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V | Una introducción que abre al cierre

Honestamente, la escritura de este trabajo se presenta como un desafío porque implica, entre otras cuestiones, un proceso en el que se ponen en juego aprendizajes que han resultado significativos en torno de la tarea de investigar. En esta instancia, ya hacia el final de la producción, es posible reconocer crecimientos protagonizados. Desde las preguntas iniciales en torno a “la Grupa” y ciertas nociones de autonomía hasta las preguntas finales relacionadas con las ideas de prácticas comunicativas, espacios de interacción y proyecto de comunidad feminista.

Motivadas por el interés que despiertan ciertas transformaciones que observamos en el inicio de este estudio; durante el proceso logramos encontrar nociones que nos permiten nombrar inquietudes que suscita la experiencia de la “Feria Feministas Trabajando Córdoba” entramada con el grupo de Facebook “Feministas Trabajando Córdoba (mujeres e identidades y sexualidades disidentes)” a partir del cual surge y las reuniones pre-feria desde las que se organiza.

Durante la investigación -recorrida desde una mirada afín a la “lógica compleja” (Achilli., 2005) por la que optamos- entendemos que operaciones y procedimientos se entremezclan y ya, desde el comienzo, analizamos, arriesgamos/ensayamos supuestos hipotéticos y construimos ciertas relaciones. Es así que trabajamos, en cada momento, para explicitar de diversas maneras esos pre-conceptos que circulan y atraviesan a nuestra escritura. Lo hacemos a partir del ejercicio de nombrar, según el cual entendemos, es posible visibilizar lo que se presenta difuso o naturalizado (Rockwell., 2009).

Asimismo, nos proponemos una escritura final que hilvana entre capítulo y capítulo ejes que construimos en el capítulo IV. Ejes que remiten a dimensiones o aspectos que entendemos se dejan entrever en los capítulos anteriores para ser dichos de modo explícito en el cuarto, donde se desarrolla el proceso de análisis. Con la escritura de este texto esperamos dar cuenta del trabajo recursivo y permanente vivenciado en el marco de esta de investigación que llevamos adelante desde septiembre de 2018 hasta diciembre de 2019.

De esta manera, al principio del trabajo investigativo,el tema que nos interesaba abordar se definía en torno de la comunicación y los feminismos desde una mirada que permite construir

136 un objeto de estudio en el que encontramos encuentran/tensionan aportes que podemos identificar cómo próximos/articulables entre estos campos. Exploramos en textos que asumen una perspectiva de la comunicación en tanto práctica social y nos interesamos por aquellas relaciones que es posible establecer entre esta categoría conceptual y otras surgidas en los feminismos contemporáneos.

A lo largo del trabajo investigativo revisamos estas definiciones y decidimos posicionarnos de modo que fuera posible esbozar algunos cruces entre las miradas relativas a comunicación/cultura y feminismos. No como aportes separados que se suman; sino en el intento permanente de ubicarnos en el lugar que construyen conjuntamente y donde se encuentran/pueden debatir. En este sentido, nos mantenemos afines a la perspectiva de “comunicación/cultura” (Schmucler., 1984) por la que optamos; una construcción cercana a las ideas de “amalgama” (Gutiérrez., 2019) que plantean los feminismos que retomamos. Como ya desarrollamos, la elaboración de las preguntas es una tarea propia de la investigación producto de reflexiones, lecturas teóricas y trabajo de campo que se reformulan en diversas oportunidades. Así conformamos nuestras preguntas de investigación con la selección de aquellas que nos permiten indagar en torno a las prácticas comunicativas que se despliegan en el marco de la Feria Feministas Trabajando Córdoba; las características que presentan dichas prácticas y los espacios de interacción en los que se desarrollan; y – finalmente- qué resonancias presentan tanto prácticas comunicativas como espacios de interacción, en la construcción de un proyecto de comunidad feminista.

Con estos interrogantes como guía nos aventuramos en este recorrido para construir respuestas, siempre provisorias y complejizables, a aquellas preguntas que formulamos. En este sentido, consideramos que a lo largo del proceso y de la escritura del texto que intenta dar cuenta de todo lo experimentado, nos acercamos al logro de los objetivos que nos planteamos en una primera instancia. Tanto en relación a los generales como a los específicos.

