Pautas claras conservan lo común
Una característica que les sujetes plantean como particular, refiere a las lógicas feministas que se espera primen en las prácticas que dan forma a este proyecto de comunidad. Si la organización es el camino, el tipo de organización que se construye también toma forma durante el proceso. Conscientes de que se vive de modo anfibio (Segato., 2017) resulta fundamental estar atentes a las lógicas patriarcales cuando tensionan la construcción de este proyecto común. Aun cuando esas lógicas feministas no se presenten de una forma acabada, aun cuando “miramos y lo que vemos es un mar borroso” como advierte Gutiérrez. (2017). Quizás también por eso nos parece relevante construir ciertos ejes, ciertos “rasgos de fondo” (Gutiérrez., 2017) de lo que se entiende por lógicas feministas en la organización de ese espacio propio que construyen les Feministas Trabajando –entre “Feria”, “Grupa” y “Reunión Pre-Feria”.
En este sentido aparece como una recurrencia que da cuenta de un aspecto fundamental el establecimiento o la construcción de acuerdos que se espera se entiendan, se compartan y se respeten. Como advertimos en el apartado referido a “La Grupa”, una de las primeras prácticas comunicativas que se pide a quien solicita un ingreso es “etiquetar en las pautas”. El respeto por éstas se entiende como una cuestión política y se reitera de manera explícita al comienzo de todas las reuniones pre-feria la necesidad de hacerlo. Como indicamos ya, se presentan como: “consensos ya acordados (…) que se han llegado a establecer entre todes. Es un trabajo nuestro de historización y quien se suma se suma con todo esto”. (A. Administradore, comunicación personal, 9 de noviembre de 2018). Una pauta fundamental es la que remite –al ya desatacado- protagonismo de mujeres y disidencias y a la imposibilidad de participar de modo protagónico para los varones cis, otro es que es un espacio de y para feministas aunque se abre a otres en el momento de las ferias. De todos modos como señalamos, la reunión pre-feria se presenta como el espacio para manifestar disidencias y propuestas nuevas. Como se desarrolla en apartados anteriores hay decisiones que se toman de modos deliberativos y con la construcción de consensos o acuerdos colectivos. Ahora bien, también se plantea en apartados anteriores que existe la posibilidad de no alcanzar tales acuerdos y entonces aparece la necesidad de “habitar la diferencia”
119 (Gutiérrez., 2017) desde la capacidad de “anteponer lo que se comparte y después gestionar la distancia” (Gutiérrez., 2017). Aquí podemos esbozar la idea de que quizás por eso se reiteran las pautas cada vez.
Cuando se trasgreden las pautas
En ocasiones ciertas pautas se transgreden, como sucede cuando se arma un puesto sin inscribirse o sin pagar. Para les administradores esto significa “(pasar por) encima de un montón de trabajo” al tiempo que se contempla la posibilidad de que se trata de un aprendizaje que está en marcha y que es parte de “reaprender algunas lógicas” (Administradore B., 2018). Podemos aventurar la idea de que esto es así debido a este modo anfibio de vivir que hace que: “vos podés sentirte recontra feminista en un montón de cosas y bueno por ahí se te chispoteó y la clavaste. No te diste cuenta. Pero bueno son las cosas que vamos trabajando y que también tienen que ver con la identidad de esa feria en particular.” (B. Administradore, entrevista personal, 7 de noviembre de 2018). Para abordar esas situaciones conflictivas les administradores plantean: “No es que si no te inscribiste guarda tus cosas y andate porque tampoco somos tan bosta, pero sí nos damos el tiempo para tener esa conversación" (B. Administradore, entrevista personal, 7 de noviembre de 2018).
Articulación horizontal
Asimismo surgen en el proceso los desafíos de construir “espacios de articulación que no sean jerárquicos” (Gutiérrez., 2019c), los desafíos de querer practicar: “otra forma de pensar y actuar colectivamente que sea tópica; pragmática y orientada por las contingencias; próxima; investida en el proceso más que en el producto; solucionadora de problemas y preservadora de la vida en lo cotidiano” (Segato, 2018, p. 15). En este sentido, para les administradores se trata de construir un espacio “entre todes” y para ello: “(…) la horizontalidad es una acción. Debemos asumir esos lugares de igualdad: “este lugar es mío, no hay nadie arriba nadie abajo, puedo dialogar” (B. Administradore, entrevista personal, 7 de noviembre de 2018). Esta horizontalidad implica, además, cierta autonomía y compromiso con el espacio en tanto si: “somos parte todes nos hagamos cargo todes, también tiene que ser una práctica. Y una tiene que esquivar un poco ese lugar donde te quieren poner" (B. Administradore, entrevista personal, 7 de noviembre de 2018). Ese lugar al que hacen
120 referencia tiene que ver con una diferencia que a veces se interpreta como un lugar de autoridad o jerarquía y que en ocasiones se traduce en demandas. Al respecto les administradores manifiestan que: “la historia está en no ocupar los lugares que no querés ocupar (…) porque cómo generás vos si no el compromiso, la pertenencia, si no es dejando que la gente actúe y se haga cargo y se sienta parte.” (B. Administradore, entrevista personal, 7 de noviembre de 2018).
