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La tradición gramatical árabe data del siglo VIII de C. y continúa sirviendo de base a los estudios gramaticales y lingüísticos actuales en el mundo árabe, los cuales, con ligeras modificaciones, se siguen inspirando en las fuentes tradicionales. Esta tradición, que aquí utilizaremos, es la utilizada también por un gran número de lingüistas occidentales cuando tratan de analizar la gramática de la lengua árabe, algo habitual desde las primeras descripciones de la lengua árabe realizadas por orientalistas del siglo XIX como Wright o Howel, descripciones que estaban basadas por tanto, más que en las teorías lingüístas modernas, en las fuentes árabes clásicas.
Hay que señalar que la visión y enfoque metodológico de la gramática árabe difiere de la visión de la tradición grecolatina de la que derivan los estudios lingüísticos y gramaticales en occidente. La razón principal es, primero, que todo sistema lingüístico, al ser un elemento cultural, es un elemento arbitrario que no tiene porque corresponderse con otros sistemas lingüísticos, y sujetarse a sus mismos sistemas de análisis, y el segundo elemento definitorio es que la distinta concepción que los árabes tenían de la lengua y de los fenómenos lingüísticos, basados en la idea de perfección, inimitabilidad y supremacía del árabe sobre las demás lenguas, convierten la lógica de seguir una propia vía de análisis en una cuestión moral. Esta concepción, sin embargo, condiciona en gran medida las características que los estudios gramaticales árabes adquieren a la hora de establecer conclusiones, al tratar la gramática árabe como una gramática eminentemente sincrónica, puesto que la lengua árabe clásica “pura” se concibe como un corpus cerrado que no es susceptible de evolución. Una importante consecuencia de este enfoque es el interés exclusivo de los gramáticos árabes de estudiar la lengua árabe en si misma, rechazando cualquier estudio comparativo,
21 Los libros del legado y los libros modernos tratan el tema de las escuelas lingüísticas, pero discrepan sobre qué gramáticos pertenecen a unas, y cuáles a otras.
22 Nosotros seguimos la opinión de Šawq† þayf (1979) en dividir las escuelas en cinco e incluso seguimos sus divisiones respecto a la pertenencia de sus gramáticos a estas escuelas.
cerrando así toda posibilidad de interacciones o analogías con otras lenguas, lo que determina que, en árabe, no haya una verdadera escuela de gramática comparativa.
Otro de los rasgos definitorios de la gramática árabe es su carácter eminentemente descriptivo y, en segundo lugar, explicativa. Se supone, por definición, que todos los árabes poseían un conocimiento perfecto de su lengua, por lo que desde el principio los estudios gramaticales árabes se orientaron a describir cada uno de los fenómenos lingüísticos registrados en el habla de los que eran considerados los “árabes puros”, los beduinos de los primeros tiempos. Estas descripciones constituyen el corpus textual de la lengua al que dedican sus investigaciones los gramáticos árabes clásicos como único objeto de estudio; es lo que se conoce como kalam al-‘arab (la lengua de los árabes): “un estado de la lengua árabe en el que se ha hecho abstracción de las diferencias dialectales, diacrónicas o diafásicas, y que resulta de la suma de todas las realizaciones –efectivas o posibles- atribuidas a un grupo de hablantes bien definido, los
‘arab; esto es, los árabes puros o auténticos que, por no haber sido sometidos a ningún
tipo de mestizaje cultural, hablaban una lengua exenta de fas…d (corrupción)” (Peña
1988:195-209).
Como consecuencia de esta concepción de eternidad de la lengua, no se cuestiona lo trasmitido como variantes lingüísticas sin carácter normativo, lo que lleva a que los gramáticos árabes casi desde un principio dirigen todos los esfuerzos a buscar explicaciones, normas y reglas, que permitan integrar todas las peculiaridades de habla que pudieran presentarse dentro de una organización perfecta y jerárquica de la lengua árabe.