Entendemos que es así, ya que indagamos sobre los rasgos que presentan las prácticas comunicativas que se despliegan en la organización y puesta en escena de la Feria Feministas Trabajando Cba: cómo se desarrollan, quiénes las llevan adelante, en qué espacios, con qué características. Además, lejos de pretender realizar un listado de las prácticas de

137 comunicación identificadas (entre las que podemos nombrar rápidamente algunas de las ligadas al “decir”: convocar, responder, conversar, saludar, publicar, comentar, expresar, manifestar, contar, relatar, decir, nombrar, reconocer, denunciar, escrachar, descargar) las abordamos desde una mirada que se quiere transversal para comprenderlas en diálogo permanente con los marcos culturales de los que forman parte y a los que también los que dan forma. Atentas en todo momento al hecho de que abordamos prácticas comunicativas, entendidas como espacio de interacción –eso que sucede entre sujetes que se comunican-; situadas desde una mirada que piensa los procesos de mediatización que atraviesan a esos marcos culturales y en el contexto de un proyecto de comunidad que se propone como contra/anti patriarcal.

A lo largo del proceso, para llevar adelante el trabajo que fue permitiendo alcanzar los objetivos de nuestra investigación, resultaba necesario identificar, así como también describir, dichas prácticas que tienen lugar centralmente en el marco de la Feria Feministas Trabajando Cba. Las primeras inquietudes al respecto giran en torno a las intervenciones en el escenario. Luego de varias observaciones en las que la mirada de quien investiga se centra en este lugar de la feria; emerge como un pensamiento situado la riqueza y necesidad de tener en cuenta también conversaciones que se dan en pasillos, puestos y espacios verdes de la Feria Feministas Trabajando Córdoba. Prácticas comunicativas que suceden en los márgenes y que también hacen a la particularidad de “la feria” en tanto espacio de encuentro entre feministas.

Asimismo, reconocemos/definimos espacios de interacción en los que se desarrollan las prácticas que nos interesan vinculadas con la Feria Feministas Trabajando Córdoba. Es entonces cuando decidimos abordar esos tres espacios que construimos como “propios” en este estudio, a saber: “la Grupa”; “la Feria” y las reuniones pre-feria en tanto consideramos que nos permiten aproximarnos a indicios indispensables para responder nuestras preguntas guía. Además, porque se presentan como significativos/recurrentes durante el transcurso del trabajo de campo si nos detenemos a revisar lo que en ellos ocurre. De ahí que volvemos sobre la pregunta por las prácticas comunicativas y complejizamos las respuestas al incluir aquellas que tienen lugar –y los modos en que se dan- en esos otros espacios. De esta manera observamos discusiones, debates, consensos, posicionamientos y desacuerdos entre

138 feministas que se encuentran para organizar “la Feria”. Si bien tienen lugar sobre todo en las reuniones pre-feria, se trata de prácticas que se encuentran en relación con publicaciones en la “Grupa”. Por lo tanto se hace necesario registrar los intercambios que suceden en ese espacio virtual, “la Grupa” y en ella observamos publicaciones, comentarios, etiquetas, recomendaciones, descargos, ingresos.

Durante el transcurso de la investigación fue resultando necesario seleccionar -según intereses, posibilidades y lógicas- qué, -de todo lo que sucede en “Grupa”, “Feria” y reuniones pre-feria-, se vuelve relevante/pertinente para construir nuestro objeto de estudio. Finalmente, indagamos sobre las resonancias que prácticas comunicativas y espacios de interacción presentan en la construcción de “la feria” como proyecto de comunidad feminista. Es posible afirmar que durante el análisis observamos que no se tratan de condiciones de posibilidad, tal como expresamos en los primeros momentos de programar este trabajo, sino que entendemos la relación desde la lógica de aportes mutuos que conforman el proyecto de comunidad feminista a partir de ciertas prácticas y espacios que se constituyen entre sí –y que incluyen, además de “la feria”, a “la grupa” y las reuniones pre-feria.

