• No results found

DE GRANDES COSAS A PESAR

DE SER JOVEN. ¡ESA OCASIÓN TAN

ESPERADA, ÉL IBA A CREARLA!

Spielberg rodó Duel en dieciséis días meticulosamente planificados, en el cañón Soledad, en California. Fue presentado en la red ABC en la emisión Movie of the Week (La película de la semana), el 13 de noviembre de 1971. Dos años después, el filme recibiría una Mención Especial de jurado en el festival de televisión de Montecarlo. La delirante acogida que obtuvo el filme de Spielberg por parte del público europeo impresionó a los directivos de la Universal, que por cierto no esperaban semejante fenómeno. Y entonces debieron rendirse ante la evidencia: ¡tenían en sus manos a un joven director pleno de talento! Con un magro presupuesto de 450.000 dólares, el joven había logrado producirles beneficios de 6 millones de dólares. ¡Cómo no iba a impresionar a los directivos de la Universal, para quienes primero estaba el dinero, y después el cine…!

Pero antes de que se dieran cuenta de su talento (hubo que esperar dos años a que los ecos europeos de Duel llegaran a los patrones de la Universal), Spielberg tuvo que seguir dirigiendo para la televisión. A los 25 años era ésa aún su principal ocupación, hasta que al fin se conocieron los resultados (financieros, desde luego) de la exhibición de Duel. Steven sabía bien que ahora ya nadie podía detenerlo. ¡Ya nada ni nadie podía impedirle hacer lo que más deseaba: películas!

Lo invitaron a la torre de marfil, donde los dueños le preguntaron con toda amabilidad: “¿Por casualidad no tendrá en la cabeza otra idea para un filme?”

¡Qué pregunta idiota!

Spielberg debutó… ¡como guionista!

Recorrió varios estudios de cine, dejando aquí y allá algunos guiones que había tenido (de sobra) tiempo de escribir durante sus años de ocio en la Universal. En la 20th. Century Fox, a Richard D. Zanuck y David Brown les gustó un breve texto titulado Ace, Eli and Rodger of the Skies. Filmaron la película, pero Spielberg no participó de ningún modo activo. Y el filme no obtuvo nada de éxito. Las ganancias fueron de magros 13.400 dólares al cabo de una semana de exhibición en Washington y Baltimore, ¡y eso que la dieron en 16 salas!

Sin embargo, Zanuck y Brown iban a ser nuevamente los instrumentos del avance de Spielberg. Despedidos de la Century Fox, el dúo pasó a la dirección de la Universal. Y esta vez se quedaron encantados con el guión de The Sugarland Express.

A Steven todavía le costaba mucho imponerse como director, pero la llegada del dúo Zanuck-Borwn le iba a dar el empujón tan esperado.

La historia era muy simple: una mujer, recién salida de prisión, ayuda a su amante a evadirse. Los dos secuestran a un policía caminero con el objeto de recuperar a su hijo, adoptado de un día para el otro, y al que nunca más volverán a ver. El tema parecía correr el riesgo de convertirse en un melodrama patético, pero en las manos de Spielberg cambió, y la crítica de cine Pauline Kael, del New York Times, lo describió como “uno de los debuts más fantásticos en la historia del cine”.

Pese al desastre financieron del The Sugarland Express, ¡las intuiciones de Zanuck-Brown revelaron ser exactas!

Pero el dinero es el patrón del éxito en Hollywood. Y mientras que el gran éxito The Sting (El golpe) había cosechado la suma fabulosa de 68.450.000 dólares a fines de 1974, The Sugarland Express no había podido dar más que 2.890.000!

Sin embargo ¡Spielberg aprendía! ¡A hacerse de aliados! ¡Y de colaboradores! Aprendía a comprender los aspectos de esta regla de oro: ¡tener confianza en los hombres capaces que asumen puestos claves y están por completo de acuerdo con el ideal, con la visión de uno!

