Las víctimas de minas no son pasivas, enfrentan el peligro, la discapacidad y sus dramáticas consecuencias con sus propios recursos psicológicos.
Tardé unos 15 días en andar. Me dijeron que hice un record, nadie había andado tan rápido, con dos piernas y un brazo amputado. Un record. Iba con un bastón al principio para coger el equilibrio. De allí empezó otra vida. Muy diferente a tu primera vida, con toda tu fuerza y actividades. Ya es otra vida muy débil, pero lo que yo entendí más adelante es que no hay que llorar por tu vida anterior. Hay que empezar esta nueva vida y no hay que caer. Si te caes, hay que levantarte. Y así fue. Aziz Haidar, Guelta, 1979 (O), Presidente de ASAVIM.
Estas formas de afrontamiento, de resiliencia, resistencia o adaptación se expresan también en los testimonios de las víctimas y son la base de lo que permite su sobrevivivencia y adaptación a la vida cotidiana desde condiciones más extremas aún especialmente en los campamentos de refugiados saharauis.
Es muy difícil moverse en silla de ruedas. Yo conozco un caso en el que la víctima hizo un esfuerzo y tiene al menos una acera desde la jaima hasta el cuarto de baño
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y así puede ir de forma independiente. También tienen unas cadenas agarradas al techo de las que se ayuda para pasar de la silla a la taza del water. Conozco otro joven paralítico, que era mecánico, que se hizo unas muletas especiales. Son como unos bastones que cada uno tienen cuatro patas. Es semejante al andador... Hay otro que tiene una barra en el baño para ayudarse a bajar y subir de la silla. Sidahme Bulahi, Daha, Tifariti, 1994 (E).
Después de una fase de shock inicial, en el proceso de aceptación de su nueva situación y de la pérdida de su capacidad motora, el impacto del dolor o la discapacidad conlleva además adaptarse a una pérdida de su autonomía personal y la dependencia por su situación, como en este caso de Lala Alamin Mohamed-Embarek con una paraplejia desde entonces.
Ya en Tinduf, cuando habían pasado unos días, cuando empezaron a hacerme fisioterapia fue cuando supe que era imposible que me moviese. Me afectó mucho, pero gracias a Dios que al menos tenía mi conciencia... Al principio me afectó mucho, estaba fuera... estaba muy desanimada, pero una persona a veces tiene que aceptar su realidad. Lloraba y pensaba... por qué era una persona que andaba y que me valía por mí misma y de repente me encontraba en esa situación. Hasta no hace mucho seguía afectada. Lala Alamin Mohamed-Embarek, Fadret Lefras, 1992 (E). Se encontraron aspectos diferenciales respecto al género en cuanto a la recepción y afrontamiento de malas noticias. En mujeres se evidencia un afrontamiento más expresivo con mayor exteriorización del dolor que no se manifiesta igual en la población masculina. Con cierta frecuencia se hace referencia en los testimonios a la especial sensibilidad de las mujeres de cara a las pérdidas. Amer Larosi Ali Salem y Bachara Ahmed, madre de Kaltum Sluh Sgeyer, con secuelas graves por la detonación de una mina antitanque en 1994, así lo señalan.
Mi madre estaba más a menos a un kilómetro de donde ocurrió el incidente, pero ella era sorda, entonces no escuchó nada. No le dijeron nada, esa noche no se lo pudieron decir porque era hipertensa. Todos los de las jaimas hablaron entre ellos de que no debían de avisarla porque era de noche y ella no podía ir a Bir Lehlou para verme... Se lo dijeron al día siguiente, cuando fue uno de sus hijos para traerla a que me viera. Una vez que yo ya había empezado a recordarlo todo, en el hospital, vino a visitarme. Fue un momento muy malo, fue una situación muy dura, no para mí sino para mi madre, para ella... No pudo ni siquiera mirarme, vino para verme pero no podía... Estaba asustada... Las madres, en general las mujeres, son muy sensibles con estos peligros, con estos incidentes. Amer Larosi Ali Salem, Ben Amera, 1992 (E).