Este carácter explicativo de la gramática árabe da lugar a la aplicación de una metodología específica basada en el qiy…s, según el cual todas las formas que a priori
pudieran parecer excepcionales, (es decir no normativas), en la lengua árabe lo son solamente en apariencia pero no en un nivel de la estructura profunda23, en el que todas las formas de lengua están perfectamente integradas con las formas “originales” en una armonía perfecta, que se relaciona con la armonía de la naturaleza. Para tratar de integrar todas las formas aparentemente excepcionales, o irregulares, en este conjunto perfecto, se recurre a todo un sistema de‘ilal, que están en la base de la metodología gramatical árabe.
Las razones de lo que acabamos de exponer son resultado necesariamente del momento histórico de la aparición de una verdadera gramática árabe, y del corpus filosófico que la acompaña, que por otra parte hace que la gramática se enmarque en el contexto general de las ciencias islámicas y del pensamiento árabe clásico. No hay que perder de vista que las ciencias, así como la gramática, surgen y se desarrollan en el contexto de lo que llamamos la civilización árabo-islámica, que se empiezan a desarrollar como tales, un siglo después de la revelación profética.
La gramática árabe surge, por tanto, en el S. VIII de C. de la mano de los ulemas o sabios iraquíes en la ciudad de Basora. Las causas que impulsaron a sistematizar y normalizar los contenidos de la lengua árabe son de diversa índole (þayf 1979:11-12; ›assān, Tammām 1981:22-29; Zaydān 1914:13):
1. Motivos religiosos: Uno de los motivos esenciales que impulsan a la sistematización de la gramática árabe es proporcionar a los musulmanes una interpretación correcta del Corán, haciendo frente al peligro de que la entrada de elementos “no árabes”, a medida que avanzaba la expansión islámica, acabara alterando la “pureza” de la lengua árabe y, como consecuencia, el propio mensaje religioso del Corán.
2. Motivos nacionalistas árabes: Una de las principales señas de identidad de la nueva nación árabe islámica era la lengua árabe. El orgullo lingüístico de los árabes hace temer a éstos que se produzcan posibles alteraciones profundas que impidan la unidad del idioma y la comunicación entre la amplia comunidad lingüística árabe. Esto les lleva a emprender una labor de fijación de los distintos contextos de la lengua con el fin de preservarla y mantenerla alejada de contaminaciones debidas al contacto con las lenguas de otros pueblos, como el persa, entre otros.
3. Motivos políticos: Tras los primeros años del Estado Islámico, con la entrada de los Omeyas elementos no árabes (maw…lis) empiezan a incorporarse al ámbito de la política y la administración. El papel de esos mawalis será fundamental en el desarrollo de los estudios gramaticales y lingüísticos, debido, entre otras cosas, a su interés y celo por el aprendizaje de la lengua árabe.
Además, el desarrollo del pensamiento árabe vino acompañado de una mayor reflexión sobre la lengua de manera que ayudara a observar y registrar mejor los fenómenos linguísticos y filológicos.
En resumidas cuentas, los esfuerzos iniciales de descripción de la lengua árabe giraban en torno a la idea de proporcionar a los musulmanes una interpretación correcta del Corán tanto en sus aspectos formales como en sus dimensiones semánticas. Y es que la labor de sistematización gramatical surge, en última instancia, de la necesidad de hacer una relectura y una interpretación correctas del texto coránico para evitar la contaminación o la alteración del mensaje profético. Entre las características generales de la lengua árabe podemos enumerar algunas que nos han de ayudar a hacernos una composición de lugar.
