77) Estar/ponerse (loco) como una cabra/chiva/chota 78) Estar más loco/a que una cabra
Resulta obvio que las CEs mencionadas, cuyo término de comparación puede estar implícito (n.° 77), esto es, se puede omitir, o explícito (n.° 78), aun estando influidos por la metaforización, son perfectamente interpretables, esto es, no presentan la desemantización total, sino parcial (cfr. Bartoš, 2000: 9). En otras palabras, su significado global se infiere de los significados de cada uno de sus componentes y se puede definir como ESTAR LOCO, CHIFLADO: ‘estar considerablemente loco, en sentido real o figurado’ (DDFH)127
Podemos observar el desarrollo de tal valor en los ejemplos siguientes:
. Asimismo, son estructuras enfáticas que ponderan un término a través de su comparación con otro que “designa un estereotipo ejemplificador de la propiedad […] que se desea aplicar en algún grado elevado” (RAE, 2009: 3430).
127 El mismo significado tiene la comparación coloquial estár más loco que una cabra en patines, todavía
77.a. Y es que de noche, en casa de mis abuelos, seguían pasando cosas como si nada, como si fuera peligroso el que todo se quedara quietecito y en silencio. Por una parte, estaba aquella cháchara de nuestros antepasados del mirador y, por otra, el trajín interminable de tío Ricardo. Tío Ricardo era el hijo menor de la bisabuela Carmen, mucho más joven que mi abuelo y que tío Antonio y tía Victoria. Tío Ricardo estuvo siempre como una cabra, pero llevaba todas sus manías con mucha dignidad y desenvoltura. Sólo salía de noche de sus habitaciones del piso bajo, siempre llevaba el pijama puesto y nunca comprendía cómo los demás podían hacer tantas cosas seguidas sin aturrullarse. El tenía que hacerlo todo con una grandísima parsimonia, de manera que se le echaba el tiempo encima y no había forma de que viviese al ritmo de todo el mundo. Así que, por ejemplo, desayunaba a las siete de la tarde, almorzaba -con un poco de suerte- a media noche, tocaba la campanilla pidiendo la merienda justo con el amanecer y cenaba rayando el mediodía...(Corpus CREA, E.Mendicutti, El palomo cojo, Barcelona:Tusquets, 1995).
77.b. ¿Es que no lees los periódicos? Todo se hereda, todo. La estatura y el color de los ojos, sí, pero también lo demás, la gordura o la delgadez, el talento para pintar o para la música, la voz, la fuerza de voluntad, la capacidad intelectual, todo, todo, todo es genético, el carácter, los gustos, las manías, la agresividad, hasta la bondad y la maldad se heredan.
- Estás diciendo un montón de tonterías, Charo, no tienes ni idea...
- Sí que la tengo -se incorporó otra vez, y ya no se rindió al dolor-. Estoy diciendo la verdad. Lo he leído un montón de veces, lo he hablado con gente que sabe, me he informado.
- Te has vuelto loca -Juan lo murmuró primero para sí mismo, y luego levantó la voz-. Tienes que haberte vuelto loca. Un brote psicótico de puta madre, eso es. No se me ocurre otra explicación, así que ahora mismo tienes que estar loca, pero como una cabra... (Corpus CREA, A. Grandes,
Los aires difíciles, Barcelona: Tusquets, 2002).
78.a. Carnicero de Oslo está más loco que una cabra Informe médico confirmó que es esquizo.
Bien pelada podría llevárselas Anders Behring Breivik, el conocido carnicero de Oslo, quien en un doble atentado mató a 77 personas.
Resulta que una comisión forense confirmó que el orate sufre de esquizofrenia paranoide, lo que lo haría ininputable ante la justicia.
De acuerdo con el dictamen, el autor de la matanza debería ser recluido en una institución psiquiátrica y se espera que la fiscalía pida que Breivik sea
condenado a tratamiento forzado, probablemente de por vida (http://m.lacuarta.com/noticias/vuelta-al-mundo/2011/12/66-122294-9-
carnicero-de-oslo-esta-mas-loco-que-una-cabra.shtml; fecha de consulta: 06/01/2012).