Cuando llegué al hospital empecé a chillar, el corazón me latía muy fuerte, me echaban agua. Bechara Ahmed, Tifartiti, 1994 (E).
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III. Consecuencias y secuelas en víctimas y sobrevivientes
Respecto a los hombres se observa un afrontamiento inicial más instrumental, que se evidencia en la respuesta de salvamento que por lo general predomina en los testimonios recogidos. Los hombres son normalmente los primeros en acudir al lugar de las explosiones, mientras las mujeres esperan acontecimientos en la jaima. En el siguiente testimonio se evidencian los dos tipos de respuesta frente a un mismo hecho, según relata la madre y tía de tres niños victimizados, Nawal, Sidi y Mohamed:
Los mayores estuvieron en la jaima hasta que oímos la explosión. El primero que fue a correr es su padre, yo perdí el conocimiento por el susto, y el padre fue a socorrer a los niños. Bida Hamma Mohamed Baba, madre de Nawal y Sidi Ali Almajul, tía de Mohamed Mahmud Hamma, Tifariti, 2002 (E).
Sin embargo, ante la pérdida de un hijo o hija, en el afrontamiento del duelo se encuentran reacciones de intenso sufrimiento ante la pérdida que se prolongan en el tiempo, tanto en los padres como en las madres, así como en los abuelos, a veces encargados de la crianza directa de sus nietos. Mahfud Bata Mohamed Masud, hermano de Mahayub fallecido a los 17 años en una explosión, señala la intensa respuesta de dolor que alejó a su madre de la zona donde se había producido el incidente que le arrebató a su hijo.
Mi madre se puso tan mal que ya desde aquel momento no pudo vivir aquí en los campamentos. Se fue a los territorios liberados, a la zona de Mijek, y allí ya se quedó para siempre porque decía que no podía estar donde había estado su hijo. Nosotros íbamos y veníamos, pero ella se quedó definitivamente allí y hasta el momento sigue estando allí, en Mijek. Por culpa de eso, mi familia perdió muchas cosas, trabajos y negocios, porque tenían una tienda aquí en los campamentos. Mahfud Bata Mohamed Masud, Angala, El Aaiún, 1994 (E).
Evitar el escenario de los hechos, normalmente el desierto, constituye una estrategia de supervivencia entre los beduinos, aunque conlleva igualmente una pérdida de elementos de su cultura nómada. También es una manera de evitar la ansiedad generada por la rememoración de las explosiones y el riesgo de sufrir nuevos hechos traumáticos. De otras maneras, a veces las víctimas tratan de dejar atrás la experiencia vivida, no hablando o inhibiendo la comunicación sobre hechos que traen memorias dolorosas.
Ya no voy al desierto. Aunque sé bien que la muerte cuando viene, viene, lo que pasa es que ya llevo este susto adentro. M. B. Meheris, 2007 (E).
No me gusta hablar de lo que pasó. Quiero olvidarlo. Fatma Omar, Tifariti, 2001 (E). El papel de la fe religiosa sobre el proceso de aceptación de las pérdidas vitales es significativo. Además, la población saharaui ha interiorizado a lo largo de la lucha por sus derechos factores de resiliencia que contribuyen a transformar la frustración producida por su situación en fortaleza. Sahel Brahim señala cómo revierten sus proyectos frustrados en beneficio de un grupo social.
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Yo pensaba ser un gran jugador de fútbol. Era muy bueno. Jugaba en El Aaiún. Jugaba en el equipo Saguía El Hamra como defensa. Ahora ellos están en Segunda División. Pero lo que yo no he logrado, lo voy a conseguir con los niños. Ellos están interesados y yo voy a formarlos. Sahel Brahim, Izik, 2005 (E).
