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The context of marriage and childbearing

3. The Study Context

3.3 The context of marriage and childbearing

Antes de proseguir, se comprende que todos los elementos que conforman al libro álbum, están conectados y no se encuentran separados más que en el análisis. Así las cosas, la ruta trazada iniciará con la portada, en segundo lugar, se abordarán las guardas y finalmente el recurso de la doble página desde lo físico. Es importante aclarar que los vacíos e indeterminaciones que habitan en la doble página desde las ilustraciones o en el giro de la página, se abordó en el capítulo de espacios vacíos desde el libro álbum.

2.3.2.1 Portada y contraportada

En Una tipología de las guardas de los álbumes, Bosch & Durán (citadas por Plazas, 2018)) sugieren que todas las partes del libro álbum están relacionadas con la narración

...en el álbum “todo cuenta”; cubiertas, portada, portadilla, páginas de cortesía…Todas las partes del libro pueden estar al servicio de la narración y, de hecho, en muchas ocasiones así ocurre. Si en el álbum todos los espacios físicos del libro pueden ser usados con propósitos narrativos, quizás ya no sea muy oportuno discriminar entre “texto” y “paratexto (p.190).

Imagen 6: Algunas portadas y contraportadas sirven para señalar el lugar en el que se desarrolla o finaliza la narración

Fuente: Libro álbum “El otro lado” Istvan Banyai (Fondo de Cultura Económica)

Las autoras aclaran que en el caso de los libro álbum, todos sus elementos están a disposición de la historia, porque contienen texto, pueden ser leídos y ser portadores de significados, lo conciben como un todo, como una unidad donde todas las partes (portada, cubierta, portadilla, página de cortesía, guardas, tipografía, ilustraciones…) están al servicio de la narración y son portadoras de significado. De hecho “al asumir que los libros sirven fundamentalmente para leer, aprendemos a pasar por alto su ser físico. Sin embargo, […] sus materiales, su diseño, […] irradian un diálogo no hecho de palabras hacia nosotros” (Lartitegui citado en Colomer, Manresa, Ramada & Reyes, 2018, p.35).

En este caso recordando las palabras de Moebius (citado en Plazas, 2018) comenta que "saltarse la portada y la contraportada es como llegar a la ópera después de la apertura” (p.193). Lo anterior reafirma que cada una de las partes que componen al libro álbum forman parte de la narrativa y resultan ser imprescindibles para construir su significado. Estos elementos del objeto de acuerdo a Colomer y otros (2018) configuran su identidad y convidan a preguntar para qué se usa cada una de sus partes, qué son capaces de comunicar y con qué intención, por ende, el envoltorio material cuenta por un lado como estrategia de diseño desde los espacios de adquisición de una obra dentro del sistema literario, pero también “para incluirlo en el trabajo sobre el progreso competencial de los lectores en formación” (p.38).

La cubierta o portada cumple la función de llamar la atención acompañada de los títulos que suponen “una puerta que nos invita a entrar en el mundo ficcional propuesto” (Colomer & otros, 2018, p.41).

2.3.2.2 Guardas

Ahora bien las guardas son un elemento relevante que no debe pasar inadvertido por el lector, estas albergan un papel relevante dentro del libro álbum, donde a partir de los años 60 cambió la función de obedecer solamente a un papel práctico para la encuadernación hasta asumir un rol con intenciones comunicativas, en palabras de Bosch & Durán (2011) en Una tipología de las guardas de los álbumes, donde autores y editores ven en las guardas un lugar privilegiado -al principio y al final del libro- para utilizarlas con fines comunicativos. En las guardas está el juego y Bosch & Durán (2011) conduce a que ”[...] el lector común suele considerar las guardas como un elemento embellecedor del libro y no como un elemento narrativo o cargado de significación, por lo que no suele prestarle atención (2009, p.8)”.

Este recorrido continúa con Barrientos, (2015) en Librología: De guardas que señala que

Al tratarse de géneros gráfico-literarios en los que la ilustración es el código por excelencia, las guardas se vuelven un espacio más para significar. Decoran el libro, anticipan el tono del relato, pero sobre todo cumplen un rol fundamental dentro de la narración, entregando información relevante para comprender la historia que se está por o se acaba de contar (p.2).

Ahora bien, las autoras Bosch & Durán (2011) las encuadran en una tipología, que desde ningún punto de vista pretenden “encasillar las guardas en diferentes categorías, sino la de aprender a observarlas con detenimiento, poder apreciarlas y leerlas como un elemento comunicativo más” (p.18).

Tabla No 2. Guardas en relación al relato

Personaje Es habitual encontrar a los personajes, ya sean protagonistas o secundarios, en las guardas de los libros ilustrados (Figura 7)

Localización En algunos álbumes las guardas detentan la función de ayudar al lector a localizar el lugar en que transcurre la narración.

Tema En las guardas puede descubrirse también el tema del libro.

Prefacio Epílogo

Las guardas primeras pueden mostrar la situación previa a la historia que se desarrollará y finalmente, desvelarnos en las guardas últimas cómo ha variado esa situación inicial debido al transcurso de los acontecimientos narrados en el libro. Así, las guardas actuarían como un prefacio y un epílogo del mismo.

Fuente: Adaptado del artículo Una tipología de las guardas de los álbumes, Bosch & Durán (2011, pp.13- 17)

Imagen 7: Tipo de guarda, por personaje (Izquierda) guarda anterior, (Derecha) guarda posterior

Guardas delanteras Guardas traseras Fuente: Libro álbum: Olivia de Ian Falconer.

