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64 – CHAPTER 2: INTERNATIONAL EXPERIENCES

Jan B. M. Piscaer, Linnemore D. Nefdt (entrevistados por Pieternel Boer)

Entender la moda

En los años 1990, el Instituto de la Moda de Ámsterdam (AMFI, por sus siglas en inglés) comenzó a señalar a la atención de sus alumnos las repercusiones de la legislación laboral en la industria, a fin de sensibilizarlos sobre las condiciones que afectan a los trabajadores que forman parte de su cadena de suministro. En este sector, Modint (la Asociación Comercial de Moda, Diseño de Interiores, Alfombras y Textiles, miembro de la Junta Consultiva del AMFI) se centró en la gestión de la calidad, para después pasar a los temas de la gestión medioambiental y la responsabilidad social corporativa (RSC). La iniciativa estuvo acompañada de «un paquete para ahorrar tiempo» vinculado con las normas ISO-9000, ISO-14000 y la RSC. El AMFI puso en marcha la idea y la amplió, incluyendo la concienciación en

materia de sostenibilidad. Con el cambio de siglo, el AMFI seguía aferrado a un planteamiento basado en el «blanco o negro», pero poco a poco fue aceptando otras interpretaciones de sostenibilidad. «Beyond Green» (Más allá de lo ecológico), que se celebra todos los años, es buena prueba de ello, pues está abierto a todos los estudiantes de moda de los Países Bajos. En la actualidad, cualquier marca y/o minorista que se precie cuenta con estilos sostenibles en su oferta. La sostenibilidad en las colecciones de moda se hace

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patente, por ejemplo, con el uso de procesos de fabricación que se basan en el comercio justo, los materiales orgánicos y la ausencia de impacto climático. Otras marcas y casas de moda prefieren que cada paso del proceso cumpla unas normas verificables de sostenibilidad, como el bluesign® o el código de prácticas laborales para una moda justa (las llamadas «Fair Wear Code of Labour Practices»). Es posible que todas estas denominaciones sobre sostenibilidad se ganen el favor de consumidores y estudiantes, pero no ofrecen una imagen clara de lo que significa una moda sostenible. La claridad es un aspecto clave para los futuros ingenieros de la moda, que son responsables de contribuir a un mundo habitable y de garantizar que su trabajo será beneficioso. La idea de sostenibilidad basada en la reducción de las emisiones de carbono, de los residuos y del uso de fuentes no renovables para fabricar prendas parece efectiva. Sin embargo, tan solo lo es en apariencia porque la moda seguirá contaminando y

destruyendo los recursos del planeta. Basta con imaginarse el futuro con un bikini, en lugar de con un abrigo de piel: seguirá necesitándose la

poliamida, el elastano, la logística, etc. para que éste llegue al cajón de cualquier persona. Cuanto mayor sea el interés de los consumidores por la moda, más llenos estarán sus armarios. A eso hay que añadirle el

crecimiento de la población mundial en las próximas décadas. Teniendo presentes todos estos aspectos, podemos hacernos una idea de los desafíos, cada vez mayores, a los que se enfrenta el sector de la moda a la hora de fabricar productos beneficiosos con un impacto reducido para el planeta. No debe olvidarse que en las actividades de esta industria se producen

Esta espiral descendente no debería dejarse al azar, puesto que podría, en última instancia, conllevar la propia desaparición de la industria. El sistema C2C permitiría solucionar ambas cosas, ya que asume, de forma lógica y pragmática, nuestra inherente naturaleza de constante consumo y

necesidad y el tratamiento sistemático de los problemas fundamentales de la energía y los residuos. El concepto Cradle to Cradle ofrece un terreno fértil donde diseñar productos de moda que siguen alimentando los posteriores ciclos de vida del mismo producto y son beneficiosos para el planeta, permitiendo a los consumidores, a la industria y a los estudiantes disfrutar plenamente de la moda, en lugar de perjudicar al planeta dejando tras de sí una huella negativa. Sin embargo, el AMFI no abandonará sus programas sobre moda y sostenibilidad porque los resultados obtenidos con el planteamiento «personas – planeta – beneficio» han servido, hasta la fecha, para aproximarse, poco a poco, al sistema Cradle to Cradle.

PEPERJEANS: inspirado en las formas de la naturaleza. Papel laminado lavable + revestimiento; pulpa de celulosa postconsumo. Botones de madera, cremallera de PET reciclado, camisetas teñidas con carbón e impresas con titulares de periódicos usados. (Jasmine Tjon Sie Fat, Kin-Mei Wong, Britt Glas, Eva

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muchos desechos, tanto en la fase anterior como en la posterior al consumo y, especialmente, como consecuencia del deseo irrefrenable de acceder rápidamente a la moda. A pesar de todos los intentos realizados por reducir, reutilizar y reciclar a favor de la sostenibilidad, la batalla está perdida.

Steinkühler. ©2010 AMFI – imágenes de conceptos C2C de alumnos de segundo curso).

En enero y febrero de 2010, tres miembros del AMFI asistieron a una conferencia sobre la aplicación del sistema Cradle to Cradle en el ámbito de la educación superior que se ofreció en la Universidad Erasmo de Rótterdam. Habían decidido participar en el curso porque algunas

expresiones utilizadas para hablar sobre la moda sostenible les resultaban ligeramente sospechosas, tales como «trajes sin impacto climático» (una pobre motivación para plantar árboles con el fin de neutralizar las prendas) y «algodón 100% orgánico» (porque es de todos conocido que el algodón no es precisamente un material que perjudique poco el medio ambiente). Queríamos hallar un planteamiento positivo que diera a la moda la oportunidad de situarse a un nivel beneficioso. Además de unos oradores muy convincentes e inspiradores, Michael Braungart también intervino, ofreciendo feedback sobre nuestro trabajo: una oportunidad inmejorable para aprender directamente de la fuente. Tras la conferencia, decidimos poner a prueba el concepto C2C en un programa piloto a medio plazo y aplicarlo en el plan de estudios correspondiente al segundo curso durante el año académico 2010/2011.

