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2.5 CHALLENGES RELATED TO MULTI-GRADE TEACHING CONTEXT

2.5.3 Third order challenges (system or macro level)

Para los niños y niñas sobrevivientes de las explosiones de minas la vida difícilmente puede retornar a la normalidad de una existencia con sus plenas capacidades. La discapacidad física y el miedo limitan drásticamente el desarrollo, bienestar y las actividades lúdicas infantiles. En el contexto del presente trabajo, la ausencia de un entorno realmente seguro en el que poder desarrollarse con posterioridad acentúa estos efectos. Umelfadli Mulaiahmed se refiere al miedo que acabó con sus juegos. También Nafee Mohamed Salem, de 11 años en el momento de la explosión que le amputó cuatro dedos de la mano izquierda y acabó con la libertad de sus juegos.

Sí, algo cambió... que... todo aquello de hierro, me daba miedo. Ya no jugaba, no jugaba ya. Umelfadli Mulaiahmed (E).

Cuando estaba en badía, antes de que ocurriese el incidente siempre estaba paseando por ahí, jugando, haciendo excursiones. Pero desde que ocurrió esto ya no me movía para nada, todo lo contrario. Nafee Mohamed Salem, Gdeim Ech-ham, 1992 (E).

Los estudios y con ellos los proyectos de una vida mejor se ven interrumpidos abruptamente del momento de la explosión en adelante. En ocasiones, la situación no se tornará reversible o al menos manejable dentro de unos límites aceptables. Fadli Ueld El Wali Ueld Taleb-Buya vio truncados sus proyectos vitales a los 14 años. En su narración describe el intenso dolor físico y emocional que quedó instalado en su vida desde entonces. Si hay algo especialmente duro en estos casos es cómo se afecta el futuro de una vida aún por vivir.

Ha sido una situación muy difícil. Una de las consecuencias más importantes y difíciles, incluso a nivel psicológico, fue que tuve que dejar los estudios. Tanto yo mismo como mi familia teníamos muchas esperanzas en que pudiera terminar mis estudios. Sin embargo, con lo que me pasó ya no pude continuarlos. Esperaba tener un futuro, un trabajo y un nivel digno de vida. Lo que me pasó me cambió

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El fuego escondido

mucho la vida y mis esperanzas. Me cambió el futuro. Hay muchas cosas que antes podía hacer y ahora ya no. Lo de los estudios es una, pero también me ha afectado con la familia que es nómada. Ellos tienen animales y hay mucho trabajo que hacer, antes solía ayudar, pero ahora me es imposible por el dolor en la pierna derecha. Aunque intento hacer cosas, como me duele, es la familia la que acaba ayudándome a mí. Lo afronto con muchas dificultades. Me paso el día tumbado y a expensas de los demás para comer, para vestirme, incluso para hacer mis necesidades. Pero lo peor es no poder dormir por las noches a causa del dolor. Fadli Ueld El Wali Ueld Taleb-Buya, Wedian Arkayez, 2001 (O).

La huella física de las lesiones, amputaciones o cicatrices en edad escolar o en la adolescencia, cuando la aceptación de los iguales es fundamental para el fortalecimiento del autoconcepto, marca profundamente el desarrollo vital de los jóvenes. El miedo al rechazo afecta a la forma en la que aprenden a relacionarse con el entorno. Ahmed Hassan, sufrió el impacto explosivo en 1987, a los 8 años de edad, en el Sáhara ocupado por Marruecos. Perdió el brazo derecho y varios dedos de la mano izquierda. Su cuerpo quedó rociado por incrustaciones de metralla que afectaron su visión de manera discapacitante. A su dolor físico le ha acompañado el sufrimiento emocional, en una travesía vital marcada por la autosuperación.

Bueno, de verdad tenía un complejo fuerte... no quería jugar con los niños, no quería que me viesen, si pasaba alguien intentaba esconder mis manos, y por eso yo también prefería el desierto, como no hay nadie... porque nunca había nadie. Ahmed Hassan, Smara, 1987 (O).

Por su parte, Aldalahe Al-Lal perdió parte del hueso temporal a la edad de dos años por el impacto de una mina. De pequeño sufrió presión en el ámbito escolar a consecuencia de ello.

Me afectaba mucho que de pequeño los niños me llamaban tiñoso o calvo. Se reían de mi cicatriz y no quería ir al colegio porque los niños me decían eso. Cuando me fui por primera vez a España, la señora que me acogió me hizo cortar el pelo para ocultar la cicatriz con el pelo. Cuando volví a los campamentos dije a toda la familia, no vayan a cortarme el pelo que es para que no me vean los niños la cicatriz. Aldalahe Al-Lal, Bir Lehlou, 1994 (E).

En algunos de los casos que fueron afectados niños o niñas, fueron sus madres o familiares quienes dieron testimonio de su impacto y evolución. Bechara Ahmed es la madre de Kaltum Sluh Sgeyer, que a los 4 años recibió el impacto de una mina antitanque, alterando su desarrollo motor, provocándole afasia y paresia de la pierna izquierda, y condicionando toda su vida hasta hoy en día.

Durante un tiempo Kaltum se quedó paralítica, aunque ahora puede andar cojeando, y también tiene problemas al hablar, habla mal, pronuncia mal las

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III. Consecuencias y secuelas en víctimas y sobrevivientes

cosas... Ella no puede hacer nada, tiene que ir con muletas, es muy débil, se levanta y se cae. Entonces siempre depende de su hermana. Bechara Ahmed, Tifartiti, 1994 (E).

En ocasiones las víctimas de minas tienen que enfrentarse a otros sufrimientos y pérdidas además de a los propios, cuando las explosiones afectan a varias personas, familiares o amigos que sufren también consecuencias. Hasanna Saleh Baheida, con 11 años tuvo que enfrentar sus propias pérdidas pero también la muerte de su amigo Mahayud que falleció en la misma explosión.

Durante el tiempo que estuve en Argel me contaron qué le pasó al resto de los niños, uno de los que conocía era Mahayud, que falleció, y me dijeron entonces que había muerto. Me afectó mucho porque en el internado era mi amigo más próximo, dormíamos en el mismo dormitorio, era vecino en mi casa también. Hasanna Saleh Baheida, Bugarfa, 1994 (E).