2015 y más ALBERTO GARZÓN ESPINOSA,
Diputado de Izquierda Unida y miembro del Consejo Científico de ATTAC - España. [email protected] La crisis económica actual debe entenderse como el resul- tado del desplome de un modelo de crecimiento que en las últimas décadas había permitido a la economía española al- canzar records en las tasas de empleo. Entre 1996 y 2007 la economía española creció a una media del 3,7% anual, creando en dicho periodo hasta siete millones de empleos (Comisión Europea, 2012). No obstante, dicho modelo de crecimiento, caracterizado por la existencia de una burbuja inmobiliaria financiada mediante un altísimo endeudamiento de los agentes económicos privados, fue funcional duran- te todo ese tiempo al propio desarrollo de la economía de Alemania y en general de toda la zona euro (Garzón, 2013). Esto significa que no sólo se trata de una crisis de ín- dole nacional sino que además estamos presenciando por un lado la quiebra de los débiles fundamentos económicos y políticos de la construcción europea (Anderson, 2012) y, por otro lado, la respuesta que están dando las propias instituciones europeas para evitar que todas las costuras salten por los aires. En este proceso de salvamento, de la forma actual de la Unión Europea, la estrategia política lle- vada a cabo por los gobiernos de los países de la periferia, en el marco de una ciega subordinación a las imposiciones de la llamada troika1, está consiguiendo dinamitar aquellas
estructuras del Estado que ofrecen los servicios públicos más básicos. La educación pública, la sanidad pública y las políticas sociales en general están siendo las principales víc- timas de un proceso de desmantelamiento que obedece a una estrategia económica muy bien definida. Lo que vamos a hacer en este artículo será tratar de explicar dicha estrate- gia así como valorar el impacto que está teniendo, ya desde el principio de la crisis, en las políticas públicas que hasta ahora han garantizado un cierto nivel de cohesión social.
1 Se llama troika a las tres instituciones que determinan y orien-
tan la política de los Gobiernos europeos, y que son la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo.
1. EL MODELO DE CRECIMIENTO ESPAÑOL Y
LAS FINANZAS PÚBLICAS
Cualquier economía capitalista necesita crecimiento econó- mico para poder garantizar que los ciudadanos tienen em- pleo y que la capacidad productiva puede ampliarse a un nivel más alto. Además, en lo que se refiere a las finanzas del Estado, la existencia de crecimiento económico garanti- za los ingresos públicos, obtenidos fundamentalmente por la vía impositiva, que permitirán financiar las políticas públi- cas. Así las cosas, en momentos de decrecimiento econó- mico, como el actual, el Estado recauda mucho menos. En el gráfico 1 podemos ver el peso de la recaudación así como del gasto de la economía española en los últimos años. Mientras entre los años 2005 y 2007 el gasto fue inferior a los ingresos, lo que permitió disponer de superávit fiscal, a partir de esa fecha el desplome de los ingresos va acom- pañado de un crecimiento espectacular del gasto público. Esa situación llevó tanto a un crecimiento del déficit público como a la necesidad de acudir a los mercados financieros para vender deuda pública.
Las razones que se encuentran detrás de este compor- tamiento son variadas. En primer lugar, los ingresos se desploman al caer la actividad económica, como apuntá- bamos antes. Al estallar la burbuja inmobiliaria y perderse una inmensa cantidad de empleos en el sector privado los trabajadores que antes pagaban el impuesto de la renta a las
Retroceso de políticas públicas en España
GRÁFICO 1. Finanzas Públicas España, en % de PIB.