Parece obvio que los ejemplos (77.a.), (77.b.) y (78.a.) presentan cierto valor despectivo. Mientras que los dos primeros atañen al estado de locura en sentido figurado, es decir, resaltan o bien el comportamiento estrafalario, extravagante, raro e incluso maniático (77.a.), o bien la falta de juicio y moderación, una actitud poco razonable, imprudente e irreflexiva (77.b), el último (78.a.), que contiene el zoomorfismo comparativo de superioridad, alude a la deficiencia mental, la locura en sentido real, en este caso, la esquizofrenia paranoide sufrida por Anders Behring Breivik, el autor del atentado en Noruega. Así pues, las locuciones en cuestión presentan la dilogía del término de la comparación. A nuestro parecer, todos los ejemplos desarrollan implicaturas negativas en el bloque de evaluación racionalizada cualitativa (la locura como estado negativo para uno mismo), no obstante, presentan diferencias respecto al bloque emotivo-emocional, esto es, el del sentimiento hacia el denotado. Según entendemos nosotros, los ejemplos propuestos, en todos los casos, las valoraciones y las inferencias relacionados con el primer bloque (el de opinión) coinciden en lo básico y pueden formularse aproximadamente como “estar loco, irreflexivo o deficiente mentalmente es una desventaja sobre otros”. Las divergencias aparecen en el bloque evaluativo (inferencias evaluativas emotivo-emocionales). Esto es, los dos últimos ejemplos recogen referencia a una actitud de disgusto y desaprobación en el nivel emotivo-emocional, e, incluso se podría decir que el ejemplo (78.a.) a través de las denominaciones peyorativas el conocido carnicero de Oslo, el
autor de la matanza, del doble atentado, perfila un sentimiento mucho más negativo,
una actitud de rechazo, disconformidad y cierta desesperación hacia la situación, puesto que en este caso, estar loco, ser orate, padecer trastornos mentales en cierto sentido “ayuda” a Breivik, a evitar la responsabilidad penal, esto es, a ser sentenciado a penas de prisión.
Con respecto al ejemplo (77.a.), la fuerza ilocutiva y perlocutiva del enunciado parece no ser tan fuerte. Es decir, las manías del tío Rodrigo, su comportamiento extravagante y estrafalario se suavizan, dado que “se llevan con mucha dignidad y
desenvoltura”, por ello, se rebaja la negatividad del hecho de estar loco, el sentimiento de fuerte disgusto y rechazo se cancelan.
Así pues, los ejemplos analizados nos demuestran cómo se “comportan” las locuciones en cuestión en un enunciado mayor. Es decir, confirman que en el caso de
estar (loco) como/más que una cabra las inferencias evaluativas emotivo-emocionales
presentan características de ICGs, esto es, admiten ciertas modificaciones o ajustes según las circunstancias contextuales.
En el repertorio fraseológico español hemos encontrado más expresiones con el zoónimo cabra que aluden a la locura o la extravagancia del ser humano:
79) Ser un/a cabra loca 80) Hacer el/la cabra
La locución nominal (n.° 79), según la definición “del diccionario”, presenta restricciones de género, puesto que designa a una ‘mujer frívola o poco formal’ y se usa frecuentemente con referencia a una moral sexual relajada (DFDEA), no obstante, en el habla coloquial se aplica también a una persona alocada, que se comporta precipitada o atolondradamente (DUEAE).
Veamos los ejemplos concretos de la locución en cuestión:
79.a. Él me ha dicho que le gusto y que se plantea el tener algo más serio conmigo, yo también quiero, pero necesito mi tiempo porque no sé si este encariñamiento tan rápido es debido a que de verdad me gusta o porque quiero reemplazar todo lo que me ha faltado en mi anterior relación. Quiero tomármelo con calma, pero me gusta mucho y me da miedo que pueda conocer a otra y perderle. No sé qué hacer, él es muy maduro y yo tan sólo tengo 19 años, estoy aprendiendo a centrarme, soy muy "cabra loca", y por eso pido consejo ahora (http://www.todoexpertos.com/categorias/familia-y- relaciones/relaciones-de-pareja/respuestas/2783872/todo-va-muy-rapido-amor- o-amistad; fecha de consulta: 06/01/2012).
79.b. Estoy de acuerdo contigo en algunas cosas. Para mi Ramos es central. Ahí es donde juega más serio, en el lateral… depende del partido pero en la mayoría
es una cabra loca (Comentario de mikij1, 24/02/2011,
http://www.madridadas.com/2011/02/23/o-lyon-1-real-madrid-1-champions- league-2010-2011/; fecha de consulta: 06/01/2012).
79.c. Sólo conozco la zona del Sella (Val Gardena, Alta Badia, Val di Fassa y Arabba), y sólo lo conozco en invierno. Desde el mirador de la Marmolada las vistas son acojonantes, por lo que yo no me lo perdería. Lo que no te podría decir es si es el mejor itinerario para la ascensión (y ten en cuenta que la cima está a 3.300msnm)
Lo que sí, ten en cuenta que casi todas las cimas importantes tienen habilitados los telecabinas también en verano por lo que podrías disfrutar de las vistas más espectaculares aún sin ser una cabra loca (http://www.nevasport.com/phorum/ read.php?88,2439489; fecha de consulta: 06/01/2012).