Como expresamos desde las primeras líneas, nos propusimos realizar un trabajo que no sometiera, como señalan autores trabajades, la densidad de lo social a las necesidades investigativas. Que pueda nombrar tiranteces; narrar conflictividades; resoluciones y consensos tanto como desacuerdos que permanecen y no alcanzan una síntesis –al menos hasta el momento de escribir estas conclusiones. También intentamos abordar ciertas tensiones que se producen en/con prácticas comunicativas, más aún cuando se quieren feministas, (se) construyen (en) espacios propios y pretenden realizarse a partir de relaciones horizontales y en el marco de construcciones colectivas. Esto implica presentar las relaciones que elaboramos, entre dichas prácticas y espacios de comunicación y la construcción de la Feria Feministas Trabajando Córdoba como un proyecto de comunidad feminista –que incluye otros espacios como “la Grupa” y las reuniones pre-feria. Así, durante el proceso recorrido para dar respuestas –que sabemos parciales y provisorias- a las preguntas que nos hacemos en torno a prácticas comunicativas y espacios de interacción en el marco de este proyecto de comunidad feminista, recuperamos como los aspectos más relevantes aquellos vinculados a construir espacios propios en una cultura atravesada por procesos de

139 mediatización y un fuerte orden patriarcal; manifestarse políticamente; el proyecto de comunidad feminista como aquello que sucede entre “Feria”, “Grupa” y reuniones pre-feria; los modos de tomar decisiones y las disputas al respecto; los cuidados mutuos como sostén del tejido feminista; los cuestionamientos a las desigualdades hacia el interior de la organización y las transformaciones subjetivas en el proceso colectivo.

A continuación, algunas referencias a los principales aspectos identificados durante el proceso de análisis.

Construir espacios feministas en el marco de una cultura mediatizada

Consideramos que una de las inquietudes que primero nos despierta tanto “la Feria” como “la Grupa”, se asocia a lo que luego toma la forma de lo que llamamos “espacio propio”. Es ese “desacato” al orden patriarcal (Galindo., 2005) -y a las relaciones de competencia que impone entre sujetes no-hombres- lo que hace a la vez “ruido” y “sentido” (Gutiérrez., 2019) en un contexto de luchas feministas. En una “reactualización” (Gutiérrez., 2019) de antiguas demandas, la construcción de espacios propios aparece como esa primera particularidad sobre la que nos interesa profundizar en esta experiencia feminista.

Durante el trabajo investigativo, fue posible advertir que dichos espacios se vinculan fuertemente con la elaboración y puesta en circulación de pautas que fijan “lineamientos súper claros”a los que cada ingresante “se inscribe” (A.J. feriante, entrevista personal, 14 de diciembre de 2018).

En este sentido, en lo que refiere a “la Grupa” encontramos la definición de pautas cada vez más claras y delineadas. Esto se relaciones, entendemos, con la posibilidad/decisión de pensarse como un colectivo en movimiento, que desde la perspectiva de los procesos, permite reflexionar acerca del modo en que se ensayan y ponen a prueba maneras de construir lo común. En ese transcurrir se reflexiona y se aprende, se experimenta, se construyen alternativas. Esto puede observarse también en los cambios de nombre de “la Grupa”, la experiencia de “los ingresos” y el mecanismo vigente en la actualidad, desarrollado luego de haber experimentado la denuncia del espacio virtual que se supone hicieron “infiltrades”. Cabe destacar que a partir del bloqueo del grupo inicial y la necesidad de crear otro, la cantidad de miembres disminuye a la mitad y se revisan ciertos mecanismos. Consideramos que estas decisiones y pautas en torno a las prácticas dentro de “la Grupa” pueden

140 relacionarse también con las ideas de una “seguridad entre todes” que implica colectivizar la responsabilidad por el cuidado del espacio. Tratar de definir procedimientos y modos de hacer mediante prácticas precisas que todes comprendan y respeten.