Y eso ocurría con el camarógrafo Vilmos Zsigmond, el dúo Zanuck-Brown y otros que iban a surgir a lo largo de la carrera de Spielberg. Sobre todo el compositor John Williams, que compuso la música de seis películas de Spielberg en diez años, ¡las seis que obtuvieron mayor éxito!

¡Después se produjo la explosión! ¡Genio, sencillamente! ¡Realizó Tiburón! “No soy violento –declaró Spielberg después-. Pero sabía que Tiburón iba a llegarle a la gente. Era una experiencia de terror. Pero fue una verdadera pesadilla en lo que se refiere a la filmación. ¡Hacer ese filme no me causó ningún placer!”

En efecto, la Universal poseía los derechos del libro de Peter Benchley, pero no sabía qué hacer con él. A Spielberg le encantaba ese guión pero ignoraba por completo en lo que se metía. ¡Fueron 155 días de filmación, cuando se habían previsto apenas 52! El presupuesto no cesaba de aumentar. Se utilizaron varios tiburones gigantes (tres), cada uno de los cuales pesaba alrededor de 3.000 kilos y costaba 150.000 dólares. Dada la

complejidad de esas máquinas, hubo que agregar 3 millones suplementarios al presupuesto inicial de 8 millones de dólares. Veinte personas participaron en la construcción de Bruce (apodo con el que se llamaba al famoso tiburón), y había otros 13 que se encargaban del manejo de los aparatos necesarios para hacer funcionar esa enorme máquina.

La filmación volvió loco a todo el mundo. Aislados en la costa de Nueva Inglaterra, ante elementos desfavorables, muchos ya no sabían qué hacer con sus vidas. “!Algunos caminaban por la playa y gritaban mirando al cielo!”, confesó más tarde Richard Dreyfuss, uno de los actores del filme.

Todos, incluido Spielberg, estaban tan desalentados que sólo tenían una idea en la cabeza: ¡salir de allí! Dreyfuss confesó que la película le parecía el “nabo” más grande en la historia del cine. Y sin embargo…

El filme fue considerado como la más horrorosa de las producciones del año. La acogida del público fue delirante. El 5 de septiembre de 1975, es decir 80 días después del estreno en cas 1.000 cines de los Estados Unidos y Canadá, y con un presupuesto promocional de 2.500.000 dólares, Tiburón había ya eclipsado los récords establecidos por El exorcista, El golpe, Lo que el viento se llevó y La novicia rebelde. Finalmente, llegó a eclipsar incluso a El padrino , para convertirse en la película número uno, en cuanto a dinero cosechado, de todos los tiempos.

¡A tal punto que el corresponsal del Washington Post en Cuba confesó saber de buena fuente que Fidel Castro había comprado dos copias piratas para el público de su país!

Tiburón era una verdadera mina de oro. ¡Únicamente por redactar los contratos de las diferentes firmas que vendían los productos derivados de la película, la firma Internacional Creative Management facturó 6 millones de dólares! ¡A razón del 10% de la comisión!

La Universal quería, evidentemente, que Spielberg realizara una segunda parte. Pero él se negó de plano. En 1975 tenía ya otros planes. Lo único que dijo fue que Richard Dreyfruss sería nuevamente el protagonista de su próximo filme “único”.

¡Y creía en lo que decía! Perfeccionista como era, Spielberg llevó aún más lejos sus posibilidades, exigiendo al máximo al talento que sabía poseía.

Y el resultado fue… ¡Encuentros cercanos del tercer tipo!

Ese muchacho nunca lo v a lograr”, comentaron los directivos de la Universal cuando se enteraron del gigantesco proyecto.

¡Pero Spielberg creía, ciegamente!

“No es un filme de ciencia-ficción, ni un filme futurista –decía-. Es un filme sobre gente que CREE. ¡Seis millones de estadounidenses creen que OVNI nos visitan de manera regular!”

Spielberg ya sabía de memoria su credo del cine para que el público reaccionara favorablemente a una película:

En primer lugar, los personajes. Después, lo demás. En otras palabras: ¡una historia creíble!