El afrontamiento individual en ambos territorios se perfiló ligado en menor o mayor medida al colectivo. Un sentido identitario profundamente arraigado, así como unos principios básicos en cuanto a la violación de sus derechos fundamentales, se perfilan como trasfondo común en la superación de la adversidad en sus vidas producida por los artefactos explosivos. El sufrimiento personal se inserta en un escenario colectivo del que resulta imposible desligarlo, actuando a modo de factor protector a la vez que es motivo de preocupación que liga la falta de salidas políticas a su situación personal.
Descubrí que les gusta hablar de la situación política del Sáhara más que de otra cosa, por ejemplo de una visita del Presidente o de una declaración que hizo una persona de peso a favor de la causa saharaui... que hablar de una ayuda humanitaria que se ha hecho en los campamentos o de algún proyecto que se está haciendo para ellos... Yo creo que ellos piensan que manteniéndose nuestra situación política, siempre van a estar en malas condiciones, porque van a vivir una situación de guerra y no de paz, van a estar sufriendo necesidades de todo tipo, no van a vivir seguros... Sidahme Bulahi, Daha, Tifariti, 1994 (E).
Desde esta perspectiva se incorpora la aceptación del miedo y la incertidumbre que genera vivir sobre territorios minados como un precio a pagar para poder continuar con su forma tradicional de subsistencia como nómadas. Saleh perdió su coche y la movilidad de su brazo y muñeca izquierdos cuando una mina antitanque explotó debajo de su vehículo en 2013.
Sí, tengo más miedo. Pero si una persona está todo el rato con temor, no va a hacer nada. Además no sabemos de qué tener cuidado, tenemos que movernos y tenemos que dar de comer a la familia. Saleh Mohamed Lamin Kori, Galb Znaguilla, 2013 (E).
El afrontamiento individual de la adversidad acarreada por los explosivos, como se verá también en el afrontamiento colectivo, se alimenta de unos principios básicos fundamentales referidos a Derechos Humanos del que saca las fuerzas la población refugiada. Fatma Mesaud perdió una pierna en 2000 lo que le ha dañado la otra a consecuencia del sobreesfuerzo. Necesita ahora ayuda para la mayor parte de las tareas domésticas que realizaba antes de manera autónoma. Sin embargo, su reivindicación está más ligada a las necesidades de su pueblo que a las suyas individuales.
Lo que queremos es libertad, al tener nuestra propia libertad ya no queremos más. Lo es todo. Al tener tu propio territorio, tu propia libertad, psicológicamente ya no te falta nada... Tengo familia en los territorios ocupados. Tengo dos tíos. Todos los días pegan a sus hijos [la policía] les encarcelan, sufren presiones y maltratos.
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III. Consecuencias y secuelas en víctimas y sobrevivientes
Tengo otro tío que ha fallecido, tengo otro tío que ha pasado 16 años en la cárcel. Yo lo que quiero es libertad en mi propio territorio y no tener unas personas que te están forzando. Sufriendo agresiones, violaciones de todo tipo. Lo importante es tener libertad, nuestro propio territorio en paz y que no nos falte de nada. Fatma Mesaud, Tifariti, 2000 (E).
Desde el punto de vista del afrontamiento individual, un aspecto clave es la capacidad de algunas personas de enfrentar la discapacidad como un desafío para retomar su vida. El siguiente testimonio del presidente de ASAVIM, da cuenta de esta actitud de resiliencia frente a la adversidad, y cómo el hecho de enfrentar el impacto en su vida se convirtió en un desafío, tratando de volver a tener control de su propia vida, cuestiones ambas que están asociadas a capacidad de recuperación. Las víctimas de minas son ejemplos de superación personal en muchos casos.
Estuve como investigando qué era lo que podía hacer con esas piernas. A ver si podía escalar un monte muy grande y lo he escalado. También me he montado sobre camellos. Y lo he hecho. Voy investigando qué es lo que puedo hacer hasta que cojo experiencia de mi segunda vida. He intentado desafiar todos los obstáculos que he tenido. Esto es lo que he hecho en mi vida. Ahora conduzco también. Aziz Haidar, Gielta, 1979 (O), Presidente de ASAVIM.