También, en lo que respecta a las maneras de publicar, se presentan pautas definidas en un posteo al que hay que etiquetar a cada integrante nueve. Dichas pautas incluyen actualmente el uso del lenguaje inclusivo, una breve descripción de las imágenes, un título entre corchetes y “una mirada atenta” a la visibilización de la diversidad en contra de los estereotipos de belleza y de felicidad. Se presentan como un modo de mediar en un proyecto de comunidad; un proyecto de los vínculos que se propone contrario al proyecto capitalista de las cosas y los individuos.

De modos similares a los que se observan en la Grupa, la presencia fuerte de las pautas aparece también en la Feria y, con otros matices, en las reuniones pre-feria. El respeto de estos acuerdos se entiende como una cuestión política y se reiteran de manera explícita al comienzo de todas las reuniones pre-feria. Se presentan como “pautas y consensos ya acordados (…) que ya se han llegado a establecer entre todes. Es un trabajo nuestro de historización y quien se suma se suma con todo esto”. (A. Administradore, comunicación personal, 9 de noviembre de 2018). Aparece como una recurrencia fundamental el establecimiento o la construcción de estos mecanismos que se espera se entiendan, se compartan y se respeten.

Otra cuestión que entendemos resulta relevante en relación con los espacios propios, gira en torno a ocupar lugares protagónicos y desplazar a varones cis hacia lugares secundarios, ya que se entiende tienen lugares privilegiados en el orden patriarcal imperante. Esta “autonomía” (Galindo., 2005) de los varones cis se presenta como una novedad y “hace ruido” en el marco de una cultura fuertemente patriarcal. Así creemos puede leerse, en los rumores iniciales que circulan sobre la existencia de un grupo en Facebook “solamente de feministas” (E.A. visitante, entrevista personal, 10 de septiembre de 2018). Además, en un contexto de crisis económica y feminización de la pobreza (La Tinta, 2016), la construcción de espacios propios donde ocupar lugares protagónicos significa, para disidencias y mujeres cis, la posibilidad de “equilibrar” lugares en el espacio social más aún en el campo económico en donde se entiende que los hombres cis tienen mayores oportunidades/privilegios. De ahí

141 que en estos espacios propios construidos por feministas, a partir de sus lógicas y con sus pautas, les sujetes no-hombres que participan toman otros lugares; lugares distintos a los previstos para elles en el espacio social -patriarcal y capitalista- y de este modo se constituyen en protagonistas del proceso histórico del que participan (Uranga., 2014).

En este contexto, nos parecen interesantes las relaciones que podemos esbozar entre las nociones de “autonomía en expansión” (Gutiérrez., 2019), “apropiación de redes sociales” por parte de feministas (Bonavitta et ál., 2015) y de “territorialización” (Martín Barbero., 2002) para mirar qué ocurre en ferias y asambleas. Es posible visualizar que en esta experiencia se trata de ocupar el espacio y cargarlo de contenido feminista, de prácticas que den cuenta de los feminismos que conforman este colectivo, difundir demandas, consignas y campañas feministas, difundir también otras luchas afines. Entendemos que estas apropiaciones habilitan, además, la posibilidad de manifestarse y defender las pautas que se construyen en tanto que colectivo organizado (en proceso de organización permanente). Asimismo, comprendemos que las categorías sociales, esbozadas por les sujetes de investigación y recuperadas de los registros, nos acercan a una característica fundamental de estos espacios propios y que se construye -de modo recurrente- a partir de las ideas de “comodidad” “seguridad” y “tranquilidad”. Tal como manifiesta una feriante:

"(...) si tenés pelos o no tenés pelos, si usas corpiño o no (…) yo me siento completamente libre en este espacio. En otros espacios como que siento la necesidad de: ‘bueno no… hoy no quiero exponerme, me voy a poner al corpiño’ acá (…) me siento re tranquila y relajada” (M.R. feriante, entrevista personal, 16 de diciembre de 2018).

Advertimos que estas sensaciones/percepciones se relacionan con la idea de una “seguridad” construida “entre todes”, entendida como la capacidad de cuidar el espacio y a sus integrantes. Son aspectos que pensamos, a partir de lo observado, se entretejen y dan forma al proyecto de comunidad.

