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Dobrovol’skij y Piirainen (2005: 98-105) distinguen más tipos de motivación que no se adscriben a los arriba presentados. Sin embargo, según de Timofeeva (2008: 357), cuya opinión compartimos, estos tipos especiales son, en realidad, elaboraciones más complejas de los tres tipos básicos, sobre todo de la motivación icónica, o un tipo de mezcla de motivaciones (juegos de palabras). No obstante, su distinción en un grupo aparte se debe a su frecuente aparición en el lenguaje fraseológico.

a) Estereotipos

Este tipo se refiere a la presencia de estereotipos en el componente de imagen de una UF determinada. Es decir, algunas unidades figurativas contienen elementos que sólo pueden interpretarse sobre la base del conocimiento especial, concretamente, el de los estereotipos compartidos. Incluso cuando la gran parte de estos estereotipos ya son anacronismos, desempeñan un papel central en la historia y dejan sus huellas en el lenguaje figurativo (Dobrovol’skij y Piirainen: 98- 99). Por ejemplo, las UFs basadas en los estereotipos de los chinos, positivos y negativos a la vez: [engañar a alguien] como a

un chino ‘aprovecharse de su credulidad’ (DRAE), [ser, parecer, hacer] trabajo/labor de chinos (DDFH) (Timofeeva, 2008: 358).

Este tipo de motivación guarda parecido con la motivación simbólica, pues se basa también en la convención (Dobrovol’skij y Piirainen, 2005: 99).

b) Cinegramas

Se trata de UFs con componentes cinésicos, es decir, unidades cuya motivación se basa en una metáfora gestual o cinésica (en la lingüística alemena Kinegramme, cfr. Burger et al. 1982). Tal y como pone de manifiesto Timofeeva (2008: 359) “los

comportamientos cinésicos, especialmente los gestuales, son resultado de la confluencia de dos factores, el natural y el cultural, con la prevalencia de este último”.

La característica principal de los cinegramas es su ambigüedad, pues tienen dos lecturas, o mejor dicho, dos niveles de motivación que pueden simultanearse: por una parte, la que establece conexiones entre el gesto, es decir, un comportamiento convencionalizado no verbal, y el significado actual de la UF; por otra, la codificación lingüística del dicho gesto que puede acompañar a la expresión e incluso sustituirla91 (Dobrovol’skij y Piirainen, 2005: 99; Timofeeva, 2008: 360). De ahí que las UFs con componentes cinésicos presenten un alto grado de polisemia, la situación comunicativa concreta es la que se encarga de deshacer la posible ambigüedad (Timoffeva, 2008: 360).

c) Juegos de palabras

El tercer tipo destacado por Dobrovol’skij y Piirainen (2005: 100) atañe a los juegos de palabras que tradicionalmente se conciben como mecanismos metalingüísticos únicos y creativos, unidades ocasionales (a menudo humorísticas) creadas ad hoc. Sin embargo, existe también un determinado número de juegos de palabras del carácter convencional, denominados punning clichés.

Los investigadores distinguen dos tipos de juegos de palabras convencionalizados: la modificación(es) de la unidad figurativa ya existente (modification puns) y las unidades figurativas convencionalizadas creadas como juegos de palabras (non- modification puns).

Por lo que se refiere al primer tipo, se pueden mencionar ejemplos como ojos que

no ven, batacazo (hostia) que te pegas o amor con amor se paga, lo demás con dinero, que

constituyen modificaciones de enunciados fraseológicos ojos que no ven, corazón que no

siente y amor con amor se paga, respectivamente92

91 Cuando un gesto sustituye a una UF el establecimiento de enlaces motivacionales pasa a otro nivel, el

de convencionalización cultural, basado en la búsqueda de posibles conexiones entre las bases naturales, fisiológicas del gesto y el estado emocional al que representa (Timofeeva, 2008: 360).