Pero en Hollywood era… primero el dinero, ¡el cine después! ¡Y el proyecto era, como la película, colosal! Truffaut (que actuaba en el filme), habituado a una atmósfera intimista durante la filmación, estaba por entero abrumado por el gigantismo de la operación. Los responsables de iluminación, de las maquetas, del sonido, todos eran de lo mejor en su especialidad. ¡Sin tener en cuenta el precio! La criatura creada por el gran maestro Carlo Rambaldi, ese extraterrestre que se ve surgir de la nave madre en el final casi religioso, costó la modesta suma de 3,5 millones de dólares.

Pero cuando la película se estrenó, en noviembre de 1977, los críticos se le echaron encima. “Será un fracaso”, comentó lacónicamente Willian Flanaga, de la revista New York. Las acciones de la Universal perdieron en total 18 millones de dólares a causa del pánico creado por la reacción de los críticos después del preestreno en Dallas.

Sin embargo, el público le reservó un recibimiento fuera de serie. ¡Aún mayor que el de Tiburón! ¡Todos los que habían participado en la película, en mayor o menor medida, se volvieron célebres en todo el mundo! ¡Al cabo de sólo un mes en los cines, Encuentros cercanos se convirtió en el noveno éxito del año 1977! En 1978 había pasado al tercer puesto y así continuó… ¡hasta que apareció E.T.!

Después de esos dos super-éxitos, Spielberg conoció un revés. Se trató de I Wanna Hold Your Hand, en 1978. Película sobre el fenómeno de los Beatles, llegó demasiado tarde, en una época

en que los Beatles ya no constituían un tema actual. Resultado: ¡nada! Después, 1941, una farsa sobre el pánico que se apoderó de California, tras el bombardeo de una ciudad costera por un submarino japonés. Fracaso monstruoso pero necesario. Spielberg no manejaba la comedia. No sabía nada de eso. 1941 se lo hizo comprender. ¡De manera muy dura! “!Fue una lamentable necesidad! ¡Lamentablemente para el público! ¡Necesaria para el director!”, fueron las palabras de un crítico. Spielberg comprendió la lección. ¡En adelante se atendría a hacer lo que sabía, y nada más!

Su manía perfeccionista lo aguijoneaba siempre. Así realizó Encuentros cercanos del tercer tipo, edición especial. Después, Used Cars, en 1980. ¡Un nuevo fracaso!

Sin embargo, estos fracasos no lo desalentaron. Sobre todo porque como antes, en unas vacaciones en Hawai, había conocido a George Lucas, cuya famosa Star Wars había conquistado al público. Germinó la idea de unir sus esfuerzos y el dúo se encontró pronto en los sets de filmación con un guión salido directamente de los dibujos animados de la década de 1940. ¡Los aventureros del arca perdida!

Spielberg siempre había tenido ganas de filmar una película al estilo de James Bond. ¡Era entonces, o nunca! Pero el proyecto fue rechazado por todos los más “importantes”, salvo… la Paramount Pictures, que impuso condiciones sumamente exigentes. Ya se conocía en el ambiente la propensión del dúo Lucas-Spielberg a presupuestos casi tan colosales como el éxito de sus filmes; entonces… ¡prudencia!

La filmación comenzó en junio de 1980 y duró 73 días, mientras que la Paramount había previsto 87. Se rodó en Hawai, Túnez, y los interiores en Elstree, California. Para ahorrar, se hicieron prodigios. Así, se había previsto utilizar a 2.000 árabes para las escenas de las excavaciones en el desierto; pero luego lograron emplear a sólo 600, a los cuales, mediante trucos, se hizo aparecer como si fueron cuatro veces más. La zona de las excavaciones debía abarcar 200 acres; se arreglaron con 70, con lo cual ahorraron 750.000 dólares. ¡Esa suma se empleó para alquilar 4.500 serpientes a una agencia danesa! Y el famoso duelo de látigo y cimitarra, que Ford volvió en su favor utilizando una pistola, ahorró todo un día, o más, de filmación. Idea genial que iba a dar la vuelta al mundo.