Fuente: Elaboración propia con datos del EUROSTAT (2012)
48,0 46,0 44,0 42,0 40,0 38,0 36,0 34,0 32,0 30,0 2000 2001 2002 Gasto Ingreso 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011
personas físicas (IRPF) dejan de hacerlo o lo hacen en can- tidades mucho menores. Según la crisis se va extendiendo y afectando a otros sectores, tanto en la forma de despidos como en la de disminución de sueldos, la situación se agra- va. Sólo las decisiones de subidas impositivas tomadas por los diferentes Gobiernos permiten compensar parcialmente la caída en términos absolutos (ver gráfico 2). La misma si- tuación ocurre con aquellas empresas que antes de la crisis pagaban el impuesto de sociedades (IS) y que ahora con la contabilidad empresarial revelando pérdidas dejan de apor- tar a las arcas públicas. En segundo lugar, el crecimiento del desempleo activa los estabilizadores automáticos del Estado y en concreto aquellas políticas públicas que permiten que los desempleados puedan seguir cobrando una remunera- ción. Dicha remuneración permite mantener, hasta cierto punto, la demanda y por lo tanto evita que la caída de la re- caudación impositiva sea aún mayor. Sin embargo todo ello significa un importante desembolso de dinero público que afecta a las finanzas del Estado. En tercer lugar, el Gobierno llevó a cabo en los primeros años de la crisis una política de estímulos con objeto de mantener la actividad económica y, especialmente, el empleo en el sector de la construcción. Ello, también, con fuerte incidencia en el gasto público. En cuarto lugar, los diferentes Gobiernos han procedido a res- cates de entidades financieras que han tenido como con- secuencia un agravamiento de la situación de las finanzas públicas. Todo ello ha marcado la realidad de la recaudación impositiva con la que, recordemos, se financian la mayor parte de las políticas públicas.
Además, esta situación arriba descrita se da en un con- texto de desapalancamiento financiero por parte de los agentes privados. Ello quiere decir que estos agentes, es-
pecialmente empresas, bancos y hogares, están tratando de deshacerse de las deudas que han acumulado en las últimas décadas mientras que sus ingresos siguen descendiendo como consecuencia de las políticas de austeridad impues- tas por la troika. En ese contexto tanto la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), consistente en rebajar los tipos de interés, como las políticas de estímulos públicos tienen altas limitaciones. Por una parte el dinero no fluye porque el sistema financiero está técnicamente quebrado, con agujeros financieros que se tratan de tapar con los llamados “rescates”, mientras que en un contexto recesi- vo ningún banco tiene intención de prestar a inversiones que se prevén ruinosas. Por otra parte el dinero público de los estímulos no se canaliza hacia nueva inversión o con- sumo sino que se deriva a la devolución de deudas. Son trampas económicas resultado del desplome de un modelo de crecimiento insostenible y que ha acumulado muchos desequilibrios.
2. LA ESTRATEGIA DE LA TROIKA
Lo cierto es que entre las múltiples fallas de la construcción europea se encuentra la constitución de un banco central independiente que, al basar sus políticas exclusivamente en el control de la inflación, tiene prohibido aplicar políti- cas de financiación directa a los Estados. Así, las economías europeas se ven obligadas a depender únicamente de los mercados financieros de deuda pública, los cuales acaban condicionando las políticas públicas a través del comporta- miento de los diferenciales entre los distintos mercados, es decir, de la llamada prima de riesgo. El diseño institucional de la Unión Europea y particularmente del BCE condiciona, en consecuencia, la capacidad de financiación de las econo- mías nacionales.
De forma añadida, la decisión política, por parte de la troika, de priorizar el salvamento de los sistemas financie- ros con objeto de evitar un efecto dominó en las finanzas privadas y públicas europeas, se convierte en una palanca perfecta para desmantelar los servicios públicos. Y esto es así porque, en un momento en el que los ingresos caen y suben los gastos, la troika ha optado por dedicar los recur- sos existentes para el rescate del sistema financiero y no alternativamente en otras opciones. Los efectos sociales de esta política son enormes, mientras que los resultados eco- nómicos son absolutamente precarios como consecuencia de no estar atendiendo a la economía real y los fundamentos últimos del crecimiento económico.
Ahora bien, desde luego la troika busca un propósito con todas estas decisiones y con la defensa del actual or-
80.000 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 70.000 60.000 50.000 40.000 30.000 20.000 10.000 0
GRÁFICO 2. Recaudación tributaria España, en millones de euros
Fuente: Elaboración propia con datos de la Agencia Tributaria (2012) IRPF
Sociedades IVA I. Especiales
2015 y más denamiento institucional. En concreto la estrategia de la troika tiene un objetivo y dos principios fundamentales. El objetivo es recuperar el crecimiento económico para poder volver a generar empleo a cualquier precio. Los principios son la austeridad y las reformas estructurales. A su vez to- das las medidas económicas se pueden estructurar en tres ejes: la consolidación presupuestaria, la confianza en los mercados internacionales de deuda y la reestructuación de los fundamentos económicos. Este planteamiento sis- temático adolece de errores tan graves que podemos ase- gurar que es una estrategia suicida, porque no responde a los problemas reales de la economía y de hecho consigue agravarlos. Las consecuencias económicas y sociales se- rán brutales.