. Como resalta Timofeeva (2008: 362) “dichos juegos de palabras ya están ciertamente convencionalizados, pues su aparición en la forma descrita es bastante frecuente en el discurso de distintos hablantes”. Asimismo, según la investigadora, en ambos casos se desautomatiza semánticamente el

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enunciado, lo cual se produce gracias a la información contenida en la segunda parte del mismo.

Como un ejemplo del segundo grupo (non- modification puns) Timofeeva (ibídem) menciona la locución castellana pagar el pato ‘cargar con las culpas o con las consecuencias negativas [de algo]’ (DFEA) que originalmente surgió como juego de palabras en el que pato sustituía a Pacto93. Debido a esta corrupción fonética la motivación de la UF en cuestión resulta oscurecida y no puede explicarse sin recurrir a la etimología (Timofeeva, 2008: 363).

d) Dependencia textual

Bajo el término de motivación/dependencia textual (o intertextualidad) Dobrovol’skij y Piirainen (2005: 102) entienden la relación que se establece entre la UFC y otros fragmentos textuales con una fuente identificable, por ejemplo diversas citas (sobre todo bíblicas) o alusiones presentes en las mismas: echar margaritas a

puercos/ a los cerdos ‘emplear el discurso, generosidad o delicadeza en quien no sabe

apreciarlos’ (DRAE) y se remonta al Evangelio según San Mateo (VII, 6). Una cituación parecida ocurre con las UFC que contienen alusiones a las fábulas, los cuentos o las leyendas.

Así pues, este tipo de motivación, infravalorado por los investigadores, no se basa ni en la iconicidad ni en la simbolización. Los vínculos motivacionales entre la lectura literal y el significado actual de una UFC no pueden realizarse (concebirse) plenamente sin el conocimiento de las conexiones literarias e históricas específicas. No obstante, por otra parte, una gran parte de UFC del origen literario puede ser icónicamente o simbólicamente motivada (ibídem: 103).

Como corrobora Timofeeva (2008: 364) es imprescindible subrayar que la información en la que se basa la motivación intertextual no siempre está presente en el imaginario de todos los hablantes, dado que en muchos casos depende de un determinado nivel cultural: “la condición de la intertextualidad o la dependencia textual

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Como corrobora Doval (1995: 51) “este modismo fue utilizado originalmente en referenda burlesca [...] que los cristianos viejos hacían a los judeoespañoles. Éstos decían sostener su fe en un acuerdo mantenido a través de los siglos con Dios, y a ese acuerdo le llamaban genéricamente Pacto. A consecuencia de ello, los cristianos, en son de burla y jugando con las palabras, comenzaron a decirles que, por su condición de judíos y por perseverar en mantenerse fieles a su acuerdo secular con Dios, deberían a cambio “pagar el pato”. En todo caso, la burla es fiel reflejo de lo que realmente sucedía en aquel contexto histórico, puesto que los judíos, por el simple hecho de serlo, estaban obligados a pagar unos impuestos especiales que solo a ellos obligaban”.

se cumple solo mientras se reconozca y se identifique la fuente textual de la UF” (ibídem: 389) De ahí que, cuando tal motivación se pierda, el hablante pueda intentar establecer vínculos motivacionales de otra índole, algo que incluso puede llevar a progresivas matizaciones y transformaciones del significado original.

Para ilustrar mejor la pérdida de motivación intertextual, Timofeeva (2008: 390) recurre a la locución ver el cielo abierto ‘hallar la ocasión de salir del apuro o de lograr lo deseado’ (DFEA), la que según Doval (1995: 297) tiene su origen en la Biblia y reproduce la frase que se le atribuye a un mártir. Ahora bien, en la actualidad, para un hablante medio, la locución en cuestión no presenta la motivación intertextual, no se plantea en términos de su dependencia del relato bíblico, y ni siquiera alude a su origen “apostólico”. Más bien se relaciona con fenómenos de índole meteorológica, como cuando por fin sale el sol de entre las nubes; es decir, ante la pérdida de motivación intertextual, se ha superpuesto la motivación meramente icónica.