Cuando se estrenó, en junio de 1981, al mismo tiempo que For Your Eyes Only, la última película de James Bond, ¡el filme del célebre dúo triplicó los beneficios obtenidos por el de Bond! En París, quinientas personas se quedaron sin verla el día del estreno, pues las localidades se habían agotado. Los aventureros del arca perdida se ubicó en el quinto puesto de los más grandes éxitos de la historia del cine, con beneficios de 224 millones de dólares que fueron a la cuenta de la Paramount… ¡que al principio no creía en el proyecto!

Para Spielberg, el aspecto más importante de la filmación de esa película fue que por primera vez había dado un paso más en la aplicación de la regla de oro de la delegación de poderes: había empleado a un segundo equipo de filmación, que se ocupaba de las escenas secundarias mientras él se consagraba a las más importantes, con Harrison Ford y las otras estrellas.

Un viejo sueño subsistía en la mente de Spielberg: ¡hacer una película con y para niños! Truffaut ya lo había alentado con estas palabras: “!Es maravilloso trabajar con la joven Carey Cuffey en Encuentros cercanos. Para Spielberg, que guardaba de la infancia el sentido de maravillamiento y misterio, ¡ese sueño se convirtió en una obsesión!

Antes de E.T., siempre había sido incapaz de hacerle frente a la “verdadera vida”. “Siempre tenía que embellecerla, agregarle adornos.” E.T. será su “resurrección”.

Pero si la idea se abría lentamente paso desde su corazón hasta su mente, y trabajaba incansablemente en el guión con sus colaboradores, la filmación en sí todavía estaba lejos. Antes de comenzarla tenía que exorcizar otro demonio: ¡el MIEDO!

Ese miedo se remontaba a aquellos lejanos días en que una grieta en la pared le hacía creer en la invasión de criaturas amenazadoras, en que las ramas de un árbol se animaban con intenciones malvadas al caer el día, en que un muñeco cobraba vida y atacaba al niño petrificado, aterrado bajo loas frazadas… Ese miedo, ese pánico, tenía que expresarlo, debía deshacerse de él de una vez por todas.

¡Y así salió Poltergeist!

¡Su primer filme de horror! ¡Y qué horror!

Mientras lo filmaba, Spielberg no hacía más que respetar este principio duramente aprendido:

¡Y ese terror a la noche, él lo vivía todavía, encerrado en el hueco de sus recuerdos! Poltergeist nació de la fusión de dos viejos proyectos fílmicos abandonados por el camino. Decidió presentar la vida de los niños en un suburbio (ese suburbio que tan bien conocía), ¡pero mostrar los dos lados de la moneda! Así como el rodaje de E.T. se realizó con el nombre provisorio de La vida de un chico, podría decirse que Poltergeist habría podido llamarse La vida de una niña.

El mismo escribió el guión, de las 8 de la mañana a las 4 de la tarde, día tras día, únicas horas a las que realmente podía escribir. Para la dirección llamó a un experto del género, Tobe Hooper, director del tristemente célebre Texas Chainsay Massacre (1974), filme sumamente controvertido y prohibido en numerosos lugares. Cuando empezó la filmación, en los estudios de la MGM, el 11 de mayo de 1981, Spielberg asistió al set todos los días, hora tras hora, salvo durante tres días del lapso promocional y el estreno de El arca perdida. Su presencia provocaba diversas fricciones. En efecto, era Spielberg quien estaba dirigiendo el filme, y no Hooper. Este no se mostraba lo bastante riguroso, pero Spielberg comprendió entonces la lección:

Tan exigente consigo mismo como con los otros, Spielberg realizó una proeza con Poltergeist. Lo cual hizo decir a Mike Wood, especialista de efectos sonoros: “… ¡él pedirá que haga cosas que están justo en el límite de lo imposible!”

La filmación de Poltergeist costó 11 millones de dólares, ¡pero el éxito fue instantáneo!

NO HACER LO QUE UNO NO