Igualmente, Consejo (2014) ha incorporado el libro álbum y las formas y funciones que desempeñan las guardas en su artículo Peritextos del s.XXI., donde establece una tipología adecuada a las nuevas tendencias del mercado editorial y donde estima los cambios en el lector y en el acto de leer que producen dichas guardas. Adicional a esto comenta acerca de ellas que “son pues, en algunos álbumes, y sorprendentemente también en algunos libros ilustrados, elementos fundamentales para que el lector pueda inferir significados y actualizar el texto” (p.111) porque cumplen el propósito de servir como telón para inferir qué tipo de historia aguarda, y a medida que pasan las páginas lograr confirmar o refutar la hipótesis inicial.

2.3.2.3 La página y la doble página

Es necesario una reflexión acerca de la función de la doble página en el libro álbum, discutir sobre sus posibilidades y el papel que asume en la participación de la construcción de la historia. Se dice que el libro-álbum es omnívoro en su capacidad para digerir formas discursivas propias de la literatura, el cómic, el cine y la publicidad, adicional a esto mantienen una relación desde la manifestación de arte visual con imágenes secuenciadas. Tal como lo explica Silva - Díaz en entrevista para la Revista Letras (2012)

Así como en el cómic la unidad estructural es la viñeta, en el libro-álbum es la doble- página. La viñeta exige un ritmo rápido y un alto grado de articulación entre las imágenes; en cambio entre una doble-página y otra hay una brecha, un vacío que el lector debe rellenar (sp.)

Ahora bien, Lapeña (2013) sitúa como una unidad menor del libro álbum a la doble página (imagen 5) la cual nace “derivada del encuentro de dos páginas consecutivas, par e impar” (p.82), es así como un libro álbum usualmente de 32 páginas, permite que “se perciban a la vez dos imágenes (página simple) o que una sola ilustración ocupe todo el papel (doble página) jugando un papel importante el diseño” (p.83). Al respecto Gutiérrez (2002) afirma que “ambos formatos de página colaboran activamente con el lector en la construcción del significado del texto, ya que le ofrecen una guía para ordenar, diferenciar e interrelacionar las proposiciones o ideas que contiene” (p.21).

Por otro lado, Bader B. citada en Arizpe & Styles (2004) ofrece una definición sucinta,

Un libro álbum es texto, ilustraciones, diseño total; es obra de manufactura y producto comercial; documento social, cultural, histórico y, antes que nada, es una experiencia para los niños. Como manifestación artística, se equilibra en el punto de interdependencia entre las imágenes y las palabras, en el despliegue simultáneo de dos páginas encontradas y en el drama de darle la vuelta a la página (p.38).

A esto se le añade lo que comenta Vásquez (2014) en Elementos para la lectura de

un libro álbum, donde sostiene que con el recurso de la doble página “se crea un ritmo

de lectura diferente al tradicional y se inaugura una nueva práctica lectora al convertir el texto en un objeto o artefacto autónomo (p.334). El autor amerita un lugar especial para ésta y la categoriza como un elemento dentro del diseño gráfico, que al igual que los conceptos anteriores son invisibilizados por el lector. Gutiérrez (2002) en Cómo leer el álbum ilustrado, aborda la función de la página y la doble página, con el objetivo de servir de guía al lector en su proceso de construcción de significado y en función de los objetivos del texto. A esto aporta tres conclusiones respecto del porqué de la utilización de la doble página, los cuales se reunieron en la siguiente tabla:

Tabla 3. Tipología frente a la utilización de la doble página

El criterio estético

El autor define la doble página como unidad significativa, en la que la ilustración abarca las dos páginas, y la palabra es habitualmente un texto situado en alguna de las cuatro esquinas El criterio de adaptación a las exigencias de los escenarios en que se

El ilustrador decide utilizar la doble página porque, a diferencia de la página simple, aporta una configuración más adecuada para la representación de historias que se desarrollan en lugares abiertos y en todos aquellos espacios propios del paisaje panorámico horizontal. Se suele escoger la doble página para dar a entender que los objetos descritos son demasiado grandes como para caber siquiera en un formato amplio, este efecto visual en un libro puede

desarrollan las

historias ser igual de eficaz que en el cine, sin necesidad de medios electrónicos, sólo aprovechando el lapso entre página y página.

El criterio de la relevancia de una secuencia narrativa

Este criterio pone en evidencia la primacía de la doble página sobre la página simple para llamar la atención del lector sobre una escena concreta en la cual hay que detenerse más tiempo y exige al lector una mayor dedicación que la página simple, por lo que, inevitablemente, todo lo que esté contenido en la doble página adquirirá mayor importancia. Fuente: Adaptada del artículo Cómo leer el álbum ilustrado, Gutiérrez, F. (2002), pp.17 - 21

Ahora bien, desde Plazas (2018) de acuerdo a Arizpe & Style (2004), Gutiérrez (2002), Silva – Díaz (2005) y Vásquez (2014) se ratifica que la doble página

[…] debe ser tomada como un todo texto-ilustración, que va más allá de ser un simple formato transformándose en una unidad significativa que aporta información adicional al relato con la composición de detalles de un primer plano con sus ilustraciones obligando a una mayor atención en su lectura. Por otra parte, brinda experiencia literaria al lector porque cada ilustración induce a imaginar múltiples historias, a llenar espacios vacíos entre página y página y a construir una red de significados a partir de la relación entre el relato y su esquema contextual (pp.197-198).

Lo mencionado hasta ahora es una invitación para acoger el libro álbum en el aula que requiere de un lector activo para desentrañar sus sentidos con ayuda del mediador, durante las prácticas de lectura para el disfrute de leer como en las de lectura guiada. Con la suficiente claridad que al desplegar los elementos del artefacto cultural y adentrarse en sus vacíos, se logra poner en juego la construcción de significado de los textos en situaciones de discusión colectiva.