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Distributed Transactions

3.3 Data Consistency

3.3.2 Distributed Transactions

Como ocurre con las escuelas gramaticales en Europa, son muchos los gramáticos españoles que siguen el curso abierto por Chomsky con su teoría de la gramática Generativo–Transformacional. Por todo ello, hemos querido hacer especial énfasis el impacto que tiene esta escuela en la teoría lingüística española, al ser la lengua española parte del estudio al que consagramos nuestra investigación.

En la lengua española, el primer autor que analizó las palabras negativas, desde la perspectiva generativa es Mª Luisa Rivero (1970).

Esta autora aplica al español las teorías de Klima y defiende una concepción basada en cierta idea de concordancia negativa.

Ella propone una regla de “incorporación de la negación” para el español, que sirva para demostrar la relación entre la serie de las palabras positivas como algo,

alguien, y las palabras negativas como nada, nadie, etc.

Según esta regla se realizan dos operaciones: la primera operación es para copiar

neg. junto al constituyente que se va a negar, y la otra operación es la que lo incorpora a

él. Como resultado tenemos la serie de palabras negativas como: nadie, nada, nunca... Neg. + algo = nada.

Neg. + alguien =nadie, etc.

También la autora (1971:91-133) propone para el español una constricción de las partículas negativas que sólo opera sobre la estructura superficial.

Esta restricción propuesta indica que en la estructura superficial de las oraciones negativas, cada nudo O no puede dominar más que una partícula negativa no. Así, el número de partículas no en superficie no depende del número de nudos O en la estructura profunda.

Para demostrar la realidad de esta constricción, la autora acude a diferentes hechos como:

1. La elisión de la frase nominal equivalente. Como en el caso de:

–No quiero comer pescado. –Quiero no comer pescado. –*No quiero no comer pescado.

Los primeros dos ejemplos son gramaticales, pero el tercero es anómalo por la doble presencia de la partícula no. Ocurre que en otras estructuras son gramaticales, aun cuando tengan dos negaciones, como en:

La causa hay que buscarla en la aplicación de la regla de la “elisión de frase nominal equivalente”, que opera cuando el sujeto de la matriz y el sujeto de la subordinada son idénticos, se elide el segundo y el verbo de la subordinada se transforma en un infinitivo. En este caso podemos decir que esta regla ha operado en los primeros dos ejemplos pero no en el tercero.

Cuando esta regla no se aplica, es porque la oración subordinada es precedida por el complementador que y el verbo no es nunca un infinitivo.

2. Cuantificadores

En las oraciones negativas que presentan varios cuantificadores, la negación puede corresponder a cualquiera de ellas:

–Muchos catedráticos no dieron matrículas a todos los alumnos. En este caso, son posibles varias interpretaciones:

a. ‘Pero algunos sí las dieron’ b. ‘Sólo a algunos’.

Son agramaticales las oraciones en las que aparece la partícula no que precede al cuantificador y otra no adicional:

–Muchos aviones no se estrellan. –No muchos aviones se estrellan. –*No muchos aviones no se estrellan.

De todas maneras, un cuantificador no puede ser negado si el verbo principal u otro constituyente aparece precedido por no, de ahí que sean agramaticales los siguientes ejemplos:

–*No muchos catedráticos no dieron matrículas a todos los alumnos. –*No muchos catedráticos dieron matrículas a no todos los alumnos. –*No muchos catedráticos no dieron matrículas a no todos los alumnos. Mientras que en el ejemplo siguiente es gramatical:

–Muchos chicos no se preocupan de estos asuntos, pero no muchas chicas; ellas sí que se preocupan.

Porque indica que es posible y necesario que a cada cláusula de una oración con un cuantificador le corresponda una negación, de la misma manera que era posible tener dos cláusulas con sus negaciones correspondientes en estructuras que habían experimentado la regla de la “elisión de la frase nominal equivalente”.

3. Adverbios

Hay algunos adverbios, que funcionan en su origen como predicados de una oración, que dominan a la FV −frase verbal− o a la O a la que modifican.

El argumento a favor de esta hipótesis es la existencia de adverbios que bloquean la transformación del “transporte de la negación” cuando modifican a una oración subordinada o a uno de sus constituyentes. Examinamos las siguientes oraciones:

–Yo creo que Ernesto probablemente no dijo palabra de sus estudios. –Yo creo que probablemente Ernesto no dijo palabra de sus estudios.

La posición del adverbio probablemente es facultativa y puede aparecer antes o después del sujeto, pero debe situarse tras el complementador que.

Si la negación se traslada a la matriz, la cadena resultante será agramatical como en los siguientes ejemplos:

–*Yo no creo que Ernesto probablemente dijera palabra de sus estudios. –*Yo no creo que probablemente Ernesto dijera palabra de sus estudios.

En esta estructura existe una cláusula situada entre la matriz y la oración subordinada negativa y por lo tanto la transformación del “transporte de la negación” no puede operar.

4. Adjetivos

Las oraciones que tienen adjetivo y en las que tanto la matriz como la oración subordinada aparecen negadas son siempre agramaticales. Observamos el siguiente ejemplo:

–* Julio no es no educado.

Esta oración es agramatical por la aparición de dos negaciones, una que niega al verbo y otra al adjetivo. Pero tanto el verbo como el adjetivo pueden ser negados de manera independiente:

–Julio no es educado.

Esta oración puede recibir dos interpretaciones: a. ‘Pero lo parece a primera vista’

esta interpretación se obtiene cuando “ser” es el elemento que recibe la negación. b. ‘Es muy bruto’

esta interpretación se obtiene cuando “educado” es el elemento que recibe la negación. 5. Oraciones comparativas

Algunas de las estructuras comparativas están sujetas al mismo tipo de restricción que las cuatro construcciones que ya hemos discutido.

Según la autora, hay dos fenómenos que nos indican que la oración subordinada de construcción comparativa es negativa. En primer lugar, la partícula no puede aparecer de manera facultativa en el segundo término de la comparación:

–Mi hermana era más rubia de niña que (no) ahora.

En segundo lugar, unidades léxicas negativas como nada, nadie, nunca, etc., aparecen en el segundo término de la comparación:

–Mi padre duerme más que nadie.

Es normal que el primer término de la comparación pueda tener una negación, como en el ejemplo siguiente:

–Mi hermana no era más rubia de niña que ahora.

Pero si el primer término de la comparación tiene una negación, la presencia de una negación en el segundo término es agramatical:

–*Mi amigo no se encuentra mejor ahora que no esta mañana.

Esta oración es agramatical por no respetar la restricción de que no debe haber más partículas negativas que nódulos O en una estructura derivada.

En conclusión, estos argumentos sirven para explicar la existencia de esa constricción de superficie que hace reducir el número de partículas negativas adaptándose al número de nudos O de superficie.