar individualmente. El testimonio de Jadiyetu Bai Alin puede ejemplificar esta visión compartida. A consecuencia de la explosión de una mina en 1999 perdió un ojo y también su hermano fue afectado con la misma lesión. Su imagen personal se vio dañada, alterando la percepción de sí misma y la forma de relacionarse con los demás. Dotar esta agresión de un sentido colectivo junto a otras víctimas de una causa común, ayuda a integrar el sinsentido de su victimización como civiles en una guerra ya acabada, y el estigma que suele asociarse a la discapacidad con el sentido colectivo de una víctima más de la guerra. La gente antes decía: “Jadiyetu es muy bonita, muy guapa”. Pero después me quedé con el ojo blanco, es una cosa muy mala. Pero yo digo: “No pasa nada, es
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El fuego escondido
una cosa de Marruecos, muy mala”. No soy yo sola, es mucha gente. Mucha gente que ha perdido las piernas, las manos, los ojos igual al mío, muchos mueren y yo tengo suerte. Jadiyetu Bai Alin, Agüeinit, 1989 (E).
Psicológicamente me mentalicé sabiendo que me faltaba esa pierna, no era el único, ha pasado en muchos casos y me lo he tenido que tomar así, normalmente. Mohamed Moulud Mohamed Lehbib Ahmed, Um Adaguen, 1997 (E).
La conciencia de legitimidad de sus reivindicaciones como pueblo es otro de los elementos fundamentales de la fortaleza de las víctimas saharauis, señalando la causa de su victimización en el contexto de la resistencia frente a la colonización expansiva de Marruecos, a pesar de la exposición al peligro que conlleva. Se asume, en estos casos, el tránsito por el desierto como acto de afirmación de su libertad y rebeldía.
El propósito de Marruecos es que la gente no se acerque, que no vaya por esa tierra. Lo que aconsejo a la gente es que intenten hacer su vida, aunque haya peligro; acudiendo a campañas de sensibilización, a la gente que los oriente, pueden hacer su vida, intentar hacer su vida. Que Marruecos no logre ese objetivo de quitarnos la tierra sembrando minas. Pero hay que trabajar con el cerebro. Que sea atento, que se fije en las huellas, que si ve algún objeto que no conoce, que evite el contacto con él. Brahim Mahamud Mohamed Hamadi, Lefkah, 2013 (E).
La dimensión religiosa es también un pilar fundamental en la población saharaui musulmana. Cumple una función facilitadora del afrontamiento frente a los acontecimientos que escapan al control individual. En la mayor parte de los testimonios, en algún momento las víctimas mencionan la figura divina. Se asume con cierto determinismo la voluntad divina, mediadora de los actos y vivencias, así como se estimula desde esa visión la necesidad de adaptación a la nueva situación.
Mahmud Mohamed Buyema perdió una mano al intentar manipular un artefacto explosivo que encontró cerca de la frontera con Mauritania. Señala cómo el factor religioso contribuye de manera favorable a la integración de los hechos en la biografía personal. Por su parte, Mahmud Mohamed Larosi se refiere a esta aceptación incondicional en que se apoya para afrontar la discapacidad que cambió su vida.
Lo peor fue que había perdido la mano, pero pensándolo bien gracias a Dios solo me habían quitado la mano y no más... Religiosamente la mayoría de los saharauis lo vemos así. Todo sirve. Y todo depende de lo que haya escrito Dios. Puedo ser una persona paralítica pero comiendo y bebiendo hasta que Dios quiera. Puedo estar sin una mano pero finalmente será lo que Dios quiera. Me baso en la religión islámica. Sé que eso tenía que ser así, me baso en lo que dice el Corán. Mahmud Mohamed Buyema, Zug, 1994, (E).
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III. Consecuencias y secuelas en víctimas y sobrevivientes
Es algo que Dios quiso que ocurriese y una persona que ha sufrido esto tiene que aceptar lo que le trajo la suerte y tiene que superarlo. No tiene otro remedio que superarlo. Mahmud Mohamed Larosi, Gdeim Ech-ham, 1994 (E).
Estos recursos mencionados anteriormente, a saber: identidad, conciencia política y religión, configuran una suerte de resiliencia con un componente social que a su vez actúa como facilitador de la cohesión, generando una dinámica que se retroalimenta de forma positiva. La aceptación con un fondo religioso y político de resistencia, refuerza un sentido de identidad compartida, y una integración del sentido de las víctimas de minas no como afectados por accidentes sin responsabilidad sino como consecuencia de su defensa del territorio.
Todo esto es lo que más siento en el mundo, pero lo asimilo porque es algo que Dios tenía escrito para toda la población saharaui. Por una parte lo asimilo, y lo estoy haciendo para sobrevivir y para conseguir nuestra independencia, o sea, que no estamos para rendirnos. Nuestras razones también nos animan por otra parte. De lo nuestro se están aprovechando otros, es decir, mientras la necesitamos nosotros, se están aprovechando otros ante nuestros ojos. Pero vamos a seguir estando aquí, vamos a seguir pidiendo nuestros derechos, estamos decididos a hacer cualquier cosa por nuestros derechos. Es eso lo que nos hace sobrepasar la situación en la que nos encontramos. Estamos luchando por una causa justa, en este mundo todo el mundo lo sabe y es un factor que a nosotros nos hace superar todas las cosas que nos ocurren o nos pueden ocurrir. Lehssen Mohamed Baba, Bir Lehlou, 1993 (E).
De esta manera la frustración no se canaliza de manera destructiva en venganza sino que revierte en fortalecimiento cohesionador de la identidad saharaui y en el mantenimiento de su lucha no violenta, pese al silenciamiento internacional al que se ve sometida. Fatma Moulud Embarek, viuda de Mohamed Bachir Lahsem, y madre de cinco hijos, señala cómo ha gestionado con ellos la pérdida del padre y los valores en los que ha educado a sus hijos. La no extensión del odio como parte de una cultura de paz y un afrontamiento positivo de las víctimas saharauis.
Gracias a Dios, sí. Lo primero que les he enseñado [a mis hijos] es que no deben odiar a nadie. Fatma Moulud Embarek, Graret-Eraminta, 2003 (E).