Inspirados por lo que habíamos aprendido y dispuestos a lanzar el sistema C2C en este sector, preparamos una hoja de ruta para una moda sostenible, que se dio a conocer a los institutos de moda de todo el mundo en la

gratuito a todos.

El programa piloto duró tres meses y en él participaron 10 estudiantes de tercer curso, que siguieron yendo a sus clases habituales sobre la creación de una colección de prendas de protección sostenibles para fontaneros y soldadores que trabajan en alta mar, que se vendería entre empresas (sector business-to-business). El objetivo de la actividad era crear una prenda que se ajustara a la metodología Cradle to Cradle. En la fase de « imagingeniería» (imaginación e ingeniería) se pedía a los estudiantes que fabricaran prendas con mayores niveles de protección, jugando, por ejemplo, con telas que cambian de color en caso de peligro o

autosanadoras y chips de identificación por radiofrecuencia que localizan a los operarios y llevan la cuenta de los lavados. En la siguiente fase, los alumnos seleccionaron satisfactoriamente a los suministradores correctos para el desarrollo de los materiales C2C y optaron por un proceso de fabricación con «cero residuos», seleccionando piezas con patrones adaptados. Lo único que faltaba para hacer posible el desmontaje era un chip de identificación que pudiera utilizarse una y otra vez en otros productos. Las prendas podrían comenzar su próxima vida como compost o telas/ prendas nuevas transformadas. Con el enfoque C2C, la creatividad iba más allá de las fronteras del diseño.

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conferencia IFFTI celebrada en 2010. Conforme a dicha hoja de ruta, en 2018, todos los productos serían beneficiosos; en 2015, obtendrían una calificación del 50% en nuestra escala de sostenibilidad; en 2011, sus características sostenibles estarían bien fundamentadas; y en 2010, los conocimientos del AMFI en materia de sostenibilidad serían de acceso

La empresa de equipos de protección encomió la labor de los alumnos por su diseño, fabricación y cálculos, pero fue crítica con los aspectos

comerciales, de cuidado y de recogida, en los que se debía profundizar más. No obstante, dejó patente su agradecimiento e ilusión con las posibilidades ofrecidas por los productos C2C y continuará investigándolas en el futuro.

La empresa de equipos de protección encomió la labor de los alumnos por su diseño, fabricación y cálculos, pero fue crítica con los aspectos

comerciales, de cuidado y de recogida, en los que se debía profundizar más. No obstante, dejó patente su agradecimiento e ilusión con las posibilidades ofrecidas por los productos C2C y continuará investigándolas en el futuro.

En septiembre de 2010, se introdujo el concepto C2C como tema principal en el cuatrimestre dedicado a Vaqueros Básicos en el que estaban

matriculados 76 alumnos de segundo curso, divididos en 15 grupos. Los módulos incluían:

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conceptos C2C, investigación de mercado, colecciones de vaqueros, entornos minoristas y planes comerciales. Los conceptos (véanse las ilustraciones) se presentaron en el transcurso de una estimulante pasarela, donde no solo se mostraron prototipos del C2C, sino también los orígenes y el destino posterior de las prendas, una vez utilizadas por los usuarios. Los estudiantes convencieron a los asistentes para que apoyaran sus ideas en el camino hacia su traducción comercial. Las colecciones dieron una

interpretación más amplia y fácil de asimilar de los conceptos, al tiempo que se dio forma a los entornos minoristas para comunicar los conceptos a los consumidores.

Sin embargo, la mayoría de los planes comerciales pasaron por el consabido trámite de convencer a los bancos con distintos cálculos financieros, puesto que era difícil encontrar oportunidades comerciales para el C2C. Tan solo se mencionaron algunos de sus componentes, como los depósitos, la cooperación con la industria textil y los especialistas en logística inversa, o los efectos a largo plazo de los productos y derivados beneficiosos sobre las personas y el planeta, como los cambios en la conducta de compras y consumo.

Con la actividad, aprendimos que debería dedicarse más tiempo a abrir debates durante el proceso a fin de que estudiantes (y profesores) puedan examinar al detalle las posibles implicaciones del sistema Cradle to Cradle como una oportunidad comercial convincente y competitiva. Además del tiempo adicional que conllevarían estos debates, el AMFI tendrá que invertir

en bases de datos e instalaciones para la realización de pruebas químicas que le permitan categorizar los componentes de las prendas como «aceptables» o «inaceptables» para los productos C2C.

El AMFI continúa enseñando el sistema C2C siempre que se le presenta la oportunidad porque, en su opinión, Cradle to Cradle no es más que el punto de partida, gracias al cual los futuros ingenieros de la moda podrán

disfrutar sabiamente de su carrera.

RE.AD: Replanteando la aventura (por sus siglas en inglés) Re – ad(d) [re-añadir] Re.ad. Los niños visten prendas hechas con pantalones usados; retales y desechos transformados en muebles de cabaña (Maxime Bos – Leonore van der Kolk – Lisa de Rooij – Charlotte Verkeyn – Juanita van Zanten. Modelos: Hendrik y dennos. ©2010 AMFI – imágenes de los conceptos C2C realizadas por alumnos de segundo curso).

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