1. La gramática, entendida como ciencia bajo el Islam, nació en Basora, y fue el iniciador de los estudios filológicos Ab™ l-Aswad al-Du’al† que al darse cuenta de la aparición de variantes lingüísticas geográficas decidió establecer una gramática intitulada un un|u h…÷… l-na|w, siendo la causa de su elaboración el deseo de eliminar
el la|n (las incorrecciones del lenguaje) de la ‘arabiyya (la lengua árabe correcta)
utilizada por maw…l†, y los no árabes que se habían convertido al Islam en período de conquista y que al tener el árabe como segunda lengua venían a alterar, por acción de sustrato de la lengua materna, a reción lengua adquirida.
2. Muy pronto con el nacimiento de las ciencias lógicas empiezan a aparecer diversas “escuelas” o “tendencias”, que siguen teorías, enfoques y métodos metodológicas distintos que abre el debate a la polémica y a la especulación filosófica. 3. La gramática árabe, como ya dijimos, surge con un claro afán descriptivo y, en segundo lugar con fines explicativos.
4. El temprano y súbito desarrollo de la gramática árabe clásica, estamos hablándo del siglo VIII d.C., ha llevado a los especialistas, sobre todo a investigadores occidentales, a buscar en ella una serie de influencias, que van desde el influjo indio hasta su estrecha dependencia de otras ciencias islámicas como el derecho o la teología, pero es la teoría de la influencia de la lógica griega la hipótesis que más fortuna ha tenido, mantenida numerosos investigadores –árabes y no árabes– que nos han dejado copiosa bibliografía.
5. El qiy…s es el instrumento que desempeñó el papel más importante a la hora de
determinar la lógica del lenguaje, y desempeñará hasta prácticamente el siglo XIX el papel más principal para explicar su posterior evolución.
En cuanto a lo que se refiere al método y contenidos de la gramática árabe, éstos presentan unas peculiaridades específica que habrá que tener en cuenta a la hora de analizar el sistema de la negación en árabe. Así la mayoría de las gramáticas clásicas suelen comenzar con la descripción general de las partes del discurso hablado, en las que se estabecen tres categorías únicas: nombre, verbo y partícula, sobre las cuales se clasifican necesariamente todos los elementos de la frase. El ism es aquella palabra que contiene en sí misma un sentido de esencia y que es susceptible de recibir el i‘r…b.
Dentro de la categoría del nombre se incluyen sustantivos, adjetivos y pronombres. El
fi‘l es la palabra que indica la acción y el tiempo. El |arf se define como todo aquello
que no es nombre ni verbo y que no admite variación flexiva. Hay una serie de partículas cuyo origen es nominal y que, por tanto, aportan en sí mismas un cierto significado, además de tener un esquema similar al de los nombres.
Como puede observarse, el núcleo en torno al cual gira todo el comportamiento de las palabras en árabe es el i‘r…b. Así la principal diferencia entre las tres partes del
discurso está en su capacidad o no de recibir el i‘r…b, que en principio sólo pueden
recibir los nombres: cualquier otra palabra que no sea nombre sólo puede llevar i‘r…b en
ciertas circunstancias por considerarse “asimilable” al nombre. Por otro lado, buena parte de la sintaxis que estudian los gramáticos árabes están dedicados a definir las funciones de los casos de flexión y a determinar qué palabra o elementos del discurso están sujetos a flexión.
El i‘r…b se refleja con signos suprasegmentales en la última letra de la palabra y
que indica los casos de la palabra en la frase, y que determinan la función que éstas desempeñen en la oración. Así cuando el gramático árabe utiliza una palabra de toda construcción oracional, sencillamente para hacer mención de que es ella y no otra palabra la que va a ser objeto de estudio, no se ve afectada del i‘r…b, es decir, no lleva
marca de flexión desinencial, como por ejemplo si mencionamos esa misma palabra en un contexto oracional: así ةﺎﺘﻔﻟا (la chica), (nótese –y recuerden que el árabe se lee al revés- que la última letra no lleva ningún signo suprasegmental). Sin embargo cuando queremos referirnos a la chica cuando sintácticamente funciona de sujeto indicaremos poniéndo en su última consonante la marca ÿamma (equivalente a la vocal u): ﻟاُةﺎﺘﻔ (la chica), para indicar que su función en la frase es precisamente de sujeto en este caso. La definición del i‘r…b según los gramáticos árabes incluye la existencia de unos
“regentes” que son los que producen el cambio de función de la palabra y el cambio de vocal que representa cada función. De manera que la consideración del i‘r…b, entendido
implícita, de los distintos “regentes” es el núcleo fundamental de la gramática árabe, que llevó a los gramáticos clásicos a elaborar en torno a este fenómeno lingüístico una filosofía que trata de descubrir sus fundamentos y sus causas. Es así como la noción del
i‘r…b aparece íntimamente ligada a la “teoría del regente” (‘…mil).