Parece cierto que la locución ser una cabra loca del último texto se diferencia respecto a su significado de las de los ejemplos anteriores. Esto es, mientras que en los ejemplos (79.a.) y (79.b.) “despierta” connotaciones por la inmadurez, frivolidad e insensatez humana o por la actuación imprudente e irreflexiva (implicaturas negativas en el bloque de evaluación racionalizada), en el caso (79.c.) tales inferencias no se activan, por ello, la locución parece recoger implicaturas conversacionales particularizadas (ICPs) que no parten directamente del primer nivel de la misma. En otras palabras, la locución del último ejemplo no tiene nada que ver con la frivolidad, la falta de juicio o el aturdimiento, sino que desarrolla una nueva implicatura, nacida de una conyuntura contextual, que podríamos definir como “trepar los lugares escarpados y rocosos, los más inverosímiles y difíciles de alcanzar (como las cabras)”.
Con respecto a la segunda UFs (n.o 80), la locución verbal de cierta variabilidad gramatical, atañe al comportamiento inquieto, atolondrado de alguno, su significado figurado se puede definir como HACER LOCURAS, COSAS PELIGROSAS E INVEROSÍMILES. Así pues, ambas locuciones, tanto la (79) como la (80), en el primer nivel de su significado también muestran preferencia por una interpretación negativa:
80.a. Estuvimos patinando en la Patacona Vicent, Ana y yo. Bueno, más bien estuvimos haciendo un poco el cabra lo que llevó consigo unas cuantas caidas. Antes de empezar con las "locuras" estuvimos calentando por el paseo, ida y vuelta unas 3 veces (buen calentamientooo!!) y es que Ana tenía que calentar bien porque despues de 14 años iba a volver a ponerse los patines de artístico para hacernos esa pequeña "exhibición" que le pedimos (http://elprimertriatlon.blogspot.com/2011/06/haciendo-el-cabra.html; fecha de consulta: 06/01/2012).
80.b. Una de las actividades principales de la Concentración motera en Aranda de Duero fue el concurso de Stunt: gente haciendo “la cabra” con la moto, caballitos, derrapes, piruetas, conducir con los pies… en fin, un show (http://foto.raulhernandezgonzalez.com/2010/06/acrobacias/; fecha de consulta: 06/01/2012).
Con respecto a la motivación de las unidades en cuestión, a nuestro juicio, ésta no se presenta de forma completamente arbitraria desde el punto de vista sincrónico, sino que conserva cierto carácter icónico, esto es, aporta cierta similitud entre el concepto subyacente a su significado literal y el concepto que lo simboliza. Así pues, los zoomorfismos en cuestión nos demuestran ad oculos, lo que ya hemos señalado en la parte teórica (vid. 6.2.1.2.[b]), que las interpretaciones simbólicas de animales con frecuencia pueden rastrearse en las observaciones de la realidad, esto es, que tanto la iconicidad como la convencionalidad desempeñan un papel esencial en la motivación de las UFs e influyen notablemente en la configuración de su significado convencional. Parece cierto que la imagen de la cabra (y por ende, de sus congéneres, la chiva y la chota) desde siempre se ha asociado con el estado de desvarío y la locura debido a la extraordinaria ligereza, inquietud y bulliciosidad con que estos rumiantes se desenvuelven de ordinario en su abrupto hábitat natural, siendo capaces de trepar por los lugares inverosímiles y escarpados, dando brincos y poniéndose en peligro (cfr.
DRDP, DDFH). No es menos obvio que los vínculos motivacionales se fundamentan en
las convenciones culturales, es decir, las cabras, las chivas o los chotos se consideran culturalmente animales de comportamientos inestables, imprevisibles e, incluso, extraños, por ello se convirtieron en símbolos de conducta humana estrafalaria, extravagante, un tanto ilógica y sorprendente, esto es, son símbolos que conservan cierto carácter icónico.
Con respecto al idioma polaco, el concepto KOZA, tal y como hemos mencionado en párrafos anteriores (vid. n.° 55 , n.° 56), presenta acepciones metafóricas más amplias, esto es, no provoca tantas connotaciones relacionadas con la locura, resalta más bien la necedad, la ingenuidad o la inmadurez humana, sobre todo la de las chicas jóvenes.