Finalmente, la idea de “espacios propios” parece ser tensionada cuando se presentan “disidencias” que demandan “reconocimiento” (Martín Barbero., 2002) hacia el interior de la organización. Podemos observar, en este sentido, dos cuestiones: el cambio de nominación

142 de la Grupa desde el primer “Mujeres Trabajando” hasta llegar al nombre actual que incorpora/visibiliza “identidades y sexualidades disidentes”, y la insistencia en el uso del lenguaje inclusivo, ya que “no somos todas minas las que estamos adentro” (B. administradore, entrevista personal, 7 de noviembre de 2018); aprendizajes que manifiestan tanto administradores como miembres y feriantes aun señalando que se trata de procesos que cuesta concretar, pero que se intentan permanentemente.

De todos modos, ciertes feriantes -varones trans y no binaries- todavía reclaman por lo que perciben como un “yuteo de los cuerpos” (L.G. feriante, entrevista personal, 10 de noviembre de 2019) en el transcurso de “las ferias” y las reuniones pre-feria; al tiempo que expresan que aunque se piense que se trata de un “espacio re friendly para la comunidad trans” (L.G. feriante, entrevista personal, 10 de noviembre de 2019) no necesariamente lo es para todes. El desafío, creemos, se presenta al construir espacios que se estructuran a partir de “alianzas insólitas y prohibidas” (Galindo., 2005) entre sujetes, entre quienes se promueve la competencia y el aislamiento en tanto resulta conveniente para el orden patriarcal y capitalista. Y en este sentido, es relevante tener presente que se trata de un proceso en marcha, en el que se reproducen lógicas patriarcales a la vez que se desestructuran. En esa ambigüedad y en esa contradicción, parece tratarse de generar la posibilidad de construir proyectos comunes sin renunciar por ello a las demandas de “reconocimiento” (Martín Barbero., 2002) y de “horizontalidad” (Galindo., 2005) que se mantienen. Del mismo modo la alternativa de acercarse y distanciarse, según sea necesario, en términos individuales y colectivos.

Discutir decisiones en las reuniones pre-feria

Advertimos como otro asunto notable, la delimitación de espacios en los que se percibe resulta pertinente debatir y discutir ciertas cuestiones. Así, el espacio de la reunión pre-feria se entiende como esa asamblea donde proponer, tomar decisiones, reafirmar pautas y consensos alcanzados, transmitir modos de trabajo y “darse discusiones”. A partir de prácticas comunicativas caracterizadas la exposición, la argumentación y la contra- argumentación enlazadas con los “modos” de decir (enojades, nervioses, tranquiles, etc.), se ponen a jugar en este espacio -con carácter de asamblea- las posiciones de les sujetes, las corporalidades y las “habilidades comunicacionales” (Uranga., 2014b). Aquí nos interesa poner de relieve -como si se tratase de una pauta- la preferencia por ese espacio –por sobre

143 el virtual- para discutir y poner en común ciertas cuestiones que hacen a “la Feria” y, por lo tanto, también al proyecto de comunidad feminista como se puede observar en torno a las disputas por el cupo y la estructura organizativa.

Manifestarse políticamente

En lo que respecta a la Feria Feministas Trabajando Córdoba, señalamos que se trata de un espacio abierto al encuentro con otres, no necesariamente feministas. En este sentido, se habilita/se hace circular la idea de “la Feria” como una “manifestación política”. Esta posición es repetida por les administradores desde el escenario y en entrevistas personales, y también es comentada por feriantes en comunicaciones personales. La “Feria” se entiende como un lugar de “resistencia” donde poder desplegar ciertas prácticas que permiten “cargar de contenido”, conversar con “la gente” y dar lugar a ciertas discusiones y debates.

En este sentido, es posible reconocer que abundan pañuelos verdes de la Campaña por el Aborto Legal Seguro y Gratuito; pañuelos violetas del movimiento Ni Una Menos; pañuelos naranjas de la campaña que exige la separación Estado/Iglesia. En los puestos se encuentran carteles con consignas feministas. Además hay anuncios que proponen otras formas de intercambio como el “trueque” y “a la gorra”. También es posible reconocer, a la luz de los