El ‘…mil es un término gramatical que se define como “una palabra que, a
consecuencia del efecto sintáctico que ejerce sobre otra palabra que le sigue, provoca una modificación sintáctica de la última sílaba de esta otra palabra, es decir, un cambio de caso o de modo” (E.I. 1960:I,448).
Supone la mayoría de los gramáticos que los fenómenos desinenciales en las palabras árabes no se dan porque sí, sino que obedecen a unas motivaciones específicas y a unas situaciones determinadas, que resultan de la función de la palabra dentro de la oración, lo cual obliga al hablante a tener en cuenta las características desinenciales que la palabra en cuestión presenta. Así, el i‘r…b consta de dos elementos fundamentales:
1. El ‘…mil: que ejerce su influencia en la palabra portadora de la flexión desinencial.
2. El efecto del ‘…mil: el efecto que se deriva de esa influencia, y que se materializa
formalmente en los diversos casos de flexión que adopta la palabra: raf‘, na¡b, Øarr y
Øazm.
Los gramáticos, tras reflexionar sobre las causas que provocan el cambio de las flexiones, determinaron que éstas son el resultado de unos “regentes” que ejercen su influencia en las palabras. Y en consecuencia distinguen dos tipos de ‘…mil:
1. ‘ƒmil laf©†: palabra, explícita, que rige a otra; por ejemplo, cuando se dice que tal palabra va en genitivo por ir precedida de preposición.
2. ‘ƒmil ma‘naw† : algo que, sin parecer explícito, ejerce su régimen sobre una palabra haciéndole tomar un caso de flexión u otro; por ejemplo, cuando se dice que un nombre va en acusativo porque desempeña la función del maf‘uliyya o que el mubtada’ va en nominativo por el ibtid…’.
A continuación delimitan con toda clase de detalles ambos tipos de ‘aw…mil y
todas las condiciones y reglas que deben darse en su aplicación. Se formula una regla general sobre los regentes, según la cual todo regente debe tener un regido, atribuyéndose de forma mecánica un regente de nominativo a todo nombre en nominativo, un regente de acusativo a todo nombre en acusativo, y un regente de genitivo a todo nombre en genitivo, etc.; y a partir de esta regla básica, los gramáticos desarrollan una serie de reglas complementarias, que, a veces, no están exentas de contradicciones.
Cuando encuentran un regente externo, atribuyen a él el régimen, y cuando este regente no aparece de forma explícita, se ven obligados a sobreentenderlo, buscando diversas causas y explicaciones. Esto da lugar a que las opiniones varíen a veces de una escuela a otra o de un gramático a otro.