Posiciones desiguales, cuestionamientos estructurales
Sin embargo, en un momento del proceso se identifican lugares diferenciados, desigualdades entre administradores y feriantes. Aparece la necesidad de reconocer el trabajo que les primeres desarrollan y entonces se propone una colecta. En una de las últimas reuniones pre- feria en 2018, une feriante “plantea que se suba el precio por puesto para que quede algo de dinero a las administradoras.”23 En el registro se detalla que les administradores se miran y sonríen, expresan que agradecen la intención pero aclaran que lo entienden como “militancia” aun cuando: “sabemos que todo laburo es acción y que no siempre es remunerado, pero no nos hemos dado esa discusión todavía”. (B. Administradore, comunicación personal, 9 de noviembre de 2018). Más allá de esta respuesta, antes de la próxima feria, en “La Grupa”, se publica:
“pasamos a proponer una iniciativa que surgió en la reunión previa a la feria (...) queremos reconocer el laburo permanente que realizan les admis de esta grupa, hoy y siempre. Porque esta es una grupa de trabajo, y como tal, reconocer el tiempo y el esfuerzo que ellas le dedican a este espacio es más que necesario.” (L. J. Miembre, comunicación personal, 15 de diciembre de 2018).
Para llevar adelante esta iniciativa quienes realizan la publicación proponen una “colecta” y para concretarla avisan que van a: “(…) pasar por los puestos solicitando colaboración a la gorra y/o un regalo de los productos (…) También pueden participar las personas de la grupa que vayan a pasear y sepan considerar el laburo de les admis.” (L. J. Miembre, comunicación personal, 15 de diciembre de 2018). Traemos a colación este reconocimiento de una
121 diferencia que no puede terminar de nombrarse pero que se empieza a manifestar. Asimismo, el modo a partir del cual se construyen alternativas a estos “ruidos” entre lo que se entiende por “lógicas feministas” y lo que se pone en práctica. Como plantean les administradores: “algunas cosas van saliendo de (…) cuestiones concretas. (…) algo que viene repitiéndose y nos traba (Conversación Personal, Administradore, B.)” o bien a partir del “desborde porque uyyy el cupo se excede, falta lugar y… hilándolo con la crisis que se está viviendo.” (C. Administradore, entrevista personal, 7 de noviembre de 2018).
Otra situación problemática que observamos configurarse se da en torno de la distribución del espacio en la feria en tanto se prevé que sean 350 puestos y la demanda nunca cesa de crecer. En este sentido, las primeras propuestas que se construyen al respecto tienen que ver con ocupar cada vez más espacio y prever una medida estándar para todos los puestos con el: “objetivo (de) que haya espacio para la mayor cantidad de puestos posible.”24 También aparecen las pautas referidas a no poder guardar lugar, entre otras. Une feriante nos cuenta que aunque: “en todos lados está linda la feria si querés un lugar (…) más transitado tenés que venir temprano.” (M. Feriante, entrevista personal, 15 de diciembre de 2018). En las reuniones pre-feria se propone: “no sólo pensar en lo propio sino que además pensar en los otros puestos.”25 Lo que observamos es que: “se ocupan primero los espacios que están a la sombra”26 y los lugares con iluminación.
Estas menciones constituyen, desde nuestra perspectiva, indicios de algunas tensiones que se generan cuando no se alcanzan los consensos, cuando se reiteran las “trabas” y cuando se impugnan ciertas lógicas. Para ahondar en esto abordamos los conflictos en torno del cupo de 350 puestos que entendemos se produce como un resultado, en parte, de cuestiones que vienen dándose pero que no encuentran soluciones o propuestas superadoras. ¿Cómo alojar esas diferencias, esas pluralidades en la conflictividad? Para Gutiérrez. (2019c) se trata de priorizar lo común y fortalecer: “la capacidad de asociarnos para fines específicos.”. Esto implica el ejercicio de “cultivar la cercanía” y “gestionar las distancias”. Como plantea la autora no se trata de “anular a la otra” puedo “distanciarme y criticarla si lo necesito, pero