Detrás de la estrategia para lograr dicho objetivo hay una teoría económica (la teoría neoclásica) que fundamenta el pensamiento neoliberal y según la cual los problemas de desempleo se derivan de un mal funcionamiento del mer- cado de trabajo, los problemas de competitividad –y creci- miento económico– se deben a salarios relativamente altos y los problemas de confianza de los mercados y financiación de la economía real se deben a un exceso de gasto público y deuda pública. Y sobre esos dogmas económicos se han diseñado las estrategias y medidas económicas.
Desgraciadamente esta estrategia tiene efectos que podemos observar ya. En primer lugar, la austeridad y los intentos de consolidación fiscal deterioran el crecimiento económico y destruyen empleo. Hasta 2011 la locomotora del débil crecimiento era la inversión pública, debido a los planes de estímulo, y desde los recortes la economía va en picado hacia la Gran Depresión.
Como se puede comprobar en el gráfico 3 la tasa de desempleo creció exclusivamente a causa de los despidos del sector privado. El empleo público, de hecho, siguió cre- ciendo en los primeros años de la crisis y sólo comenzó a descender cuando las políticas de austeridad y recortes se pusieron en marcha durante el año 2011.
La estrategia adecuada debería venir de la mano de estí- mulos económicos que sean financiados por las institucio- nes europeas y por reformas fiscales altamente progresivas. Con esos recursos deberían ponerse en marcha políticas públicas que, además de neutralizar el duro impacto de la crisis sobre los sectores más desfavorecidos de la pobla- ción, pudieran servir como instrumentos para corregir los problemas estructurales de las economías europeas y en particular los desequilibrios comerciales que se derivan de las divergencias en las estructuras productivas.
La fe de la troika y el Gobierno de España está puesta en el hipotético éxito de las reformas estructurales. Basándose en la citada concepción neoclásica según la cual el problema de las empresas y de la competitividad española es de tener un alto coste salarial, lo que buscan es aprobar reformas del mercado de trabajo que reduzcan los salarios. Se considera que bajando los salarios las empresas podrán bajar el precio de sus productos y siendo España más competitiva vía pre- cio volverá el crecimiento económico (en un escenario labo- ral, eso sí, de mayor precariedad y flexibilidad). Lo cierto es que esta táctica hace aguas por todas partes. Ni los costes son determinantes de la competitividad (en España se da la conocida Paradoja de Kaldor2) ni el desempleo en España es un problema salarial. Además, en la medida que la demanda cae también se deterioran los beneficios de las empresas de la economía nacional mientras se van salvando de la quema las grandes empresas exportadoras –al menos mientras la demanda internacional se mantiene–.
Por todo ello los intentos de dar confianza a los merca- dos son absolutamente vanos. A los mercados (los acree- dores de la deuda privada y pública) no les interesa otra cosa que la rentabilidad, y esta solo es posible mientras la actividad económica se mantenga. Dado que la austeridad y
2 Se trata de un fenómeno según el cual las disminuciones de cos-
tes laborales y de otros costes no se traducen en un incremento de la cuota de mercado debido a que influyen otros muchos fac- tores, al margen de los precios.
ESTRATEGIA DE LA TROIKA PARA ESPAÑA
OBJETIVO Crecimiento económico y creación de empleo
Austeridad Consolidación presupuestaria Confianza en los mercados internacionales de la deuda Reestructuración mercado laboral Reformas estructurales PRINCIPIO MEDIDAS
Fuente: Elaboración propia
GRÁFICO 3. Recaudación tributaria España, en millones de euros
20.000 3.300
2005
Empleo privado (eje derecho)
2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 3.200 3.100 3.000 2.900 2.800 2.700 2.600 18.000 16.000 14.000 12.000 10.000 8.000 6.000 4.000 2.000 0
Empleo público (eje izquierdo)
las reformas estructurales fracasan y empeoran la capaci- dad del Estado y sujetos económicos privados de devolver sus deudas, los mercados acentúan su presión. Algo que además se agrava por el hecho de que no se controlan las actividades especulativas en los mercados de deuda públi- ca. Por eso la prima de riesgo crece a pesar de los recortes.