La cuestión del i‘r…b (que incluye la teoría del ‘…mil) domina en todos los
etc., así como en el orden que deben llevar las palabras en la oración. Veamos algunos ejemplos que ilustran la importancia del i‘r…b y su efecto en el sentido de la frase:
إ َﻳ ﺎﻤﻧ ِﻋ ﻦﻣ ﷲا ﻰﺸﺨ ُءﺎﻤﻠﻌﻟا ﻩدﺎﺒ ) ﺮﻃﺎﻓ :ِ ٢٨ ( –
–Sólo tienen temor de Dios aquellos de Sus siervos que saben (Creador: 28) Aquí, en este versículo coránico, se lee “ُءﺎﻤﻠﻌﻟا” (los sabios) con ÿamma porque
es sujeto, y hay que leer “ﷲا” (Dios) con fat|a al ser complemento directo, porque la
intención de este versículo es restringir la sabiduría a quienes tienen temor de Dios, pero si cambiamos el i‘r…b y leemos “ﷲا” (Dios) con ÿamma y “ُءﺎﻤﻠﻌﻟا” (los sabios) con fat|a,
podría entenderse erróneamente: “sólo Dios tiene temor de aquellos de sus siervos que saben”.
En este caso un mal empleo del i‘r…b puede llevar a cambiar el sentido del texto
coránico, con todas las repercusiones que esto tendría. Veamos otros ejemplos:
(No hay ningún hombre en casa) ِﺖﻴﺒﻟا ﻲﻓ َﻞﺟر ﻻ– (No hay un hombre en casa) ِﺖﻴﺒﻟا ﻲﻓ ٌﻞﺟر ﻻ– En el primer ejemplo leemos la palabra “َﻞﺟر” (hombre) con fat|a, se entiende
que es la negación de todo hombre (negación genérica), mientras que en el segundo ejemplo leemos la palabra “ٌﻞﺟر” (hombre) con ÿamma, se entiende que únicamente se
niega la presencia un hombre (indeterminado), siendo posible, al contrario que en el primer ejemplo, especificar si así fuera nuestra intención otro número diferente de uno, añadiendo con el dual (o el plural) la partícula “ﻞﺑ” (sino) y decir:
(Sino dos hombres) نﻼﺟر ﻞﺑ– La idea esencial que queremos destacar de todo lo anterior es que, tanto el fenómeno del i‘r…b en general como la teoría del ‘…mil con él relacionada, son parte
esencial de los planteamientos lingüísticos árabes clásicos, cuya vigencia se conserva a través del tiempo y que, con distintos matices de interpretación, están en la base de la gramática árabe y que no tienen en muchos casos correspondencia alguna con otras concepciones gramaticales, sin que sean por ello agramaticales.
Estas teorías emanan de la observación por parte de los gramáticos de la existencia de unas relaciones, tanto semánticas como formales, entre los elementos que forman la estructura de la lengua. El efecto de estas relaciones entre las partes del discurso se da tanto a nivel fonético como morfositáctico y semántico. Desde este punto de vista, se puede decir que el fenómeno del i‘r…b, con todas sus implicaciones, está
relacionado con la noción de que la lengua se estructura en un sistema cuyos elementos se interrelacionan a varios niveles para expresar unos significados.
Para estructurar todas estas relaciones dentro del discurso árabe, los gramáticos adoptan conceptos, ideas y métodos que eran utilizados en otras ciencias de la época, como el Fiqh (jurisprudencia) o el Kalam (teología).
En la influencia de estas ciencias árabes islámicas clásicas la que lleva también a adoptar en gramática unos principios metodológicos que confieren unas características específicas a las ciencias lingüísticas árabes, situando con frecuencia la reflexión
lingüística en el plano de lo filosófico. Estos principios metodológicos –sin los cuales no podría entenderse bien la gramática árabe– son fundamentalmente dos: el sam…‘ y el qiy…s.
El sam…‘, o tradición oral, consiste en basar las formas y la estructura de la
lengua en las fuentes originales consideradas como genuinas, es decir, aquellas que conforman el corpus con el que trabajaron los gramáticos y lingüistas árabes (la lengua de los beduinos o árabes puros, el Corán, el HadiÅ o tradición, y la poesía antigua). La premisa es que todo lo que existe en la lengua árabe y que está atestiguado –aunque sólo sea una vez– en estas fuentes, es válido y correcto en la lengua árabe de tiempos posteriores. Se trata de un método analítico y pragmático que es utilizado por una parte