24 Disponible en Anexo. Documento: “Observación Pre - Feria N° 15 – 9 de noviembre de 2018” 25Idem.
122 sin anularla.” (Gutiérrez, 2019c). Esta se va planteando como una pauta elemental para las prácticas dentro del movimiento feminista, en tanto se trata de “un rasgo de fondo” que se identifica en muchos espacios y que se relaciona con “ser capaces de manejar la ambigüedad en la presencia” (Gutiérrez., 2019c). Vale señalar que en ese proceso de reconocimiento y construcción desde lo plural, se generan modos organizativos y se forjan “capacidades” y “habilidades comunicacionales” (Uranga., 2014b).
En la última reunión pre-feria que observamos pudimos reconocer con mayor claridad lo dificultoso que resulta discutir y mantener ciertas lógicas feministas cuando lo que se cuestiona son dimensiones estructurales de las formas organizativas. En relación con el cupo se propone quitarlo y les administradores argumentan que el mecanismo de inscripción a “La Feria” prevé la posibilidad de anticipar gastos propios. No se alcanza el consenso y cada vez emergen más diferencias y distancias. Une feriante propone: “comisiones de feria para que la responsabilidad no recaiga sobre un grupo. Que haya rotación y que una de las comisiones sea de tesorería. Que la tesorería publique la información sobre gastos, inversiones.” (M. Feriante, comunicación personal, 10 de noviembre de 2019). Se registra: “discusión. Muches hablan a la vez, en voz alta y también en voz baja entre grupitos.”27 Para otre feriante, el cupo y el mecanismo de inscripción refuerzan desigualdades, ya que aun cuando todes sean feministas: “no es lo mismo ser feminista en Nueva Córdoba que en una villa o en el monte” (N. B. Feriante, comunicación personal, 10 de noviembre de 2019) y no tener acceso a internet perjudica la posibilidad de conseguir un lugar en la feria. Pero además en esa reunión se cuestiona el modo de tomar las decisiones una feriante expresa que según su “punto de vista” (Bourdieu., 1997) con experiencia en otras ferias: “la estructura nos está haciendo mal” (J. A. Feriante, comunicación personal, 10 de noviembre de 2019) y resulta necesario pensar otros modos de gestionar horizontalmente. Al respecto otre feriante plantea la pregunta: "tomamos las decisiones, ¿cómo? Hay una jerarquía implícita ¿no lo ven? ¿Las administradoras no lo ven? (…) ¿somos conscientes de que hay desigualdad y quien no puede feriar no está acá?” (L. G. Feriante, comunicación personal, 10 de noviembre 2019). Cuando la discusión se torna conflictiva y circulan enojos, otra feriante plantea: “seamos propositivas, tiremos propuestas. Decidamos lo del cupo con criterio político, nos demos una instancia
123 para resolverlo políticamente.” (Fu. Feriante, comunicación personal, 10 de noviembre de 2019).
El tiempo transcurre y no se alcanzan acuerdos, finalmente se propone realizar una “asamblea extraordinaria” donde encontrarse específicamente para discutir estas cuestiones de fondo con criterio político y con más tiempo. Construir alternativas.
Cuando profundizamos en la mirada de le feriante L.G. al respecto de esta discusión, manifiesta que según su perspectiva si bien: “al principio (…) tenía un sistema que nos venía bien” con el crecimiento de “La Feria” y de “La Grupa”, y, también en función de los procesos: “porque ya son dos años, (…) me parece que está pidiendo un cambio, una reestructuración de cómo está organizada (…) la Feria." (L. G. Feriante, entrevista personal, 10 de noviembre de 2019). Así aparece también cierta impugnación a los discursos de habilitación de debates y voces que parecen verse como más legitimadas que otras. Las diferencias se perciben, además, en relación con la pluralidad de feminismos que conforman el colectivo y se manifiestan en interrogantes como: “¿Acá todes entendemos lo mismo por patriarcado? Entendemos que son las opresiones del varón sobre la mujer o entendemos que es las opresiones en general. El sistema opresivo en general. La ejerza quien la ejerza a la opresión." (L. G. Feriante, entrevista personal, 10 de noviembre de 2019).
De este modo, las desigualdades se parecen representarse/reproducirse también hacia el interior de los feminismos. Allí se encuentran con diferencias ligadas al hecho de que en el espacio de la feria: "une feriante puede traer un gazebo y otre feriante con suerte puede traer su propia humanidad y otre feriante probablemente ni puede llegar a la feria.” (L. G. Feriante, entrevista personal, 10 de noviembre de 2019). Advierte que es el “punto de vista” (Bourdieu., 1997) el que dirige las representaciones del espacio colectivo, entonces por: "eso yo lo puedo ver porque me toca ser quien apenas puede traer su humanidad. Y las cosas que yo no estoy pudiendo ver porque no soy la persona que no llega a la feria." (L. G. Feriante, entrevista personal, 10 de noviembre de 2019). La cuestión gira en torno a poder ver esas desigualdades para tratar de transformarlas ya que como plantea le feriante: "Esto de no entender las desigualdades hace que el discurso ya sea excluyente” (L. G. Feriante, entrevista personal, 10 de noviembre de 2019).
124 Desarrollamos estas disputas y cuestionamientos emergentes relativos a los modos organizativos –a partir de pensar desde lógicas feministas- porque entendemos como planteamos desde el principio, que los procesos sociales son complejos y que es necesario producir conocimiento que no anule esta densidad. Poner de manifiesto que no es fácil, que se trata de aprendizajes que se dan a partir de estos desafíos que se presentan durante el proceso colectivo. Tal como plantea Segato. (2019) las construcciones que se quieren conjuntas y horizontales deben albergar desacuerdos, consensos que no se alcanzan, tramitar las incomodidades que genera plantear estas desigualdades que se reproducen hasta transformar esas prácticas diferenciantes.
Hacia el final de la entrevista le feriante nos cuenta: “une administradore va a venir a hablar conmigo así por lo menos una voluntad de entender que es lo que pasa [risas] una predisposición a escuchar qué es.” (L. G. Feriante, entrevista personal, 10 de noviembre de 2019). La posibilidad de darse espacios donde conversar esas diferentes posiciones y puntos de vista. Como plantea Mata. (1999) esto no implica “anular barreras comunicativas” aunque sí nos atrevemos a pensarlos como intentos de construir un espacio común desde el reconocimiento, una práctica comunicativa que habilita “cultivar cercanía”. Generar espacios y ejercitar la escucha de lo que esas voces divergentes tienen para decir.
Todo ello sin dejar de lado las “incomodidades” y las “violencias” que se perciben en un orden patriarcal que impone lógicas binarias; un sistema hetero-normado que posiciona a la mujer cis en un lugar privilegiado frente a las disidencias. En este sentido según el punto de vista de une feriante no binarie: “Se piensa que este es un espacio re-friendly para la comunidad trans ¡No! Te puedo contar (…) dos travas, dos chicos trans, tres no binaries, (…) feriando… no es que ¡ay! Es la re mayoría, están re cómodes. No." (L. G. Feriante, entrevista personal, 10 de noviembre de 2019). De este modo, las transmasculinidades plantean la necesidad de rever las lógicas que se reproducen o de lo contrario se retiran del espacio: “y entonces son voces que ya no están” (L. G. Feriante, entrevista personal, 10 de noviembre de 2019). Otres permanecen y demandan ese “reconocimiento” que se proclama como colectivo. En efecto en una “Reunión Pre-Feria”: "un chico trans, habló y dijo sobre esta yuteada de los cuerpos (…) Los espacios que alientan al yuteo sobre los cuerpos hacen que a las personas trans les resulte un espacio hostil. Sobre todo para aquellos que pasan." (L. G. Feriante,
125 entrevista personal, 10 de noviembre de 2019). De todas maneras le feriante consultade cuenta que participa en otras ferias: "como una persona no binarie y es todo mucho más hostil (…) las miradas son hostiles, las presencias, los cuerpos (…)” y como mencionamos en el marco referencial la feminización de la pobreza golpea duramente a disidencias y reduce drásticamente las probabilidades de conseguir trabajos formales y “Entonces me queda solamente ésta (feria). (…) yo dije, yo acá me quedo. Y la disputaré haciendo tripas corazón." (L. G. Feriante, entrevista personal, 10 de noviembre de 2019).
Permanecer y gestionar las diferencias, reconocer desigualdades y desestructurar privilegios. Tal como plantea Segato. (2019b) la lucha feminista es contra el patriarcado y sus lógicas, donde quiera que se manifiesten. Para combatir estas lógicas mejor poner en práctica “alianzas” que “desestructuren privilegios” (Galindo., 2005). “Alianzas insólitas” (Galindo., 2005), subestimadas, obstaculizadas por un orden patriarcal que insiste en dividirnos y cosificarnos. Oponer al proyecto histórico de las cosas proyectos de comunidad que antepongan vínculos y cultiven cercanías.